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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-08-2010

India, Mxico y Per
El ecologismo de los pobres, veinte aos despus

Joan Martinez Alier
Ecoportal


Desde el punto de vista de los pobres, podemos interpretar el desarrollo del capitalismo (o del sistema de mercado generalizado) como una Raubwirtschaft o economa de rapia continuada y creciente para impulsar la acumulacin de capital y cubrir los gastos de los ricos. Entendidos as, los movimientos sociales de los pobres a menudo tienen un contenido ecolgico (quizs slo implcito), al intentar resguardar los recursos naturales fuera de la economa crematstica, mercantil, bajo control comunitario.

La pgina web de Envo Digital de Nicaragua recoge con el ttulo El ecologismo de los pobres la reflexin presentada por Juan Martnez Alier, especialista en Economa Ecolgica, en el Seminario-Taller de la nueva izquierda latinoamericana, celebrado en Lima en febrero 1992. Recuerdo bien la ocasin, se trataba de introducir temas ambientales en la discusin del llamado Foro de Sao Paulo ante la conferencia de Naciones Unidas en Ro de Janeiro de junio del 1992. Mis amigos peruanos me haban invitado a esa reunin. La tensin en las calles era evidente, faltaba ocho meses para que el lder de Sendero Luminoso fuera apresado.

Estaban presentes polticos y economistas reconocidos de la izquierda latino-americana, como Aurelio Garca, asesor de Lula a quien haba conocido en la Universidad Estadual de Campinas muchos aos antes. Estaba Daniel Ortega, estaba la plana mayor del PRD de Mxico. Ellos, como potenciales gobernantes, teman que la Cumbre de la Tierra entronizara la moda del ecologismo, un lujo de los ricos que les impidiera el desarrollo econmico y limitara la soberana sobre sus recursos naturales. En Ro de Janeiro se estableceran tratados internacionales sobre cambio climtico y sobre biodiversidad pero esos temas estaban lejos de sus preocupaciones. No se sentan concernidos ni por las injusticias climticas ni por la biopiratera. No reclamaban todava ninguna deuda ecolgica aunque el tema estaba a punto de ser planteado por algunos ambientalistas latinoamericanos. La prdida del bosque tropical hmedo, tan relevante para el Per, Brasil, Mxico, les era indifente.

En 1988 James OConnor, economista marxista conocido por su libro La crisis fiscal del Estado de 1973 (que hoy es otra vez muy pertinente al haber aumentado tanto las deudas pblicas con la crisis del 2008-09), haba lanzado la revista Capitalism, Nature, Socialism propugnando el eco-socialismo, y de acuerdo con el yo publicaba desde 1990 en Barcelona Ecologa Poltica (www.ecologiapolitica.info). Tambin con la editorial Icaria publiqu en 1992 mi libro De la economa ecolgica al ecologismo popular, reeditado por la editorial anarquista Nordan de Uruguay. Algunas ONGs y redes ambientalistas latinoamericanas coincidan en la perspectiva del ecologismo popular o ambientalismo popular (que son sinnimos).

Pero mis intentos en Lima en 1992 de empujar a la izquierda poltica latinoamericana hacia el eco-socialismo cosecharon un fracaso rotundo y hasta algunos chistes. Hablando claro, el ecologismo les pareca una pendejada. Me falt fuerza. No les dije an que los glaciares de los Andes se fundiran ms de prisa que el capitalismo. Sin embargo, nuevos movimientos sociales como los seringueiros en Acre (Brasil) planteaban ya estas cuestiones. Una gran parte del bosque amaznico puede desaparecer antes que el capitalismo y, sin duda, por efecto del capitalismo.

Aos despus, las candidaturas presidenciales de Marina Silva en Brasil y de Marco Arana en Per en el 2010 y 2011 indican finalmente un cambio. Pero para los presidentes latinoamericanos, sean neoliberales como Alvaro Uribe o Alan Garca o social-demcratas como lo ha sido exitosamente Lula, o de la izquierda nacionalista como Hugo Chvez o Cristina Fernndez, el ecologismo popular es algo molestoso cuando no un enemigo. Ecologismo infantil lo llama Rafael Correa (aunque apoya la iniciativa Yasun ITT y la Constitucin de Ecuador del 2008 es ambientalista). Negarse a la extraccin de las riquezas, vivir como mendigos sobre montaas de plata, parece absurdo a los partidarios de un desarrollismo que, devolviendo la crtica, llamamos anticuado y senil. Alan Garca, que ha ratificado un TLC con Estados Unidos, quiere a toda costa hacer disponibles las tierras indgenas y comunitarias para inversiones en rubros de exportacin. Usando la metfora de el perro del hortelano, se pronuncia contra los indgenas del Per que llevan all milenios y que han sobrevivido 500 aos de racismo extremo, de apartheid espaol y criollo. Un entusiasmo similar une a todos los presidentes de Sudamrica en las grandes obras pblicas, el IIRSA, para fomentar otra vez las exportaciones primarias una vez salgan de la crisis econmica del 2008-09.

Marina Silva (que procede del movimiento de seringueiros en Acre) dimiti en el 2008, tras aos de combate desde el ministerio de Medio Ambiente frente al anti-ecologismo de Lula. No obstante, el ecologismo popular avanza, arrastrando un cortejo de vctimas no contabilizadas, como respuesta espontnea ayudada por ONGs y redes ambientalistas frente a la extraccin de biomasa, minerales, combustibles fsiles, agua, y la produccin de residuos, a costa de los ms pobres y menos poderosos.

No se haba acabado la historia


Les dije en Lima en 1992 que haba grupos en Estados Unidos y otros lugares que, con su alegra por el triunfo occidental en la guerra fra (muy celebrado de nuevo en 2009, vigsimo aniversario de la cada del muro de Berln), no queran ver que las luchas sociales en un mundo ms y ms desigual iban a continuar. No vean tampoco que los lamentables regmenes de la URSS y la Europa del Este ms bien frenaron que fomentaron esas luchas, al engaar a una parte de los pobres del mundo, al dividirlos entre s: los fieles a Mosc y los que conservaron una mayor lucidez en otras tradiciones socialistas o continuaron con rebeliones espontneas o resistencias sordas. La losa de los partidos burocrticos "comunistas" se haba levantado finalmente y otros pequeos partidos cuya referencia era la Revolucin de Octubre de 1917, compuestos muchas veces de gente honesta aunque sectaria, no tenan ya ningn sentido. Les dije que los obstculos ecolgicos al crecimiento econmico se haran sentir cada vez ms y seria difcil entretener a los pueblos con la promesa del crecimiento econmico para todos. Tanta ceguera voluntaria debera ir acompaada de orejas de burro.

El mercado afecta negativamente la ecologa. Y las economas planificadas?


La economa ecolgica afirma con razn que el mercado no garantiza que la economa encaje en la ecologa, ya que el mercado infravalora las necesidades futuras y no cuenta los perjuicios externos a las transacciones mercantiles. Ahora bien, a pesar de este defecto fundamental, el mercado impone una bsqueda de ganancias, lo que contribuye al uso ms eficiente de los recursos, tal como se vio tras el crecimiento de los precios del petrleo en 1973. Veamos pues, si el mercado perjudica la ecologa, qu haba ocurrido en las economas planificadas? No slo supusieron una explotacin de los trabajadores en beneficio de una capa burocrtica sino que se apoyaron en una ideologa de crecimiento econmico a toda costa, mostraron gran ineficiencia en el uso de recursos (debido en parte a la ausencia de incentivos que el mercado proporciona) y adems por ausencia de libertades carecieron de movimientos ecologistas que contribuyeran con sus acciones a incrementar los costos que empresas o servicios estatales deben pagar cuando destrozan el ambiente. As, no pudo haber un movimiento antinuclear fuerte en la Unin Sovitica.

Por tanto, la desaparicin de esos regmenes abra buenas perspectivas para otras corrientes socialistas (donde socialismo quiere decir igualdad, visin mundialista, control comunitario -no estatal- de los medios de produccin) y especialmente para el eco-socialismo basado en el ecologismo de los pobres. Los marxistas deban reciclarse, si tenan tiempo, pero los liberales no haban ganado.

