Cartas a Rebelión
Cartas de la 1 a la 10 de un total de 819 cartas.


Franja de Gaza: ¿Un caso de “Irresponsabilidad de Proteger”?

En los últimos días, los ataques israelíes a la Franja de Gaza arrasaron con la vida más de 1300 personas, de las cuales un gran número fueron niños. Muchos de los ataques fueron realizados contra escuelas –una de ellas gestionada por Naciones Unidas- hospitales, mercados, establecimientos en donde se encontraban personas refugiadas e incluso a la única central de energía de Gaza, dejando a la población que ya se encontraba en una situación muy grave debido a la falta de alimentos y medicamentos, ahora también desprovista de luz y agua potable. Estos ataques fueron perpetrados violando numerosas normas del Derecho Internacional y del Derecho Humanitario que, entre otras exigencias, obligan a distinguir la población civil de los combatientes como así también a los objetivos militares de los bienes civiles, prohibiendo los ataques a la población y bienes civiles en casos de conflictos armados.

Numerosos países han tenido reacciones de rechazo ante el accionar de Israel: algunos a través de declaraciones públicas y llamando a consultas a los embajadores de Israel. Otros, como Bolivia, han tomado la medida de exigir visado a los ciudadanos israelíes que quieran ingresar a su país aún en el caso de hacerlo como turistas. En el caso del Mercosur,  el rechazo ha sido expresado a través de un comunicado. Sin embargo, ninguna de estas medidas ha sido suficiente para detener los ataques que se siguen consumando minuto a minuto. Llama la atención – o quizás no- que países como Estados Unidos, que suelen ser los primeros en reaccionar y promover la necesidad de intervenir militarmente con la finalidad de proteger los Derechos Humanos tal como lo hicieron en el caso de Libia, en este caso se hayan pronunciado a favor de la intervención armada fundada en la legítima defensa.

Aun suponiendo que los ataques israelíes hubiesen estado justificados en un comienzo como un caso de legítima defensa -cuestión que no parece ser cierta-, el modo en que tal defensa se llevó a cabo vulnera uno de los principales requisitos cual es la proporcionalidad de los medios empleados para defenderse. El principio de proporcionalidad impide que los daños que se generen por las acciones militares exceda la ventaja militar específica que pueda obtenerse, añadido a que la defensa tampoco autoriza la violación de normas del Derecho Humanitario. Sobre esto, resulta paradójico también que aunque el gobierno de Estados Unidos haya rechazado el ataque a la escuela gestionada por Naciones Unidas, siga proveyendo a Israel de Armamentos.

En los últimos años, una doctrina de no unánime aceptación ha sido utilizada para intervenir militarmente a numerosos países a los fines de garantizar la protección de los derechos humanos o prevenir violaciones masivas de los mismos. Esa doctrina es la de la Responsabilidad de Proteger que tuvo su origen en Informe del Milenio efectuado por la Comisión Internacional sobre Intervención y Soberanía de los Estados de Naciones Unidas. En dicho informe se estableció que la soberanía no solamente daba al Estado el derecho de “controlar” sus asuntos, sino que también confería al Estado la “responsabilidad” primaria de proteger a la población dentro de sus fronteras y se propuso que cuando un Estado no protegiera a su población, ya fuera por falta de capacidad o de voluntad, la responsabilidad incumbía a la comunidad internacional en su conjunto. Como consecuencia, la interpretación del Capítulo VII de la Carta de Naciones Unidas se vio extendida, autorizando al Consejo de Seguridad a realizar intervenciones humanitarias y establecer sanciones diplomáticas o económicas en situaciones que exceden sus competencias establecidas en la Carta. Esto es, ampliando su campo a situaciones de graves violaciones dentro del territorio de un solo Estado y no solo ante la existencia de “amenazas a la paz, quebrantamientos a la paz o acto de agresión” con la finalidad de “mantener o restablecer la paz y la seguridad internacionales”, según lo establece su art. 39. Dicho de otro modo, la doctrina estaría actuando como una excepción al principio de no intervención en los asuntos internos de un Estado -de unánime aceptación en el Derecho Internacional- ante situaciones de graves violaciones de Derechos Humanos tanto a nivel doméstico de un solo Estado como a nivel internacional, en los casos en que se exceden las fronteras un Estado.

Considero que existen razones suficientes para que el Consejo de Seguridad tome medidas con respecto al accionar de Israel y que los actos que llevó a cabo pueden ser incluidos dentro del concepto de “amenazas a la paz, quebrantamientos a la paz o acto de agresión” que establece la  Carta de Naciones Unidas. Sin embargo, de no actuarse bajo ese nombre, esta sería una buena ocasión para que la doctrina de la Responsabilidad de Proteger deje de ser empleada para alcanzar objetivos encubiertos de carácter militar o económico por parte de las grandes potencias y darle el uso para el cual fue creada: la protección de los Derechos Humanos. Es indudable la necesidad de que como primera medida se establezcan sanciones diplomáticas y económicas sobre el Estado de Israel, con la esperanza de que se terminen los ataques armados y el conflicto llegue a una solución sin cobrarse más vidas. Un  último anhelo para que no mueran más niños, mujeres, ni hombres palestinos. Una última esperanza de que exista PAZ PARA PALESTINA!

Ab. Ercilia Irene Adén. Becaria Doctoral de Conicet. Miembro del Programa de Ética y Teoría Política. Adscripta de las Cátedras de Ética y Derecho Internacional Público de la Facultad de Derecho y Cs. Sociales (UNC).
Ercilia Irene Adén
Tras leer las palabras de una joven artista y periodista palestina, que cuando desconsoladamente lloraba por la muerte de su tío en Gaza fue increpada por su padre, quien le dijo: “¿No eras vos quién decía que cada uno de nosotros debía pagar un precio por la libertad?” e inmediatamente dejó de llorar, comprendí que el pueblo palestino es invencible; es inderrotable.

