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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-02-2010

Uruguay (y Argentina) en la estrategia imperial

Ral Zibechi
La Jornada


En Amrica Latina, como en todas partes, la estrategia imperial no ha sido trazada de una vez para siempre, cuestin que sera imposible por los permanentes cambios en la relacin de fuerzas que se produce en cada rea y pas de la regin. Tampoco hay un centro imperial, en el sentido de un reducido espacio donde un grupo tambin reducido de personas disea objetivos y tcticas para alcanzarlos. En la medida que el imperio est conformado por dos lgicas diferentes, pero convergentes (territoriales y capitalistas, control territorial y flujos de capital), resulta imposible cualquier planificacin frrea y centralizada. De modo que vamos comprendiendo las estrategias del imperio a medida que se van desplegando.

En estos das se est escenificando en Uruguay, dos semanas antes de la asuncin del gobierno de Jos Mujica, uno de los asertos de David Harvey en su libro Espacios del capital: El Estado-nacin est en la actualidad ms dedicado que nunca a crear un clima de negocios benigno para la inversin, lo cual implica justamente controlar y reprimir resueltamente a los movimientos obreros empleando mtodos nuevos (Akal, 2007, p. 26). El mircoles 10 Mujica almorz en un lujoso hotel de Punta del Este con mil 500 empresarios, sobre todo argentinos, pero tambin brasileos, estadunidenses y europeos.

Lo ms destacado fue, precisamente, el clima. Los grandes empresarios argentinos, que habitualmente la emprenden contra el gobierno de Cristina Kirchner, se deshicieron. Gustavo Grobocopatel, dueo de uno de los mayores pools de siembra de soya, dijo tener expectativas muy positivas con relacin a Mujica. Juan Carlos Lpez Mena, uno de los hombres ms poderosos del Ro de la Plata y presidente de la Cmara de Comercio Argentino-Uruguaya, dijo estar incondicionalmente al servicio del gobierno y asegur que Uruguay se est transformando en el pas casi ideal para los empresarios. Da envidia, dijo el presidente de la Unin Industrial Argentina.

As las cosas, las preguntas se agolpan. Son tan diferentes las polticas de los gobiernos de Argentina y Uruguay? Sin duda no lo son. Por qu, entonces, es tan diferente el clima de negocios? Vale destacar que alguna de las principales procesadoras de celulosa del mundo, Stora Enso, Arauco y Botnia, eligieron Uruguay. Camino que siguen la empresa automovilstica india Tata, que montar en Uruguay el Nano para toda la regin, y otras importantes multinacionales. El gobierno uruguayo aprovecha este clima de inversiones, que ahora lo favorece, para darle un impulso al pas.

Hasta fines de la dcada de 1990 la relacin era la inversa. Para Washington las relaciones carnales con el gobierno de Carlos Menem eran decisivas, empeado como estaba en avanzar en la acumulacin por desposesin, por robo liso y llano, que un gobierno como aquel avalaba y lubricaba. Luego las cosas cambiaron y mientras Argentina era devastada por la especulacin financiera en 2001, Uruguay era salvado en plena crisis a mediados de 2002 por un prstamo del FMI. Qu cambi?

Mientras en los 90 la prioridad del imperio era el Consenso de Washington, con los aos la prioridad pas a ser la contencin de Brasil cuando se acelera la decadencia estadunidense. En esa estrategia, algunos pases sudamericanos se han convertido en piezas clave, ya sea por su capacidad de generar inestabilidad (conflictos Colombia-Venezuela y Colombia-Ecuador), para instalar bases militares formando un cerco sobre Brasil (Colombia, Per y Paraguay) o para instalar una cua entre los dos principales aliados estratgicos. Ese papel de Estado tapn entre Argentina y Brasil fue diseado hace casi dos siglos por la diplomacia britnica cuando pari al Estado uruguayo.

Veamos cmo opera la diplomacia estadunidense. A mediados de diciembre visit el cono sur Arturo Valenzuela, subsecretario para Asuntos Latinoamericanos del Departamento de Estado. En Brasil fue recibido por un funcionario de segundo rango, Marco Aurelio Garca, siendo desairado por el canciller Celso Amorim y por el propio Lula. En Argentina mont un circo al reunirse con la oposicin y los empresarios y asumir sus crticas al gobierno, al que se empe en hostigar. En Uruguay el tono fue totalmente diferente. Dijo que Obama ve con muy buenos ojos el camino transitado por Uruguay desde el punto de vista econmico y comercial y destac la diferenciacin que tuvo del discurso antimperialista que edificaron algunos presidentes de la regin.

La diplomacia imperial construye un pas sospechoso dirigido por personas poco confiables (Argentina), otro con el que se mantienen excelentes relaciones (Uruguay) y un tercero (Brasil) al que se considera una amenaza. Washington parece estar diseando para enfrentar a Brasil una estrategia similar a la que usa contra China: rodearla de conflictos.

Samuel Pinheiro Guimaraes, ministro de la Secretara de Asuntos Estratgicos de Brasil, elegido intelectual del ao en 2006 por la unin de escritores, estableci en su libro Desafos brasileos en la era de los gigantes (que deberamos leer todos los latinoamericanos) que para la construccin de la unin poltica regional, que le permita eludir la hegemona de Washington, es esencial la alianza Brasil-Argentina. Eso permitira enfrentar los tres desafos decisivos: resistir la absorcin econmica por Estados Unidos, enfrentar la intervencin militar en Colombia y la Amazonia y recuperar el control sobre nuestras economas.

Un clima de negocios no es un dato de la realidad, es una construccin poltica que sirve a ciertos intereses. Tiene algn contacto con la realidad. Como seala Harvey, est ntimamente ligado al grado de sometimiento de los trabajadores: Argentina es, desde comienzos del siglo XX, uno de los pases del mundo donde mayor es la insurgencia obrera. Uruguay es lo contrario, al punto que, como dijo Mujica, un presidente puede caminar tranquilo por la calle. Los planes imperiales pueden ser doblegados. El primer paso para lograrlo es comprender su estrategia.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2010/02/12/index.php?section=opinion&article=021a1pol



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