Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-03-2010

Lbano y la AP
Los aliados rabes de Israel (y V)

ngel Horacio Molina
Rebelin


Las cuatro entregas anteriores de esta serie han tenido como objeto de anlisis las relaciones mantenidas por Israel con distintos estados rabes (Arabia Saudita, Marruecos, Jordania y Egipto). En este ltimo artculo vamos a aproximarnos al comportamiento que han tenido algunos actores polticos rabes de la regin con respecto a la causa palestina sin que podamos hablar de alianzas estratgicas entre estados, como s sucede en los casos trabajados anteriormente.

Lealtades y estrategias comunitarias en el Lbano

Sin duda, el caso ms claro de reacciones comunitarias enfrentadas en torno a la resistencia palestina lo presenta el pas de los cedros, lo que se relaciona directamente a las condiciones histricas que marcaron los orgenes del pas. Como sostiene el investigador francs Yann Richard, el Lbano fue () creado por Francia despus de la Primera Guerra Mundial para que hubiera una unidad territorial donde los cristianos de Levante fueran mayoritarios1. La iglesia cristiana maronita fue la aliada natural del colonialismo francs y en base a sus intereses comunitarios se construyeron los primeros modelos de organizacin institucional del Estado libans. Las alianzas entre esta comunidad y los proyectos sionistas son tempranas y lgicas si tenemos en cuenta que ambos vean con suma preocupacin su situacin frente a un entorno mayoritariamente rabe y musulmn, y si consideramos tambin las excelentes relaciones que tuvieron durante la segunda posguerra los servicios secretos franceses con Israel.

Como afirma el profesor Benjamn Beit Hallahmi, () las relaciones de Israel con los cristianos maronitas del Lbano, incluyendo el proyecto de un Estado maronita, son parte de su estrategia perifrica. El sueo de una alianza con los maronitas apareca ya, por primera vez, en los escritos sionistas de los aos veinte. Vladimir Jabotinsky haba expresado la esperanza de un Lbano cristiano aliado con el sionismo en los aos treinta. El diario de David Ben Gurion del 24 de mayo de 1948 contiene una referencia a un estado cristiano en Lbano (). Un apunte del 11 de junio de 1948 menciona que los objetivos de la guerra de Israel incluan una revuelta cristiana en Lbano. Este sueo de un Lbano maronita aliado a Israel era tan frecuente que incluso fue mencionado por el sionista marxista Mordejai Bentov antes del consejo de ministros israel de diciembre de 19482. Las alianzas se hicieron especialmente fuertes con las Falanges Libanesas, un partido maronita de neto corte fascista formado por Pierre Gemayel en 1936, con contactos tan slidos que incluso permitieron la participacin israel en la financiacin del partido durante la campaa electoral de 1951. Estos vnculos entre la comunidad maronita e Israel no dejaran de intensificarse siguiendo un claro programa de alianzas e intervenciones diagramadas desde Tel Aviv. Moshe Dayan, jefe del Estado mayor de las fuerzas de Defensa israeles, sugiri el 16 de mayo de 1955 que Israel debera conseguir, o comprar, un oficial libans () para que se declarase salvador de los maronitas. De este modo, Israel podra invadir el Lbano, crear all un rgimen cristiano aliado y anexionarse el territorio al sur del ro Litani3 . El apogeo de las acciones conjuntas entre las Falanges e Israel se produce con el enfrentamiento armado intercomunitario de 1975 y la posterior invasin israel al Lbano. La accin conjunta de ambas fuerzas en una gran campaa sobre suelo libans haba sido planificada muchos aos antes; desde 1957 a 1977 Israel gast 150 millones de dlares en suministros militares para los falangistas, adems de adiestrar a cientos de sus hombres. Varios autores israeles dan cuenta detalladamente de los encuentros y negociaciones entre las falanges de los Gemayel y los enviados israeles4 durante los aos previos a la invasin y mientras se desarrollaban los cruentos enfrentamientos. Ambos acordaban en la necesidad impostergable de desarticular a la resistencia palestina establecida en suelo libans y cercenar la influencia siria en el escenario poltico del pas5. El 23 de agosto de 1982, con la infraestructura de la OLP destruida y sus restos obligados a abandonar el pas, Bashir Gemayel es elegido presidente del Lbano por un parlamento reunido bajo la proteccin de los paracaidistas israeles. Bajo el gobierno de los Gemayel, y con el apoyo de las fuerzas armadas sionistas, las falanges maronitas llevaron a cabo ese mismo ao la tristemente clebre matanza en los campamentos palestinos de Sabra y Shatila con un saldo de cinco mil civiles asesinados de las formas ms horrendas.

