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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-05-2010

Pachammicos contra modrnicos?

Arturo Escobar
CLAES

Comentarios breves a los textos de Pablo Stefanoni sobre el pachamamismo, o ms all de estos.


"Adnde nos lleva el pachamamismo" e "Indianismo y pachamamismo", de Pablo Stefanoni, se pueden analizar desde muchos puntos de vista desde su ajuste o no a la realidad hasta las posiciones polticas que parecieran adoptar- En esta breve nota me referir a un ngulo sin duda menos evidente, como es el de la posicin de sujeto que subyace en la voz que los escribe. Por posicin de sujeto quiero decir la voz social que los habla (la configuracin de conocimiento o episteme del que provienen y, ms all de sta, la ontologa o premisas bsicas sobre el mundo que conlleva).

Esto tambin quiere decir que los comentarios que siguen no son tanto sobre el Pablo Stefanoni de carne y hueso (y quien espero me perdone el atrevimiento de todas formas) como sobre una identidad histricamente constituida que, a falta de un mejor trmino, llamar los modrnicos (y aqu me perdonarn que use el masculino solamente). Estas notas, de este modo, bien podran llamarse Pachammicos contra modrnicos, y tendr que decir, a modo de advertencia general, que las cosas no son tan simples, pues an dentro de estas posiciones de sujeto hay gran variedad de posibilidades de discurso. Mi propio comentario, como no faltar quien observe al finalizar su lectura, es ms modrnico que pachammico, aunque deriva su fuerza ms intima de esta ltima alternativa. Finalmente, aclaro que mi comentario no toma como referente el caso boliviano, que slo conozco de segunda mano. Como se ver, tomo prestado el trmino pachammico para referirme a un conjunto ms amplio de miradas alternas.

La primera clave de mi argumento viene de la aseveracin de que el pachamismo impide discutir seriamente cosas tan importantes como las identidades indgenas, el capitalismo, el Estado, el desarrollo, o el cambio climtico global y, por ende, la Pachamama misma-. El modernicismo, por contraste, sera aquella posicin o estrategia de conocimiento que s nos iluminara el camino. Hacer visible la naturaleza histrica de esta posicin no es tan difcil, as esto pocas veces ocurra dada la naturalizacin tan profunda del conocimiento considerado cientfico en nuestras sociedades. Para comenzar, intentemos revertir la pelcula: Digamos entonces: el modernicismo impide discutir seriamente. Tenemos amplia verificacin de que este enunciado tambin es verdadero; o acaso los Estados, economas y sociedades construidas desde el conocimiento modrnico (cientfico) estn funcionando a las mil maravillas? Acaso los Estados que ha alimentado no han sido represivos, las economas explotadoras e injustas, las sociedades normalizantes (Foucault), las naturalezas destruidas? Acaso no es el conocimiento preferido del Banco Mundial, de todos los gobiernos, de las izquierdas y derechas, de todo aquel que se considere civilizado? Dar alguna validez a esta interpretacin nos lleva ineluctablemente a concluir que el proceso de cambio es demasiado importante para dejarlo en manos de los modrnicos. A punta de conocimiento cientfico tambin se han estado matando y esclavizando los pueblos, o si an queda duda pensemos en el llamado desarrollo.

Pero no es suficienteslo revertir la pelcula adems soy consciente de que es algo injusto- De paso aclaro que el conocimiento modrnico tambin ha producido grandes cosas, y an est en posicin de ms an, debe seguir producindolas. As que paso a mi segunda clave: S, son preguntas de un mono-pensador pero quizs vale la pena responderlas, concluye el segundo artculo. Estoy de acuerdo con la segunda parte, y de hecho muchas de las preguntas que hacen los artculos mencionados son vlidas e importantes. Pero lo de mono-pensador merece comentario pues, a un nivel muy general, s estamos ante un pensamiento nico. Llamar a este pensamiento eurocntrico para aludir no slo a sus orgenes sino a que refleja la constitucin histrica de mundos desde la perspectiva de Europa, es decir, occidental y moderna. La expresin ms alta del concomiendo eurocntrico, adems de la tecnociencia, son las ciencias sociales y humanas contemporneas, desde Marx, Smith, Weber y Durkheim hasta el impresionante panorama de formas que exhiben hoy en da en sus configuraciones paradigmticas liberal, marxista y postestructuralista. Bien es sabido que entre las condiciones de posibilidad ms importantes para la consolidacin de estas ciencias se encuentran la secularizacin de la sociedad y la separacin de naturaleza y cultura; en otras palabras, las ciencias modernas (incluidas las sociales) requirieron la expulsin de dios (la espiritualidad) y de los seres no humanos como actores del conocimiento objetivo, y a la magia y el mito como sus prcticas todos estos precisamente ingredientes claves de muchas de las posiciones pachammicas!- No es de extraarse entonces que el dilogo entre conocimiento modrnico y pachamamismo sea tan difcil.

