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(Argumentos para la lucha)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-03-2010

Las huelgas de inquilinos se sucedieron a principios del siglo XX en Bilbao, Barcelona, Sevilla y Tenerife
Los primeros pasos en la lucha por la vivienda

Merc Cortina
Diagonal


Las movilizaciones por el derecho a una vivienda digna se convirtieron en una reivindicacin vinculada a la lucha obrera. El derecho a techo movi el siglo pasado a miles de personas en Europa y Latinoamrica.

El problema de la vivienda ha sido un punto dbil del capitalismo desde su expansin a finales del siglo XIX. Las ciudades eran incapaces de absorber la mano de obra que necesitaba su industria. Mientras el Estado se mantena al margen de esta creciente problemtica, las clases acomodadas supieron buscar rentabilidad a las necesidades de techo. La carencia de viviendas, por un lado, y una gran necesidad de las mismas por otro, se traduca en unos alquileres casi imposibles de asumir por las familias trabajadoras. As se vean obligadas al hacinamiento y abocadas a una vida miserable.

No obstante, la vivienda no era una reivindicacin tan presente como las condiciones laborales. No fue hasta principios del siglo XX cuando tuvieron lugar las primeras huelgas de inquilinos, experiencias que, adems de visibilizar la problemtica, la situaron en la esfera poltica y judicial.

A lo largo de esos aos, se reprodujeron experiencias huelguistas en muchos puntos del Estado. Es el caso de Barakaldo y Sestao en 1905, donde unas 2.000 familias paralizaron casi por completo la actividad econmica del Gran Bilbao durante casi un mes. Les sigui Sevilla en 1919, Barcelona en 1930 y Tenerife en 1933, entre otras. Lo mismo ocurri en Budapest en 1907, Viena en 1911 y en muchas ciudades inglesas, entre 1911 y 1913. En 1915, en Glasgow, se llev a cabo una de las ms importantes huelgas con un seguimiento de hasta 20.000 personas. Esta negativa a pagar el alquiler tuvo como consecuencia que, por primera vez, la vivienda fuera tratada jurdicamente como un derecho social. Es el principio de la vivienda pblica.

Tambin se produjeron movilizaciones al otro lado del Atlntico. En 1907, en las principales ciudades argentinas, se extendi una huelga de inquilinos durante tres meses, que tuvo ms de 140.000 participantes. Todas ellas son experiencias que, basadas en la organizacin de los trabajadores en fbricas y barrios, beben de ideas en poca de expansin: las anarquistas y las socialistas.

Sin pagar el alquiler

Estas huelgas consistieron en dejar de pagar los alquileres colectivamente como forma de presin para una mejora de las condiciones de vida, reivindicando una rebaja de los precios de los alquileres y/o la construccin y el acceso a viviendas pblicas. En todas ellas, adems, se llevaron a cabo diferentes formas de accin directa para evitar los desalojos forzosos, mientras se generaban procesos de movilizacin de importantes magnitudes, que, por supuesto, eran respondidos con altos niveles represivos: centenares de desalojados y de detenidos sobre todo lderes comunitarios sindicales . En las movilizaciones destac el papel de las mujeres, elemento clave en la lucha. Como actrices principales transformaron la percepcin sobre s mismas, as como su papel en la comunidad, organizndose y movilizndose polticamente a lo largo del proceso. De forma contraria a Glasgow, con mayor protagonismo socialista, en Sevilla y Tenerife los colectivos anarquistas, en concreto la CNT, tuvieron un gran peso. En Barakaldo y Sestao la huelga no slo se desarroll desde una posicin autnoma al Partido Socialista, sino enfrentada. Finalmente, las peticiones de las ligas de inquilinos de rebaja del 50% de los precios de los alquileres, saneamientos anuales de las viviendas y reconocimiento de las asociaciones como interlocutores con las autoridades, no tuvieron ningn resultado positivo. Esto tuvo como efecto el boicot de los afectados a la huelga general que despus convoc el Partido Socialista. Algo que dej en evidencia la necesidad de este partido de tomar contacto con sus bases.

Ms all de los resultados inmediatos, se cre un movimiento de la clase obrera industrial que defendi sus condiciones de vida en la esfera del consumo. Sin duda, fueron luchas decisivas para vincular la fbrica con la comunidad y el Estado, superando los lmites propios de las reivindicaciones salariales en el puesto de trabajo.

Glasgow

En el caso de Glasgow, por ejemplo, podemos argumentar que gran parte de su xito se debi al apoyo del los partidos socialistas, en concreto el Partido Laborista Independiente y la Federacin Socialdemcrata, de los que surgen los Comits de Inquilinos y las Asociaciones de Vivienda. Estos apoyos, junto con una fuerte movilizacin en la calle daban avisos de una potencial amenaza de huelga industrial y todo ello en un contexto de guerra. Tras varios meses de movilizaciones y negociaciones la huela termina con la aprobacin de una ley de restriccin de los alquileres. En 1919 se aprobar la Ley de Vivienda y Urbanismo, bajo la que los gobiernos locales quedan obligados a construir viviendas para los trabajadores. Es el principio de la vivienda pblica, pero ms all de eso, la primera vez que se trata jurdicamente la vivienda como un derecho social. En 1922, pero, se vuelve a convocar otra huelga en la que, a pesar de contar con 20.000 huelguistas, no se cont con los apoyos anteriores y no se obtuvo respuesta positiva a las demandas.

Argentina

Otro ejemplo diferenciado lo encontramos en Argentina, donde la huelga, que tuvo un seguimiento del 80% fue convocada por la Liga de Lucha Contra los Altos Alquileres e Impuestos, reivindicando un 30% de rebaja en los precios. Esta huelga cont tanto con el apoyo de la FORA (Federacin Obrera Regional Argentina) de tendencias anarquistas, como de la UGT, aunque con posiciones distintas: mientras la FORA apoya la reivindicacin de los huelguistas pidiendo una rebaja de hasta el 80% del precio, la UGT, reclama la construccin de nuevas viviendas pblicas, generando una ruptura entre ellos como interlocutores y los huelguistas. El balance aqu tampoco fue muy positivo: aunque en algunos casos se consiguiera en un principio que se bajasen precios, no se hizo en la mayor parte de los conventillos. En 1908 hubo una nueva subida de los precios pero no sucedi nada.

Merc Cortina es profesora de Economa Aplicada de la Universidad del Pas Vasco y doctoranda en Ciencias Polticas.

Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/Primeros-pasos-en-la-lucha-por-la.html



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