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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-02-2010

Hace 60 aos, 13-14 de febrero de 1945: Por qu se destruy Dresde
El mito de la guerra buena: EE.UU. en la Segunda Guerra Mundial

Jacques R. Pauwels
Global Research

Traducido del ingls para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


La noche del 13 al 14 de febrero de 1945 la antigua y hermosa capital de Sajonia, Dresde, fue atacada tres veces, dos por la RAF [las Fuerzas Areas Britnicas] y una por la USAAF, Fuerzas Areas de Estados Unidos, en una operacin en la que participaron ms de 1.000 bombarderos. Las consecuencias fueron catastrficas ya que el centro histrico de la ciudad qued incinerado y perdieron la vida entre 25.000 y 40.000 personas [1]. Dresde no era un centro industrial o militar importante y, por lo tanto, no era un objetivo que mereciera el considerable e inusual esfuerzo conjunto estadounidense y britnico que supuso el ataque. La ciudad tampoco fue bombardeada como represalia por anteriores bombardeos alemanes de ciudades como Rotterdam y Coventry. En venganza por la destruccin de estas ciudades, bombardeadas despiadadamente por la Luftwaffe en 1940, Berln, Hamburgo, Colonia y otras muchas ciudades alemanas grandes y pequeas ya haban pagado un alto precio en 1942, 1943 y 1944. Adems, a principios de 1945 los comandantes aliados saban perfectamente que ni siquiera el bombardeo areo ms feroz lograra aterrorizar [a los alemanes] hasta rendirse [2], por lo tanto no es realista pensar que quienes planearon la operacin tuvieran esta motivacin. El bombardeo de Dresde parece, pues, que fue una masacre sin sentido y aparece como una tarea ms terrible incluso que la devastacin atmica de Hiroshima y Nagasaki que, por lo menos, se supona haban llevado a la capitulacin de Japn.

Sin embargo, en los ltimos tiempos el bombardeo de pases y ciudades se ha convertido en un acontecimiento casi cotidiano, no slo justificado por nuestros dirigentes polticos sino tambin presentado por nuestros medios de comunicacin como una empresa militar eficaz y un medio perfectamente legitimado de lograr objetivos que supuestamente merecen la pena. En este contexto, incluso el terrible ataque a Dresde ha sido rehabilitado por un historiador britnico, Frederick Taylor, que argumenta que quienes planearon el ataque no tenan intencin de provocar a la ciudad sajona esa descomunal destruccin, sino que sta fue el resultado imprevisto de una combinacin de desafortunadas circunstancias, incluyendo unas condiciones climatolgicas perfectas y un sistema de defensas areas alemanas completamente inadecuado [3]. Sin embargo, la afirmacin de Taylor la contradice un hecho, que l mismo cita en su libro, en concreto que aproximadamente 40 [bombarderos] pesados estadounidenses se desviaron de su ruta de vuelo y acabaron arrojando sus bombas en Praga en vez de en Dresde [4]. Si todo hubiera ocurrido como se haba planeado, la destruccin de Dresde seguramente habra sido an mayor de lo que fue. Por consiguiente, es obvio que se haba buscado un grado de destruccin excepcionalmente grande. Ms grave es la insistencia de Taylor en que Dresde constitua un objetivo legtimo ya que no slo era un importante centro militar sino tambin un punto de cruce de primera categora del trfico por ferrocarril as como una importante ciudad industrial en la que gran cantidad de fbricas y talleres producan todo tipo de equipamiento fundamental desde el punto de vista militar. No obstante, una serie de hechos indican que estos objetivos legtimos apenas tuvieron peso en los clculos de quienes planificaron el ataque. En primer lugar, no se atac la nica instalacin militar verdaderamente importante, el aerdromo de la Luftwaffe situado a pocos kilmetros al norte de la ciudad. En segundo lugar, los aviones britnicos que sealaban los objetivos a los bombarderos no marcaron como objetivo la supuesta crucialmente importante estacin de tren. En vez de ello se orden a las tripulaciones que arrojaran sus bombas dentro de la ciudad, situada al norte de la estacin [5]. A consecuencia de ello, aunque los estadounidenses bombardearon la estacin y gran cantidad de personas muri all, sus instalaciones sufrieron relativamente pocos daos estructurales, tan pocos que, de hecho, a los pocos das de la operacin otra vez pudieron circular trenes que transportaban tropas [6]. En tercer lugar, la gran mayora de las industrias militarmente importantes de Dresde no estaba situadas en el centro de la ciudad sino a las afueras, donde no se arrojaron bombas, al menos deliberadamente [7].

