M O V I M I E N T O S   S O C I A L E S 

11 de febrero del 2003

México: Una radiografía de las organizaciones agrarias contrarias al ALCA

Movimiento campesino: las razones de la furia

Jesús Ramírez Cuevas
Masiosare

La mayoría de los agricultores y productores rurales que participa en el movimiento que pugna por la revisión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, representa a sectores rurales medios y pequeños que hicieron todo lo posible por incorporarse a la modernización del campo mexicano y jugar las reglas del mercado, pero que fueron abandonados por el gobierno. Su fracaso es síntoma tanto de las políticas económicas del gobierno como de la imposibilidad de que los campesinos puedan incorporarse a la competencia internacional en las condiciones actuales. A pesar de los esfuerzos y de algunas experiencias exitosas, la mayor parte de los productores medianos y pequeños están quebrados. En medio de este desastre económico, las organizaciones además viven una crisis de representación política .

EN LOS ULTIMOS 10 AÑOS, el movimiento campesino ha experimentado cambios profundos. El fin del reparto agrario, la reforma al artículo 27 constitucional -que vulneró la propiedad social de la tierra- y la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), obligaron a las organizaciones campesinas -las "oficiales" y las llamadas independientes- a incluir una visión productiva.

Estas transformaciones cambiaron las relaciones con el gobierno y con sus bases. De la lucha por la tierra pasaron a la lucha por el mercado y a la construcción de estructuras en las cadenas productivas. Estos años se han creado infinidad de empresas sociales que han diversificado la representación política y social de la población rural.

La nueva concepción campesina de apropiarse de las distintas fases de producción y comercialización, la apuesta para promover una cultura productiva, a pesar de esfuerzos importantes en diversas regiones del país, está al borde o en la ruina por la competencia desleal y las diferencias abismales ante los competidores de Estados Unidos y Canadá.

El mapa de las organizaciones campesinas, dispersas a principios del siglo XX y luego centralizadas en una organización nacional, la Confederación Nacional Campesina (CNC), se ha vuelto a multiplicar en cientos de organizaciones y experiencias locales y regionales con escasas ligas a nivel nacional.

En la última década, la cultura empresarial de la tierra entre los campesinos ha dejado rezagada la visión de las principales organizaciones campesinas, cuya función había sido el control político, o en el caso de las independientes, la lucha por la tierra y por la organización productiva.

De las tradicionales organizaciones creadas alrededor de la lucha por la tierra, a partir de fines de los ochenta y durante los noventa, surgieron redes y estructuras campesinas de pequeños y medianos productores para adaptarse a las nuevas condiciones de la competencia económica. Surgieron uniones de ejidos, uniones de crédito, uniones agrícolas, sociedades cooperativas, sociedades de producción, de comercialización, cajas de ahorro popular y bancos campesinos. Estas estructuras transformaron la organización de los campesinos en su esfuerzo por abarcar cadenas productivas completas.

Para enfrentar los desafíos de la apertura comercial, la privatización de la economía y el retiro de la intervención gubernamental en los mercados agropecuarios, numerosas agrupaciones de productores, sobre todo de granos, decidieron emprender el camino de la participación directa en la comercialización de sus cosechas. Con el propósito de defender su existencia como productores evolucionaron de organizaciones que luchaban por la tierra a organizaciones para la producción y la comercialización.

Víctor Suárez, de la Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras de Productores del Campo (ANEC), explica que "estos 10 años no nos hemos quedado esperando la ayuda del gobierno, hemos ensayado modelos de desarrollo propios y alternativas campesinas a las políticas del mercado. Hemos creado empresas campesinas, desarrollado estrategias de comercialización y capitalización propias. Pero al no haber apoyo y ante una competencia totalmente desventajosa y desleal no podemos sostenernos. Esa es la base de esta protesta. Somos productores que estamos dispuestos a entrarle al mercado, que hemos trabajado duro pero el gobierno nos ha abandonado".

Crisis de las organizaciones

El movimiento campesino reciente surgió como consecuencia de la crisis del campo, de la economía campesina y de las políticas neoliberales en el sector agropecuario. Este fenómeno trajo como consecuencia la marginación de los campesinos de los planes de desarrollo y abrió un proceso de privatización de la tierra. Hoy más de 80% de los 4.5 millones de productores están fuera del mercado.

