20 de febrero del 2002

Interior paga con fondos reservados a las familias de los supuestos asesinos de las niñas de Alcàsser

Jesús Prieto
Cádiz rebelde

Tras más de nueve años de los espantosos crímenes de Alcàsser, el caso de las niñas asesinadas sigue sin resolverse. Se han barajado todo tipo de hipótesis.

Desde la versión oficial de que una pandilla de vulgares delincuentes, acaudillada por Antonio Anglés, secuestró a las tres jóvenes para, posteriormente, torturarlas, violarlas y matarlas, hasta otras que hablan de personas "muy influyentes" que celebraron una orgía de sexo y sangre con las muchachas.

Ante lo poco que avanzan las pesquisas policiales, algunas gentes irreductibles, que quieren averiguar la verdad caiga quien caiga, han emprendido una investigación paralela que está resultando bastante más eficaz que la ordenada por el juez. Cádiz Rebelde ha tenido acceso a algunos datos, absolutamente novedosos, que no parecen coincidir con la tesis oficial.

Breve resumen de los sucesos

La noche del 13 de noviembre de 1.992, tres muchachas residentes en la localidad valenciana de Alcàsser desaparecieron cuando se dirigían a una discoteca de Picassent. Dos meses y medio después, el 27 de enero de 1.993, en un paraje de difícil acceso, aparecieron enterrados los cadáveres de Toñi, Miriam y Desirée con señales evidentes de haber sido torturadas y violadas.

Según la Guardia Civil, en las proximidades de la improvisada tumba se encontraron unos pedazos de papel que resultaron ser trozos de un parte médico a nombre de Enrique Anglés Martíns. Como consecuencia de este hallazgo, fueron detenidos el propio Enrique Anglés y su amigo Miguel Ricart Tárrega, quien -siempre según la Guardia Civil- confesó su participación en los hechos, acusando a Antonio Anglés Martíns, hermano de Enrique, de ser el autor material de los crímenes. Inmediatamente se comenzó a buscar al presunto asesino, sin que hasta la fecha haya sido encontrado o, al menos, haya trascendido su localización. Se han aventurado distintas hipótesis de su paradero, aunque los investigadores creen que ha muerto. Oficialmente, la búsqueda continúa.

El 12 de mayo de 1.997 comenzó el juicio a los hermanos Anglés y a Ricart. Sin embargo, las constantes apariciones de Fernando García -padre de Miriam- y del periodista Juan Ignacio Blanco en el programa televisivo nocturno de Pepe Navarro, defendiendo la tesis de que los acusados eran meros "hombres de paja" y que los verdaderos asesinos de las niñas eran varios y "ciudadanos importantes", consiguieron que cristalizase en la opinión pública la sospecha de que "había algo más". Pese a todo, la sentencia condenó a Antonio Anglés (en rebeldía) y a Miguel Ricart como únicos autores de los crímenes, aunque dejó franca la puerta a la posible culpabilidad de más participantes en los asesinatos de las tres muchachas.

Ante el recurso de la acusación particular, que siguió la estrategia de intentar probar la no responsabilidad directa de Anglés y Ricart en los crímenes, el asunto pasó al Tribunal Supremo, que confirmó la sentencia definitivamente. El caso quedó cerrado.

El Palleter

Sin embargo, para buena parte de la opinión pública, el caso se ha cerrado en falso. Tras las pruebas que han ido apareciendo a lo largo del proceso, no es creíble que dos delincuentes de poca monta hayan podido consumar por sí solos el operativo en el que fueron secuestradas, torturadas, violadas y asesinadas las tres niñas de Alcàsser. Así lo pensaron, entre muchas otras, media docena de personas valencianas que, en su día, decidieron pasar a la acción. Cuatro hombres y dos mujeres, amparados en el anonimato, constituyeron hace algunos años el colectivo El Palleter, en lucha permanente por averiguar la verdad de lo sucedido. Utilizando Internet como principal herramienta de trabajo, estos irreductibles siguen investigando el caso por su cuenta.

Y, de vez en cuando, obtienen resultados.

Interior paga a la familia Anglés

Según ha podido saber Cádiz Rebelde, el Ministerio de Interior, cuya cartera ostenta Mariano Rajoy desde que el arrojado Mayor Oreja se fuera voluntario -como Mambrú- a la Guerra del Norte, paga periódicamente a la familia de Antonio Anglés importantes cantidades de dinero procedentes de los fondos reservados. Por su parte, el Ministerio de Hacienda calla como zorra peluda, obstaculizando los expedientes abiertos a las familias Anglés y Ricart por la inspección fiscal. Las fuentes de esta información provienen de Bancaja y de la Delegación de Hacienda en la capital valenciana.

Así, sabemos que la familia Anglés Martíns tenía en octubre de 2.001 un saldo total en Bancaja de más de 300.000 euros (más de 52 millones de pesetas). La mayor parte de este dinero se encontraba en esa fecha invertido en Letras del Tesoro. Si tenemos en cuenta que los únicos ingresos conocidos de esa familia son los haberes mensuales de Neusa Martíns -la madre de los hermanos Anglés- en un matadero de aves próximo a Catarroja, y que éstos no pasan de 12.000 euros anuales (dos millones de pesetas), es más que sospechosa la fortuna depositada en Bancaja. Aún sumando los 3.000 euros (menos de medio millón de pesetas) anuales que percibe del Estado Enrique Anglés por su discapacidad mental, es casi inexplicable la cantidad acumulada. De hecho, sólo hay una explicación al desajuste. La que comentó el contacto en Bancaja. Los fondos reservados.

La misma fuente contó también que Neusa Martíns, brasileña de origen, ha retirado de su cuenta en varias ocasiones durante los dos últimos años - siempre coincidiendo con sus viajes a Sao Paulo-, cantidades de hasta 30.000 euros (unos cinco millones de pesetas), primero, en efectivo, y, últimamente, por transferencia bancaria. Se imponen dos hipótesis. O Neusa pasa dinero a su familia brasileira, o acumula allí un colchón económico para cuando llegue el momento del retiro. ¿Inversiones inmobiliarias? Pudiera ser.

A la persona que trabaja en la Delegación de Hacienda de Valencia, no es la primera vez que le preguntan sobre este asunto. Asegura que él se vio tangencialmente involucrado desde el día en que sus superiores le exigieron "que dejara de molestar a la familia Anglés con sus requerimientos para que justificaran tan elevados ingresos" porque "los Anglés no declaran el IRPF".

Ante tamaño agravio comparativo, esta fuente llegó a la misma conclusión que la anterior: fondos reservados.

Con todo, a los 52 millones de pesetas hay que añadir los consumos efectuados por los Anglés. Propiedades inmobiliarias de Kelly Anglés en Cullera, el BMW serie 5 de Carlos Anglés, las operaciones de cirugía estética de Neusa Martíns, la adquisición de una planta baja en la calle San Pedro de Catarroja -comprada al contado por 14 millones de pesetas-, el mantenimiento de la vivienda familiar de Camí Real... Gastos que, si se suman a la cantidad depositada en Bancaja, suponen un capital superior al medio millón de euros (más de 85 millones de pesetas). ¿Por qué los ministros de Interior y Hacienda consienten y ocultan estos hechos? ¿Por qué la titular del Juzgado nº 6 de Alzira, instructora del sumario del caso Alcàsser contra "Antonio Anglés y otros" no investiga el patrimonio de la familia Anglés? ¿Por qué se permite este agravio comparativo en lo que a tratamiento fiscal se refiere? Las respuestas a estas preguntas nos acercarían un poco más a la verdad.