No se puede negar que Dresde, como cualquier otra ciudad alemana importante, contena instalaciones militarmente importantes y que al menos algunas de estas instalaciones estaban situadas en el centro de la ciudad y, por lo tanto, fueron destruidas en el ataque, pero esto no lleva lgicamente a la conclusin de que el ataque se plane con este propsito. Tambin se destruyeron hospitales e iglesias, y murieron muchos prisioneros de guerra aliados que estaba casualmente en la ciudad, pero nadie argumenta que el ataque se hiciera para provocar eso. Del mismo modo, muchos judos y miembros de la resistencia a los nazis de Alemania que esperaba ser deportados y/o exterminados pudieron escapar de la prisin durante el caos ocasionado por el bombardeo [8] pero nadie afirma que ste fuera el objetivo del ataque. Por tanto, no hay razn lgica para concluir que la destruccin de una cantidad desconocida de instalaciones militares de mayor o menor importancia fuera la razn del ataque. La destruccin de la industria de Dresde, como la liberacin de unos cuantos judos, slo fue una consecuencia secundaria de la operacin que no se haba planeado.

Con frecuencia se sugiere, Taylor tambin, que el objetivo del bombardeo de la capital sajona era facilitar el avance del Ejrcito Rojo. Supuestamente los propios soviticos haban pedido a sus socios occidentales durante la Conferencia de Yalta, celebrada del 4 al 11 de febrero de 1945, que debilitaran la resistencia alemana en el frente oriental por medio de ataques areos. Sin embargo, no existe prueba alguna que confirme esta afirmacin. La posibilidad de ataques areos anglo-estadounidenses sobre objetivos del este de Alemania s se discuti en Yalta, pero durante estas conversaciones los soviticos expresaron su preocupacin de que sus propias lneas fueran atacadas por los bombarderos, por lo que pidieron que la RAF y la USAAF no operaran demasiado al este [9] (el temor de los soviticos a padecer el llamado fuego amigo no era infundado, como qued demostrado durante el propio ataque a Dresde cuando una cantidad considerable de aviones bombarde por error Praga, situada igual de lejos de Dresde de lo que estaban las lneas del Ejrcito Rojo). Fue en este contexto en el que un general sovitico llamado Antonov expres un inters general en ataques areos que impidieran los movimientos del enemigo, pero esto no se puede interpretar como una peticin de imponer a la capital sajona (a la que, por cierto, no mencion en absoluto) ni a cualquier otra ciudad alemana el tipo de tratamiento que recibi Dresde el 13-14 de febrero. Ni en Yalta ni en ninguna otra ocasin los soviticos pidieron a sus aliados occidentales el tipo de ayuda area que supuestamente se materializara en forma de la devastacin de Dresde. Es ms, nunca dieron su aprobacin al plan de bombardear Dresde, como a menudo se ha afirmado [10]. En cualquier caso, aun cuando los soviticos hubieran pedido esa ayuda desde el aire, es extremadamente poco probable que los aliados hubieran respondido lanzando inmediatamente la potente flota de bombarderos que de hecho atac Dresde.