Una tercera condicin de posibilidad de las ciencias sociales contemporneas fue la invencin del individuo racional y separado de la comunidad, que se encuentra con otros individuos para intercambiar en mercados regulados por precios, o que se agrupa en sociedades para crear Estados. Los conocimientos modrnicos, tanto hegemnicos como crticos, comparten de alguna manera estas premisas (con la excepcin de la fenomenologa como filosofa no dualista, y bien entendida la ecologa por su nfasis en las interrelaciones). Los conocimientos modrnicos tambin comparten una visin desencantada del mundo, como la calificara Weber, de nuevo algo profundamente ajeno a los mundos y conocimientos defendidos por muchos de los pachammicos. El avance de las ciencias sociales y humanas ha sido vertiginoso durante las ltimas seis dcadas. Ha sido muy productivo: nos ha dado luces importantes sobre el capitalismo dependiente, las hibridaciones de las identidades tnicas y el funcionamiento del Estado, entre otras muchas cosas, para usar algunos de los ejemplos de Stefanoni. El problema surge cuando, desde su complejidad, cualquier otro tipo de saber es des/calificado como no cientfico, local, romntico, incompleto, etc. La complejidad de las ciencias sociales y humanas de hoy en da se basa en lecturas sofisticadas de contextos, historicidades, agentividades, coyunturas, y conectividades. As, por ejemplo, hay que entender complejamente el cambio climtico global en trminos de contextos (local, nacional, global; econmico, social, poltico), historias (mltiples causas, genealogas de prcticas), actores (mltiples y heterogneos), y de las relaciones entre todos los factores anteriores, incluyendo las tensiones y contradicciones de todo tipo que existen entre ellos (por ejemplo la dialctica entre movimientos sociales y Estados, para citar un ejemplo muy vigente en el caso de los gobiernos progresistas). No es de sorprenderse que desde estas alturas cualquier otro saber o conocimiento se juzgue como deficiente, o sencillamente, pachammico.

Mi argumento es que la complejidad del conocimiento acadmico y la aparente simplicidad del pachammico son efectos de discurso y, por tanto, de poder es decir, tienen un comienzo, un periodo de hegemona, y posiblemente un final, del cual ya pudiramos estar presenciando los primeros atisbos. Sera imposible presentar en estas lneas el derrotero histrico de la hegemona del conocimiento modrnico, pero confo en haber dado algunas pistas sobre cmo se generan y funcionan sus efectos. Pero ahora me interesa pasar a un tercer nivel de anlisis para sugerir por un lado que los conocimientos modrnicos (CM) son limitados para iluminar caminos ante la crisis social, ecolgica, y cultural actual y, por el otro, que los conocimientos pachammicos (CP) son vitales para ello. Esto tambin es una condicin histrica. Una forma intuitiva de entrarle a esta proposicin nos la da Boaventura de Sousa Santos al afirmar en una de sus obras que estamos enfrentando problemas modernos para los cuales ya no hay soluciones modernas. Se requiere, concluye, una ecologa del conocimiento genuinamente plural, la cual a su vez requiere de una justicia cognitiva, es decir, poner en el mismo plano CM y CP; de hecho, buena parte de la importante obra de este pensador est dedicada a este dilogo y las traducciones necesarias entre ambos as su obra, sospecho, resulte demasiado pachammica para muchos modrnicos, y viceversa-

Mi cuarto punto se deriva de los anteriores y es simplemente que la crisis ecolgica contempornea es una crisis de modelos de conocimiento y de construccin de mundos; es un argumento que varios pensadores y pensadoras vienen haciendo desde hace al menos dos decenios, entre ellos el eclogo mexicano Enrique Leff y la filosofa ambientalista australiana Val Plumwood. Como lo aseveran los lideres y lideresas indgenas en muchas de sus cumbres, es una crisis del modelo civilizatorio occidental. Llammoslo euro-modernidad. Entre otros rasgos, dicho modelo separa sujeto y objeto, naturaleza y cultura, individuo y comunidad. En trminos filosficos, se puede decir que es un modelo de mundo una ontologa dualista, el cual ha alcanzado dominacin en Occidente en los ltimos dos siglos y que se expande al planeta con la modernidad globalizada. Los conocimientos modrnicos son un instrumento esencial en este proceso. Es por tanto necesario visibilizar formas no dualistas de conocimiento y de vida; stas no solo existen entre los grupos sociales vistos como pachammicos (indgenas, afrodescendientes, o aqullos que continan teniendo un apego al territorio y el lugar), sino que tiene muchas otras fuentes (ej., la fenomenologa y la ecologa, ya mencionadas, la agroecologa, algunas teoras de complejidad, la biologa relacional de Maturana y Varela, la etnografa de modelos locales de naturaleza, el Budismo, algunas corrientes filosficas de la inmanencia/diferencia, como la obra de Deleuze y Guattari, algunas teoras de redes auto-organizadas, algunos enfoques decoloniales, y quizs algunas perspectivas anarquistas, entre otras). Para crear un espacio post-dualista que haga visible la relacionalidad constitutiva que existe entre los mundos biofsicos, humanos y sobrenaturales o espirituales es importante consultar este espectro de fuentes.

Es claro, sin embargo, que los CP que provienen ms directamente de movimientos sociales son un espacio de particular relevancia social, poltica y ecolgica de ontologas relacionales. Sin embargo, quisiera pensar que lo pachammico se refiere a toda esta constelacin de formas de conocimientos otros, aunque cada fuente tiene sus especificidades. Tambin me parece factible afirmar, as sea de una forma provisional, que al menos algunos de los movimientos sociales y de las tendencias no dualistas ya mencionadas anuncian el surgimiento de la relacionalidad como hecho epistmico, social, poltico y cultural de gran importancia en el inicio del milenio. Sera algo as como la revancha de la relacionalidad.

Quiero enfatizar que esto no quiere decir ni que los CM sean innecesarios ni que los CP sean todos beneficiosos o estn libres de problemas; por una lado, los CM crticos han sido muy tiles, por ejemplo, en la comprensin de la dominacin, tanto en su materialidad como en sus aspectos ideolgicos. Esto sigue siendo muy importante. Pero se me hace que los CP pudieran ser ms importantes hoy en da para entender lo emergente, aquello que se orienta a la constitucin de mundos y conocimientos de otro modo, para usar una expresin cercana a los decoloniales. La teora posestructuralista sigue siendo esencial para entender el problema del poder, pero poco nos dice sobre lo mtico y lo mgico. La economa poltica nos ilustra sobre muchos aspectos del capitalismo globalizado, pero se queda muda cuando se trata de formas de diferencia econmica emergentes que pudieran ser ecolgicamente sustentables, etc. Urge entonces tomar en serio los CP en el sentido amplio de la palabra. Para ello hay que empezar por reconocer la tremenda asimetra que ha existido histricamente y que an existe entre stos y los CM. Si bien los pachammicos pueden tomar prestada de los modrnicos su capacidad de autocrtica (una prctica fundamentalmente moderna, pues requiere del famoso distanciamiento cartesiano), estos ltimos tendrn que hacer un gran esfuerzo para acallar sus certezas epistemolgicas para as realmente escuchar a sus rivales. No en vano estamos ante un rgimen moderno de verdad donde se da por sentada la existencia de sujetos y objetos de conocimiento, as como lo verdadero y lo falso que a pesar de sus logros, como nos lo dice Santos, entre muchos otros y otras autoras, hoy se queda bastante corto frente a los retos histricos de cada sociedad y del planeta.

