Portada :: Cultura
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-10-2010

Un recuerdo contra Mario Vargas Llosa

Matas Escalera Cordero
Diagonal


Cre que se haban olvidado de m텔 Con estas palabras, segn los peridicos, recibi Mario Vargas Llosa la noticia del Nobel. Y a medida que las vea repetidas en todos los medios iba cayendo en la cuenta de que sas eran exactamente las palabras que mejor definan, en efecto, al tipo de escritor e intelectual que es Mario Vargas Llosa; al tiempo que me traan a la memoria, cual madalena proustiana, la causa, las circunstancias y los matices del desencuentro que tuve con l, hace ya algo ms de veinte aos, en uno de los crculos burgueses de la ciudad italiana de Trieste, a propsito del estreno de su obra Kathie y el hipoptamo, y tras una charla cuyo ttulo, pensado ahora, resulta ms que significativo, "La mentira y su funcin en la vida y en la literatura" Y es que detrs de esas palabras, ledas una y otra vez, volva a ver a ese escritor e intelectual maniobrero y vergonzante que vi entonces; aquel que abandon un da el compromiso con la escritura y con el desentraamiento de las autnticas tramas del mundo real para irse por las ramas y echarse en manos de la impostura y del lucro esto es, de la industria literaria y de sus dueos, y que demandaba y exiga, desde haca tiempo ya el pago definitivo de su servicio diferido tan incomprensiblemente, para l y los suyos, en el tiempo. Que al fin ha llegado.

Fue en la primavera de 1988 cuando, en efecto, se me present la ocasin de encontrarme e incluso la posibilidad cierta de compartir mesa y mantel con el autor de Los cachorros, uno de los relatos que ms haba contribuido, durante mi adolescencia, a atizar esta pasin ma por la escritura; pero tambin y al mismo tiempo la ocasin de enfrentarme al poltico que acababa de fundar el Frente Democrtico (FREDEMO), una amalgama conservadora y neoliberal entre reaganiana y thatcheriana, con la que se haba enfrentado a Aln Garca y con la que tratara de alcanzar, luego, la presidencia peruana, defendiendo un programa poltico y econmico tan radicalmente antisocial, que, de puro rechazo, abrira las puertas de par en par a la victoria de un indeseable populista como fue Alberto Fujimori.

Haba, pues, mucho de contradictorio y de paradjico en la emocin que me embargaba mientras me diriga en automvil desde Ljubljana, en cuya universidad trabajaba por esos das, hasta la cercana ciudad de Trieste, acompaado por de algunas de mis colegas del Departamento de Lengua espaola y Literatura. No saba a qu Vargas Llosa me encontrara, si al extraordinario escritor que tanto me haba marcado, o al detestable poltico neoliberal que haba traicionado y traicionaba, de modo tan flagrante, el sentido profundo de su propia escritura, tal como yo la haba recibido y comprendido.

Aunque, debo reconocerlo, me senta ms predispuesto a entender y a comprender que a reconvenir e increpar, a pesar incluso de que la sede inicialmente prevista para la conferencia haba sido trasladada desde los locales de la Universidad triestina al de una sociedad cultural burguesa de la ciudad, por el miedo de los organizadores del acto a que le sucediese lo mismo que le haba acontecido, unos das antes, en la Universidad de Bolonia, en la que, segn me contaron, los profesores y los estudiantes de la misma le haban puesto en ms de un brete y dificultad mayscula con sus insistentes preguntas acerca de su compromiso poltico y de las nefastas consecuencias que su intervencin haba tenido finalmente para su pas.

Sin embargo, para mi completa decepcin y sorpresa, no me encontr con ninguno de los dos, sino con una lamentable especie de hbrido de los dos Vargas Llosa que se arrastr durante ms de una hora ante un auditorio compuesto por esas seoras de abrigo de visn y collar de perlas, tan tpicas de determinados actos de alta cultura, por una parte; y unos cuantos profesores entre los que nos encontrbamos nosotros con algn estudiante de espaol, quizs, perdido entre tanto derroche de piel y de inteligencia, por otra; con un discurso manido y anticuado ya, a esas alturas, sobre el valor gensico de la mentira, sobre la autonoma del arte y de la literatura, y contra el compromiso en la escritura y en el ejercicio de la literatura, que encant a las primeras, pero que dej fros y frustrados a la mayor parte de los segundos.