El ecologismo no es un movimiento de las clases medias de los pases del Norte


Poda parecer que el ecologismo era un movimiento de pases ricos que creci a finales de los 1960 y principios de los 1970, y que en la dcada de los 1980 se implant electoralmente en algunos pases de Europa. Para algunos, el ecologismo sera nicamente un nuevo movimiento social mono-temtico, propio de sociedades prsperas, tpico de una poca post-materialista. Haba que rechazar esa interpretacin. En primer lugar, el ecologismo -con otros nombres- no era nuevo. En segundo lugar, las sociedades prsperas, lejos de ser post-materialistas, consumen cantidades enormes y crecientes de materiales y de energa y, por tanto, producen cantidades crecientes de desechos. Si acaso, la tesis de que el ecologismo tiene races sociales que surgen de la prosperidad, se podra plantear, no en trminos de una correlacin entre riqueza e inters "post-materialista" por la calidad de vida, sino precisamente en trminos de una correlacin entre riqueza y produccin de desechos y agotamiento de recursos. El movimiento antinuclear de Estados Unidos slo poda nacer all donde el enorme consumo de energa y la militarizacin llevaron a la construccin de centrales nucleares. (Tambin en Mxico ha habido oposicin a centrales nucleares como en Patzcuaro y Laguna Verde, y en Brasil en Angra dos Reis). Desde luego, sera absurdo negar ese ecologismo de la clase media ilustrada, aliado a veces con sectores populares. Pero les dije- tambin exista un ecologismo de la mera supervivencia, un ecologismo de los pobres y de indgenas empobrecidos que pocos haban advertido en los pases ricos hasta el asesinato de Chico Mendes en diciembre del 1988 aunque en el Sur haba tantsimos ejemplos.

Son movimientos ecologistas -cualquiera que fuera el idioma en que se expresen- en cuanto que sus objetivos son definidos en trminos de las necesidades ecolgicas para la vida: energa (incluyendo las caloras de la comida), agua, espacio para albergarse. Tambin son movimientos ecologistas porque tratan de sacar los recursos naturales de la esfera econmica, del sistema de mercado generalizado, de la racionalidad mercantil, de la valoracin crematstica (reduccin del valor a costos y beneficios monetarios) para mantenerlos o devolverlos a la oikonomia (en el sentido con que Aristteles us la palabra, parecido a ecologa humana, opuesto a crematstica).

La pobreza es causa de la degradacin ambiental?


La indagacin sobre el ecologismo de los pobres podra presentarse bajo ttulos como "la expansin del capitalismo y sus consecuencias para el medio ambiente y para los pobres" o, en otro paradigma, "las consecuencias sociales y ecolgicas de la modernidad". Pero en estas formulaciones los pobres estn presentes como seres inertes mientras que ellos han sido actores principales para mantener los recursos naturales.

Se presenta una objecin. Aceptemos que hay movimientos de pobres (rurales y urbanos) por acceder a los recursos naturales (tierra para cultivar, bosques y tierras de pasto, agua para regar el campo o para usos domsticos en las ciudades, zonas urbanas verdes), pero esas luchas para acceder a los recursos naturales, implican una voluntad de conservacin, o son en s mismas una amenaza de destruccin? La respuesta es que el sistema de mercado generalizado y/o el control del Estado sobre los recursos naturales implican una lgica de horizontes temporales cortos sin asumir los costos ecolgicos. Entonces los pobres, al pedir acceso duradero a los recursos y servicios ambientales contra el capital y/o contra el Estado, contribuyen al mismo tiempo a su conservacin.

La ideologa del progreso hizo olvidar la Naturaleza y el trabajo domstico


As como la ideologa machista patriarcal influy en la desatencin de la ciencia econmica hacia el trabajo domstico no remunerado, de la misma forma la ideologa del progreso ha influido en la desatencin que la ciencia econmica muestra hacia los servicios ambientales a la economa, no valorados en dinero o subvalorados.

La participacin de las mujeres en las luchas ecologistas populares es tal vez ms importante que la de los hombres, al contrario que en las luchas sindicales. Por qu? Podemos suponer que las mujeres estn ms cercanas de la Naturaleza, que se identifican con ella, a causa de su papel biolgico en la reproduccin de la especie? O es que su papel en la divisin social del trabajo, sus trabajos especializados en el mbito domstico, hacen de ellas las agentes de la satisfaccin de las necesidades de la vida, el aprovisionamiento de alimentos, de agua y de combustible? Por esto, para investigar el ecologismo de los pobres hay que estudiar los trabajos y la conciencia de las mujeres.

La imagen difundida por la comisin Brundtland (1987) fue que la pobreza es, tanto o ms que la riqueza, causa de degradacin ambiental. Imaginan campesinas que queman hasta la ltima rama del ltimo rbol de la aldea porque no pueden comprar gas para cocinar, o campesinos que sacrifican la fertilidad del suelo porque no tienen dinero para comprar fertilizantes. Tanto en el campo como en la ciudad, los ms pobres no tienen agua de buena calidad y en cantidad suficiente con los consiguientes riesgos para su salud. (En esos aos trgicos, haba reaparecido el clera en Lima).

A menudo la pobreza es pues causa de degradacin del ambiente. Admitmoslo. Entonces, ecologismo de los pobres no significa que la gente pobre siempre se comporte o pueda comportarse como ecologistas.
Significa lo siguiente: en los conflictos ecolgico-distributivos que surgen del creciente metabolismo de la economa, los intereses y los valores de los pobres muchas veces les llevan a favorecer la conservacin de la naturaleza.

El ecologismo popular o eco-socialismo


Desde el punto de vista de los pobres, podemos interpretar el desarrollo del capitalismo (o del sistema de mercado generalizado) como una Raubwirtschaft o economa de rapia continuada y creciente para impulsar la acumulacin de capital y cubrir los gastos de los ricos. Entendidos as, los movimientos sociales de los pobres a menudo tienen un contenido ecolgico (quizs slo implcito), al intentar resguardar los recursos naturales fuera de la economa crematstica, mercantil, bajo control comunitario.

Esta perspectiva se opone a la economa convencional, que ve una causa de degradacin del ambiente en la tragedy of the commons, y que propone la atribucin de derechos de propiedad sobre el ambiente y el intercambio en el mercado de los valores ecolgicos, o la intervencin del Estado con medidas reguladoras, siendo as que los Estados, como agentes de industrializacin y de militarizacin, estn entre los mayores enemigos del ambiente.

Esos movimientos sociales -explcitamente ecologistas o no- luchan contra la contaminacin del aire en los barrios populares de las ciudades y por espacios verdes contra la especulacin urbana, luchan en los suburbios de las ciudades pobres por tener la suficiente agua potable, son luchas histricas contra el dixido de azufre en Ro Tinto en la Andaluca de los aos 1880, o en la Oroya, en Per, contra la Cerro de Pasco Copper Corporation cuarenta aos despus. Son luchas contra las empresas papeleras para conservar los bosques, y para conservar la tierra contra las centrales hidroelctricas, para salvar la pesca artesanal -considerando el mar como sagrado, como en Kerala. Son luchas en los campos de algodn de Centroamrica y luchas del sindicato de Csar Chvez en California contra el DDT y otros pesticidas, luchas por la salud en los puestos de trabajo y tambin contra la militarizacin.

Puede parecer que la incidencia del ecologismo de los pobres es slo local pero tambin comprende aspectos internacionales. En 1992 se discuta el NAFTA, el tratado de libre comercio entre EEUU, Mxico y Canad. En Lima dije que la agricultura campesina mexicana era desde el punto de vista de la eficiencia energtica y de la conservacin de la biodiversidad del maz superior a la de los Estados Unidos. Sin embargo, Mxico exportaba petrleo barato a los Estados Unidos, que regresaba a Mxico en parte convertido en maz de importacin de un gran costo energtico y de dbil inters gentico. Pero este maz poda arruinar fcilmente la agricultura campesina de Mxico. Una reaccin nacionalista pro-campesina adoptara un horizonte temporal ms largo, negndose a exportar petrleo salvo a precios que no olvidaran las necesidades de las generaciones mexicanas futuras. Mxico en vez de firmar el NAFTA debera ingresar en la OPEP.

El eco-socialismo es ms propio del Sur que del Norte, precisamente porque en el Sur las luchas anticapitalistas son muchas veces luchas ecologistas. Adems, la perspectiva ecolgica abra de nuevo la discusin sobre el "intercambio desigual", pona a la orden del da una teora del subdesarrollo como efecto de la dependencia que no slo se manifiesta en la infravaloracin de la fuerza de trabajo de los pobres del mundo, o en el deterioro secular de los precios de las materias primas exportadas, sino tambin en el intercambio desigual entre los productos no renovables o lentamente renovables - comprendidos los elementos fertilizantes del suelo incorporados en las exportaciones agrcolas - y los productos importados de escaso valor ecolgico. Esta era la historia de la exportacin de petrleo y de gas, y de otros minerales y metales, pero tambin la del guano y la harina de pescado de Per. Podamos aadir aqu tambin la reaccin contra las exportaciones del Norte al Sur de residuos txicos y los conflictos generados por el aumento del "efecto invernadero". (Pocos aos despus aadimos los efectos de la exportacin de decenas de millones de toneladas de soja, como Walter Pengue iba a estudiar en Argentina).