Comprendí que los palestinos, cada uno de ellos, viven sus días con un intenso frío que camina sus espaldas, con una helada tremulante que recorre sus nervios, con un témpano que hiela sus cuerpos, sabiendo en cada noche que se acuestan que tal vez no despierten al otro día y serán hallados rígidos, y con sus cuerpos destrozados; o sabiendo cada mañana al despertar que puede ser ese el último de sus días; o que cuando salga a la calle encontrará un vecino que perdió su casa en el mejor de los casos, o a su hija, a su hijo, a su hermano o a su madre, y que no los llorará porque es el precio que debe pagar cada uno por la libertad. O que lo llorará, pero no como nosotros, cualquier otro ser del planeta, porque sabe que él o ella ya es un mártir. Es un mártir que será redimido en ese futuro que ya han decidido, colectivamente, como pueblo, alcanzar: un futuro de libertad, un futuro en el que puedan volver a ser los dueños de sus tierras expropiadas, arrancadas a sangre y fuego. Es un pueblo que ha decidido ser libre sin importar lo que cueste, sin ahorrar sacrificio, porque es un pueblo heroico. Es un pueblo que ha decidido vencer o morir.

Y contra eso, no hay misil, ni bomba, ni arma, ni ejército en el mundo que pueda. No hay fuerza militar, económica, de ningún tipo que pueda arrodillar al sufrido pero heroico pueblo palestino que ya ha decidido el destino de sus días. No hay nakba que lo pueda, ya han escrito su futuro. Decidieron ser libres.


Mariano Del Pópolo
Los que nos llamamos cristianos, como muy bien ha dicho Francisco, sabemos que tenemos unos hermanos mayores en la fe, los judíos. El pueblo hebreo es la cuna de la tradición que sostiene la fe de los que seguimos a Jesús, es la cuna del propio Jesús. Ahora bien, no es el pueblo hebreo actual, sino la larga y hermosa tradición de más de tres milenios en la que este pueblo, elegido, ha pasado por toda clase de persecuciones, pogromos, marginación y exclusión; un pueblo que se ha forjado en el sufrimiento de la persecución y el intento de aniquilación. Esa es la tradición de la que nos sentimos herederos los seguidores de Jesús, por eso creemos que fue el pueblo elegido por Dios para mostrar un modo de vida basado en la misericordia y la justicia, no en el poder y la opresión. Un grupo de origen étnico variado que habitaba las ricas orillas del Nilo, fue puesto bajo esclavitud en uno de los primeros imperios de la historia. Ahí es donde Dios mismo se manifiesta tomando partido por los oprimidos y contra los opresores, sacando a aquellos hombres y mujeres y convirtiéndolos en un pueblo de hermanos bajo la égida de la justicia.

Desde que se constituyó el Estado de Israel, aquel pueblo elegido por Dios se ha convertido por la fuerza de los hechos, en un pueblo que sostiene a uno de los Estados que más crímenes ha cometido en su corta historia. El pueblo elegido da cobijo al sionismo, una traición al pueblo hebreo, y permite que bajo la bandera de David se masacre a las gentes que habitan aquellas tierras desde tiempo inmemorial. Con armas sofisticadas descuartizan niños, destruyen casas, bombardean calles y torturan a seres humanos sin ningún tipo de respeto por los más elementales derechos humanos. Lo hacen, dicen, en defensa propia, pero aplican leyes que su mismo pueblo ayudó a superar. Si al menos aplicaran la ley del Talión no veríamos cómo destrozan y mutilan infantes que juegan en la playa o montan en bici, pero aplican la ley de la venganza que reza que por cada judío muerto deben morir 1000 palestinos, esa es la diferencia del valor de las vidas para el Estado de Israel.

Dicen perseguir a terroristas, pero sólo consiguen que nazcan futuros terroristas de las ruinas de las bombas y del sufrimiento inocente. Precisamente eso es lo que pretende Israel, los que gobiernan Israel: conservar la excusa para mantener el muro de la vergüenza, para robar las tierras de los palestinos, para no permitir un Estado libre palestino. Con esta operación militar, como con las anteriores, el Estado de Israel se asegura una década más de guerra, de muros, de violencia, de odio y de miedo, un miedo que sostiene a los señores de la guerra en el gobierno de Israel y que impide que el pueblo elegido vuelva a darnos una enseñanza de paz, amor y misericordia, como hicieron durante tantos siglos.

El pueblo elegido por Dios siempre fue un pueblo oprimido, un pueblo perseguido, un pueblo pobre, el pueblo elegido por Dios hoy no es el pueblo hebreo, es el pueblo palestino.

Bernardo Pérez
Ya no tienen miedo
 
Ya hace más de un año que visité Palestina, Cisjordania en concreto, pero recuerdo muy bien una de las primeras impresiones que tuve nada más llegar allí: la resignación de los palestinos frente a su presente y su futuro inmediato. Después de meses preparando intensamente el viaje con lecturas, documentales y todo el material que caía en mis manos sobre el conflicto palestino-israelí me quedé desolado al comprobar lo sencillo que era todo en realidad. Solo había que responder a una pregunta: ¿Por qué Israel no acaba con los palestinos de una vez por todas en lugar de ir poco a poco?