Para entender por qu esto es as tenemos que examinar de cerca las relaciones entre los aliados a principios de 1945. Desde mediados a finales de enero los estadounidense seguan envueltos en las convulsiones finales de la Batalla del Saliente [a], una inesperada contraofensiva alemana en el frente occidental que les haba causado grandes dificultades. Los estadounidenses, britnicos y canadienses todava no haban cruzado el Rin, ni siquiera haban alcanzado las riberas occidentales de este ro, y todava les separaban de Berln ms de 500 kilmetros. Mientras tanto, en el frente oriental el Ejrcito Rojo haba lanzado una importante ofensiva el 12 de enero y avanzaba rpidamente a 100 kilmetros de la capital alemana. La resultante probabilidad de que los soviticos no slo tomaran Berln sino que penetraran profundamente en la mitad occidental de Alemania antes de que acabara la guerra perturbaba enormemente a muchos dirigentes militares y polticos estadounidenses y britnicos. Es realista creer que en esas circunstancias Washington y Londres estuviera deseosos de posibilitar a los soviticos hacer progresos an mayores? Aunque Stalin hubiera pedido ayuda anglo-estadounidense, Churchill y Roosevelt le habran proporcionado alguna ayuda simblica, pero nunca habran lanzado la operacin masiva y sin precedentes combinada de la RAF y la USAAF que result ser el bombardeo de Dresde. Es ms, atacar Dresde significaba enviar cientos de grandes bombarderos a ms de 2.000 kilmetros a travs del espacio areo enemigo, acercarse tanto a las lneas del Ejrcito Rojo que podan correr el riesgo de arrojar por error sus bombas sobre los soviticos o de ser disparados por la artillera antiarea sovitica. Se poda esperar que Churchill o Roosevelt invirtieran semejante cantidad de recursos humanos y materiales, y corrieran semejantes riesgos en una operacin que hara ms fcil al Ejercito Rojo tomar Berln y posiblemente llegar al Rin antes de lo que lo hicieron? Tajantemente no. Los dirigentes polticos y militares estadounidenses y britnicos sin lugar a dudas opinaban que el Ejrcito Rojo ya estaba avanzando bastante deprisa.

Hacia finales de enero de 1945 Roosevelt y Churchill se prepararon para viajar a Yalta para celebrar una reunin con Stalin. Haban solicitado esta reunin porque queran establecer acuerdos vinculantes sobre la Alemania de posguerra antes de que acabaran las hostilidades. Si estos acuerdos no existan, las realidades militares sobre el terreno determinaran quin iba a controlar qu partes de Alemania y pareca que para cuando los nazis capitularan finalmente, los soviticos iba a controlar la mayor parte de Alemania, con lo que podran determinar unilateralmente el futuro poltico, social y econmico del pas. Los propios Washington y Londres haban creado un fatdico precedente de este tipo de plan de accin unilateral cuando liberaron Italia en 1943 y negaron categricamente a la Unin Sovitica toda participacin en la reconstruccin de ese pas; lo mismo hicieron en Francia y Blgica [11]. Stalin, que haba seguido el ejemplo de sus aliados cuando liber pases en el este de Europa, obviamente no necesitaba o quera este acuerdo vinculante respecto a Alemania y, por lo tanto, esa reunin. Acept la propuesta, pero insisti en que el encuentro tuviera lugar en territorio sovitico, en el balneario crimeo de Yalta. Contrariamente a las creencia convencionales sobre la Conferencia, Stalin demostrara ser de lo ms complaciente y acceder a la frmula propuesta por los britnicos y estadounidenses, que era extremadamente ventajosa para ellos, es decir, la divisin de la Alemania de posguerra en zonas ocupadas, de las que slo aproximadamente una tercera parte del territorio alemn (lo que luego seran Alemania del este) se asignaba a los soviticos. Roosevelt y Churchill no podan haber previsto este afortunado resultado de la Conferencia de Yalta, de la que volvieron con un nimo exultante [12]. Durante las semanas anteriores a la conferencia esperaban que el dirigente sovitico fuera un interlocutor exigente y difcil, animado por los recientes xitos del Ejrcito Rojo y por el hecho de gozar de una especie de ventaja en el juego. Haba que encontrar una manera de hacerle volver a poner los pies en la tierra, de condicionarle para que hiciera concesiones a pesar de ser el favorito provisional del dios de la guerra.

Era de una importancia crucial dejar claro a Stalin que no se deba subestimar el poder militar de los aliados occidentales a pesar de los recientes reveses en las Ardenas belgas. Haba que reconocer que el Ejrcito Rojo dispona de enormes masas de soldados de infantera, de excelentes tanques y de una artillera formidable, pero los aliados occidentales tenan en sus manos una baza militar que los soviticos eran incapaces de igualar. Esta baza era su fuerza area, que contaba con la ms impresionante coleccin de bombarderos que jams haba visto el mundo. Esta arma haca posible que estadounidenses y britnicos lanzaran los ms devastadores ataques areos sobre objetivos que estaban muy lejos de sus propias lneas. No resultara ms fcil negociar con Stalin en Yalta si se pudiera conseguir que fuera consciente de esto?

Fue Churchill quien decidi que la destruccin total de la ciudad alemana en las narices de los soviticos, por as decirlo, enviara el mensaje deseado al Kremlin. Durante cierto tiempo la RAF y la USAAF haban sido capaces de infligir golpes devastadores a cualquier ciudad alemana y se haban preparado meticulosamente planes detallados para esta operacin conocida como Operacin Trueno. Sin embargo, durante el verano de 1944, cuando el rpido avance desde Normandia hizo probable que la guerra se ganara antes de fin de ao y ya se empezaba a pensar en la reconstruccin de posguerra, una operacin al estilo de la Operacin Trueno se haba empezado a ver como un medio de intimidar a los soviticos. En agosto de 1944 un memorandum de la RAF sealaba que la devastacin total del centro de una vasta ciudad [alemana] [] convencera a los aliados rusos [] de la eficacia de la potencia area anglo-estadounidense [13].

A principios de 1945 ya no se consideraba necesaria la Operacin Trueno para derrotar a Alemania. Pero hacia finales de enero de 1945, mientras se preparaba para viajar a Yalta, Churchill vio de pronto un gran inters en este proyecto, insisti en que se deba llevar a cabo inmediatamente y orden especficamente al jefe del Comando de Bombarderos de la RAF, Arthur Harris, que borrara del mapa una ciudad en el este de Alemania [14]. El 25 de enero el primer ministro britnico indic dnde quera que se acribillara a los alemanes, a saber, en algn lado en su retirada [en direccin oeste] desde Breslau [ahora Wroclaw, en Polonia] [15]. En trminos de centros urbanos esto equivala a deletrear D-R-E-S-D-E. El hecho de que el propio Churhill estuviera detrs de la decisin de bombardear una ciudad del este de Alemania tambin se daba a entender en la autobiografa de Arthur Harris, quien escribi que en aquel momento gente mucho ms importante que yo mismo consideraba que el ataque a Dresde era una necesidad militar [16]. Es obvio que slo personalidades del calibre de Churchill eran capaces de imponer su voluntad al zar de los bombardeos estratgicos. Como ha escrito el historiador militar britnico Alexander McKee, Churchill trat de escribir [una] leccin en el cielo nocturno [de Dresde] para los soviticos. Sin embargo, puesto que la USAAF acab implicndose tambin en el bombardeo de Dresde, podemos asumir que Churchill actu con el conocimiento y aprobacin de Roosevelt. Los socios de Churchill en lo ms alto de la jerarqua tanto militar como poltica de Estados Unidos, incluyendo al general Marshall, compartan su punto de vista; como escribe McKee, estaban demasiado fascinados por la idea de intimidar a los comunistas [soviticos] aterrorizando a los nazis[17]. La participacin estadounidense en el ataque a Dresde no era verdaderamente necesaria porque sin lugar a dudas la RAF era capaz de borrar del mapa Dresde actuando en solitario. Pero el efecto de exageracin resultante de una redundante contribucin estadounidense era perfectamente funcional para el propsito de demostrar a los soviticos lo letal que era el podero areo anglo-estadounidense. Tambin es probable que Churchill no quisiera que fuera exclusivamente britnica la responsabilidad de lo que l saba iba a ser una masacre terrible; era un crimen para el que necesitaba un socio.

Una operacin al estilo de la Operacin Trueno daara, por supuesto, cualquier instalacin militar e industrial, as como la infraestructura de comunicaciones que hubiera en la ciudad que era su objetivo y, por consiguiente, supondra otro golpe para el ya tambaleante enemigo alemn. Pero cuando finalmente se lanz esta operacin con Dresde como objetivo, se hizo mucho menos para acelerar la derrota del enemigo alemn que para intimidar a los soviticos. Utilizando la terminologa de la escuela de sociologa estadounidense del anlisis funcional, golpear a los alemanes lo ms duramente posible era la funcin manifiesta de la operacin, mientras que intimidar a los soviticos era su mucho ms importante funcin latente u oculta. La destruccin masiva infligida a Dresde se plane (en otras palabras, era funcional) no para infligir un golpe devastador al enemigo alemn, sino para demostrar al aliado sovitico que los anglo-estadounidenses tenan un arma que el Ejrcito Rojo no podra igualar, sin importar lo poderoso que ste fuera y el xito que ste tuviera contra los alemanes, y que tenan un arma contra la que los soviticos no tenan defensas adecuadas.