Frente a estas políticas de los últimos 20 años, los campesinos han mantenido en distintos momentos acciones de resistencia política y económica, pero no han detenido ni la crisis del campo, ni la visión neoliberal del gobierno, ni han mejorado las condiciones de vida y producción de los campesinos. Las reformas al artículo 27 y la creación de un mercado de tierras y aguas por parte del gobierno fueron posibles gracias al apoyo, a la sumisión o la falta de fuerza política del movimiento campesino.

El gobierno de Carlos Salinas promovió la privatización de la propiedad social y la apertura comercial. Para ello, logró contener y cooptar a buena parte del liderazgo campesino. De esta manera surge el Congreso Agrario Permanente (CAP).

Por interés de Carlos Salinas, el entonces dirigente de la CNC, Maximiliano Silerio Esparza, convocó el 6 de enero de 1989 a la creación de una instancia que unificara "a todas las corrientes progresistas que luchan por el bienestar social, económico, político y cultural de los campesinos, para constituir un foro plural y democrático en donde se diriman por la vía del diálogo y la concertación política las diferencias y controversias".

La iniciativa de Salinas también surge como respuesta al apoyo en el campo que recibió Cuauhtémoc Cárdenas como candidato a la Presidencia de la República en 1988. El 26 de noviembre de ese año, 12 organizaciones campesinas independientes que participaron en el Frente Democrático Nacional (FDN) firmaron el Convenio de Acción Unitaria Campesina con miras a convertirse en una organización única de filiación cardenista. En esa instancia participaron siete organizaciones que se integraron al CAP al año siguiente: la Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos (CIOAC), la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA), la Alianza Campesina del Noreste (Alcano), la Unión Nacional de Organizaciones Regionales Campesinas Autónomas (UNORCA), la Unión General Obrera, Campesina y Popular (UGOCP), la Central Campesina Cardenista (CCC) y el Movimiento de los 400 Pueblos.

En 1992, el gobierno salinista logró controlar al movimiento campesino con apoyos económicos selectivos. La mayor parte de los dirigentes del partido oficial e independientes firmaron -algunos bajo protesta- el apoyo a la reforma del artículo 27 constitucional. Las organizaciones que se opusieron apenas lograron efectuar algunas movilizaciones, pero éstas fueron insuficientes para revertirla.

El debate en el interior del CAP provocó su primer cisma. Algunas organizaciones se dividieron entre los que rechazaban y los que apoyaban la reforma y la firma del TLCAN.

"El control político en el campo también contribuyó a su devastación. Las organizaciones independientes no tuvieron la fuerza suficiente para obligar al gobierno a cambiar su política o fueron asimilados por la política de la 'concertación' inaugurada por Salinas. A partir de la entrada en vigor del TLCAN, en 1994, cayeron los subsidios y los apoyos al campo, se cerraron las puertas de la comercialización y los apoyos a la producción", señala Víctor Suárez, vocero del movimiento El campo no aguanta más.

El salinismo quebró la resistencia campesina y doblegó a las organizaciones agrarias. Tras la reforma al artículo 27 constitucional recibieron apoyos para sus proyectos, pero no como parte de una política de transformación del campo, sino con una lógica de contención del descontento social y de cooptación de las organizaciones.

A partir de ese momento cambiaron las relaciones de las organizaciones de productores con el gobierno, el cual cerró los canales de negociación y redujo los recursos públicos y apoyos a los productores pequeños y más pobres. Las reformas legales y la apertura comercial produjeron una crisis en las principales organizaciones campesinas, que sufrieron una crisis de representatividad, al tiempo que sus proyectos para incorporarse a la lógica del mercado fracasaron por la falta de apoyos reales del Estado, las condiciones adversas del mercado, la competencia desleal y las asimetrías con los socios comerciales, principalmente con Estados Unidos.

