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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-02-2005

Don Quijote de las paradojas

Eduardo Galeano
La Jornada


Naci en prisin esta aventura de la libertad. En la crcel de Sevilla, "donde toda incomodidad tiene su asiento y donde todo triste ruido hace habitacin", fue engendrado Don Quijote de La Mancha. El pap estaba preso por deudas.

Exactamente tres siglos antes, Marco Polo haba dictado su libro de viajes en la crcel de Gnova, y sus compaeros de prisin haban escuchado, y escuchndolo haban viajado.

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Cervantes se propuso escribir una parodia de las novelas de caballera. Ya nadie, o casi nadie, las lea. Estaban pasadas de moda. La tomadura de pelo fue un esfuerzo digno de mejor causa. Y sin embargo, esa intil aventura literaria result mucho ms que su proyecto original, viaj ms lejos y ms alto y se convirti en la novela ms popular de todos los tiempos y de todas las lenguas.

Merece gratitud eterna el caballero de la triste figura. A don Quijote los libros de caballera le haban quemado la cabeza, pero l, que se perdi por leer, salva a quienes lo leemos. Nos salva de la solemnidad y del aburrimiento.

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Famosos estereotipos: don Quijote y Sancho Panza, el caballero y su escudero, la locura y la cordura, el soador hidalgo con la cabeza en las nubes y el labriego rstico de pata en tierra.

Es verdad que don Quijote se vuelve loco de remate cada vez que monta a Rocinante, pero cuando desmonta suele decir frases que vienen del ms puro sentido comn, y en ocasiones pareciera que se hace el loco slo por cumplir con el autor o el lector. Y Sancho Panza, el rampln, el bruto, sabe ejercer con ejemplar sutileza su gobierno de la nsula de Barataria.

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Tan frgil que pareca y fue el ms duradero. Cada da cabalga con ms ganas, y no slo por la manchega llanura. Tentado por los caminos del mundo, el personaje se escapa del autor y en sus lectores se transfigura. Y entonces hace lo que no hizo, y dice lo que no dijo.

Don Quijote jams pronunci la ms famosa de sus frases. "Ladran, Sancho, seal que cabalgamos" no figura en la obra de Cervantes. Qu annimo lector habr sido el autor?

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Metido en su armadura de latn, montado en su rocn hambriento, don Quijote parece destinado a la derrota y al ridculo.

Este delirante se cree personaje de novela de caballera y cree que las novelas de caballera son libros de historia. Sin embargo, no siempre cae despatarrado en sus lances imposibles, y a veces hasta aplica honrosas tundas a los enemigos que enfrenta o inventa. Y ridculo es, qu duda cabe, pero entraablemente ridculo. Cree el nio que una escoba es un caballo, mientras el juego dura, y mientras dura la lectura los lectores acompaamos y compartimos los andares estrafalarios de don Quijote.

Remos de l, s, pero mucho ms remos con l.

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"No te tomes en serio nada que no te haga rer", me aconsej alguna vez un amigo brasileo. Y el lenguaje popular se toma en serio los delirios de don Quijote y expresa la dimensin heroica que la gente ha otorgado a este antihroe. Hasta el Diccionario de la Real Academia Espaola lo reconoce as. Quijotada es, segn el diccionario, "la accin propia de un quijote" y quijote es aquel que "antepone sus ideales a su conveniencia y obra desinteresada y comprometidamente en defensa de causas que considera justas, sin conseguirlo".

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Dos veces pidi Cervantes empleo en Amrica, y dos veces fue rechazado. Algunas versiones dicen que era dudosa su limpieza de sangre. Los estatutos prohiban viajar a las colonias americanas a quien llevara en sus venas glbulos judos, musulmanes o herticos, que se trasmitan a lo largo de no menos de siete generaciones. Quiz la sospecha de algn abuelo o bisabuelo que fuera judo converso explica la respuesta oficial a las solicitudes de Cervantes: "Busque por ac en qu se le haga merced".

El no pudo venir a Amrica. Pero su hijo, don Quijote, s. Y en Amrica le fue de lo ms bien.

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En 1965, el Che Guevara escribi la ltima carta a sus padres.

Para decirles adis, no cit a Marx. Escribi: "Otra vez siento bajo mis talones el costillar de Rocinante. Vuelvo al camino con mi adarga al brazo".

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En sus malandanzas, evocaba don Quijote la edad dorada, cuando todo era comn y no haba tuyo ni mo. Despus, deca, haban empezado los abusos, y por eso haba sido necesario que salieran al camino los caballeros andantes, para defender a las doncellas, amparar a las viudas y socorrer a los hurfanos y a los menesterosos.

El poeta Len Felipe crea que los ojos y la conciencia de don Quijote "ven y organizan el mundo no es como es, sino como debiera ser. Cuando don Quijote toma al ventero ladrn por un caballero corts y hospitalario, a las prostitutas descaradas por doncellas hermossimas, la venta por un albergue decoroso, el pan negro por pan candeal y el silbo del capador por una msica acogedora, dice que en el mundo no debe haber ni hombres ladrones ni amor mercenario ni comida escasa ni albergue oscuro ni msica horrible".

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Unos aos antes de que Cervantes inventara a su febril justiciero, Toms Moro haba contado la utopa. En el libro de Toms Moro, Utopa, u-topa, significaba no-lugar. Pero quizs ese reino de la fantasa encuentra lugar en los ojos que lo adivinan, y en ellos encarna. Bien deca George Bernard Shaw que hay quienes observan la realidad tal cual es y se preguntan por qu, y hay quienes imaginan la realidad como jams ha sido y se preguntan por qu no.

Est visto, y los ciegos lo ven, que cada persona contiene otras personas posibles, y cada mundo contiene su contramundo. Esa promesa escondida, el mundo que necesitamos, no es menos real que el mundo que conocemos y padecemos.

Bien lo saben, bien lo viven, los aporreados que todava cometen la locura de volver al camino, una vez y otra y otra, porque siguen creyendo que el camino es un desafo que espera, y porque siguen creyendo que desfacer agravios y enderezar entuertos es un disparate que vale la pena.

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Ayuda lo imposible a que lo posible se abra paso. Por decirlo en trminos de la farmacia de don Quijote: tan mgico es este blsamo de Fierabrs, que a veces nos salva de la maldicin del fatalismo y de la peste de la desesperanza.

No es sta, al fin y al cabo, la gran paradoja del viaje humano en el mundo? Navega el navegante, aunque sepa que jams tocar las estrellas que lo guan.



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