Debemos ser claros al afirmar que las alianzas en el Lbano responden menos a convicciones polticas o ticas y ms a coyunturas y tcticas circunstanciales orientadas a fortalecer las posiciones en el terreno. De esta manera podemos comprender el accionar sirio en sus maniobras en el Lbano con relacin a las organizaciones de la resistencia palestina. Yassir Arafat ha denunciado en numerosas ocasiones los intentos del rgimen sirio de Hafez Al Assad por poner bajo su gida a la resistencia palestina, utilizndola como instrumento de su poltica regional6. De hecho Siria ha procurado minar el accionar de todo grupo potencialmente determinante en el Lbano a fin de perpetuar su hegemona sobre este pas y garantizar su superioridad militar. Sus espordicas alianzas con los falangistas maronitas, con los musulmanes sunnitas, con ciertos sectores palestinos y con los shitas deben entenderse a la luz del razonamiento anterior. Esto no significa que Siria haya establecido alianzas con el estado sionista, sino que sus acciones en la regin orientadas a fortalecer su posicin han favorecido muchas veces los proyectos israeles y han actuado en detrimento de los intereses palestinos, que, sin embargo, el rgimen sirio dice defender.

Lo que sostuvimos para el caso sirio sirve tambin para entender las complejas posiciones adoptadas por los drusos, otra comunidad religiosa de gran peso poltico en el Lbano. Dirigidos por Walid Jumblatt, los drusos han tenido, para con los palestinos, posiciones calificadas, en el mejor de los casos, como pragmticas. As, aunque el lder druso se haba comprometido con Arafat a no favorecer las acciones de Israel contra la resistencia palestina, ante el avance de las fuerzas sionistas en el terreno decide ignorar lo acordado con el referente de la OLP. Los israeles se despliegan en el Chouf7 sin un disparo. Se han preocupados de poner a la cabeza un batalln druso-israel8; desde hace meses, los drusos de ambos lados de la frontera han preparado la intervencin. Para Walid Jumblatt, no se trata en ningn modo de traicin. Su pueblo montas, minoritario, ha sobrevivido a lo largo de los siglos gracias a su realismo. Jumblatt sabe que ni l ni Arafat detendrn a los israeles. De forma que los deja pasar y, en su delicioso palacio de Moukhtara, recibe a Shimon Peres, su camarada de la Internacional Socialista. () Jumblatt obtiene de esa manera el derecho a conservar las armas. Se sirve de ellas para bloquear el paso de los palestinos9. Estas posiciones ambiguas se repetirn en los ltimos acontecimientos que se han desarrollado en el Lbano, Jumblatt, a pesar de lanzar duras crticas a las acciones israeles, fustiga tambin a Hizbullah, la nica organizacin de resistencia que ha podido expulsar al invasor sionista del territorio libans.

Pero cometeramos un error si presupusiramos que la cada vez ms numerosa y activa comunidad shi del Lbano ha mantenido una postura unvoca a lo largo de las ltimas dcadas con respecto a la causa palestina. Histricamente los shitas libaneses han estado relativamente marginados de los grandes centros de formacin de esta escuela de pensamiento del Islam, perpetuando estructuras tribales y conservadoras. La constante persecucin a la que fue sometida esta comunidad a lo largo de siglos la haba convertido en un actor sumamente dbil, objeto de humillaciones hasta en las denominaciones que se utilizaban para mencionarlos. Segn Yann Richard, fue fundamentalmente gracias a la influencia del Sayyed Musa Sadr durante la dcada de 1970 que los shitas libaneses pasan de la sumisin a la rebelin10. La solidaridad con los palestinos, la condena al sionismo y la accin militante contra l no fueron un obstculo para Musa Sadr a la hora de formular crticas a ciertas actitudes que vea en Arafat como peligrosas; () con las armas Arafat consigue dinero; con el dinero puede financiar a la prensa sostena Sadr - y gracias a la prensa tiene eco en la opinin mundial11. Las progresivas transformaciones que fue experimentando esta comunidad explican que, aun en 1982, algunos poblados shitas del sur del Lbano hayan recibido con muestras de satisfaccin el ingreso de las tropas israeles12. La consolidacin de las expresiones definitivamente anti-israeles, anti-imperialistas y revolucionarias del shismo vendrn de la mano del fortalecimiento progresivo de Hizbullah, luego del triunfo de la Revolucin Islmica en Irn. Este ltimo movimiento conseguir expulsar en mayo del 2000 a las fuerzas sionistas de ocupacin en el sur del Lbano y saldrn airosas del intento de invasin llevado a cabo por Israel en 2006 al mantener una frrea resistencia y conseguir la retirada israel. Sin embargo, estos acontecimientos sern una muestra ms de la fragilidad institucional del Lbano, ya que mientras Israel atacaba el pas de los cedros, el entonces primer ministro sunnita Fuad Siniora, segua hablando de la necesidad de conseguir un progresivo desarme de Hizbullah, en sintona con los reclamos norteamericanos e israeles. Javier Moreno, en una entrevista que le realizara el 14 de marzo a Shimon Peres para el diario El Pas de Espaa, sostiene que () hay algo ms que indicios de que Israel no est solo en esa guerra, sino que dispone de cierto grado de colaboracin por parte de varios pases rabes que consideran que el islamismo radical amenaza la estabilidad de sus regmenes tanto o ms que al Estado de Israel13. Como recuerda Moreno en esta misma entrevista () el diario en rabe Al-Quds al-Arabi, editado en Londres, sugiri que en el asesinato de Mughniyah14 colaboraron varios Estados rabes.