Sin lugar a dudas, muchos generales y oficiales de alto rango estadounidenses y britnicos eran conscientes de la funcin latente de la destruccin de Dresde y aprobaron esta empresa; tambin los comandantes locales de la RAF y la USAAF, as como los maestros bombarderos eran conscientes (despus de la guerra dos de ellos afirmaron recordar que se les haba dicho claramente que la intencin de este ataque era impresionar a los soviticos con el poder destructor de nuestro Comando Bombardero) [18]. Pero los soviticos, que hasta el momento haban hecho la mayor contribucin a la guerra contra la Alemania nazi y que por ello haban sufrido no slo las mayores prdidas sino que tambin haban tenido los xitos ms espectaculares, por ejemplo, en Stalingrado, gozaban de muchas simpatas entre el personal militar de baja graduacin estadounidense y britnico, incluyendo las tripulaciones de los bombarderos. Estas personas seguramente habran desaprobado un plan para intimidar a los soviticos y con toda seguridad un plan (la destruccin de una ciudad alemana desde el aire) que ellos tendran que llevar a cabo. Por lo tanto, fue necesario camuflar el objetivo de la operacin tras unas razones oficiales. En otras palabras, como no se poda decir la atroz funcin latente de la operacin, haba que inventarse una funcin manifiesta que se pudiera decir [b].

Y as se instruy a los comandantes regionales y los maestros bombarderos para formular otros objetivos, que se esperaba fueran crebles, por el bien de sus tripulaciones. En vista de ello podemos entender por qu las instrucciones dadas a las tripulaciones respecto a los objetivos eran diferentes de una unidad a otra y por qu a menudo fueron descabelladas e incluso contradictorias. La mayora de los comandantes hicieron hincapi en los objetivos militares y citaron blancos militares indefinidos, hipotticas fbricas vitales de municin y depsitos de armas y suministros, el supuesto papel de Dresde como ciudad fortificada e incluso la existencia en la ciudad de algn cuartel general del ejrcito alemn. Con frecuencia se hicieron tambin vagas alusiones a importantes instalaciones militares y a depsitos de vagones y mquinas de tren . Para explicar a las tripulaciones por qu se atacaba el centro de la ciudad y no los barrios perifricos industriales, algunos comandantes hablaron de la existencia en el centro de cuarteles generales de la Gestapo y de "una gigantesca fbrica de gas. Algunos oradores o bien fueron incapaces de inventarse esos objetivos imaginarios o bien por alguna razn no deseaban hacerlo y dijeron escuetamente a sus hombres que se iban a arrojar las bombas en el centro construido de la ciudad de Dresde o, simplemente, en Dresde [19]. Destruir el centro de una ciudad alemana con la esperanza de provocar tanto dao como fuera posible a las instalaciones militares e industriales, y a las infraestructuras de comunicaciones result ser la esencia de la estrategia aliada, o al menos britnica, de bombardear una zona [20]. Las tripulaciones de los bombarderos haban aprendido a aceptar este desagradable hecho de la vida, o ms bien de la muerte, pero en el caso de Dresde muchos de ellos se sintieron incmodos. Cuestionaron las instrucciones respecto a los objetivos y tuvieron la impresin de que este ataque implicaba algo inusual y sospechoso, y de que sin lugar a dudas no era un asunto de rutina, tal como Taylor lo presenta en su libro. Por ejemplo, el radio-operador de un B-17 declar en una comunicacin confidencial que sta era la nica vez que a [l] (y a otros) les pareca que la misin era inusual. La angustia que experimentaron las tripulaciones qued tambin ilustrada por el hecho de que en muchos casos unas rdenes del comandante no provocaron los tradicionales vtores de las tripulaciones sino que se recibieron con un silencio glido [21].