Y es precisamente esto lo que est en juego con la emergencia de lo pachammico / relacional: un desafo frontal al rgimen moderno de verdad, frente al cual todo lo modrnico y quizs particularmente en sus versiones acadmicas, de cualquier lado del espectro poltico se estremece; rompe la historia usual del conocimiento. Ya no son los modrnicos o intelectuales de siempre los nicos poseedores de conocimiento vlido y de la verdad, los nicos dueos del baln; ms an, ya no hay un solo baln, ni una sola cancha, ni un solo conjunto de reglas de juego. Muchos modrnicos quisieran defender sus privilegios descalificando los CP como locales, romnticos, equivocados, simplistas, esencialistas, etc. Y sin duda los CP sern muy limitados para muchas tareas importantes de reconstruccin de los mundos socio-naturales, y se acomodarn a situaciones problemticas para sobrevivir en muchas ocasiones, o coexistirn en alianzas no completamente dignas con patrones econmicos de dominacin, etc. Pero en trminos generales me parece que estos estn mucho ms preparados para la discusin impostergable sobre el mundo los mundos, el pluriverso que queremos.

Como dijera el maestro Humberto Maturana, La pregunta que los seres humanos debemos enfrentar es qu queremos que nos pase a nosotros [y al planeta], no una cuestin de conocimiento o de progreso La pregunta que debemos enfrentar en este momento de nuestra historia es aqulla de nuestros deseos y si queremos o no hacernos responsables de ellos. (Humberto Maturana, Metadesign, 1998; http://inteco.cl/articulos/metadesign.htm"). O como lo dijera alguna vez en una reunin de pensamiento decolonial en Caracas el intelectual, acadmico, y activista de los mundos afro del Cauca (Colombia) Adolfo Albn, el problema no es de ciencia, sino de las condiciones para la re-existencia.

Y es aqu donde el deseo por la modernidad as sea una modernidad satisfactoria que extienda todos los derechos a todas las gentes y eleve a los oprimidos a condiciones ms dignas, tan importante como es esta meta se queda corto en cuanto a la pregunta clave: qu mundos queremos, ms all de lo modrnico en cuyas soluciones ya tantos han dejado de creer? Cmo queremos inter-existir, inter-ser, con todos los seres sintientes sentipensantes, pues la conciencia no es slo atributo de los humanos como nosdicen algunos bilogos de la complejidad y muchos pachammicos con todos los humanos y no humanos de cada lugar, de cada sociedad, y del planeta / pluriverso? No es sta una pregunta puramente terica. Construir un mundo nuevo es factible, nos dice Gustavo Esteva desde las experiencias autonmicas en Oaxaca y Chiapas. Lejos de ser una propuesta romntica, esta postura resulta enteramente pragmtica (Mas all del desarrollo: la buena vida, Amrica Latina en Movimiento 445: 5, 2009). Y, contina, lo contrario sera no percatarse de que el barco modrnico se hunde, mientras que aqullos en movimiento relacional entretejen un archipilago de convivialidad, y hacen mingas para el postdesarrollo.

Pero en vez de polarizaciones mayores, sera ms constructivo imaginarnos las condiciones para la coexistencia entre CM y CP, es decir, para conversaciones entre pluralismos, ms all de los binarios de la modernidad (ciencia y no ciencia, verdad y falsedad, etc). Una poltica que asevere que muchos mundos son posibles una poltica para el pluriverso requiere de epistemologas que acepten que muchos conocimientos son posibles. En otras palabras, modrnicos e intelectuales de izquierda deben aceptar que su visin de las cosas es parcial, local, en un pluriverso transmoderno y que el trabajo conjunto requerira de un verdadero desclasamiento epistemico y cultural bajarse al menos provisionalmente del tren del desarrollo, el conocimiento cientfico, y la euro-modernidad. As, tendrn que ceder espacio a otras propuestas, por locales y romnticas que les parezcan. Sobre todo, tendrn tendremos que dejar de representar, de mandar, de tener la verdad.