La Autoridad Nacional Palestina: corrupcin y servilismo.

Como sostuvimos en otros artculos15, la OLP ha sufrido, luego de la primera Intifada y con el progresivo crecimiento de Hamas (Movimiento de Resistencia Islmica), un claro deterioro de su legitimidad, agravado con los resultados lastimosos de las negociaciones que llevara a cabo Yassir Arafat con los distintos gobiernos sionistas. Apropindose de la representacin palestina (la Autoridad Nacional Palestina) la OLP ha desconocido el triunfo democrtico de Hamas en los comicios de enero de 2006 y ha boicoteado sistemticamente cualquier medida de gobierno de la organizacin islmica. Atravesada por denuncias de corrupcin, realizadas incluso por el intelectual palestino Edward Said, ha dilapidado la ayuda internacional fortaleciendo las relaciones clientelares con la burocracia construida desde la administracin de Arafat. Esto explica que, con el beneplcito israel, la ANP consiguiera bloquear la ayuda internacional al pueblo palestino en su intento por ahogar a Hamas y su gobierno.

Como sucediera en Argelia, la comunidad internacional demostr en la Palestina ocupada que las declamaciones democrticas pueden ser ignoradas sin ms cuando el proceso electivo es desfavorable a los intereses de las potencias hegemnicas y sus aliados. A pesar de la voluntad popular palestina expresada en las urnas, la OLP sigui arrogndose la representacin de la misma con el visto bueno de Estados Unidos, Europa e Israel. Sin embargo, la legitimidad de Hamas y su profunda insercin en el entramado social palestino qued demostrada con la resistencia desplegada frente a los furiosos ataques israeles a Gaza hacia fines de diciembre de 2008. Recordemos que la ANP, con sus hombres en Cisjordania, se neg durante todo el conflicto a movilizar a sus fuerzas y a la poblacin palestina en esta zona para socorrer a sus hermanos que estaban siendo masacrados en Gaza.

El Mossad ha manifestado desde hace aos su satisfaccin por el grado de infiltracin que tiene en la OLP. Dan Raviv y Yossi Melman afirman16, incluso, que muchas operaciones de la OLP, que luego seran utilizadas como excusas para acciones israeles de represalia, fueron pensadas por agentes de los servicios de inteligencia sionistas. No sorprende, entonces, encontrar a agentes palestinos miembros de Al Fatah colaborando con en Mossad en su ltima accin conocida: el asesinato, el pasado 19 de enero, de unos de los lderes de Hamas en Dubai, Mahmud al Mabhuh. Shimon Peres es claro cuando afirma: Hoy, las relaciones secretas entre los distintos pases son mucho ms reveladoras que las diplomticas. Tiene ms sentido y resulta mucho ms poderoso mantener relaciones entre las distintas organizaciones de inteligencia, porque ya no se lucha contra ejrcitos, sino con los servicios secretos. No se limita a un pas. No se limita a una nacin. Es una batalla de cerebros, ms que de tropas. Y no se trata de ganar despus del enfrentamiento, sino antes. Esto es: descubrir algo significa ganar. Si no lo descubres, has perdido. No se lucha contra un ejrcito, se lucha contra una organizacin. Ni siquiera contra una organizacin, se lucha contra un poder establecido en distintos lugares, sin organizar, con tecnologas modernas. Y si se fija usted en las relaciones formales en Jordania, Israel, Egipto y Palestina, es una cosa. Pero si profundiza, saben que su enemigo no es realmente... su enemigo es Hamas, y eso es otra cosa. As que se tiene constantemente esta especie de relacin encubierta por un lado, y luego las relaciones formales por otro17.