En algunas regiones del mundo la cuestin de la existencia de un ecologismo de los pobres, careca de inters. Por ejemplo en la historia del ambientalismo norteamericano existe la ideologa de Gifford Pinchot de que la conservacin de los recursos es compatible con su explotacin segn un rendimiento sostenible y la ideologa de John Muir y del Sierra Club, de preservacin de algunos espacios en su estado salvaje puro. En los Estados Unidos, en esta controversia de los primeros aos del siglo XX, era intil preguntarse de qu lado estaban los pobres. (Pero en la dcada de 1980 naci Estados Unidos un tercer movimiento ecologista por la justicia ambiental y contra el racismo ambiental, que debera haber mencionado ya en Lima en 1992).

Las luchas anti-capitalistas son, aun sin saberlo, luchas ecologistas


Los crticos ecolgicos de la ciencia econmica identificados con los pobres del mundo llegaban a la conclusin que los pasivos ambientales se hacen visibles cuando causan protestas entre grupos sociales: sa es una perspectiva marxista porque vincula la crtica ecolgica de la economa con las luchas sociales. Un Marx revisitado y renovado.

El movimiento Chipko en los bosques del Himalaya y la lucha contra las represas en el valle del Narmada eran conocidos en los ambientes ecologistas de Norteamrica o de Europa del Norte, pero no lo eran tanto en Mxico, donde tambin haba luchas indgenas para la conservacin de los bosques contra las empresas papeleras. Ni en Brasil donde haba luchas contra las plantaciones de eucaliptos de Aracruz, contra la hidroelectricidad (con la red Atingidos por Barragens), la minera de exportacin y la ganadera.

Recin descubramos los movimientos ecologistas espontneos del Sur histricos y actuales, independientes de la influencia del Norte. As, en la India los trabajos del ecologismo activista podan verse en los magnficos informes titulados The State of India's Environment publicados por Anil Agarwal del Centre for Science and Environment. Sin embargo, en 1992 los activistas latinoamericanos rara vez se citaban entre s y lo que ocurra en la India no repercuta en "las Indias". (Lo que pasaba en Africa llegara con fuerza al ecologismo popular internacional en 1995 con la muerte de Ken Saro-Wiwa y sus compaeros en conflicto con la Shell y la dictadura militar. En ese ao se fund Oilwatch con activistas de Ecuador, Nigeria y otros pases).

Un nuevo ecologismo socialista o neo-narodnista


El ecologismo agrarista, tal vez hubiera complacido al propio Marx ya que al final de su vida simpatizaba con el ala ms radical del narodnismo ruso. La etiqueta de narodnik o agrarista (como se deca en Mxico) o campesinista o "populista" significaba en Rusia en la segunda mitad del siglo XIX: la creencia en la transicin directa al socialismo sobre la base de la comunidad campesina. Por eso el marxismo de Maritegui fue calificado de "populista". El eslogan ruso Tierra y Libertad fue adoptado por el Zapatismo en 1910 en Mxico tal vez por la va de anarquistas espaoles.

Desde 1970 se ha criticado la agricultura moderna y, en general, la economa actual, porque implica un gasto de combustibles fsiles, una contaminacin del ambiente y una prdida de biodiversidad mayor que la agricultura "tradicional" y que la economa pre-industrial. Esa corriente enlaza con la nueva economa ecolgica y enlaza tambin con el ecologismo espontneo de los pobres. Puede parecer que una actitud pro-campesina no pone el acento en la diferenciacin social. No obstante, en la medida en que el ese eco-socialismo o agrarismo ecologista es una defensa de una economa moral, de una economa ecolgica, contra la penetracin del sistema de mercado generalizado, el enfoque puede ser til para entender algunas luchas sociales en el Sur, y no slo para entenderlas sino tambin para apoyarlas.

Hay que usar la palabra narodnismo con sus connotaciones rurales, porque los trabajadores rurales ocupan un lugar verdaderamente privilegiado en el ecologismo de los pobres. Ellos tienen acceso directo a la energa solar y si disponen de acceso a la tierra cultivable, tambin tienen acceso a los elementos fertilizantes del suelo, al agua de lluvia. Aunque los campesinos vendan en el mercado la mayor parte de su cosecha, pueden retirarse del mercado ms fcilmente que otros trabajadores.

Traduciendo narodniki por "populistas", como se hace habitualmente, la inclusin de los pobres de las ciudades en el ecologismo de los pobres, sera obvia. Pero la palabra "populista" no tiene en castellano la significacin socialista (igualitarismo, control social y comunitario de los medios de produccin, visin mundial, desaparicin efectiva del Estado) que encontramos en los narodniki como en las otras corrientes de la Primera Internacional. El uso de la palabra narodnik no debe excluir a la poblacin urbana.

Podramos preguntarnos si el ecologismo de los pobres es simplemente una manifestacin del fenmeno general de resistencias nativas y localistas contra la expansin capitalista en la periferia del mundo, o bien si se trata de un ejemplo ms del escepticismo actual respecto al progreso de la civilizacin, que segn los idelogos post-modernos se manifiesta en la resurreccin de las religiones, en los nacionalismos de pequea dimensin, en la derrota de la visin de la historia como una anlisis universal del pasado que lleva a un proyecto colectivo para el futuro.

La respuesta a estas preguntas es negativa. El ecologismo de los pobres, es la ideologa y la prctica de las luchas populares para la preservacin de los recursos naturales en la esfera de la economa moral, y es tambin una defensa que podemos apreciar en trminos cientficos, de una economa que valora la biodiversidad y usa razonablemente de los flujos de energa y materiales, sin esperanzas injustificadas en las tecnologas futuras. Ese ecologismo no es un ejemplo post-moderno de falta de confianza en el progreso social y cientfico sino (como deca Victor Toledo, el etno-eclogo mexicano) una va de modernidad alternativa.

Hay una confluencia entre el ecologismo de los pobres y corrientes polticas de izquierda -cuyo origen remoto est convencionalmente fechado en la poca de la Primera Internacional, hacia 1870- y corrientes de pensamiento y prcticas alternativas, naturistas, pacifistas y feministas, desde el siglo XIX hasta nuestros das. Estas races incluyen las luchas indgenas para conservar los recursos naturales y otras luchas campesinas y obreras, sino tambin nacionalismos pequeos, defensivos, anti-estatales. Por ejemplo, el nacionalismo francs ha sido pro-nuclear, mientras que el nacionalismo bretn es anti-nuclear. Entretanto, la izquierda ms alejada del ecologismo popular sera las dos ramas polticas principales del marxismo: el leninismo y la socialdemocracia.

Ecologa y marxismo


Ahora que los Estados europeos con planificacin econmica centralizada y dictaduras burocrticas desaparecan, debamos recordar los debates de la Primera Internacional sobre los distintos modos de entender el socialismo. As, que la crtica de Bakunin contra Marx era adecuada. Los narodniki o populistas rusos (como Piotr Lavrov) haban valorizado polticamente al campesinado y la economa comunitaria. Las dos ramas principales de herederos del marxismo, la Socialdemocracia -dispuesta a participar en la carnicera sin sentido de 1914-18 y tambin en guerras coloniales -y el Leninismo- que desemboc en un desastre - no son las nicas corrientes nacidas del movimiento obrero y radical del siglo XIX. Era hora de recuperar las ideas del anarquismo y del populismo ruso, a la vez que las de Tolstoi, William Morris y Gandhi, tanto ms cuanto en estas corrientes hubo una mayor sensibilidad ecolgica que en los marxismos predominantes. Al otro lado, en el liberalismo, la sensibilidad ecolgica estuvo tambin ausente.

No slo el pseudomarxismo de origen estalinista, felizmente difunto, sino tambin la Nueva Izquierda europea y norteamericana rehus entrar en la discusin ecologista. La arrogancia de origen leninista que algunos grupos residuales marxistas exhiban ante el ecologismo era francamente ridcula. (Ya muy tarde, algn autor disidente del Este, como Wolfgang Harich, haba defendido un Comunismo sin Crecimiento el subttulo de su obra era Babeuf y el Club de Roma, aludiendo al informe Meadows para el Club de Roma de 1972. Otro autor de Alemania oriental, Rudolf Bahro, de gran notoriedad en los aos 1980, cruz la frontera y se afili a los Verdes).

El marxismo no fue ecologista y por eso no hubo una historiografa ecolgica marxista. Tampoco hubo una historiografa ecolgica "burguesa". La nocin de Raubwirtschaft en algunas pginas de la geografa humana de Jean Brunhes era ms radical que la visin de la longue dure (largo plazo) en Braudel, donde la geografa evoluciona lentamente, la economa va ms rpido, y la poltica es un asunto de corto plazo. Pero precisamente en la poca de los Habsburgo en Espaa y de Felipe II, la ecologa de la zona americana del imperio espaol sufra unos cambios sin precedentes y un gran colapso demogrfico. Los cambios ecolgicos no se sitan siempre en la longue dure. Actualmente, el gran consumo innecesario de energa y de materiales en algunos pases del mundo y la acumulacin de gases que provocan el efecto invernadero, son cambios ecolgicos que van mas de prisa que los cambios en el sistema econmico. Son cuestiones que no formaron parte de la historiografa marxista ni de la historiografa econmica habitual.

Existan ya economistas marxistas interesados por las contradicciones entre la ecologa y la economa. Uno de ellos, Elmar Altvater -en Die Zukunft der Marktes de 1991, El Futuro del Mercado, y tambin en su libro anterior sobre la explotacin de la Amazonia- retoma las ideas de Frederick Soddy (1877-1956) sobre la contradiccin entre la ley de la entropa y la ilusin de un crecimiento continuo de la economa. Insiste tambin en la confusin capitalista entre crecimiento real de la riqueza y crecimiento ficticio del capital financiero, de la deuda privada y pblica. De otro lado, desde 1988, la teora de James O'Connor explicaba "la segunda contradiccin del capitalismo". A la "primera contradiccin" entre la acumulacin de capital y la falta de poder de compra de la clase obrera metropolitana explotada y del depauperado proletariado y campesinado coloniales, hay que aadir una "segunda contradiccin". La expansin capitalista estropea sus propias "condiciones de produccin" (particularmente las condiciones ecolgicas), y los intentos del capitalismo para reducir los costos de la produccin externalizando los gastos ambientales, han provocado movimientos ecologistas de protesta.

Este anlisis de O'Connor -y tambin de Enrique Leff en Ecologa y Capital (1986)-, explicaba al mismo tiempo la dinmica econmica, ecolgica y social. Estos nuevos movimientos sociales tienen una composicin social diversa. Se oponen no slo a las empresas sino tambin al Estado ya que este es responsable de la disponibilidad de las "condiciones de produccin": la zonificacin urbana, infraestructuras viarias, el agua potable, el aire respirable, minerales y combustibles fsiles producidos geolgicamente hace millones de aos y que deben de mantenerse a buen precio a costa de una guerra si es necesario. De hecho, aadira yo, el capitalismo estropea no solo las condiciones de produccin sino las propias condiciones de existencia de grupos sociales arrinconados.

No hubo an integracin entre el marxismo y el ecologismo


Uno poda encontrar en los textos de Marx diversos atisbos ecolgicos y la presencia del concepto de metabolismo social pero el marxismo y el ecologismo no se haban integrado todava. El gozne analtico de esa integracin (les dije en 1992) ha de ser la redefinicin de los conceptos de fuerzas productivas y condiciones de produccin. El enfoque eco-socialista no destaca ya la contradiccin entre la tendencia al crecimiento de la formacin de capital y la explotacin de la clase obrera, sino que resalta las dificultades que la escasez de recursos y la contaminacin crean a la acumulacin de capital. Hasta ahora, el marxismo ha sido ms economicista que materialista-energetista. Es decir, la crisis del capital por el menoscabo de sus condiciones de produccin slo se hara sentir a travs de valores de cambio, por la elevacin de los precios. Efectivamente, en los 1970 las tasas de ganancia del capital disminuyeron al subir los precios de algunos recursos naturales lo que hizo crecer las rentas percibidas por sus propietarios, pero en la dcada de 1980 la tendencia haba sido la contraria.

Eso no nos dice nada de inters sobre la articulacin entre la ecologa y la economa capitalista, ya que precisamente la problemtica ecolgica no se manifiesta necesariamente en los precios, pues los precios no incorporan costos ecolgicos ni aseguran la reproduccin de la naturaleza ni incluyen tampoco los trabajos gratuitos necesarios para la reproduccin social. Son los movimientos sociales y no los precios los que ponen de manifiesto algunos de los costos ecolgicos o pasivos ambientales. Que el petrleo hubiera bajado de precio no indicaba en 1992 que fuera ms abundante que quince aos atrs, indicaba solamente que el futuro estaba siendo infravalorado. Los precios de mercado pueden cuestionarse si se adopta un horizonte temporal ms largo, que revalorice el precio de los recursos energticos agotables. La cuestin es cul es el sujeto social capaz de adoptar esta estrategia de revalorizacin frente los vecinos del Norte, que contemplan las importaciones de petrleo y gas natural no ya en trminos de ventajas comparativas -falsamente computadas- sino en los trminos inapelables de "seguridad nacional".

Ciencia, religin y sociedad


Las sociedades o grupos sociales actan sobre el ambiente segn las representaciones que se hacen de sus relaciones con l. Estas representaciones favorecen las extracciones devastadoras o, por el contrario, ejercen un efecto limitador sobre ellas. Por eso puede decirse que la historia natural es tambin historia social. Hasta la gran experiencia colonial de 1492 y hasta la industrializacin masiva de Europa, la relacin con el ambiente no ha sido pensada como dominacin y transformacin de la naturaleza sino como intercambios con las fuerzas naturales a menudo sacralizadas en mitos o cosmologas religiosas. Tal vez algunas religiones, como el cristianismo, estaban ya predispuestas al abuso de la naturaleza, pero en cualquier caso la predisposicin no se pudo manifestar en la escala actual.

La salinizacin de tierras de regado es un fenmeno pre-industrial y no-occidental. Tambin puede ponerse en entredicho la eficiencia de algunas formas tradicionales de uso de la naturaleza. La agricultura itinerante de roza-tumba-y-quema, que provocaba las iras ignorantes de los administradores coloniales en frica, se ha presentado ms tarde como modelo de conocimiento agronmico y botnico indgena e incluso se ha elogiado como parangn de eficiencia energtica.

Otros autores han sealado el hecho evidente que, si en el input energtico de la agricultura itinerante incluimos la vegetacin quemada, su eficiencia energtica sera inferior incluso a la de la agricultura moderna, basada en combustibles fsiles. Si las caloras de la vegetacin quemada no se han incluido en tales estudios del flujo energtico en la agricultura, es porque se supona la regeneracin del bosque, lo que no siempre ha ocurrido.

Ahora bien, la escala de la actual civilizacin industrial no tiene precedentes. Vivimos de recursos almacenados en pocas geolgicas remotas. En un ao de produccin econmica consumimos muchos aos de reservas. Las anteriores civilizaciones no hicieron esto. Por tanto, como afirmaba J.P. Delage, en las civilizaciones "en las que los humanos son la fuerza productiva principal, la adaptacin al ecosistema es el principio fundamental del funcionamiento de la sociedad", y puede esperarse que la misma atencin que nuestra civilizacin dedica al desarrollo de tecnologas basadas en la expoliacin de recursos naturales, se haya dedicado en esas otras civilizaciones a la observacin y conocimiento del ambiente con vistas a su uso sostenible. Esa es la razn para pensar que las poblaciones tribales y campesinas son de por s buenas conocedoras de las condiciones ecolgicas, sin apelar a las virtudes innatas del hombre rstico.

No se debe despreciar el conocimiento popular que se expresa en la agro-ecologa espontnea, o en la tradicin vegetariana popular, o en la medicina alternativa, en nombre del gremialismo cientfico de agrnomos y mdicos. Todas estas tradiciones naturistas -muy vinculadas, adems a tradiciones del movimiento obrero de raigambre anarquista-, deben ser valoradas pero eso no supone, en modo alguno, sumarse alegremente a la filosofa irracionalista para la que da ms o menos lo mismo la astrofsica que la astrologa.

En ecologa los expertos dialogan con los aficionados


Los problemas ecolgicos son complejos, interdisciplinarios. Adems, muchas veces son nuevos -al haber sido creados por las nuevas industrias. Por eso, ante la gran incertidumbre de muchas cuestiones ecolgicas, observamos un fenmeno poco frecuente en otros campos: en las discusiones sobre el riesgo nuclear, sobre el peligro de las dioxinas y furanos, sobre los efectos del calentamiento global, sobre el valor de las semillas campesinas, participan en pie de igualdad los activistas ecologistas con los "expertos" de las universidades o de las empresas.

Por qu ocurre eso en bastantes discusiones ecolgicas? Por un lado, los polticos habituales no han ocupado an ese espacio, aunque la Cumbre de la Tierra de 1992 estaba diseada precisamente para promocionar la imagen de dirigentes estatales como expertos o por lo menos interesados en ecologa. Por otro lado, se trata de cuestiones inciertas, complejas, de consecuencias a largo plazo pero necesitadas de decisiones urgentes. Eso da la oportunidad, no para un enfrentamiento entre ecologistas y cientficos, sino al contrario para un trabajo en comn entre ecologistas populares que respeten los logros de las ciencias en terrenos bien acotados, y cientficos que, ms que "ciencia para el pueblo" hagan "ciencia con el pueblo", dispuestos a confesar los lmites de su saber sobre los inciertos problemas futuros que el ecologismo plantea. En 1992 preguntaba: Quin puede hoy, honestamente, atacar la agroecologa en nombre del avance cientfico-tcnico de las biotecnologas? Quin puede pronunciarse contra los ecologistas en nombre de la energa de fusin no por supuesto la "fra", sino la caliente? No es esta certidumbre ms extravagante que la mayor extravagancia de un curandero?