Las organizaciones campesinas vivieron divisiones internas y se debilitaron frente al gobierno federal y a sus propios agremiados. Los magros apoyos económicos gubernamentales se otorgaron selectivamente, condicionados al apoyo de los dirigentes a las políticas oficiales. A pesar de que en muchas regiones hubo brotes de protesta y de inconformidad, la mayor parte de las organizaciones campesinas buscaron adaptarse a las nuevas condiciones.

El gobierno impulsó políticas de desarrollo y destinó recursos a los sectores más rentables y competitivos, dejando al resto de los productores a la deriva. El propósito era evidente: descampesinar el campo y concentrar el apoyo en los productores de la agroexportación.

En los noventa surgió El Barzón, un movimiento que nació en el campo pero también incorporó a los deudores de la ciudad, y representó a empresarios medianos y pequeños que fueron excluidos del proyecto económico gubernamental. Sin embargo, al resolverse el problema de las carteras vencidas se mediatizó el movimiento.

Las organizaciones más tradicionales, que surgieron en torno a la demanda de la tierra, se vieron obligadas a incorporar una visión de desarrollo para atender a las demandas de sus agremiados. En este sentido, los proyectos más avanzados (la UNORCA es la organización emblemática de ese proceso) entraron en crisis al no poder competir frente a las desiguales condiciones de producción y a los bajos precios internacionales. Sin olvidar que la política económica excluyó a los productores de alimentos.

Pero lo anterior no explica por completo el debilitamiento del movimiento campesino en los últimos años. Otra de las razones es que los labriegos y pecuarios han estado bajo el control de representantes impuestos, sin actores políticos autónomos, apunta Víctor Suárez.

La CNC, el principal instrumento del corporativismo agrario, se subordinó a los dictados del gobierno en turno. A traves del CAP, ocurrió lo mismo con diversas organizaciones oficiales e independientes. Otras más, se integraron a partidos políticos como el PRD o el PT, que las menospreciaron y regatearon su representación. En la mayoría de los casos, los partidos utilizaron a las agrupaciones sólo con fines electorales, y éstas a sus agremiados para obtener recursos económicos y posiciones políticas.

¿El cambio?

La sublevación de los zapatistas en el sureste reactivó a una parte del movimiento agrario, sobre todo en el sur del país. En 1994 se produjeron más de mil ocupaciones de tierras,muchas promovidas por líderes oportunistas que aprovecharon la ocasión para exigir su legalización a favor de campesinos pobres. El gobierno, que ya había dado por terminado el reparto agrario, negoció con las organizaciones la entrega de muchos de esos predios. En 1997, el presidente Ernesto Zedillo otorgó certificados de propiedad en muchas regiones del país y declaró el fin del rezago en esa materia.

La derrota del PRI y la llegada de Vicente Fox a la Presidencia de la República abrió expectativas de cambio. Pero el nuevo gobierno continuó la misma política económica que provocó la ruina del campo y la destrucción de la planta productiva nacional.

En sus primeros meses, el presidente Fox y su gabinete agropecuario ubicó a las organizaciones campesinas y a sus líderes como parte de los enemigos a vencer en su administración, por ser los agentes de la resistencia al cambio. Sin embargo, dos años después, con el fin de contener las protestas y la inconformidad en el campo, los reconoce como interlocutores.

Hoy la apertura comercial de casi todos los productos agropecuarios provocó el surgimiento de un movimiento agrario que pone en cuestión la política hacia el campo y las condiciones en que fue acordado el TLCAN. Para enfrentarlo, el gobierno echó mano de sus aliados naturales, los empresarios, pero también del corporativismo rural.

Las organizaciones que avalaron la negociación del TLCAN, como la CNC, ante el ascenso del nuevo movimiento campesino y la presión de sus propias bases, se sumaron a la protesta y, al mismo tiempo, están buscando construirle una salida al gobierno.

Alberto Gómez, de la UNORCA, denuncia que el nuevo régimen utiliza al viejo aparato de control campesino (a través del CAP). "El gobierno de Fox está reproduciendo el corporativismo rural para desmantelar el campo. Un ejemplo de ello es que en la nueva Financiera Rural les ha dado cuotas a la CNC, al Consejo Nacional Agropecuario, la Confederación Nacional Ganadera y al CAP. El foxismo le está dando oxígeno a las corporaciones para que le ayuden a controlar el descontento. Hay un doble discurso, como también lo hay con el sindicalismo; habla contra los caciques y el corporativismo pero en los hechos lo está apoyando y reforzando para apuntalar su política neoliberal.

"Ante el cuestionamiento del movimiento campesino, el CAP se montó en el conflicto y se alió con (el secretario de Agricultura) Javier Usabiaga para ayudarle a resolver la protesta. La CNC estaba prácticamente desmantelada tras la derrota electoral de 2000 pero el gobierno la está reviviendo y hoy pretende convertirse en su interlocutor para los problemas del campo y quitarle apoyo al movimiento", explica Gómez.

Para Víctor Suárez, "el asunto central es que las organizaciones construyan una representación independiente de los partidos y logren movilizar a sectores de las regiones que están inconformes con la situación actual".

"En el campo se enfrenta la desnacionalización y la concentración en unas cuantas empresas de todas las cadenas de la industria agroalimentaria. Cuatro o cinco empresas trasnacionales concentran del 40 al 70% del mercado, según la rama. Esta concentración ha destruido a la pequeña y mediana agroindustria. La dependencia alimentaria implica una pérdida de soberanía. Hay una desruralización del país pero se deja sin opciones a los productores porque no hay empleos en las ciudades. Es una política deliberada para acabar con la organización de la población del campo y apropiarse de sus recursos naturales: tierra, agua, bosques y biodiversidad", denuncia el dirigente del nuevo movimiento campesino.

Según Alberto Gómez, "esta lucha no es a corto plazo, tampoco es por dinero ni por posiciones políticas. Es una lucha por la soberanía nacional que está en riesgo. No se trata de salvar a 4.5 millones de productores que viven del campo y a 180 mil comunidades rurales, sino del futuro del país.

"Estamos defendiendo los derechos de los 25 millones de mexicanos que vivimos del campo. Primero queremos lograr la renegociación y el cambio de la política hacia el campo. Y en cinco años queremos lograr sacar al maíz y al frijol del TLCAN.

"En este sentido es muy importante la cuestión de los indígenas, ya que son más de 10 millones que viven del campo y su futuro como pueblos depende de la viabilidad de su vida como campesinos. Recordemos que el 1 de enero de 1994 los indígenas chiapanecos se levantaron en armas en defensa de sus derechos y contra el TLCAN. Nuestra lucha tiene como antecedente a los zapatistas.

"El Poder Legislativo y el Ejecutivo le han dado la espalda a los campesinos y a los indígenas. Para cambiar esta política entreguista es necesario crear un movimiento nacional", afirma Gómez. Para ello también deberán superar la desconfianza que existe en torno a sus organizaciones y a sus prácticas corporativas y clientelares, señalan diversos especialistas.

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Actualmente, el sector campesino está representado por una veintena de organizaciones que se puede dividir en cuatro sectores. En primer lugar está la CNC, encabezada por Heladio Ramírez, que representa el brazo corporativo del PRI, y fue la organización más importante del agro mexicano.

Después está el CAP, donde confluyen 12 organizaciones, unas ligadas al PRI y otras independientes. Este organismo cupular está dividido en dos: en una parte está el CAM, la CCI, la UGOCP, la Alcano y la Unión General Obrera y Campesina de México (UGOCM). Dentro del CAP hay cinco organizaciones que participan en el movimiento El campo no aguanta más: la CODUC, la CIOAC, la CCC y la UNTA.

En este movimiento participan además la Confederación Nacional de Organizaciones Cafetaleras (CNOC), la Red Forestal (Red Mocaf), la Asociación Mexicana de Unión de Crédito del Sector Social (AMUCSS), la ANEC, el Frente Nacional de Defensa del Campo Mexicano (FNDCM), la Unión Nacional de Organizaciones en Forestería (UNOFOC), el Frente Democrático Campesino de Chihuahua (FDCCh) y la Coordinadora Estatal de Productores Cafetaleros de Oaxaca (CEPCO). A estas agrupaciones se ha sumado El Barzón. La mayor parte de ellas son organizaciones enfocadas a la producción y comercialización agropecuaria.