Nada de lo que ocurre en los territorios palestinos es ajeno al ojo omnipresente de Israel. El estado sionista juega con las vidas y la dignidad de los palestinos. La pobreza, la inanición, el aburrimiento, la dejadez, las muertes… todo allí es fruto de lo que Israel concede o requisa. Entonces, ¿por qué prolongar ese sufrimiento a la población palestina si puede conseguir lo que quiere en un par de horas –apurando mucho-?

Después de cada conversación o entrevista que tuve en ciudades como Ramalla, Hebrón, Nablus… siempre intentaba contestar esa pregunta: ¿Por qué Israel no acaba con todo de una vez? Las respuestas siempre eran las mismas y no me sorprendían dada su lógica: Israel lo hace de poco en poco por temor a una respuesta internacional.

Esa respuesta “lógica” me sirvió durante un año, pero hoy las cosas han cambiado. Del 2013 al 2014 ha ocurrido algo importante al tiempo que acontecía otra de forma global. La crisis económica o civilizatoria o como se la quiera llamar ha dado paso a algo muy importante: nuestro silencio. Y eso, desde mi punto de vista, es fundamental para explicar lo que sucede en Gaza hoy en día.

Es probable que el asalto democrático al que estamos asistiendo en países como Grecia, España o Portugal por parte de las élites financieras y políticas se haya visto espoleado ante la falta de respuesta por parte de nosotros los ciudadanos. Esas élites son como niños que han perdido el miedo al agua, a la bicicleta o a los gatos ante la falta de riesgo una vez controlado el factor disonante. Si nadie les pone límites irán hasta lo más profundo que puedan, lo más lejos que puedan y harán rabiar al gato siempre que este no les arañe. No tienen miedo a lo que tienen delante: no nos tienen miedo. Al menos, no a la sociedad que somos ahora.

EEUU, ni ningún otro país, ya no puede erigirse como policía mundial e Israel lo sabe. Israel también ha perdido el miedo. La respuesta que me daban los palestinos sobre la razón porque no acababa con Palestina de una vez ya no es válida. Existirán otros motivos, pero ya no es el miedo el que contiene a Israel.

Afortunadamente Gaza, y el pueblo palestino tampoco tiene miedo. O el miedo que sienten no le paraliza. Otra de las cosas que comprobé en mis semanas en Cisjordania fue que a pesar de estar poseídos por una fuerte resignación, los palestinos nunca iban a dejar de luchar. Hasta que les quede un soplo de aliento nacerán dos niños por cada uno que sea asesinado y edificarán sus casas el doble de alto por cada piso que derriben. O esa es mi impresión. Tienen la libertad de saber que su futuro, si nadie les ayuda, ya está escrito. Pero me pregunto, ¿cómo de improvisado será el nuestro si no nos ayudamos mutuamente?

Kike Gómez
En medio de la más severa y creciente espiral de violencia desde el fin de la Intifada de Al Aqsa, la invasión a la Franja de Gaza mediante la sangrienta operación militar “Plomo Fundido” entre fines del año 2008 y principios del año 2009, Palestina vive nuevamente el horror de ver su suelo invadido, sus pueblos bombardeados y el dolor de perder día a día a cientos de sus habitantes, principalmente niños y mujeres, bajo las balas de un ejército que ataca a diestra y siniestra.

Hoy más que nunca los análisis efectuados un lustro atrás por este articulista recobran plena vigencia. La operación militar contra la población de la Franja de Gaza no dejan lugar a dudas: son crímenes con contra la humanidad y esta humanidad no puede ni debe permanecer callada mientras estos hechos sangrientos continúan y las sanciones contra el Estado de Israel deben tomarse inmediatamente. Siguiendo en ello la valiente carta de una veintena de médicos y científicos europeos concuerdo que con sus acciones y su política genocida “Israel insulta la inteligencia humana, la dignidad y la humanidad”.

Shalom (paz en hebreo) Asalaam Aleikum (la paz sea contigo en Árabe) son conceptos que carecen de significado en el escenario de guerra y desolación en que se encuentra la minúscula Franja de Gaza. Territorio donde se apiñan miserablemente un millón 700 mil palestinos; condenados a vivir del contrabando con Egipto (hoy cerrado en el paso de Rafah por el gobierno egipcio) y de las dádivas internacionales. Una tierra donde no parece haber cabida para el diálogo o la búsqueda de la paz.

¿Los responsables?: Hamas, la Yihad islámica para el gobierno de Israel el Mossad, Shin Bet, los colonos judíos, el ejército, la política sionista para el pueblo palestino y para aquellos que observamos con horror esta nueva andanada de odio contra un pueblo carente de ejército, de armada, de Fuerza Aérea capaz de oponerse al quinto mejor ejército del mundo, a un país dotado de armas nucleares y que cuenta con el apoyo irrestricto de Estados Unido en materia política, militar y económica.

A la hora del recuento del dolor, de la sangre, de los edificios destruidos, de los hospitales arrasados, del éxodo forzoso de decena de miles de gazaties, cada día el horror nos da una nueva sorpresa. En esta ocasión fue el turno de una escuela perteneciente a la Agencia de Naciones Unidas para los refugiados Palestinos (UNRWA) en la localidad de Beit Hanun al norte de la Franja de gaza donde el bombardeo israelí destruyó las instalaciones de este recinto causando la muerte de 17 personas, principalmente niños. En la escuela de la UNRWA se habían refugiado un millar de palestinos, que huían de los bombardeos del ejército israelí contra sus hogares.

Una roca con pies de barro

Palestina vive en estos días el horror de ir desangrándose en la lucha desigual de dos pueblos condenados a vivir juntos, compartir y venerar los mismos lugares santos, caminar por las calles de Jerusalén o Al Qods según se trate de judíos o palestinos. Beber de las mismas fuentes quiéralo Alláh o Jehová. Sometidos a la muerte venida desde la torreta de un tanque, de una patrullera costera o de un avión israelí. Y para no ser acusado de parcial, en ocasiones también venida del lanzamiento de un cohete lo que baja el promedio de muertos palestinos civiles a 450 por cada muerto civil israelí

Pero, en ello pecaría de irresponsable, de ser un observador ciego si no ponemos en su justa dimensión que el fuego entre ambos bandos es absolutamente desproporcionado. Incomparable entre milicianos mal armados contra un ejército poderoso, abastecido con la mejor tecnología militar que pueda proporcionar el mercado de las armas. Con una logística que permite realizar sus incursiones con el menor costo en vidas humanas, contra una población civil que es considerada enemigo y por tanto sujeta al fuego inmisericorde, sin diferenciación alguna entre hombre, mujer, niño o anciano.

El día 20 de julio pasado, bajo el marco de la operación “Roca firme” segunda etapa de la operación mayor denominada “Filo protector” las Fuerzas israelitas han entrado en Gaza bajo la protección de intensos bombardeos, con tanques e infantería israelíes en una ofensiva terrestre total. Los militares saben que esta operación militar “No será fácil y no será breve” y pueden fortalecer aún más la imagen de la única fuerza palestina que se les ha opuesto en el campo de batalla: Hamas, que ya le ocasionó ingentes bajas en la operación “Plomo Fundido” hace un lustro atrás.

Israel afirma que esta operación militar es justificada pues “Israel usa la fuerza en legítima defensa frente a los ataques de cohetes de Hamas” que a esta fecha han causado la muerte de dos civiles israelitas en oposición a los centenares de muertos del campo palestino, que son la prueba clara que el “esfuerzo de ocasionar la menor cantidad de bajas en la población civil” y permitir a los israelitas vivir en paz”. La primera intención no se está logrando como lo han preconizado los altos mandos del ejército de Tel Aviv y la segunda, si bien las alarmas aéreas son constantee en terreno de Israel, no es menos cierto que las bajas de ese país son ínfimas. Alguien, un anónimo podrá criticar este argumento y sostener que toda vida humana es valiosa, así sean 870 muertos o 2 y ante ello pues, ¡sí! Es verdad toda vida humana es valiosa sobre todo cuando las muertes suman y suman en uno de los bandos.

La intención de la política de los halcones israelíes no se está logrando, pues las víctimas, principalmente civiles – 300 niños entre ellos – se acercan al millar con más de cuatro mil heridos. El balance israelita arroja en su bando una veintena de soldados muertos (dos de ellos por “fuego amigo”), dos civiles muertos por el lanzamiento de Cohetes de Hamas y unos cuantos heridos civiles

El Consejo de Seguridad de la ONU a pesar de transcurrir ya dos semanas de sangriento operativo israelí contra la población de gaza, no ha emitido declaración alguna que permita avizorar un alto al fuego. El único plan de cese al fuego que se conoce es el propuesto por Egipto y su gobierno surgido tras derrocar a los hermanos Musulmanes y presentado a Israel pero sin haber consultado con el gobierno de la Franja de Gaza ¿qué plan de paz puede ser aceptado si una de las partes no ha participado en su discusión?

Cualquier plan de paz que contemple el alto al fuego y que cesen las operaciones israelíes está condenado al fracaso: primero porque el fiel aliado de Israel: Estados Unidos, considerará dicha propuesta como “desequilibrada” ya que se buscaría obligar a Israel a detener sus ataques militares contra Gaza pero sin desarmar a Hamas. Pero ¿quién obliga a Israel a desarmarse? Resulta ilógico pretender que quien es abusado, exterminado, destruido en sus bienes y vidas no tenga la posibilidad de una mínima defensa. Segundo, Israel sabe que cuenta con el apoyo total e irrestricto de estados Unidos para ejecutar sus acciones y en caso de una resolución en contra, el veto de Washington será una realidad.

El proyecto de resolución que emane de un organismo desprestigiado como el Consejo de Seguridad debe exigir la protección para la población civil en la Franja y la apertura de puntos de cruce, para la entrada de la ayuda humanitaria. Un cese al fuego que permita a la población alimentarse, recuperar sus menguadas fuerzas, enterrar a sus muertos, respirar todo ello en un todo ello en un escenario donde el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) calificó la situación en el área de conflicto como una crisis humanitaria de grandes proporciones, señalando que la vida en ese enclave se ha hecho “insostenible".

La actual situación en Palestina es probablemente una de las más graves desde la operación “Plomo Fundido” que se saldó con 1.500 muertos palestinos y más de 7 mil heridos ¿querrán alcanzar ese hito numérico los halcones de Tel Aviv: Pero, a pesar de su gravedad es improbable una desestabilización general en la región a menos que el desunido mundo árabe decida implementar acciones que permitan, en primera instancia generar un boicot internacional contra la economía israelí. Usando para ello el poder del petróleo, Difícil deseo pues las Monarquías del Golfo – aliadas de Estados Unidos – o Egipto, con un gobierno sumiso a los dictados de Washington e incluso aliado de Israel en su política de ataque a Hamas, no se sentarán a discutir de qué manera se obliga al sionismo a cesar sus operaciones de muerte. A menos que su población, cansada de la genuflexión de sus gobiernos y monarquías hereditarias los obligue de una buena vez.

La actual operación militar contra Gaza me trae al recuerdo la operación Plomo Fundido e incluso declaraciones – totalmente actuales - de esa época donde analistas como Michel Chossudovsky de The Global Research sostenía “Los bombardeos aéreos y la actual invasión de Gaza es una empresa que forma parte de una agenda militar y de inteligencia más amplia, formulada por primera vez en 2001, bajo el nombre de “Operación Venganza Justificada”, conocida también como “Plan Dagan”, en referencia al general en retiro Meir Dagan, que dirige actualmente el Mossad y que tenía el objetivo de destruir la Autoridad Palestina y crear “cuatro cantones” palestinos, con gobiernos en cada uno de ellos” . La estrategia militar israelí a lo largo de esta última década, ha sido el implementar ese plan y que requería, según lo expresa el analista Ellis Shulman “una invasión del territorio palestino, con la misión claramente definida de destruir la estructura de la dirigencia política y militar palestina”

Washington e Israel no han aceptado nunca la victoria de Hamas en las elecciones del 2006 en la Franja de Gaza y alentaron, los organismos de inteligencia, tanto de Washington como de Israel, un golpe de estado para derribar el gobierno de unidad nacional que Fatah y Hamas habían creado durante sus negociaciones en Yeddah. El golpe fracasó y desde entonces las administraciones, tanto de George W. Bush como los dos períodos de Barack Obama, han intensificado el asedio israelí de la Franja de Gaza, incluso generando fricciones entre Al Fatah y el Movimiento islámico que luego de 7 años de luchas internas lograron formar un gobierno de Unidad Nacional, cuya destrucción es el objetivo mayor de Israel.

Desde aquel momento la Franja de Gaza vive bloqueada, lo que ha impedido que sus habitantes puedan transitar libremente, reciban comida, atención médica, medicina, combustible y otros productos de primera necesidad. El objetivo de este bloqueo era generar tal casos que la población Gazatí derrocara al gobierno que habían elegido, sin embargo la estrecha unidad de propósitos ha sido más fuerte que los esfuerzos desestabilizadores.

El asalto a Gaza, ha sido planificado detalladamente y su ejecución tuvo su punto de partida desde las razones esgrimidas a partir del secuestro y asesinato de tres jóvenes israelíes de lo cual se acusó a Hamas de dicha acción. Ha sido ejecutado con sincronía, nada ha sido dejado al azar y diseñado, principalmente para exterminar a la población palestina, bajo argumentos de lucha contra el terrorismo. Y también para apuntalar a los partidos más extremos del arco político israelí.

Los palestinos asesinados son poco más que un triunfo electoral en la lucha desvergonzada entre la derecha y la extrema derecha en Israel. Washington, como es habitual, culpó a los palestinos pro-Hamas de la actual situación, con Obama sonando la misma partitura del grupo de presión pro-israelita de EEUU. El derramamiento de sangre en Gaza obliga al análisis, respecto a la responsabilidad israelita, como también la de los propios palestinos. Uno de los hechos que precisa ser reconocido es que la ANP ya no existe y que los Acuerdos de Oslo, por la propia impericia de la dirigencia palestina ha sido un desastre para sus intereses.

En general afirman los críticos de la dirigencia clásica palestina es que la OLP, alguna vez depositaria de la esperanza por lograr la definitiva autodeterminación se convirtió según un interesante artículo de Tarik Ali, analista de The Guardian publicado a propósito de aquella operación “Plomo Fundido” en poco más que un suplicante del dinero de la UE. La victoria electoral de Hamas fue tratada como un signo ominoso del fundamentalismo creciente, y un aterrador golpe a las perspectivas de paz con Israel. Las presiones diplomáticas y financieras se pusieron en marcha para forzar a Hamas a que adoptase las mismas políticas de aquéllos a quienes habían derrotado en las urnas”

En ese escenario, Hamas, tras años de corrupción de la ANP y sin los grandes recursos de Al Fatah, comenzó a establecer clínicas, escuelas, hospitales, formación profesional y programas de bienestar para una población palestina carenciada. Sus jefes y cuadros en forma sencilla daban respuesta a las necesidades cotidianas, generando una base política que los nutre y mantiene, le guste a o no al análisis político occidental y “al cacareo diario de los versos coránicos” como afirman en Gaza. La agresión a la Franja de Gaza ha reafirmado el papel dirigente de Hamas y debilitado a la clase política heredera de Arafat y a los regímenes corruptos árabes como Egipto y Jordania.

Poco antes de su muerte el año 2003 el intelectual palestino y profesor de la Universidad de Columbia, Edward Said señaló una idea más vigente que nunca “Si bien es cierto que la propia política errática y denigrante de la Autoridad Nacional Palestina trajo consecuencias funestas para la lucha palestina, no es menor el papel jugado por los grupos sionistas y sus actividades en Estados Unidos, cuyos puntos de vista sobre el Medio Oriente, son incluso más extremos que aquellos del Likud israelí”.

Las palabras de Said hacen referencia al lobby más temido y poderoso de Washington: el American Israel Public Affairs Committee (AIPAC) que coordina su trabajo a través del Instituto para la Política del Medio Oriente con diplomáticos, empresarios, militares, políticos y líderes de opinión estadounidenses, que entregan recursos financieros a raudales, con buenas relaciones y unidad de propósitos. Su manejo experto del cabildeo ha logrado mantener a lo largo de los años la millonaria ayuda exterior a los gobiernos israelíes – con cerca de 3.000 millones de dólares anuales – y sobre todo, el silencio cómplice de las potencias occidentales y de la ONU a las políticas de agresión israelitas.

UNA BABEL SANGRIENTA

La Babel israelí y esta idea que perdura de crear un Estado mediante el vínculo de la fe, es una de las respuestas que permite comprender el conflicto con los palestinos, provocando graves problemas de identidad, entre los intereses de los colonos en los asentamientos y el resto de la sociedad israelí llámense askenasis laicos, falashas, palestinos israelíes, sefardíes, ultraortodoxos, judíos rusos, drusos o cristianos. Esa Babel se enfrenta al legítimo propósito del pueblo palestino por ejercer su derecho al retorno de su propia diáspora y de ocupar un territorio que también es suyo. Estos intereses disímiles es lo que tiene a los bandos en pugna en un diálogo de sordos

A las ideas anteriores se une el agua como arma de presión, que explica el expansionismo israelí y su persistente negativa a devolver los territorios ocupados. Israel controla las fuentes de agua de la región, que se encuentran ubicadas, fundamentalmente, en el río Jordán y en los pozos acuíferos subterráneos de Gaza y Cisjordania. Es este factor hídrico el que evidencia, igualmente, el cambio de actitud de los países antaño enemigos y hoy negociadores como Jordania, amenazado por Israel de disminuirle un 60% de la entrega de agua. Israel monopoliza, a través de la única compañía de explotación y distribución de agua (Mekorot), los escasos recursos hídricos de esta región.

Israel consume unos 600 m3 de agua por habitante al año frente a los 300 m3 de Jordania y los cien que se les permite a los palestinos. Al tema cantidad, se une la calidad y el precio del agua, en que a los palestinos se les cobra hasta tres veces el valor que pagan los israelíes. Esto es todavía más alarmante en Gaza, donde los palestinos han pagado hasta 20 veces más que los subsidiados colonos judíos.

La única solución viable y posible para este conflicto, es el inmediato cese de las hostilidades y ofrecer lo que innumerables planes de paz no ha podido llevar a cabo: el reconocimiento de todos los Estados árabes a Israel a cambio del repliegue de las tropas de este país a las fronteras existentes el año 1967 donde se incluye Jerusalén Este, Gaza y Cisjordania. También establecer un Estado palestino con capital en Jerusalén Este con control israelí del barrio judío en la ciudad antigua. Esto, que parece “pragmático” es, letra a letra, tan viejo como las guerras. Un “remake” de las añejas y nunca respetadas resoluciones condenatorias de Naciones Unidas a Israel, los acuerdos de la Conferencia de Madrid del año 1991, los acuerdos de Oslo del año 1993 o las tratativas de la Cumbre de Camp David de julio del año 2000.

Como cruel paráfrasis del cuento ruso de Pedrito y el Lobo, el conflicto palestino-israelí sigue con su apología respecto a que la paz viene, pero se vuelve a ir en un mar de sangre. Con la invasión militar de la Franja de Gaza, la paz de la región se ve cada día más lejana, con escasa posibilidad de sobrevivencia para miles de palestinos y algunas decenas de israelitas; con una ofensiva bélica que va concretando el plan final que se está tejiendo para esa región: la creación de un mini-Estado al estilo de los bantustanes, un nuevo apartheid bajo la bandera de la estrella de David.

La lógica del análisis político, no siempre la más adecuada para entender la intríngulis medioriental, indica que tarde o temprano Israel deberá resignarse a aceptar el nacimiento del Estado palestino y retirarse de los territorios ocupados y a los Palestinos renunciar a la reivindicación del retorno inmediato de los millones de refugiados y condescender a mantener una presencia simbólica en Al Qods. Opiniones van y vienen y lo único concreto son más y más ceremonias fúnebres en un territorio codiciado por árabes y judíos, escenario de cuatro guerras declaradas y otras tantas anónimas. Causa de miles de muertes, principal y mayoritariamente en terreno palestino y la desestabilización en una región explosiva, donde se ve pasar la muerte en espera de una paz que no arriba.


Pablo Jofre Leal
Tan nefasto comentario fue publicado en cierta red social por la diputada israelí Ayelet Shaked, ultranacionalista, extremista y fundamentalista que, entre otras cosas, ha apoyado firmemente el continuo terrorismo del Estado de Israel contra los palestinos, y la ocupación progresiva de territorios por los colonos israelíes. Una verdadera escoria que considera terroristas incluso a los niños palestinos, y por tal motivo advierte que el ejército israelí debe asesinar a todas sus madres, de manera que no sigan dando “a luz pequeñas serpientes” (http://www.israelenlinea.com/israel/noticias/politica-israeli/10651-diputada-israel%C3%AD-%C2%ABmatar-a-madres-de-terroristas-palestinos).

Aún si aceptáramos que un movimiento como Hamas utiliza el terrorismo como herramienta de lucha contra Israel, no se justifica calificar a todos los pobladores de Palestina como terroristas, y menos a mujeres y a niños, y que se apoye y aplauda su masacre cada cierto tiempo. ¿También eran terroristas los niños asesinados en una playa de Gaza, quienes jugaban fútbol cuando fueron alcanzados por misiles? Evidentemente el señalamiento de Shaked se enmarca en la política guerrerista-terrorista del Estado de Israel contra Palestina y otros países vecinos, en pro de la obtención de más territorios para el asentamiento de colonos israelíes y para el acceso fácil a recursos minerales y energéticos.

Además del desafortunado comentario señalado en el primer párrafo, la diputada afirmó lo siguiente respecto a los palestinos y a la manera en que les debe tratar el Estado de Israel:

“Tienen que morir y sus casas deben ser demolidas. Ellos son nuestros enemigos y nuestras manos deberían estar manchadas de su sangre. Esto también se aplica a las madres de los terroristas muertos (…)

Detrás de cada terrorista hay decenas de hombres y mujeres sin los cuales no podría atentar. Ahora todos son combatientes enemigos, y su sangre caerá sobre sus cabezas. Incluso las madres de los mártires, que los envían al infierno con flores y besos. Nada sería más justo que siguieran sus pasos”.

Bien irresponsables los comentarios de Shaked, pero de ninguna manera representan las ideas de una sola persona, ni de “Hogar Judío”, partido al que pertenece la diputada en cuestión. Representan, tristemente, el sentir de cierta parte del pueblo israelí, envenenado de odio por el sionismo, que por diversos medios ha propagado y consolidado la matriz de opinión de que los palestinos en general son enemigos sanguinarios de los israelíes. Revísense las redes sociales y se notará que son muchos los comentarios similares a los de Shaked, pidiendo al unísono que se asesine a diestra y siniestra a civiles palestinos.

Lo peor de todo es que los comentarios nefastos de Shaked no han sido condenados por autoridades o por personajes influyentes en los distintos ámbitos de la vida israelí, al menos de forma pública, y eso confirma que la política criminal que Israel ha llevado a cabo contra los palestinos, ha tenido un importante grado de aceptación entre sus habitantes, si bien hay ciudadanos y grupos opuestos dentro y fuera de Israel


Rubén Alexis Hernández
Masacre en Palestina y silencio mediático

Cuando se redactan estas líneas las informaciones sobre las últimas víctimas del ataque militar sobre Gaza del ejército israelí circulan por los distintos portales de noticias internacionales. Las grandes corporaciones mediáticas “retratan” la crudeza de los hechos con imágenes mesuradas y lenguaje ambiguo por parte de sus presentadores. Indican sobre “combates”, narran la situación como si se tratará de un conflicto entre dos Estados Nacionales en igual de condiciones. Con afirmaciones cercanas al mito los medios de comunicación sesgan la información y cubiertos por el precepto de objetividad esconden descaradamente los crímenes de una potencia militar contra un pueblo indefenso.

Israel, nación creada en 1948 por anuencia de las potencias occidentales en territorios árabes  impunemente castiga a los habitantes de las tierras invadidas con todo arsenal bélico de última generación, el patrocinio de los Estados Unidos le reditúan a la nación sionista 30 mil millones de dólares para equipar su milicia.  Ayuda económica que junto al Lobby Sionista aceita la máquina de muerte que es el ejército israelí.

La cifra de muertos crece conforme pasan las horas, está supera las dos centenas. Un número considerable son niños. Las imágenes  son estremecedoras, infantes con sus miembros destrozados, personas ultimadas por los proyectiles con las vísceras expuestas.

El silencio de las corporaciones mediáticas internacionales  y sus empleados los convierte en cómplices de tal atrocidad.

Nada puede justificar la barbarie. Ni siquiera la mitología que inspiró a los sionistas a pensar en la “tierra prometida”. Nada justifica el acoso diario contra millones de personas por su raza y religión: Ni siquiera la historia de un victimario que años atrás fue víctima. Nada justifica el robo, la humillación, el ultraje y el odio que cultiva Israel y los sionistas contra el mundo árabe y el Islam. Nada justifica el silencio de la prensa por su subordinación al Lobby Sionista ante los asesinatos y la destrucción contra Palestina.

Nada puede justificar la barbarie. ¿Qué los palestinos no son humanos? ¿No tienen derecho a practicar su religión y a gozar de una nacionalidad? ¿Por qué no denunciar a Israel? ¿Por qué no exigir la eliminación de un Estado sin razón para existir? ¿Por qué no hablar en voz alta sobre las violaciones a los derechos humanos, el uso de fósforo blanco, los cortes sistemáticos de energía eléctrica y agua potable, las revisiones vejatorias? ¿Por qué no decir que Israel es una nación racista y xenófoba? ¿Por qué no llamar a Netanyahu criminal como su antecesor Sharon?

Nada justifica la barbarie.


Manuel Alejandro Ramírez Solorio

Reynaldo, Monseñor y el Senado (Rep. Dominicana)

Reynaldo Pared recibió en la Presidencia del Senado a Monseñor Camilo a raíz de la reciente Caravana Verde por Loma Miranda-Parque Nacional.

Entonces se comprometió a presentar el proyecto de ley correspondiente al comenzar la próxima legislatura (16 de agosto).

Entonces Monseñor Camilo le insistió en pasar de las palabras a los hechos y le advirtió que el movimiento se mantendría vigilante.

Reynaldo, sin embargo, le escondió al Obispo su decisión de no optar por la reelección. Le jugó, en consecuencia, una mala pasada, puesto que no es lo mismo comprometerse como presidente de esa entidad, a hacerlo como simple Senador. Aquí, en medio de la “cultura de los jefes y jefecitos”, los presidentes de instituciones ejercen poderes extraordinarios.

Ahora la Presidencia del Senado dependerá del resultado de la competencia entre Danilo y Leonel por su control.

Julio César Valentín es de Leonel y Cristina Lizardo de Danilo.

El primero le lleva dos votos a la segunda y quedan dos votos balagueristas en el mercado del mejor postor.

Pero más allá de los votos probables, es al todopoderoso Comité Político del PLD que le toca imponer la decisión. Y allí Danilo cuenta con fuerzas para impedir que Valentín resulte ganador y que las presidencias de ambas cámaras sean de Leonel.

Por eso la probabilidad de Cristina es alta, como lo es que ella responda al designio de Danilo para que esa ley no sea aprobada, evitando verse en el trance de proclamarla o vetarla.

Igual sería difícil asegurar, que si Valentín resultare designado, no procedería dentro del pacto Danilo-Leonel que recientemente obstruyó ese proyecto en la Cámara Baja. Eso dependería de los cálculos del leonelismo en las nuevas circunstancias.

Vale entender también, que aún se apruebe en el Senado, faltaría la Cámara de Diputados, donde no es de extrañar cualquier nueva bellaquería.

Es cierto que en ambos hemiciclos existe una amplia mayoría que dice respaldar esa demanda, y es justo exigirles a sus integrantes que actúen en consecuencia.

Pero no es menos cierto, que por encima de esa realidad explicable por la inmensa popularidad de la misma, son el oro corruptor de FALCONDO y la orden política del Presidente Medina y del cohollo peledeísta, los factores determinantes del destino de ese proyecto.

En consecuencia, a nivel congresual el cuadro sigue siendo políticamente adverso si no logramos levantar al pueblo en mayor escala para exigirle a Danilo Medina que deje de proceder como la Gatita de María Ramos y proceda a emplear su poder e influencia para ponerle fin a esta pérfida obstrucción.


Narciso isa Conde
El pasado quedó sepultado, nadie podrá arrebatar el futuro a Nicaragua

En Nicaragua con el esfuerzo de todos los nicaragüenses unidos en un proyecto común de reconciliación y paz estamos saliendo finalmente de la posguerra, el gobierno sandinista desde su regreso al poder ha trabajado con convicción en este sentido, para dar vuelta a esa pagina sangrienta de la historia de nuestro país. El futuro con el proyecto del canal interoceánico se acerco a nuestros días, fue más claro y divisamos una Nicaragua como siempre la soñamos, con protagonismo en la región, un ejemplo para los países centroamericanos y un modelo a seguir para el continente entero. Pero así como el futuro se acerco, así ese pasado bélico de pólvora y muerte se alejo de nuestro presente. Los autores de este atentado pertenecen a ese pasado, hacen parte de una ideología obsoleta, y ellos lo saben. El resultado de su inevitable muerte política fue este ataque con armas de guerra contra civiles desarmados, un grupo de mercenarios mandados para intentar empañar una celebración nacional. Los nicaragüenses somos gente valiente y sabia, hemos vivido la tiranía, la insurrección y la defensa de la revolución, luego el neoliberalismo y ahora la reconciliación. Somos hombres y mujeres de paz y sabemos distinguir la diferencia entre cada uno de estos periodos de nuestra historia, y no nos dejamos confundir con actos de violencia como estos.

Los equilibrios políticos y las mismas clases sociales dentro de 5 años cambiaran y dentro de una década se verán más cambios aún. Estamos a las puertas de grandes transformaciones con las expectativas que genera la construcción de un proyecto tan imponente como es el canal interoceánico. En esa nueva geografía social los grupos armados serán parte de la prehistoria y hasta los partidos neoliberales que tuvieron su década y media de oro que termino hace siete años, serán historia, otros tomaran su lugar en las nuevas configuraciones de poder.

La lección que nos deja este atentado y la solidaridad unánime de nuestro pueblo, es que el pasado a partir de hoy quedo sepultado y que nadie podrá arrebatar el futuro a Nicaragua.


José Carlos Bonino Jasaui

¿POR QUÉ SÍ PODEMOS Y MÁS EN ÁVILA? 

Son muchos años ya los que a la ciudadanía abulense en vez de ayudársela a crecer y a seguir adelante, se la ponen más piedras en el camino. Lo digo viviendo en esta localidad solamente mis casi 22 años de edad, pero por mi poca experiencia y por la de muchas personas de mi entorno más cercano, soy consciente del malestar que continúa padeciendo mi ciudad natal. Sí, empleo términos propios de patologías médicas; si bien Ávila es una ciudad que desde tiempos inmemorables se encuentra en la más absoluta “enfermedad terminal”.

No obstante, no resulta cruel hablar en estos términos cuando visualizamos en nuestra mente el descontento social patente en muchos actos en los cuales he sido parte desde que tenía tan sólo unos once años de edad. Así, me viene a la mente mi participación en aquella primera “manifa” en la cual reivindiqué junto a un familiar muy querido el despido intolerable mediante la famosa y muy utilizada (por desgracia) técnica del ERE. En esa ocasión, se manifestó el despido de muchos “cabezas de familias” abulenses que habían servido a la empresa LEAR, la cual se retiró del mercado laboral abulense para irse a emplear mano de obra más barata y con menos derechos en territorio marroquí.

Tras esa primera presencia en los movimientos sociales, participé en más eventos de estas características, pero quizá resaltaría mi toma parte en los indignados locales, en el movimiento 15 M a nivel local. Para más “inri”, por entonces, me encontraba en mi primer año de carrera, estudiando los primeros exámenes de carrera a la vez que empezaba a involucrarme políticamente hablando. No hice mucho, pero dejé mi granito de arena y mi muestra de apoyo a alternativas que pensarán en el verdadero sentir de las gentes que residen en esta pequeña y alta ciudad amurallada.

Inevitablemente, pese a haber abandonado mi primigenia “experiencia política” y al haber escuchado a finales del año pasado y principios de dicho la presentación de un nuevo proyecto por parte de un profesional, como es Pablo Iglesias Turrión, al cual admiro, me he visto en la obligación de no quedarme quejándome en el sofá y, he ido más allá al pensar que el cambio no se facilita con simples actos reivindicativos, sino que debemos ir más allá en pro del empoderamiento ciudadano.

En definitiva, desde el primer momento en que me plantee en ser parte de dicho proyecto al servicio de las y los abulenses, he sido consciente de las múltiples críticas y caracterizaciones que podíamos recibir, mas creo que lo importante y lo interesante es el hecho de haber encontrado a otros conciudadanos que son capaces de mirar con un prisma afín que refleje el verdadero bienestar de Ávila, que es para lo que de verdad nos hemos embarcado en este precioso “viaje” que ahora empezamos. Así, CLARO QUE PODEMOS.


Diego Hernández Gil
más cartas...
Mensaje para cartas a Rebelión