En la India, Ramachandra Guha haba identificado tres tendencias ecologistas: los gandhianos, los partidarios del "ecodesarrollo" y las "tecnologas apropiadas", y los marxistas ecolgicos. Guha llamaba a la colaboracin entre esas tres corrientes, que se diferenciaban por su actitud hacia la ciencia. Los gandhianos eran menos favorables a la ciencia "occidental" que las otras dos corrientes, eran crticos con la modernidad. En cambio, los marxistas ecolgicos tenan grupos llamados "ciencia para el pueblo", lo que recuerda un eslogan de los narodniki rusos de la poca de Piotr Lavrov: "Ciencia y Revolucin". La idea de que el conocimiento indgena es frecuentemente superior al ofrecido por los agrnomos extranjeros no supone una actitud anti-cientfica. Al contrario, implica una crtica de la insuficiencia cientfica y de la autosuficiencia social de esos tcnicos vendedores de semillas y pesticidas. A menudo, los intentos de cambiar las prcticas campesinas en nombre de una racionalidad superior que se presentaba como cientfica, pero que era mala ciencia, han coincidido con los intentos de incluir en la esfera "econmica" una produccin y unos recursos naturales que todava estaban fuera de ella. El ecologismo no es anti-cientfico. Ahora bien, la perspectiva ecolgica implica una integracin o una articulacin de los conocimientos de diversas ciencias.

El ecologismo de los pobres en la India


En esas palabras de 1992 recogidas en Envo Digital insista en el eco-socialismo y en el agrarismo o neo-narodnismo ecologista. Esta ltima es una palabra difcil. Quera vincular ese ecologismo popular a corrientes de la Primera Internacional. As quienes lamentaban la cada de los regmenes de Rusia y Europa oriental tendran donde refugiarse. En la tierra de Maritegui y hablando a la izquierda latinoamericana, pensaba que palabras como eco-socialismo y neo-narodnismo ecologista seran bien recibidas.

Veo tambin que en 1992 citaba los informes del CSE de Delhi de Anil Agarwal, quien con Sunita Narain en 1991 haba propuesto derechos iguales para todos los humanos a los sumideros de dixido de carbono y a la atmsfera en un folleto titulado Global warming: a case of environmental colonialism, propuesta asumida con entusiasmo por la izquierda verde internacional aunque ausente por 20 aos de las negociaciones oficiales intergubernamentales. Hoy se habla mucho ms que entonces de la Deuda Ecolgica o Deuda Ambiental o Deuda Climtica que el Norte tiene con el Sur por su desproporcionado uso durante tanto tiempo de los ocanos y la atmsfera para evacuar las emisiones de dixido de carbono que proceden de la quema de combustibles fsiles. Hay una campaa internacional desde las ONGs con fuerte impulso de Accin Ecolgica de Ecuador y con origen ya remoto en campaas del Instituto de Ecologa Poltica de Chile en 1992 (www.deudaecologica.org) para reclamar esa deuda.

El CSE publica cada dos semanas la revista Down to Earth y en el nmero del 15 agosto del 2008, bastantes aos despus de nuestras primeras coincidencias, Sunita Narain daba algunos ejemplos de lo que ella denomina learning from the environmentalism of the poor to build our common future, aprender del ecologismo de los pobres para edificar nuestro futuro comn.

En Sikkim, el gobierno ha cancelado once proyectos hidroelctricos atendiendo a las protestas locales. En Arunachal Pradesh, las represas estn siendo aprobadas a toda velocidad y la resistencia est creciendo. En Uttarakhand en el ltimo mes, dos proyectos en el Ganges han sido detenidos y hay mucha preocupacin con el resto de proyectos mientras en Himachal Pradesh, las represas despiertan tanta oposicin que las elecciones han sido ganadas por candidatos que dicen que estn en contra de ellas. Muchos otros proyectos, desde centrales termo-elctricas a minas en zonas agrcolas, tropiezan con resistencia. La mina de hierro, la fbrica de acero y el puerto propuestos por el gigante sur-coreano Posco son discutidos, aunque el primer ministro ha asegurado que tendrn luz verde este mismo mes de agosto. La gente local no quiere or eso, no quiere perder sus tierras y su subsistencia, no confa en las promesas de compensacin. En Maharashtra, los cultivadores de mangos se levantan contra la central trmica de Ratnagiri. En cualquier rincn donde la industria intenta conseguir tierra y agua, la gente protesta hasta la muerte. Hay heridos, hay violencia, hay desesperacin, y nos guste o no, hay miles de motines en la India de hoy. Tras visitar Kalinganagar, donde hubo muertos en protesta contra el proyecto de las industrias Tata, escrib que el tema no era la competitividad de la economa de la India ni tampoco el Naxalismo. Los que protestaban eran aldeanos pobres sin la capacidad de sobrevivir en el mundo moderno si perdan la tierra. Haban visto como sus vecinos eran desplazados, como no se cumplan las promesas de dinero o empleo. Saban que eran pobres y que el desarrollo econmico moderno les empobrecera ms. Tambin es as en Goa, que es ms prspera pero donde he visto que pueblo tras pueblo resiste contra el poderoso lobby minero

Esta no es una lista completa de los conflictos ambientales en India. Hay muchos ms. En Orissa hay conflictos gravsimos en territorios de adivasis (indgenas) por extraccin de bauxita y contaminacin de las refineras de aluminio, en Jarkhand por minera de uranio y de carbn, en Alang en Gujarat por los daos a la salud y al ambiente por el desguace de barcos de todo el mundo que van a parar a esas playas

Fui por primera vez a la India en agosto del 1988, a Bangalore a una reunin de activistas ecologistas. El organizador me invit porque ley mi libro de 1987, Ecological economics: energy, environment and society, donde me preguntaba quien consumira socialmente la nueva economa ecolgica inspirada por Georgescu-Roegen, Kenneth Boulding, Howard Odum, David Pimentel, Herman Daly, qu grupos se aprovecharan de nuestras crticas acadmicas a la economa convencional. Por ejemplo, hoy la Va Campesina, un movimiento internacional, usa acertadamente argumentos de la economa ecolgica en su defensa del campesinado y de la soberana alimentaria, al insistir en la menor eficiencia energtica de la agricultura moderna.

En Bangalore en esa ocasin conoc a Ramachandra Guha que estaba acabando su libro sobre el movimiento Chipko en Garwhal y Kumaun en Uttarakhand en el Himalaya. Ese libro da la base para la teora del ecologismo de los pobres. No es que la gente pobre sea siempre ecologista. A veces destruyen el medio ambiente, sobre todo al aumentar la poblacin. Pero en los conflictos ambientales, muchas veces vemos que se ponen del lado de la conservacin de la naturaleza. En The Unquiet Woods (1989, reeditado varias veces) Ramachandra Guha explicaba los diversos lenguajes y formas de resistencia campesina desde la poca colonial contra las plantaciones comerciales de rboles (pinos, chir) en esa regin, porque queran seguir usando sosteniblemente el bosque de robles (banj), cuyas hojas y ramas aprovechaban. En los aos 1970, el movimiento Chipko (que quiere decir abrazarse a los rboles para evitar que los corten) se opona a los talabosques industriales. Los lderes de Chipko se referan a los resistentes de cincuenta aos atrs que eran tambin reconocidos en las narraciones y canciones populares. Con Ramachandra Guha, recog algunos estudios comparados del ecologismo de los pobres en nuestro libro Varieties of Environmentalism de 1997.

Voces en Per: Tambogrande, Huancabamba, Islay


Tambin en 1988 estuve en Lima en diciembre hablando por primera vez en Per del ecologismo de los pobres en un acto organizado por el historiador Alberto Flores Galindo (1949-90) en el centro de estudios SUR que haba fundado. Con Tito Flores Galindo habamos publicado en ese ao un artculo en la revista Mientras Tanto de Barcelona, trazando las lneas generales de la historia ambiental-econmica-social del Per. Conoc entonces a Manuel Boluarte, asistente del entonces Senador Hugo Blanco, conocido dirigente campesino en Per desde los aos 1960 que presida la comisin de Medio Ambiente en el Senado, y de esa confluencia de ideas surgi un texto vigoroso de Hugo Blanco llamado El Ecologismo de los Pobres, publicado en el diario La Repblica el 6 de Abril de 1991, y ahora disponible en la web. El artculo dice as.

A primera vista los ecologistas o conservacionistas son unos tipos un poco locos que luchan porque los ositos panda o las ballenas azules no desaparezcan. Por muy simpticos que le parezcan a la gente comn, sta considera que hay cosas ms importantes por las cuales preocuparse, por ejemplo, cmo conseguir el pan de cada da. Algunos no los toman como tan locos sino como vivos que con el cuento de velar por la supervivencia de algunas especies han formado "organizaciones no gubernamentales" para recibir jugosas cantidades de dlares del exterior (...)

Pueden ser verdaderas hasta cierto punto esas opiniones, sin embargo en el Per existen grandes masas populares que son ecologistas activas (por supuesto si a esa gente le digo "eres ecologista" pueden contestarme "ecologista ser tu madre" o algo por el estilo). Veamos: No es acaso ecologista muy antiguo el pueblo de Bambamarca que ms de una vez luch valientemente contra la contaminacin de sus aguas producida por una mina? No son acaso ecologistas los pueblos de Ilo y de otros valles que estn siendo afectados por la Southern? No es ecologista el pueblo de Tambo Grande que en Piura se levanta como un solo puo y est dispuesto a morir para impedir la apertura de una mina en su pueblo, en su valle? Tambin es ecologista la gente del Valle del Mantaro que ha visto morir las ovejitas, las chacras, el suelo, envenenados por los relaves de las minas y el humo de la fundicin de La Oroya. Son completamente ecologistas las poblaciones que habitan la selva amaznica y que mueren defendindola contra sus depredadores. Es ecologista la poblacin pobre de Lima que protesta por estar obligada a baarse en las playas contaminadas.

Desde entonces ha habido muchos otros conflictos del ecologismo popular en Per. De los mencionados por Hugo Blanco son actualmente conocidos mas all del Per los de la Southern Peru Copper Corporation; Tambogrande (minera de oro en Piura); Bambabarca (contra la minera Yanacocha en Cajamarca). Tambin La Oroya, lugar no solo de histricos conflictos ambientales sino de horrible contaminacin actual causada por la empresa Doe Run. El ambientalismo o ecologismo popular no es nuevo aunque s lo sea el uso de estas palabras.

El referndum ambiental local


En la historia del Per del siglo XX, hubo movimientos contra daos ecolgicos de la minera. El motivo ecolgico aparece asimismo en movimientos urbanos por el agua o contra las basuras. Tambin en el campo, los intentos de recuperar los pastos de las haciendas por las comunidades, se relacionaban con la complementariedad de recursos de la puna y de otros niveles ms bajos, aunque tambin nacan del sentimiento y de la realidad de una usurpacin, y a menudo usaban argumentos jurdicos y de identidad indgena ms que argumentos ecolgicos.

Diez aos despus del artculo de Hugo Blanco, en el pueblo de Tambogrande naci una nueva institucin, el referndum ambiental local, paralizando el proyecto minero. Esa misma forma de resistencia fue adoptada con xito en Esquel, Argentina, aprovechando una coyuntura propicia a nivel nacional, y en el propio Per contra el proyecto Majaz de minera de cobre en el norte. Ha habido hace poco un nuevo referndum local ambiental contra un proyecto minero, esta vez en Islay, regin de Arequipa. Los pobladores se organizaron en el Frente de Defensa del Medio Ambiente y Recursos Naturales. Resumo la narracin de Rafael Chacn en el boletn E-cochaski, el domingo 27 de septiembre (2009) se produjo al sur del Per(el) acto que, para fines concretos, se denomin, a nivel de la provincia de Islay, consulta vecinal. Consulta desconocida por el Estado central a travs de sus instancias pertinentes (la Oficina Nacional de Procesos Electorales y el Jurado Nacional de Elecciones), como era de esperarse, dada su ceguera normativa al respecto. Y, como tambin era de esperarse, la negativa al proyecto minero consultado roz el 100%, a semejanza de los casos piuranos que la precedieron (Tambogrande y Majaz, donde el No alcanz 94%, para ambos). En ese sentido, esta vez el rechazo al proyecto minero Ta Mara fue an ms contundente (97%) que en las otras dos localidades. La causa del No volva a ser en primer lugar, a nivel de percepciones, la incompatibilidad del proyecto agrcola local con el proyecto minero forneo.

Tantos conflictos ha habido por el auge de la minera para servir materiales a las economas del mundo, que en Per surgi una organizacin de comunidades afectadas por la minera, la CONACAMI cuyo primer dirigente fue Miguel Palacn quien hoy est en la CAOI, Coordinadora Andina de Organizaciones Indgenas. Celebrando el resultado de la Consulta Vecinal en Islay, la CAOI demandaba a las autoridades competentes que den carcter vinculante a sus resultados, como lo establece el Convenio 169 de la OIT. Encajaba as lo local con lo global. La CAOI reiteraba sus propuestas de dar rango de Ley Orgnica a la Declaracin sobre los Derechos de los Pueblos Indgenas de la ONU, as como promulgar una Ley de Consulta y Consentimiento Previo, Libre e Informado a fin de prevenir y evitar conflictos provocados por la incursin de proyectos extractivos en territorios comunales.

Como explica Lus Vittor en E-cochaski, el proyecto de Islay (de la Southern Peru Copper Corporation, propiedad del Grupo Mxico) invertira ms de US$ 950 millones y tendra una duracin de 21 aos para extraer cobre a travs de dos tajos abiertos. Utilizara las aguas de pozos en el valle del ro Tambo. Para los pobladores locales, el proyecto afectara la disponibilidad de agua, lo cual limitara la produccin de arroz, caa de azcar y pprika en ese valle. El proyecto deba presentarse en audiencia pblica en agosto de 2009 en el distrito de Cocachacra. En paralelo a lo ocurrido en Tambogrande ocho aos atrs, la audiencia fue suspendida por la oposicin local. La autoridades locales iniciaron entonces la convocatoria a la consulta vecinal.

Lus Vittor observa que hay una valoracin creciente de las actividades productivas propias y los recursos naturales de los que depende la vida y la subsistencia local. Ntese que valorar significa dar importancia o valor a algo, no necesariamente en trminos crematsticos. En Tambogrande, tras una victoria contundente del "no a la minera", el gobierno desisti de continuar apoyando el proyecto. En Ayabaca y Huancabamba,, a dos aos de la consulta, el proyecto minero Majaz de la empresa Ro Blanco Copper no ha logrado avanzar y sus directivos son enjuiciados en Londres por violacin a los derechos humanos de los pobladores. En ambos casos hubo respaldo nacional e internacional a los procesos de resistencia. La realizacin de consultas coloc en discusin el tema de la democracia local versus el supuesto inters nacional.

Sin embargo, los minerales estn all y las empresas mineras siguen rondando. Mucho depende de la marcha del metabolismo de la economa mundial.
El movimiento ecologista global se nutre de las resistencias locales y a veces les devuelve lo aprendido. As, Michael Watts ha sacado un film llamado Laguna Negra en octubre del 2009 que trata de las torturas a treinta campesinos por la polica y trabajadores de la mina Majaz, muy cerca a la frontera con Ecuador. Esa comunidad de Huancabamba es amenazada por la masiva extraccin de recursos naturales en una sociedad basada en valores comunitarios tradicionales (http://www.vimeo.com/7086921 (espaol), http://www.vimeo.com/6942613 (ingls)).

El referndum de Islay es sin duda un mejor modelo de decisin de polticas publicas que el sangriento encuentro en Bagua el 5 de junio del 2009 entre organizaciones amaznicas y la polica peruana, cuya causa fue la repulsa a decretos-leyes del gobierno del presidente Alan Garca que facilitaban el acceso a tierras indgenas por empresas privadas. Con Mart Orta, investigador que conoce los conflictos de extraccin de petrleo en el Ro Corrientes en territorio Achuar en el norte de Per, escribimos sobre los antecedentes del Baguazo, un episodio lamentable que ojala ayude a cambiar para bien la trayectoria poltica de Per (www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=2642) (Le Monde Diplomatique, ed. espaola, n. 165 julio 2009).

En Mxico

Se ha dicho que la defensa del ambiente por los pobres es, en Mxico, una actividad peligrosa. El profesor Vctor Toledo de la UNAM, mi amigo desde hace aos, us el concepto del ecologismo de los pobres para caracterizar episodios de lucha contra la deforestacin en un artculo en Ecologa Poltica en 2000. Toledo se remonta al 22 de octubre de 1992 cuando la prensa public una pequea nota que pas como agua de ro: Esta madrugada fue asesinado Julin Vergara, lder campesino y presidente del comisariado ejidal de El Tianguis, por un desconocido que le dispar en el pecho con una escopeta. El hoy occiso era un ecologista que se opona a la tala inmoderada de los bosques en el municipio de Acapulco. Hasta donde se sabe nadie dio seguimiento legal o periodstico a esta infamia y, como suele suceder en el pas del desamparo y la injusticia, el recuerdo del sacrificio de Julin Vergara qued sepultado bajo las pesadas losas del tiempo, de un tiempo desmemoriado y cruel.

Cantos Julianes Vergara habrn sucumbido en su heroica defensa de los bosques, los manantiales, las lagunas y los ros de Mxico? Yo sueo con el da en que podamos reconstruir esas historias de ignominia y logremos rescatar del glido silencio a los cientos, quizs miles, de hroes campesinos, tan annimos como silvestres, que han arriesgado su vida (como lo hace una hormiga dentro de su colonia) para preservar el habitat y los recursos naturales de la nacin y del mundo, es decir, de todos los seres humanos. Con ello advertiramos que esa conciencia de solidaridad con la naturaleza, con el prjimo y con las generaciones del futuro, que con tanto afn buscan hoy en da los ecologistas de todo el mundo, se encuentra presente en el inconsciente colectivo y en las culturas de innumerables pueblos rurales, sos que han sabido mantenerse a salvo de la contaminacin ms peligrosa: la de un mundo empeado en privilegiar los valores del individualismo y de la competencia. Con ello descubriramos tambin que entre los antiguos mrtires campesinos de las luchas agrarias y los nuevos defensores rurales de la naturaleza no hay ms diferencia que la que nos dan nuestros aparatos conceptuales de moda. Los zapatas de hace un siglo hoy son, para utilizar el trmino cada vez ms difundido, los nuevos ecologistas de los pobres.

El artculo de Vctor Toledo a continuacin comparaba la ignorancia y el olvido de tantos hroes campesinos de la defensa del ambiente con los merecidos honores que recientemente se le haban dado a Rodolfo Montiel, al recibir el Premio Goldman por su oposicin a la empresa Bois Cascade en Guerrero.

Seguramente el mismo impulso que llev a Julin Vergara a defender los bosques de su ejido fue el que prendi la llama que hizo encender en Rodolfo Montiel la idea de crear la Organizacin de Campesinos Ecologistas de la Sierra de Petatln, a travs de la cual lograron detener, siete aos despus, la destruccin de los bosques de Guerrero y provocar la salida de la empresa forestal trasnacional Bois Cascade. Al recibir el premio... el luchador rural Rodolfo Montiel dej de ser un Julin Vergara ms para volverse, como Chico Mendes, en Brasil, un nuevo smbolo del ecologismo de los pobres. A pesar de que fue brutalmente torturado por elementos del ejrcito mexicano y termin en la crcel de Iguala sin justificacin suficiente, Montiel, al estar vivo, rememora y reivindica a todos aquellos ambientalistas annimos de cuyos nombres ya no logramos acordarnos...

En el 2009

La nocin del ecologismo de los pobres es til para entender resistencias actuales. As, en La Jornada del 26 de mayo del 2009. Lus Hernndez Navarro recopilaba algunos casos bajo el ttulo: el otro ecologismo y los derechos humanos, como los de Vernica Hernndez, acosada judicialmente por Granjas Carroll en Perote, Veracruz (un lugar de concentracin de produccin de cerdos); Santiago Prez, preso durante meses por defender el agua de las comunidades mazahuas; Agustn Ros, salvajemente golpeado por la polica por luchar contra la operacin de una mina. El 6 de mayo del 2009 haban sido desalojados por la polica oaxaquea integrantes del Comit de Defensa de los Derechos del Pueblo y de la Coordinadora en Defensa de los Recursos Naturales y Nuestra Madre Tierra del valle de Ocotln, que protestaban contra la minera. Algunos miembros fueron acusados de los delitos de lesiones, despojo y ataque a las vas generales de comunicacin. Eso recuerda el intento de ilegalizar la organizacin amaznica AIDESEP por el gobierno de Alan Garca y el exilio forzoso de su dirigente Alberto Pizango tras el 5 de junio de 2009.

Aldo Zamora, comunero tlahuica del estado de Mxico y defensor de los bosques, fue asesinado el 15 de mayo de 2007. Su hermano Misael qued gravemente herido. Ambos fueron emboscados por talamontes cuando se dirigan a Santa Luca, Ocuiln, estado de Mxico. El periodista explica: Desde 1998, Ildefonso Zamora, padre de Aldo Zamora y presidente de bienes comunales de San Juan Atzingo, denunci la explotacin ilegal de los bosques de su pueblo, ubicado en el Parque Nacional Lagunas de Zempoala. Casi dos meses despus del crimen, el 12 de julio de 2007, el presidente Felipe Caldern le prometi que habra justicia... el 7 de enero, la Presidencia de la Repblica envi una carta a Ildefonso en la que le seala que el caso es competencia del gobierno estatal Los bosques de San Juan Atzingo se encuentran dentro del corredor biolgico Ajusco-Chichinautzin, que alberga 2 por ciento de la biodiversidad mundial, abastece tres cuartas partes del agua que se consume en la ciudad de Mxico y dota del lquido a los ros Lerma y Balsas. Sin embargo, la zona de las Lagunas de Zempoala-Huitzilac est severamente amenazada por la tala ilegal. Aldo Zamora es uno ms de los activistas ambientales vctimas de la represin.

El periodista concluye: quienes son agredidos defienden su agua, sus bosques, sus recursos naturales, sus comunidades, su biodiversidad, su salud, su tierra y territorio frente a la voracidad depredadora de empresas inmobiliarias, plantas procesadores de basura mexicana o importada, desarrollos tursticos, mineras trasnacionales, complejos agroindustriales, talabosques, compaas farmacuticas y proyectos hidroelctricos. Con regulaciones ambientales dbiles y autoridades gubernamentales corruptas, con tratados comerciales que como parte de las ventajas comparativas ofrecen la destruccin impune del ambiente, los grandes consorcios multinacionales tienen licencia para devastar. Con frecuencia, disponen del uso de la fuerza pblica para acallar la resistencia de las comunidades afectadas se han producido violaciones a los derechos humanos en: el plan turstico de la sierra Tarahumara; la construccin de las presas El Tigre y la Cabeza; el Centro Industrial para Manejo de los Residuos Industriales y Disposicin Final en Coahuila; el proyecto de la hidroelctrica en La Parota, Guerrero; el confinamiento de desechos txicos en Zimapn, Hidalgo; la edificacin de plantas de etanol en Oaxaca y Veracruz.

Un caso ms: el Zapotillo

La Jornada (Jalisco, 7 marzo 2009) explicaba el proyecto de represar las aguas del ro Verde, con el fin de abastecer de agua potable a la ciudad de Len, Guanajuato, as como a algunas poblaciones de Los Altos de Jalisco. El proyecto implica inundar las poblaciones de Temacapuln y Palmarejo, en el municipio de Caadas de Obregn; Acasico, en el municipio de Mexticacn, y el rancho La Parada, en el municipio de Yahualica de Gonzlez Gallo. El problema surge de la resistencia de los habitantes afectados cuyas movilizaciones deca Mario Edgar Lpez - rompen con el falso mito de que la defensa y conservacin del ambiente son un lujo de las sociedades ricas. Resume este periodista, en el 2005, los pueblos de Temacapuln, Acasico y Palmarejo se encontraban plagados de pequeos letreros de protesta, pegados en las casas, en los postes y en los rboles. Algunos con leyendas como Dau, los nios de Palmarejo te pondrn parejo (en referencia a Enrique Dau Flores, anterior director de la Comisin Estatal del Agua)

De 30 millones de pesos destinados a compra de casas en Temacapuln se haba desembolsado 5 millones. No exista un acuerdo de los afectados como anunciaba la Comisin Estatal del Agua (CEA) de Jalisco, solo algunos ciudadanos de Temacapuln vendieron dos propiedades y se reubicaron en tres casas. La mentira institucionalizada que afirmaba una aprobacin general para el proyecto de la presa, quedaba al descubierto. La cobertura el 27 febrero y 1 de marzo de 2009 por la radio y televisin de la Universidad de Guadalajara transmitiendo desde el poblado de Temacapuln, consigui equilibrar la balanza informativa a favor del ecologismo de los pobres. Las entrevistas a diversos pobladores de la comunidad refieren su exigencia de justicia ambiental: est bien que quieran dar agua a Len, pero no a costa de echarnos, no a costa de inundar nuestras casas, nuestra iglesia y las tumbas de nuestros antepasados.

Al hablar de la iglesia del pueblo y de las tumbas, se apela a un valor de sacralidad contrapuesto a la valoracin crematstica. Al final, si la represa se construyera, sabemos que se pagara indemnizacin aunque si las tumbas son modestas y de gente pobre, resultarn baratas. Eso me recuerda una cante odo en el campo en Andaluca y que est en mi libro La estabilidad del latifundismo (1968): Caridad, que a mi padre de la tumba le sacaron / para un rico enterrarlo/ Dicen que los hombres somos hermanos / pero los pobres hasta muertos estorbamos.

Como en otros casos, en torno a la construccin de la presa El Zapotillo, se libra una lucha ecolgica silenciada entre el desarrollo insostenible y el derecho a la subsistencia de la vida humana de los ms dbiles; ya que (como seala Mario Edgar Lpez) el desplazamiento a otros lugares es un costo que se les est obligando a pagar a los pobladores debido a su posicin de debilidad frente al poder.

Otros casos mexicanos


Ni los pobres son siempre ecologistas ni los ecologistas son siempre pobres. Hay empero numerosos casos en el mundo de ecologismo de los pobres y de pueblos indgenas empobrecidos, tanto histrica como actualmente. Hay tambin casos interclasistas en Mxico y en otros pases, tales como las protestas contra centrales nucleares o el exitoso juicio con sentencia definitiva en 2009 contra la empresa canadiense New Gold propietaria de la Minera San Xavier en el Cerro San Pedro en San Lus Potos que lleva aos de minera a cielo abierto y empleo de cianuro en una zona protegida. Hay tambin muchos ejemplos de un ecologismo (representado por Nature Conservancy, la IUCN, el WWF) que rinde culto a la naturaleza silvestre y se olvida de los pobres humanos, aunque tambin hay a veces colaboracin entre ese ecologismo de ricos y el ecologismo popular: por ejemplo, la defensa de los manglares y de los bosques puede ser un empeo comn.

Apelando a la memoria de visitas anteriores a Mxico, incluyo en el ecologismo popular mexicano el vasto movimiento en defensa de la biodiversidad del maz contra las importaciones y contra la legalizacin de semillas transgnicas; las protestas contra la deforestacin y el surgimiento de la gestin comunitaria y sostenible de bosques como en los Pueblos Mancomunados de Oaxaca; las protestas contra los daos de la extraccin de petrleo en Tabasco y Campeche expresadas en el Pacto Ribereo; los movimientos por apropiacin de tierras y agua contra los monocultivos de eucaliptos o pinos para cartn o papel (por ejemplo, contra la empresa Smurfit como en Colombia o Venezuela); la defensa de tierras comunitarias contra la represas, contra algn aeropuerto (San Mateo Atenco), contra canchas de golf (Tepoztlan); la resistencia contra la importacin de residuos amparada por el NAFTA que dio lugar al paradjico juicio de Metalclad contra el estado de San Lus Potos y el municipio de Guadalczar; las protestas por la contaminacin de las maquilas en Tijuana y otros lugares; las protestas locales por la destruccin de manglares (si no en Mxico, s en Guatemala y Honduras). Hay tambin muchos casos urbanos de ecologismo popular. Tal vez en la UNAM alguien est escribiendo una gran tesis doctoral sobre el ecologismo de los pobres en Mxico. Que recuerde que la protesta inicial de Emiliano Zapata en Morelos fue porque un ingenio azucarero se llevaba el agua. Tierra, Agua y Libertad.

En conclusin

Hubo un ecologismo redistributivo en la dcada de 1970, como el de Barry Commoner y Nicholas Georgescu-Roegen (quien en 1972 en Estocolmo propuso la libertad irrestricta de emigrar, lo cual obligara a corregir a fondo las desigualdades sociales). Pero eso fue dejado de lado con el slogan del desarrollo sostenible del informe Brundtland de 1987 que pretenda compatibilizar crecimiento econmico y sustentabilidad ecolgica. Mis tesis de partida en Lima el 1992, resumidas por Envo Digital, no eran las de desarrollo sostenible sino que fueron estas:

- El crecimiento econmico tropieza con obstculos ecolgicos. Pero ni los neoliberales ni la mayora de los marxistas, reconocen esos obstculos.
- El socialismo debe abrirse a la ecologa. Ya en el anarquismo y en el populismo ruso hubo sensibilidad ecolgica, pero hay 120 aos de divorcio entre el marxismo y la ecologa.

- Existe un ecologismo de la abundancia y un ecologismo de los pobres. Todas las luchas contra la militarizacin son ecolgicas y tambin muchas luchas anti-imperialistas.

- Hoy los cambios ecolgicos van ms de prisa que los econmicos aunque podemos afirmar que ninguna civilizacin ha sido ecolgicamente inocente.
En resumen, veinte aos despus vemos efectivamente que la riqueza es la causa principal de la degradacin ambiental, ya que el consumo derrochador de energa y materiales es mayor entre los ricos, as como es mayor la produccin de desechos que resulta de ese consumo. La economa no se desmaterializa. El metabolismo de la economa no cesa de crecer, brevemente interrumpido en esta trayectoria por la crisis del 2008-09. Crecen por tanto los conflictos ecolgico-distributivos por extraccin y transporte de recursos y por exportacin o evacuacin de residuos (incluido el dixido de carbono), causando protestas contra la transferencia de costos ambientales hacia los pobres y polticamente dbiles.

La percepcin ecolgico-popular se expresa a veces en la terminologa cientfica de flujos de energa y materiales, de prdida de biodiversidad, cambio climtico, recursos agotables y contaminacin, pero ese no es siempre el lenguaje utilizado por los movimientos ecologistas actuales o histricos. Ellos disponen de otros lenguajes.

La necesidad de la supervivencia hace a los pobres conscientes de la necesidad de conservar los recursos y servicios ambientales. Esta consciencia a menudo es difcil de descubrir porque utiliza lenguajes locales, a veces religiosos, y apela a los distintos valores presentes en la cultura local. Esas luchas se expresan a menudo como una defensa del territorio y apelan a la identidad comunitaria e indgena pero su raz no est en lo identitario y territorial sino en la defensa de la subsistencia, de la oikonomia, frente al crecimiento del metabolismo depredador de la economa mundial.

Ha habido y hay cada vez ms luchas sociales dirigidas a mantener el acceso popular a los recursos naturales contra la privatizacin (o contra la estatizacin). El mercado (y tambin por otras razones el Estado) no valora los costos ecolgicos o pasivos ambientales. Por tanto, las luchas sociales de los pobres para mantener el uso de los recursos naturales fuera de la economa mercantil (o fuera de la administracin estatal) son, al mismo tiempo, luchas por la conservacin de la naturaleza.

Tal como indicaba Lus Hernndez Navarro en La Jornada (26 mayo 2009), las movilizaciones ecologistas de los pobres son uno de los principales terrenos de confrontacin social actual. Muchos conflictos sociales de hoy y en la historia, tienen un contenido ecolgico, al intentar los pobres mantener bajo su control los servicios y recursos ambientales que necesitan para su vida, frente a la amenaza de que pasen a ser propiedad del Estado o propiedad privada capitalista, y frente al crecimiento del metabolismo de la economa en trminos de cantidades de energa y materiales y produccin de desechos. Los pobres luchan contra los impactos ambientales que los amenazan, convirtindose en defensores de los ecosistemas al luchar por sus tierras, su patrimonio, su cultura, su paisaje y su lugar de habitacin. A veces son todava reticentes a llamarse ambientalistas o ecologistas que, por otro lado, son trminos recientes en la historia social.

En el da que daba esta conferencia en la UNAM, la prensa recoga el caso de Miguel Angel Prez . Dije as: Aunque ignoro los motivos directos del suceso y hay en Mxico muchas muertes violentas que poco tienen que ver con el ecologismo, impacta leer precisamente en la prensa de hoy (Crnica, 3 nov 2009, p.5) la noticia de que el lder campesino ambientalista Miguel Angel Prez Cazalez fue asesinado en la comunidad indgena de Ocotopec en el nororiente de Morelos. Haba desarrollado una frrea defensa de la zona protegida de El Texcal entre los municipios de Tepoztlan, Jiutepec y Yautepec. Perteneci al organismo llamado Trece Pueblos en Defensa del Agua y la Tierra.. Cuando estoy corrigiendo este texto, llega la noticia que ayer 27 de noviembre en Chicomuselo en Chiapas fue asesinado Mariano Abarca, uno de los principales opositores a la explotacin de minas de barita por la empresa canadiense Black Fire. Segn informa la Red Mexicana de Afectados por la Minera (Rema-Chiapas), los disparos fueron hechos por un motociclista. El pasado 17 de agosto, Mariano Abarca fue detenido por la Procuradura General de Justicia del Estado acusado por la Black Fire de varios delitos. Debido a la presin nacional e internacional fue liberado el 24 del mismo mes, y se incorpor al plantn junto con sus compaeros en Chicomuselo para exigir la salida de la compaa.

El ecologismo de los pobres se refiere a los conflictos causados por el crecimiento econmico y por la desigualdad social, donde los efectos negativos sobre el ambiente al extraer recursos y evacuar residuos son sufridos y pagados por grupos sociales socialmente marginados. A menudo esos conflictos tienen lugar en las fronteras de la extraccin, en tierras indgenas y zonas de refugio donde no hay cobertura periodstica. Esa resistencia es ecolgica aun cuando el movimiento no lleve ese adjetivo.

Esos movimientos del ecologismo popular suelen perder la contienda. Ganan los expertos en resolver conflictos por defuncin de una de las partes, por encarcelacin, por exilio forzoso, por soborno a dirigentes, por divisin organizada de las comunidades a cargo de asesores de gobiernos y empresas Algunas veces, la resistencia popular gana provisionalmente hasta que aparezca un nuevo inversor minero, petrolero, papelero, hidroelctrico respaldado por el Estado. Pero seamos optimistas: esos movimientos son una principal fuerza social en busca de aliados en todo el mundo para encaminar la economa en una ruta ms justa y sostenible. De las resistencias nacen las alternativas.

Fuente: http://www.ecoportal.net/content/view/full/90029/



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