Hasta ahora he mantenido las posiciones de sujeto de modrnicos y pachammicos para construir mi argumento. Para terminar, es importante desglosar un poco ms estas identidades. Es obvio que los lugares sociales de ambas posiciones con frecuencia se sobreponen, aun en una misma persona. Hay modrnicos pachammicos y pachammicos modrnicos. Ya Stefanoni mismo se refiri a pachammicos en ese espacio modrnico por excelencia, la academia (en las universidades Andina de Quito y Duke en EE UU, o en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, donde enseo, podramos agregar en el mismo espritu). Pero esta poltica identitaria ya no funciona en trminos tan directos ya no hay una relacin necesaria y esencial obvia entre el color del pasaporte o el lugar de trabajo y la epistemologa y posicionamiento poltico de las personas, si es que alguna vez la hubo. Lo mismo podemos descalificar a un intelectual, acadmico, o activista por estar en EE UU o en un extrao programa en la Andina que por estar en un programa mas reconocidamente de izquierda en la UBA o en Lima, para no hablar de los espacios hegemnicos, como los departamentos de economa de casi todo el continente que han proporcionado los tecncratas neoliberales a los fatdicos gobiernos neoliberales de las ltimas dcadas.

Ninguna posicin de sujeto confiere pureza o est libre de complicidades, aunque la participacin comprometida en movimientos sociales y el contacto ntimo con la realidad otorgan importantes defensas. Ms bien podra decirse, por sus propuestas y prcticas los conoceris, es decir, por el rgimen de verdad dentro del cual funcionen. Igualmente, desde la perspectiva de CP que he intentado elaborar en estas lneas, es obvio que hay intelectuales pachammicos no slo en algunos programas universitarios (as desde lo modrnico se vean como programas quizs demasiado politizados, y ya no son pocos en la regin), sino entre los intelectuales-activistas de muchos movimientos sociales. Y no es cierto, finalmente, que estos no tengan buenas ideas o propuestas claras sobre muchas de las grandes preguntas que se ciernen sobre las sociedades latinoamericanas.

Como he intentado analizar en un libro reciente sobre el tema, los intelectuales del Proceso de Comunidades Negras de Colombia, por ejemplo, han desarrollado todo un cuerpo de conocimiento y prcticas alternativas para enfrentar la grave situacin de la regin Pacfica del pas. Ante la destruccin sin lmite propiciada por las estrategias de desarrollo del gobierno en esta importante regin de bosque hmedo tropical, este brillante y valiente grupo de activista ha logrado imaginar un Pacfico muy diferente. Llmesele pachammico, pero la ecologa poltica de este movimiento de comunidades negras contiene propuestas viables para la conservacin, la sustentabilidad, y el desarrollo alternativo de esta regin. Si son menos o ms importantes, mejores o peores, que cualquier propuesta construida desde lo modrnico-desarrollista deben ser objetos de discusin poltica no inferiorizado desde posturas modrnicas auto-superiorizadas, es decir confirmadas solo desde la autoridad discursiva de su propia historia, y completamente fuera de la poltica.

Soy consciente del carcter provisional y tal vez irresponsable de estas notas; las escribo porque me parce que es importante recoger lo que Stefanoni ha incentivado, quizs sin proponrselo: un dialogo constructivo entre intelectuales-polticos pachammicos e intelectuales-polticos modrnicos, inimaginable hace unos aos, de tal forma que estas posiciones de sujeto idealizadas realmente se entrecrucen, fertilizndose mutuamente. Pienso que las condiciones histricas (epistmicas, sociales, polticas) para ello existen hoy en da, y sin duda hay muchos investigadores e investigadoras que lo hacen en su prctica. Una tarea a realizar es mapear cuidadosamente lo que aqu, quizs muy a la ligera, he llamado CP, y trazar sus genealogas. Con su usual rigor, un comentario reciente de Eduardo Gudynas que circul por correo-e se encamina en esta direccin. La dimensin poltica del ejercicio es clara, como apuntara el artculo de Hugo Blanco sobre el tema (Respuesta a Indianismo y pachamamismo de P. Stefanoni, Lima 11 de Mayo del 2010, que tambin circul en Internet). Y encuentro que el espritu de dilogo entre configuraciones de conocimiento no est muy lejos de los mismos textos de Pablo Stefanoni como podra pensarse a primera vista.

Los artculos de Pablo Steafanoni citados incialmente son A dnde nos lleva el pachamamismo (ver aqu) e Indianismo y pachamamismo (ver aqu).

A. Escobar es un antroplogo colombiano, docente en la Universidad de North Carolina, Chapel Hill, Estados Unidos.

Publicado en Poltica y Economa, de CLAES / D3E, el 25 de mayo de 2010.

rCR



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