El movimiento El campo no aguanta más surgió el 12 de noviembre cuando hicieron público un manifiesto, signado por 12 organizaciones, en el que proponen seis medidas para salvar al campo. Como parte central de sus propuestas está la renegociación del apartado agropecuario del TLCAN.

A partir de este año, el movimiento ha realizado en todo el país diversas acciones de protesta y de resistencia civil y pacífica para promover la idea de que salvar al campo es salvar a México para defender la soberanía alimentaria del país. El 31 de enero más de 60 mil personas se manifestaron por las calles de la capital en favor de esas demandas, la movilización campesina más importante en los últimos 10 años.

En el otro sector, está el Congreso Nacional Indígena (CNI) -que representa la fuerza indígena más importante del país- que no se ha sumado a la movilización a pesar de plantear demandas similares a las del movimiento El campo no aguanta más. En ese sector está el EZLN, además de los campesinos e indígenas ligados a otras expresiones sociales radicalizadas que simpatizan con otros grupos armados.

Un mar de siglas

Aunque se carece de una estadística confiable sobre el número de agremiados de las organizaciones campesinas, el siguiente recuento se basa en los datos aportados por las propias organizaciones y su comparación con algunas investigaciones de especialistas. Se incluyen a organizaciones que presumen de una presencia nacional. Sin embargo, es claro que existen un sinnúmero de agrupaciones regionales y locales que reúnen a la mayoría de los productores, muchas de ellas sin una relación orgánica con las centrales campesinas.

Confederación Nacional Campesina (CNC)
Creada por decreto presidencial en 1935, tiene representaciones en todo el país. Si bien es cierto que es la organización campesina más grande del país, lo es también que ha perdido fuerzaen los ultimos años. Según sus propios datos cuenta en sus filas con 3 millones de ejidatarios, campesinos, colonos y manufactureros.

Confederación Agrarista Mexicana (CAM)
Fundada en 1970 tras una escisión de la CCI. Cuenta con 100 mil afiliados en las Huastecas (Hidalgo y Veracruz), Sinaloa, Colima, Guanajuato y 25 estados más. También forma parte del PRI.

Unión General de Obreros y Campesinos de México (UGOCM)
Fundada en 1949 por Vicente Lombardo Toledano. Dice contar con 100 mil ejidatarios en Michoacán, estado de México, Sonora, Baja California Sur, Sinaloa, Nayarit, Veracruz y Oaxaca. Primero fue filial del PPS y después del PRI.

Antorcha Campesina (AC)
Fundada en 1975 por Aquiles Córdova a raíz de una rebelión popular en Tecomatlán, Puebla. Cuenta en sus filas con 500 mil campesinos, colonos, estudiantes y obreros de zonas marginadas rurales y urbanas en 27 estados. Está afiliada al PRI.

Movimiento Nacional de los 400 Pueblos
Surge en 1974 a raíz de la represión a campesinos en Tlaxcala. Dirigida por César del Angel, su influencia abarca Veracruz, Tlaxcala y Oaxaca. Durante un tiempo, su dirigencia se acercó a diferentes partidos de izquierda, después a la CNC y al PRI.

Alianza Campesina del Noreste (Alcano)
Fundada en 1985 tras las protestas en Sonora y Sinaloa contra los bajos precios de garantía de los granos básicos. Tiene influencia en los valles del Yaqui y Mayo, en Guaymas y Hermosillo. Otro sector tiene influencia en seis municipios de Sinaloa. Cuenta con 12 mil afiliados en 126 ejidos, pequeños propietarios y colonos de ambos estados. Tras la reforma al artículo 27 constitucional y la firma del TLCAN, la organización se dividió, una parte de sus dirigentes se acercaron al PRI y otros al PRD.

Unión Nacional de Organizaciones Regionales Campesinas Autónomas (UNORCA)
En marzo de 1985 se unen 23 grupos campesinos para formar una organización enfocada a la producción, el desarrollo económico y la comercialización. La integran 200 mil ejidatarios, indígenas y pequeños propietarios. Su influencia se extiende a Sonora, Sinaloa, Durango, Zacatecas, Baja California, Chihuahua, Huastecas, Chiapas, Guanajuato, Michoacán y Guerrero. En algunas regiones participa con el PRD, pero en otras con el PRI, PT y hasta con el PAN. Ha sido un modelo de organización horizontal que busca la integración de los campesinos al mercado bajo formas de autogestión económica y la autosuficiencia alimentaria.

Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos (CIOAC)
Fundada en 1975 como una organización de jornaleros y obreros agrícolas. Oficialmente tiene unos 100 mil afiliados en Chiapas, Puebla, Guerrero, Baja California, Chihuahua, Durango, Sonora y 18 estados más. Integra en sus filas a ejidatarios, indígenas, minifundistas y jornaleros. Su dirección fue cercana al PRD pero se ha distanciado de ese partido.

Unión General Obrera, Campesina y Popular (UGOCP)
Dirigida por Margarito Montes Parra. Nacida tras la disolución de la Central Campesina Revolucionaria Independiente y otras dos fracciones de izquierda, fue fundada en 1986. Su zona de influencia abarca la cuenca del Papaloapan (Veracruz y Oaxaca), Puebla, Tlaxcala, Sonora, Guerrero, Morelos, Chiapas, Sinaloa y Campeche. Tras su lucha por la tierra, con el salinismo tuvo un apoyo importante del gobierno. Entre otros proyectos productivos, apoyó la ganadería lechera con 100 mil vacas en la cuenca. Fue una de las promotoras del Partido Campesino.

Coordinadora Nacional de Unidad Campesina (CNUC)
Escisión de la UGOCP. Su influencia está en Tlaxcala y el estado de México. Cuenta con unos 20 mil colonos, trabajadores, migrantes y campesinos.

Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA)
Surge en 1978 como un proyecto del entonces PST para organizar a campesinos, particularmente cafetaleros y tabacaleros. Cuenta con 50 mil integrantes en 22 estados, particularmente de Veracruz, Hidalgo, San Luis Potosí, Yucatán, Campeche y Guerrero.

Coalición de Organizaciones Democráticas Urbanas y Campesinas (CODUC)
Surge del trabajo campesino del PMS. Cuenta con unos 20 mil ejidatarios, solicitantes de tierra, pequeños propietarios, comuneros y colonos de Guanajuato, Veracruz, Tabasco, Tlaxcala y Campeche. Mantiene una cercanía con el PRD.

Central Campesina Cardenista (CCC)
Nace en abril de 1988, de una escisión de la UNTA cuando el PST se convierte en PFCRN. Su padrón cuenta con 250 mil campesinos y jornaleros de los estados de México, Hidalgo, Veracruz, Guerrero, Tamaulipas, Chiapas, Oaxaca, Jalisco y Nayarit. Mantiene cercanía con el PRD y ha sido promotor del partido campesino.

Central Campesina Independiente (CCI)
Surge en 1963 de una escisión de la CNC, en alianza con un grupo de comunistas, para luchar por la tierra. Tiene influencia en Baja California, La Laguna, Sonora, Morelos y 25 estados más. Forma parte del sector campesino del PRI. Según sus cálculos sus integrantes son más de un millón de campesinos, jornaleros y colonos.

Coordinadora Nacional Plan de Ayala (CNPA)
Fue fundada en 1979 por grupos campesinos después de la declaración de José López Portillo de que ya no había tierras que repartir. Sin datos precisos, sus dirigentes hablan de contar con decenas de miles de campesinos, indígenas, estudiantes y colonos en 12 estados.

Coordinadora Nacional de Organizaciones Cafetaleras (CNOC)
Nacida en 1989 de la convergencia de 25 organizaciones cafetaleras para enfrentar la caída de los precios del café y el desmantelamiento de Inmecafé. Agrupa a 60 mil productores de Oaxaca, Chiapas, Veracruz, Guerrero, Tlaxcala, Sonora, Puebla, Nayarit, Hidalgo y Zacatecas. Muchos de sus afiliados son cercanos al PRD.

Unión Campesina Democrática (UCD)
Nace en abril de 1991 con campesinos provenientes de la CNC, CCC, CCI, CNPA y otras organizaciones que se integran al PRD. Surge del proyecto de crear una central campesina con las fuerzas que apoyaron a Cuauhtémoc Cárdenas. Tiene 250 mil afiliados en 27 estados, principalmente en Baja California, Aguascalientes, Nuevo León, DF, Michoacán, La Laguna, Guerrero y Oaxaca. Sus dirigentes pertenecen al PRD.

Consejo Nacional de Sociedades y Unidades con Campesinos y Colonos (CONSUCC)
Creada en 1992 de una escisión de la CCI con presencia en 17 estados, dice contar con 350 mil ejidatarios, minifundistas y colonos.

Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras de Productores del Campo (ANEC)
Surge en 1995 a partir de un acuerdo tomado por 150 empresas comercializadoras campesinas, que surgieron a partir de 1989 para enfrentar los desafíos de la apertura comercial y la política gubernamental hacia el campo. Agrupa a más de 120 mil productores de 18 estados. Cuenta con 165 bodegas con capacidad para almacenar más de un millón de toneladas.

Asociación Mexicana de Uniones de Crédito del Sector Social (AMUCSS)
Creada en 1992 para desarrollar opciones de servicios financieros para comunidades rurales. Surge de la tenacidad de diversos grupos de campesinos que jugaron las reglas del juego que el gobierno impuso para integrarse al mercado y que quedaron fuera del financiamiento de la banca privada y de desarrollo. Actualmente participan en sus proyectos de microbancos, cooperativas de ahorro y créditos rurales cerca de 50 mil productores y sus familias.

Coordinadora Estatal de Productores Cafetaleros de Oaxaca (CEPCO)
En su seno participan diversas uniones de productores de café del estado, que representan a 15 mil productores del aromático que exportan café orgánico al mercado internacional.

Frente Democrático Campesino de Chihuahua (FDCCh)
Fundado en 1993, tiene su origen en las protestas contra los precios de garantía en 1985. Actualmente cuenta con más de 4 mil agremiados en todo el estado, en su mayoría pequeños propietarios.

El Barzón
Fundado en 1993, a raíz de las protestas de deudores que cayeron en cartera vencida del campo y la cuidad. Actualmente tiene más de 22 mil agremiados, una parte de ellos productores medianos y pequeños que han quebrado a partir de la apertura comercial.

Además de estas organizaciones, también se puede contar a la Red Mexicana de Organizaciones Campesinas Forestales (Red Mocaf) -que agrupa a campesinos e indígenas de varios estados del país, que se dedican a proyectos de desarrollo forestal sustentable-, la Unión Nacional de Organizaciones de Forestería Comunitaria (UNOFOC) y el Congreso Nacional Indígena (CNI) -que agrupa a organizaciones y pueblos indios en más de 20 estados y que representa la fuerza indígena más importante del país-.

Organizaciones gremiales del sector privado

Confederación Nacional de la Pequeña Propiedad (CNPP)
Fundada en 1945. Representa a unos 2 millones de pequeños propietarios. Se afilia al PRI en 1970. Tiene más de 10 uniones nacionales de producción de caña, café, trigo, sorgo, maíz, frijol, acuacultura y explotación forestal. Posee 30% de la tierra agrícola del país, más de 60 millones de hectáreas.

Confederación Nacional Ganadera
Creada en 1936 por decreto del presidente Lázaro Cárdenas para mejorar la ganadería. Integrada por unas 66 uniones ganaderas regionales y mil 700 asociaciones locales con unos 900 mil ganaderos afiliados.

Consejo Nacional Agropecuario
Creado en 1984 con la finalidad de representar a la iniciativa privada en el campo. Está constituida por más de 80 organismos empresariales regionales y nacionales, de los cuales 30 son organizaciones productivas por rama. En los últimos tres gobiernos, el CNA se ha convertido en el organismo privilegiado para definir la política agropecuaria. Fue la única organización que participó y fue tomada en cuenta en las negociaciones del TLCAN. Hoy es defensora férrea de que no se renegocie el tratado y de que se actúe con fuerza frente a las movilizaciones campesinas.