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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-07-2010

La carga de la brigada meditica

John Pilger
Information Clearing House

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


La presentadora de la televisin estaba realizando una entrevista en pantalla dividida con un periodista que se haba ofrecido como testigo en la ejecucin de un hombre que estuvo en el pabelln de la muerte en Utah durante 25 aos. Tena una alternativa, dijo el periodista, inyeccin letal o pelotn de fusilamiento. Caray! dijo la presentadora. Dan entrada a una ventisca de spots publicitarios para comida chatarra, blanqueadores dentales, bandas gstricas, el nuevo Cadillac. Esto fue seguido por la guerra en Afganistn presentada por un corresponsal con un chaleco antibalas. Eh!, hace calor, dijo en la pantalla dividida. Tenga cuidado, dijo la presentadora. Y ahora vern, era un realityen el cual la cmara observaba a un hombre incomunicado en un calabozo.

A la maana siguiente llegu al Pentgono para una entrevista a uno de los altos funcionarios que hacen la guerra para el presidente Obama. Hubo una larga caminata por brillantes corredores con fotos de generales y almirantes adornados con galones. La sala de reuniones se haba construido especialmente. Era azul y con un fro rtico, y sin ventanas ni caractersticas especiales excepto una bandera y dos sillas: accesorios para crear la ilusin de un sitio de autoridad. La ltima vez que estuve en una pieza semejante en el Pentgono, un coronel llamado Hum interrumpi mi entrevista con otro funcionario que hace la guerra cuando pregunt por qu tantos civiles inocentes moran en Iraq y Afganistn. Entonces eran miles; ahora es ms de un milln. Pare la cinta! orden.

Esta vez no haba un coronel Hum, slo un rechazo corts de testimonios de soldados de que era algo comn que se ordenara a los soldados que mataran a todos los hiputas. Associated Press, dice que el Pentgono gasta 4.700 millones en relaciones pblicas: es decir, para ganar los corazones y mentes no de miembros de tribus afganas recalcitrantes, sino de estadounidenses. Esto se conoce como dominacin de la informacin, y los de relaciones pblicas son guerreros de la informacin.

El poder imperial estadounidense fluye a travs de una cultura meditica en la cual la palabra imperial es anatema. Mencionarla es hereja. Las campaas coloniales son realmente guerras de percepcin, escribi el actual comandante general David Petraeus, en las cuales los medios popularizan los trminos y condiciones. Narrativa es la palabra acreditada porque es posmoderna y carente de contexto y verdad. La narrativa de Iraq es que la guerra est ganada, y la narrativa de Afganistn es que es una guerra buena. Que nada de esto sea verdad no tiene nada que ver. Promueven una grandiosa narrativa de una amenaza constante y de la necesidad de la guerra permanente. Vivimos en un mundo de amenazas escalonadas y entrecruzadas, escribi el celebrado columnista del New York Times Thomas Friedman, que tienen el potencial de poner a nuestro pas cabeza abajo en cualquier momento.

Friedman apoya un ataque contra Irn, cuya independencia es intolerable. Es la vanidad psicoptica de una gran potencia que Martin Luther King describi como abastecedora de violencia del mundo. Y entonces lo mataron a tiros.

Se aplaude alpsicoptico en toda la cultura popular corporativa, desde el espectculo televisivo de un hombre que elige un pelotn de fusilamiento en lugar de una inyeccin letal a Tierra Hostil [Hurt Locker], pelcula ganadora del Oscar, y el aclamado Restrepo, un nuevo documental blico. Los directores de ambas cintas niegan y dignifican la violencia de la invasin como apoltica. Y sin embargo, tras la fachada caricaturesca hay un propsito serio. EE.UU. est involucrado con fuerzas militares en 75 pases. Hay unas 900 bases militares de EE.UU. en todo el mundo, muchas de ellas ante las puertas de las fuentes de combustibles fsiles.

Pero hay un problema. La mayora de los estadounidenses se oponen a estas guerras y a los miles de millones de dlares que se gastan en ellas. Que su lavado de cerebro fracase tan a menudo es la mayor virtud de EE.UU. Esto se debe frecuentemente a valerosos inconformistas, especialmente los que emergen de la centrfuga del poder. En 1971, el analista militar Daniel Ellsberg filtr documentos conocidos como Papeles del Pentgono que desmintieron casi todo lo que dos presidentes haban afirmado sobre Vietnam. Muchas de estas personas informadas ni siquiera son renegados. Tengo una seccin en mi libro de direcciones repleta de nombres de ex agentes de la CIA que expresaron su opinin. No tienen un equivalente en Gran Bretaa.

En 1993, C. Philip Liechty, el oficial de operaciones de la CIA en Yakarta en los das de la invasin asesina de Indonesia de Timor Oriental, me describi cmo el presidente Gerald Ford y el secretario de Estado Henry Kissinger haban dado luz verde al dictador Suharto y suministraron en secreto las armas y logstica que necesitaba. Al llegar los primeros informes a su escritorio, comenz a cambiar de opinin. Fue errneo, dijo. Me sent mal.

Melvin Goodman es ahora erudito en la Universidad Johns Hopkins en Washington. Estuvo en la CIA ms de 40 aos y lleg a ser alto analista sovitico. Cuando nos encontramos el otro da, describi el manejo de la Guerra Fra como una serie de groseras exageraciones de la agresividad sovitica que ignoraron intencionalmente la inteligencia de que los soviticos estaban comprometidos con evitar a todo precio una guerra nuclear. Archivos oficiales desclasificados a ambos lados del Atlntico confirman este punto de vista. Lo que importaba a los partidarios de la lnea dura en Washington, dijo, era la medida en la que una amenaza percibida poda ser explotada. El actual secretario de defensa, Robert Gates, como director adjunto de la CIA en los aos ochenta, haba exagerado constantemente la amenaza sovitica y, dice Goodman, hace lo mismo actualmente respecto a Afganistn, Corea del Norte, e Irn.

Poco ha cambiado. En EE.UU., en 1939, W.H. Auden escribi:

mientras mueren las grandes esperanzas

de una dcada baja y deshonesta:

olas de rencor y de miedo

corren sobre las iluminadas

y oscurecidas tierras del planeta

oprimiendo nuestras vidas privadas;

se asoman fuera del espejo

la cara del Imperialismo

y el error internacional.

Fuente: http://www.informationclearinghouse.info/article25893.htm

rCR



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