Mi rabia y frustracin, sin embargo, no procedan tanto de lo afectado, de lo superficial y lo manoseado del discurso, sino de ver cmo un gigante de la autntica literatura se converta, se haba convertido ya definitivamente, delante de mis ojos, en un remedo de s mismo, en un penoso monstruo de la feria cultural que trataba, mostrando sus llagas de puntual arrepentido, congraciarse con los amos del circo pensando ya, estoy seguro, en lo que dira cuando recibiese el premio y la recompensa prometida.

Cmo poda pretender aquel hombre que optaba a la presidencia de su pas, con el fin de implantar en l las recetas ms lesivas y criminales del Fondo Monetario Internacional y de la inteligencia econmica neoliberal, pretender que su escritura no estaba ya contaminada por el compromiso? Cmo poda pretender aquel hombre una literatura y un arte desligados de cualquier compromiso con las tensiones y los conflictos que jalonan y constituyen el mundo real? Y esa fue, segn recuerdo, mi pregunta

Cuando se refera al compromiso desbaratador de la literatura y del arte puros le pregunt, se estaba refiriendo, por lo que poda deducir, slo a un tipo de compromiso concreto, el que se dirige a la raz de los procesos histricos y de los fenmenos, aqul que posibilita una literatura y una escritura crticas: vamos, un compromiso social de izquierda, no era eso lo que haba dicho? Ya que el compromiso con las lites y con el dinero o el lucro no contamina la literatura; haba entendido bien, o no, sus palabras? Ms tarde, una vez finalizado el acto, se fue tambin, ms o menos, el contenido de la breve conversacin que mantuve con l a las puertas de la institucin; que aquel Vargas Llosa que haba escuchado haca un rato, y el contenido de su discurso, eran las razones por las que su escritura haba dejado de interesarme a partir de un cierto punto

Cuestin y actitud, la ma, que juzg literalmente extremadamente prejuiciosa. Huelga decir que finalmente no compartimos mesa y mantel. Recuerdo tambin el baboso servilismo de los que lo rodeaban, tan semejante al baboseo meditico de estos das. S, as mueren nuestros hroes, entre babas, pero resulta realmente impresionante y doloroso verlos caer delante de ti. A veces, no obstante, percibo destellos del escritor que una vez fue, en su escritura reciente, y me inclino a recuperar entonces la memoria de aquel emocionante y cortante relato que marc mi actitud frente a la escritura; y me olvido, por un instante, del fantoche que vi en Trieste, o de este pattico ser que dice Cre que se haban olvidado de m텔.

Y, mientras redacto esta breve memoria de aquel momento de hace ms de veinte aos, Oliver Stone, de visita en Madrid para promocionar su ltima pelcula, e interlocutor alejado de la general pleitesa hispano/meditica en torno al Nobel, en una entrevista radiofnica, aun reconociendo que es cierto que slo ha ledo en ingls la obra del autor peruano, y que a lo mejor, quizs por ello, se ha perdido algo, esboza de l un retrato que representa a la perfeccin aquella impresin que tuve y que mantengo an de aquella tarde en Trieste. ...Conoc a Mario, y lo veo torcido, reprimido, conservador y con la mentalidad de las jerarquas que impiden los cambios necesarios en Sudamrica, afirma contundente, Stone. Pero eso no impide que escriba bien, protesta la locutora, con ese tono de rancio y dulzn liberalismo biempensante, tan sabihondo y tan encantado de conocerse a s mismo, marca de la casa (de la Ser y del grupo Prisa, en general), que odio hasta el extremo. Eso es verdad, pero Vargas Llosa ha construido un lobby, porque es un poltico, y ha estado planendolo durante mucho tiempo, no entiendo que no se lo hayan dado a Carlos Fuentes, le responde el director norteamericano. Sobran los comentarios. Y compruebo que no son slo mis prejuicios los que escriben.

Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/Un-recuerdo-contra-Mario-Vargas.html



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter