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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-04-2010

Algunas consideraciones sobre la lucha del Sindicato Mexicano de Electricistas

Los Brigadistas-UNAM
Rebelin


El decreto de extincin de Luz y Fuerza del Centro (LyFC) fue para derrotar al SME y as privatizar la electricidad y la red de fibra ptica. Ya a nadie debe quedar duda de ello. Son las empresas privadas contratistas las que torpemente operan en el centro del pas y la Comisin Federal de Electricidad (CFE) no ha sido ms que un gran prestanombres para hacer de la electricidad el negocio de un puado, y no el derecho humano por el que pugnaban los electricistas del SME.

El movimiento social y el pueblo en su conjunto han ido aprendiendo mucho de la digna lucha que han sostenido los miembros del sindicato. La campaa de linchamiento, haciendo ver a los trabajadores como privilegiados y como los culpables de la ineficiencia de la empresa pblica se ha ido desvaneciendo. En los primeros das del decreto de Caldern muchos crean las mentiras de las televisoras, pero con el paso de estos 5 meses la terca realidad se ha ido abriendo paso. Los apagones, los trabajadores contratistas electrocutados, las inundaciones agravadas por la falta de luz, los altos cobros y recibos locos de la CFE, son cosas de todos los das. Ahora la gente recibe mejor la informacin de los trabajadores brigadistas, se siente el respaldo en las calles. Sin embargo, los retos del movimiento siguen siendo grandes.

Tras la decisin del gobierno de asaltar militarmente las instalaciones de LyFC, cientos de organizaciones sociales y sindicales del pas, declararon su apoyo al SME, pero ese apoyo ha sido en muchos casos slo declarativo. Las despensas y los recursos prometidos en muchos casos nunca llegaron. Lo ms importante es que concretar acuerdos que hagan realidad una movilizacin conjunta o un paro de labores, ha sido muy difcil despus del 11 de noviembre, y esta movilizacin se ha reducido a muy pocos contingentes, entre los que destacan los maestros de Oaxaca y Michoacn.

Existe una pequea parte del movimiento social que ha planteando duras crticas al movimiento. Algunos de ellos han pasado estos cinco meses gritando que ya se convoque a la huelga general y exigiendo a la direccin del movimiento medidas ms fuertes. Pero, qu sindicatos realmente iran a la huelga? Y no hablamos slo de los que en este momento estallaran una huelga, qu sindicatos y organizaciones obreras del pas lo habran hecho en las primeras semanas despus del decreto? Realmente ninguno, nadie estaba en posibilidades de estallar una huelga indefinida ni ahora ni entonces y parte de los reveses que ha sufrido el movimiento han sido producto de anunciar medidas muy fuertes que a la mera hora no se pueden mantener. Ni en la Universidad estaban generadas las condiciones para que el movimiento estudiantil estallara una huelga.

De lo que se trataba era de impulsar la conciencia y sembrar la solidaridad; derrotar al gobierno en las calles, ganndose al pueblo para preparar el terreno de una batalla de largo aliento. De lo que se trataba era de construir las posibilidades de un movimiento nacional diariamente. Eso es lo que han hecho miles de trabajadores del SME; lo otro no era ms que una inmolacin, que no nos llevara a ningn lado, sino a la represin y al aislamiento.
Nosotros s pensamos que ha habido errores en la conduccin de este movimiento, que se han tomado decisiones que no han permitido avanzar con la fuerza que se requiere, pero no es momento de hacer un balance. Es momento de cerrar filas y discutir qu camino tomar, qu posibilidades reales hay de que el movimiento avance y haga retroceder al gobierno. Ya habr tiempo para el balance, las crticas y las autocrticas. Ahora es el momento de abrir una discusin real, no de rollos agitativos pero huecos, sino de un anlisis serio al seno del movimiento. Es el momento de fortalecer el brigadeo y el acercamiento al pueblo, de contribuir en la propaganda, de preparar una respuesta a la amenaza de una reforma laboral patronal.

Quienes no tienen presencia en el movimiento, cuyos llamados no convocan a estudiantes de base, ni trabajadores, ni campesinos, ni maestros; quienes no tienen la responsabilidad de conducir a un contingente de masas y por ello se la pasan exigindole a otros que hagan lo que ellos creen que se debe hacer, seguirn seguramente despotricando, tratando de generar divisin y desconfianza al seno del movimiento, actitudes que slo redundaran en una mayor debilidad en momento muy difcil de la lucha. Es muy fcil exigirle a otros que ellos enfrenten el desalojo armado de la polica federal, que ellos pongan a los presos y a los heridos, o gritar desde la cmoda butaca de un auditorio: tibios, traidores, charros.

El movimiento popular en nuestro pas lleva ya un buen rato de reflujo, esa situacin ha afectado a esta y todas las luchas sociales que enfrentan a un mismo enemigo envalentonado y dspota. Qu hacer para derrotarlo? En primer lugar, seguir apoyando decisivamente al SME, no dejarlos solos un slo instante; si derrotan a los electricistas la correlacin de fuerzas para los dems sectores ser mucho ms difcil. Que renuncie Caldern, se oye hoy en Ciudad Jurez, en Atenco y Oaxaca, en Pasta de Conchos y en Cananea, en el SME, en la UNAM y en tantos otros lugares de nuestro pas; esa es una consigna que nos une. Ellos se unen para golpear al pueblo, unmonos nosotros pare derrotarlos y avanzar en la transformacin profunda de nuestro pas, con los dignos electricistas al frente, y de una vez por todas.

El SME se queda, Caldern se va!



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