Directa o indirectamente, con intencin o sin ella, las instrucciones y rdenes dirigidas a las tripulaciones a veces revelaban la verdadera funcin del ataque. Por ejemplo, una directriz de la RAF a las tripulaciones de varios grupos de bombarderos emitida el da del ataque, el 13 de febrero de 1945, afirmaba de forma inequvoca que la intencin era ensear a los rusos, cuando lleguen a la ciudad, lo que es capaz de hacer nuestro Comandante de Bombarderos [22]. En esas circunstancias apenas es sorprendente que muchos miembros de las tripulaciones entendieran claramente que tenan que borrar Dresde del mapa para asustar a los soviticos. Un miembro canadiense de la tripulacin de un bombardero declarara despus de la guerra a un historiador oral que estaba convencido de que el objetivo de bombardear Dresde haba sido dejar claro a los soviticos que tenan que portarse bien, si no les bamos a ensear lo que tambin podamos hacer a las ciudades rusas [23].

Las noticias de la destruccin particularmente espantosa de Dresde tambin causaron un gran malestar entre civiles britnicos y estadounidenses, que compartan la simpata de los soldados por los aliados soviticos y que tras conocer las noticias del ataque sintieron igualmente que esta operacin rezumaba algo inusual y sospechoso. Las autoridades trataron de eliminar la inquietud del pblico explicando la operacin como un esfuerzo para facilitar el avance del Ejrcito Rojo. En una conferencia de prensa de la RAF en el Pars liberado el 16 de febrero de 1945 se les dijo a los periodistas que la destruccin de este centro de comunicaciones situado cerca del frente ruso se haba inspirado en el deseo de hacer posible que los rusos continuaran su lucha con xito. Que esto era meramente una excusa inventada por lo que ahora se llama vendedores de humo [c] lo revel el propio portavoz militar que reconoci sin conviccin que l crea que la intencin probablemente haba sido ayudar a los soviticos [24].

La hiptesis de que el ataque a Dresde fuera intimidar a los soviticos explica no slo la magnitud de la operacin sino tambin la eleccin del objetivo. Para quienes planearon la Operacin Trueno Berln siempre se presentaba como el objetivo perfecto. Sin embargo, a principios de 1945 la capital alemana ya haba sido bombardeada varias veces. Se poda esperar que otro bombardeo areo, sin importar lo devastador que fuera, tuviera el efecto deseado sobre los soviticos cuando luchara para abrirse camino hacia la capital [alemana]? La destruccin creada en 24 horas seguramente sera mucho ms espectacular si el objetivo fuera una ciudad bastante grande, compacta y virginal, esto es, todava no bombardeada. Dresde, afortunada por no haber sido bombardeada hasta entonces, era ahora lo suficientemente desafortunada para reunir todos esos criterios. Adems, los comandantes britnicos y estadounidenses esperaban que los soviticos llegaran a la capital sajona en unos pocos das, por lo que podran ver enseguida con sus propios ojos lo que la RAF y la USAAF podan lograr en una sola operacin. Aunque el Ejrcito Rojo entr en Dresde mucho despus de lo que los britnicos y estadounidenses esperaban, es decir, el 8 de mayo de 1945, la destruccin de la capital capital sajona tuvo el efecto deseado. Las lneas soviticas estaban situadas slo a unos doscientos kilmetros de la ciudad de modo que los hombres del Ejrcito Rojo pudieron admirar el resplandor del infierno de Dresde en el horizonte nocturno. Supuestamente la tormenta de fuego era visible a una distancia de 300 kilmetros.

Si intimidar a los soviticos se considera la [funcin] latente, en otras palabras, la funcin real de la destruccin de Dresde, entonces tiene sentido no slo la magnitud de la operacin sino tambin el momento en que se hizo. Al menos segn algunos historiadores, se supona que el ataque iba a tener lugar el 4 de febrero de 1945, pero debido a las inclemencias del tiempo se tuvo que posponer a la noche del 13 al 14 de febrero [25]. La Conferencia de Yalta empez el 4 de febrero. Si los fuegos artificiales de Dresde hubieran tenido lugar ese da, podra haber dado qu pensar a Stalin en ese momento critico. El dirigente sovitico, que volaba alto tras los recientes xitos del Ejrcito Rojo, habra sido llevado a poner los pies en la tierra con esta proeza de las fuerzas aliadas y, por consiguiente, se habra vuelto un interlocutor menos confiado y ms condescendiente en la mesa de la conferencia. Esta expectativa qued reflejada claramente en un comentario hecho por un general estadounidense, David M. Schlatter, una semana despus de que empezara la Conferencia de Yalta: Creo que nuestras fuerzas areas son una fuerte baza con la que nos acercaremos a la mesa del tratado para la posguerra y que esta operacin [el planeado bombardeo de Dresde y/o Berln] se sumar poderosamente a su fuerza o, ms bien, ayudar a que los rusos conozcan su fuerzas [26].

El plan de bombardear Dresde no se cancel sino que meramente se pospuso. El tipo de demostracin de potencia militar que se supona que era mantuvo su utilidad psicolgica incluso despus de terminada la Conferencia de Crimea. Se segua esperando que los soviticos entraran pronto en Dresde y as pudieran ver de primera mano la horrible destruccin que las fueras areas anglo-estadounidenses eran capaces de causar a una ciudad completamente arrasada en una sola noche. Despus, cuando los bastante vagos acuerdos alcanzados en Yalta se tuvieran que poner en prctica, los chicos del Kremlin seguramente recordaran lo que haban visto en Dresde, sacaran tiles conclusiones de sus observaciones y se comportaran como Washington y Londres esperaban que hicieran. Cuando hacia el final de las hostilidades las tropas estadounidenses tuvieron la oportunidad de llegar a Dresde antes que los soviticos, Churchill vet lo siguiente: incluso a esas alturas, cuando Churchill estaba muy deseoso de que los anglo-estadounidenses ocuparan la mayor cantidad de territorio alemn posible, todava insisti en que se deba permitir a los soviticos ocupar Dresde, sin duda para que pudieran beneficiarse del efecto demostrativo del bombardeo.

Dresde fue arrasado para intimidar a los soviticos con una demostracin del inmenso poder destructivo que permiti a los bombarderos de la RAF y de la USAAF sembrar muerte y destruccin a cientos de kilmetros de sus bases y el trasfondo era claro: este poder destructivo se podra dirigir a la propia Unin Sovitica. Esta interpretacin explica las muchas particularidades del bombardeo de Dresde, como la magnitud de la operacin, la unusual participacin en una sola operacin tanto de la RAF como de la USAAF, la eleccin de un objetivo virginal, la (buscada) enormidad de la destruccin, el momento del ataque y el hecho de que no se tocaran lo que supuestamente era crucialmente importante, la estacin central y los barrios perifricos con sus fbricas ni tampoco el campo de aviacin Luftwaffe. El bombardeo de Dresde tena poco o nada que ver con la guerra contra la Alemania nazi: fue un mensaje anglo-estadounidense a Stalin, un mensaje que cost la vida de cientos de miles de personas. Ms tarde ese mismo ao siguieron dos mensajes codificados de manera similar aunque no muy sutiles que supusieron ms vctimas, pero esta vez el objetivo fueron ciudades japonesas, y la idea era llamar la atencin de Stalin sobre la letalidad de la terrible nueva arma estadounidense, la bomba atmica [27]. Dresde tena poco o nada que ver con la guerra contra la Alemania nazi; tena mucho que ver, si no todo, con un nuevo conflicto en el que el enemigo iba a ser la Unin Sovitica. Haba nacido la Guerra Fra en el espeluznante calor del infiero de Dresde, Hiroshima y Nagasaki.

* Jacques R. Pauwels es escritor nacido en Blgica aunque reside en Canad desde 1969. Es autor de El mito de la guerra buena : EE.UU. en la Segunda Guerra Mundial, Hondarribia, Hiru, 2002; traduccin de Jos Sastre.

Notas:

[1] Frederick Taylor, Dresden: Tuesday, February 13, 1945, Nueva York, 2004, pp. 354, 443-448; Gtz Bergander, Dresden im Luftkrieg. Vorgeschichte, Zerstrung, Folgen, Weimar, 1995, captulo 12 y especialmente pp. 210 ff., 218-219, 229;

Luftangriffe auf Dresden, http://de.wikipedia.org/wiki/Luftangriffe_auf_Dresden, p. 9.

[2] Vase, por ejemplo, los comentarios hechos por el general Spaatz citados en Randall Hansen, Fire and fury: the Allied bombing of Germany, 1942-45, Toronto, 2008, p. 243.