Ideas finales

Con esta serie de artculos hemos intentado aproximarnos a las relaciones que mantienen con Israel algunos estados y actores polticos rabes, con el fin de desarticular los discursos que hacen uso de la causa palestina para legitimarse hacia el interior de sus propios pases. Como vimos, tras las expresiones pro palestinas y a favor de la unidad rabe contra las pretensiones israeles, estos actores rabes mantienen una compleja red de relaciones con el estado sionista y colaboran con la consolidacin del imperialismo israel. No podemos dejar de mencionar las acciones demaggicas que estos gobiernos llevan a cabo entre las comunidades rabes, o de arabo-descendientes, organizando importantes actividades a favor de la causa palestina, ocultando los intereses que los vinculan a Israel.

Viejos debates, pero no por eso menos urgentes, estn implcitos en las lneas precedentes: qu posibilidades de triunfar tiene la causa palestina mientras exista todo un espectro de pases rabes aliados a Israel?; es necesario que se produzcan, primero, una serie de cambios hacia el interior de los distintos sistemas polticos de estos estados rabes para alejar del poder a los residuos monrquicos y dictatoriales que favorecen las polticas de Israel y los Estados Unidos, para luego pensar en una accin exitosa por Palestina?; cmo puede la ANP defender en los organismos internacionales los intereses de su pueblo mientras defiende sus aparatos de corrupcin y hace alianzas con los ocupantes sionistas? No podemos aqu responder a estos interrogantes. Slo la inclume voluntad de resistencia del pueblo palestino demostrada por dcadas de heroica lucha, a pesar de las traiciones, nos permite pensar en un horizonte alentador en el que seamos testigos del triunfo de procesos libertarios no slo en Palestina sino en todo el mundo rabe.

NOTAS

1] RICHARD, Y. El Islam Shi . Edicions Bellaterra, Barcelona, 1996. Pgina 153.

[2] BEIT HALLAHMI, B. Israel Connection . Ediciones B, Barcelona 1988. Pgina 27.

[3] Ibid. Pgina 28.

[4] Cfr. DEROGY, J. y CARMEL. Israel ultra-secreto . Editorial Planeta, Argentina, 1990; RAVIV, D. y MELMAN, Y. Todo espa un elegido . Editorial Planeta, Buenos Aires, 1991; BEIT HALLAHMI, B. Israel Connection . Ediciones B, Barcelona 1988.

[5] Pero, como veremos con mayor claridad ms adelante, las alianzas en la ex colonia francesa son sumamente inestables, y Siria, con sus propios intereses en la zona, no encontr dificultad alguna para llevar a cabo, junto a las falanges, una masacre sobre el campo de refugiados palestinos en Tell Az Zaatar el 12 de agosto de 1976.

[6] Cfr. FAVRET, R . Arafat, un destino para un pueblo . Espasa Calpe, Madrid, 1991.

[7] Regin bajo control de Jumblat.

[8] El ejercito israel cuenta con unidades rabes drusas.

[9] FAVRET, R . Arafat, un destino para un pueblo . Espasa Calpe, Madrid, 1991. Pgina 194.

[10] RICHARD, Y. Op. Cit. Pgina 158.

[11] Ibid. Pgina 163.

[12] La propaganda sionista ha explotado estas imgenes hasta el hartazgo.

[13] http://www.elpais.com/articulo/internacional/Gaza/organismo/irani/elpepiint/20100314elpepiint_1/Tes

[14] Uno de los lideres militares de Hizbullah asesinado por Israel.

[15] http://www.libreria-mundoarabe.com/Boletines/n%BA67%20Ene.09/GazaOcasoArabismo.htm

[16] Cfr. RAVIV, D. y MELMAN, Y. Todo espa un elegido . Editorial Planeta, Buenos Aires, 1991

[17] http://www.elpais.com/articulo/internacional/Gaza/organismo/irani/elpepiint/20100314elpepiint_1/Tes

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter