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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-03-2010

Fidel y la Religin cumple 25 aos

Frei Betto
Cubadebate

En 1985 comenz el dilogo entre Fidel y del fraile dominico Frei Betto, que apareceran en el antolgico Fidel y la Religin, un libro que tuvo un impacto muy fuerte porque quit el prejuicio de los comunistas y el miedo de los cristianos, cre puentes en dos orillas de un mismo ro, dira Betto. Cubadebate comparte con ustedes un fragmento del documental de la realizadora Rebeca Chvez, Esa invencible esperanza, que ofrecemos en exclusiva, y un texto de Frei Betto que resea su encuentro con Fidel hace 25 aos y cmo se forj la amistad entre ambos.


Conoc a Fidel en Managua, la noche del 19 de julio de 1980, primer aniversario de la Revolucin Sandinista. Lula y yo estbamos en casa de Sergio Ramrez cuando l lleg a reunirse con empresarios nicaragenses. Nos saludamos y se refugi en la biblioteca. Eran las dos de la madrugada cuando el padre Miguel DEscoto, canciller de Nicaragua, nos pregunt si estbamos interesados en conversar con el Comandante. El dilogo se extendi hasta las seis de la maana, observado por Chomi Miyar, atento a las fotografas y un Manuel Pieiro sooliento, desplomado sobre su espesa barba que serva de parabn a un largo tabaco apagado. Hablamos de religin. Fue cuando l me pregunt si estaba dispuesto a ir a Cuba a asesorar el reacercamiento entre el Gobierno y la iglesia catlica. Respond que eso dependa de los obispos cubanos, quienes al siguiente ao respondieron de manera positiva a la propuesta.

En febrero de 1985 vine a La Habana invitado por la Casa de las Amricas. En vsperas del regreso a Brasil, Chomy me invit a almorzar en su casa. Transcurra la media noche cuando Fidel lleg. Retomamos el tema religioso. Esta vez hizo una larga exposicin sobre su formacin catlica en la familia y en las escuelas de los lasallistas y jesuitas.

Le pregunt si estara dispuesto a repetir lo que me haba revelado en una pequea entrevista que servira, de hecho, para el libro que yo pensaba escribir sobre la Revolucin.

Acept y acordamos hacerla en mayo de aquel ao.

Desembarqu en la fecha acordada que coincidi con el inicio de las transmisiones de Radio Mart -20 de mayo de 1985. Fidel se disculp, dijo que la nueva coyuntura le impeda conceder tiempo para la entrevista, que tal vez en otro momento. Me sent como el pescador de El viejo y el Mar, de Hemingway. El pez haba mordido el anzuelo y no deba dejarlo escapar. Insist tanto que indag sobre qu tipo de preguntas estaba preparando. Le le las primeras cinco de las 64 que tena escritas. Maana comenzamos, dijo interrumpindome. Fueron 23 horas repartidas en cuatro conversaciones, en presencia de Armando Hart, que se recogieron en el libro Fidel y la religin , que tuvo una tirada de 1,3 millones de ejemplares en Cuba y se public en 32 pases en 23 idiomas. En Australia, la Ocean Press, acaba de publicar una edicin en ingls.

En 1986, desembarqu en La Habana con una caja que contena 100 ejemplares de la Biblia en espaol. Se agotaron producto de tantos pedidos que recib de cristianos y comunistas. Una tarde, me encontraba escribiendo en mi cuarto, cuando Fidel entr inesperadamente. Le cont lo de las Biblias y pregunt: No sobr ninguna para m?. Le dediqu la nica que me quedaba: Al Comandante Fidel, en quien Dios cree y a quien ama. Se sent en una butaca de mimbre y me pregunt: Dnde est el Sermn de la Montaa?. Le anot las versiones de Mateo y Lucas. Las ley y pregunt: Cul de las dos usted prefiere?. Mi lado izquierdista habl por m: La de Lucas, porque adems de las buenaventuras enumera tambin las maldiciones contra los ricos. Fidel reflexion un instante y respondi: Discrepo con usted. Prefiero la de Mateo, es ms sensata.

Mis padres haban venido conmigo a La Habana. Una madrugada, cerca de las dos de la maana, el Comandante me llev a la casa. Pregunt si los viejos estaran despiertos. Dije que no, pero que trataramos de despertarlos. l objet que era mejor que continuasen descansando. Comandante, no piense en el sueo de ellos esta noche. Piense en el hecho de que los nietos puedan contar, en el futuro, que sus abuelos fueron despertados en plena madrugada por el hombre que lider a la Revolucin Cubana. Se convenci y despertamos a mis padres y, alrededor de la mesa de la cocina, se prolong la conversacin hasta el amanecer.

Mi madre, especialista culinaria, le ofreci una comida. De postre, le brind Ambrosa, el dulce de los dioses, segn Homero en la Ilada. A la maana siguiente, el jefe de la escolta de Fidel toc a la puerta de la casa: Seora, el Comandante quiere saber si le sobr un poco del postre de ayer. Mam le dijo que esperara, y en unos minutos, prepar el dulce a base de leche, huevos y azcar.

En marzo de 1990, Fidel estuvo en el Brasil, con motivo de la investidura de Collor, electo presidente. En Sao Paulo, particip en un encuentro con ms de mil lderes de Comunidades Eclesisticas de Base. Finalizamos con cnticos litrgicos y todos, con las manos tomadas, rezamos el Padre Nuestro. El Comandante me apret la mano y, aunque sus labios no se movieron, tuve la impresin de que de sus ojos brotaban lgrimas.

En 1998, despus de la partida de Cuba de Juan Pablo II, Fidel invit a un grupo de telogos a almorzar en el Palacio de la Revolucin. Estaba feliz con la visita papal y senta un sincero afecto por el Pontfice. Uno de los telogos critic el hecho de que Juan Pablo II presentara a la Virgen de la Caridad con una corona de oro, cuyo valor podra haberse utilizado en la compra de medicamentos para los nios o algo parecido. Fidel reaccion enftico en defensa del Papa y dio al telogo una leccin sobre la importancia de la patrona de Cuba en la prctica religiosa popular. Se lo tena merecido. El telogo se traicion con sus propias palabras.

Este es el Fidel que conozco y que tanto aprend a admirar. Lo considero un hermano mayor. En ocasin de la entrevista, dijo que si alguien puede hacer de m un cristiano es Frei Betto. Ahora, cmo podra yo pretender evangelizar a un que hizo de su vida una entrega de amor, heroica e integral, al pueblo de la Patria de Mart? Tuve hambre y me diste de comer, dice Jess en el Evangelio de Mateo (cap. 25, 31-44). Si es as, qu podemos decir de un hombre que, como Fidel, liber a todo un pueblo, no solo del hambre, sino tambin del analfabetismo, de la mendicidad, de la criminalidad y de la sumisin al Imperio?

http://www.cubadebate.cu/opinion/2010/03/21/fidel-y-la-religion-cumple-25-anos-video/


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