[3] Taylor, p. 416.

[4] Taylor, pp. 321-322.

[5] Olaf Groehler, Bombenkrieg gegen Deutschland, Berln, 1990, p. 414; Hansen, p. 245; Luftangriffe auf Dresden, http://de.wikipedia.org/wiki/Luftangriffe_auf_Dresden, p.7.

[6] Luftangriffe auf Dresden, http://de.wikipedia.org/wiki/Luftangriffe_auf_Dresden, p. 7.

[7] Taylor, pp. 152-154, 358-359.

[8] Eckart Spoo, Die letzte der Familie Tucholsky, Ossietzky, No. 11/2, junio de 2001, pp. 367-70.

[9] Taylor, p. 190; Groehler, pp. 400-401. Citando un estudio sobre Yalta, al autor britnico del ltimo estudio sobre el bombardeo aliado durante la Segunda Guerra Mundial seala que los soviticos claramente preferan mantener a la RAF y la USAAF lejos del territorio que pronto ocuparan, vase C. Grayling, Among the Dead Cities: Was the Allied Bombing of Civilians in WWII a Necessity or a Crime?, Londres, 2006, p. 176.

[10] Alexander McKee, Dresden 1945: The Devils Tinderbox, Londres, 1982, pp. 264-265; Groehler, pp. 400-402.

[a] N. de la t.: En trminos militares un saliente es un campo de batalla que se adentra en territorio enemigo y, por lo tanto est rodeado por el enemigo en tres de sus lados, lo que hace que las tropas que lo ocupan sean vulnerables. Esta batalla tambin se conoce como Batalla de las Ardenas.

[11] Vase, por ejemplo, Jacques R. Pauwels, The Myth of the Good War: America in the Second World War, Toronto, 2002, p. 98 ff. [Traduccin al castellano, El mito de la guerra buena : EE.UU. en la Segunda Guerra Mundial, Hondarribia, Hiru, 2002; traduccin de Jos Sastre.]

[12] Ibid., p. 119.

[13] Richard Davis, Operation Thunderclap, Journal of Strategic Studies, 14:1, marzo de 1991, p. 96.

[14] Taylor, pp. 185-186, 376; Grayling, p. 71; David Irving, The Destruction of Dresden, London, 1971, pp. 96-99.

[15] Hansen, p. 241.

[16] Arthur Travers Harris, Bomber offensive, Don Mills/Ont., 1990, p. 242.

[17] McKee, pp. 46, 105.

[b] N. de la t.: el autor juega con los trminos unspeakable (que significa inefable, pero tambin atroz) y speakable, trmino que no existe en ingls y resultara de eliminar el prefijo privativo un- y vendra a significar decible.

[18] Groehler, p. 404.

[19] Ibid., p. 404.

[20] Los estadounidenses preferan el bombardeo de precisin, en teora si no siempre en la prctica.

[21] Taylor, pp. 318-19; Irving, pp. 147-48.

[22] Cita de Groehler, p. 404.Vase tambin Grayling, p. 260.

[23] Citado en Barry Broadfoot, Six War Years 1939-1945: Memories of Canadians at Home and Abroad, Don Mills, Ontario, 1976, p. 269.

[c] N de la t.: El trmino empleado es spin doctors trmino anglosajn de difcil traduccin que se refiere a los profesionales de la manipulacin poltica con fines propagandsticos, tan en boga durante la era Bush.

[24] Taylor, pp. 361, 363-365.

[25] Vase,por ejemplo, Hans-Gnther Dahms, Der Zweite Weltkrieg, segunda edicin, Frankfurt am Main, 1971, p. 187.

[26] Citado en Ronald Schaffer, American Military Ethics in World War II: The Bombing of German Civilians, The Journal of Military History, 67: 2 de septiembre de 1980, p. 330.

[27] A. C. Grayling, por ejemplo, escribe en su ltimo libro sobre el bombardeo aliado que se ha reconocido que uno de los principales objetivos de los ataques con bombas atmicas sobre Hiroshima y Nagasaki era demostrar a los rusos la superioridad armamentstica que haban alcanzado los estadounidenses [...]. En el caso de Dresde algo similar es desgraciadamente cierto

Fuente: http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=17515



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