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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-10-2010

Amrica Latina
Sendas hacia el desarrollo capitalista del siglo XXI

James Petras
Rebelin

Traducido para Rebelin por Ricardo Garca Prez


Introduccin

Acabada la mejor parte de la dcada actual, los mercados de valores latinoamericanos han vivido una expansin. Los inversores extranjeros han recogido y repatriado a sus pases de origen miles de millones de dividendos, beneficios e intereses. Las corporaciones multinacionales se han metido en la minera, el sector agrario y otros afines, sin trabas y prcticamente sin que las diferentes regiones les hayan exigido realizar transferencias de tecnologa ni impuesto limitaciones medioambientales. Los gobiernos latinoamericanos han acumulado unas reservas de divisas extranjeras sin precedentes para garantizar que los inversores extranjeros gocen de acceso ilimitado a monedas fuertes para remitir las ganancias. La dcada ha sido testigo de una desmovilizacin sin precedentes de movimientos sociales radicales. Los gobiernos han brindado proteccin poltica y social a inversores nacionales y extranjeros, as como garantas a largo plazo del derecho a la propiedad privada.

Ni un solo gobierno de la regin, con la excepcin de Venezuela, ha invertido el curso de privatizacin a gran escala de sectores econmicos estratgicos implantado en la dcada de 1990 por los gobiernos neoliberales anteriores. En realidad, la concentracin y centralizacin de tierras frtiles se ha mantenido sin el menor disimulo en el calendario poltico de una posible redistribucin de la tierra o la riqueza. Mientras los banqueros y los inversores nacionales y extranjeros celebran la expansin econmica y, lo que es ms importante, expresan su valoracin positiva invirtiendo miles de millones en la regin, los expertos de la izquierda afirman percibir el resurgir de la izquierda y escriben sobre una u otra versin del socialismo del siglo XXI. Concretamente, muchos intelectuales y expertos euroamericanos progresistas y de izquierdas, destacados y cuyos textos se publican en todo el mundo han prestado muy mal servicio a sus seguidores y lectores. Los comentarios basados en exploraciones lejanas y superficiales ofrecen informes elogiosos del giro de Amrica Latina hacia la izquierda y la independencia nacional. Estas descripciones carecen de fundamento emprico, histrico, analtico o estadstico. Autores tan distintos como Chomsky, Tariq Ali o Wallerstein, que jams han realizado una investigacin de campo al sur de Ro Grande en ningn momento o, por lo que nos toca, tampoco han consultado a los inversores importantes que cosechan miles de millones en la Amrica Latina actual, se han convertido en expertos instantneos sobre la orientacin social y poltica de los gobiernos, la situacin de los movimientos sociales y las polticas econmicas vigentes. Parece como si Amrica Latina fuera un blanco fcil para cualquiera y para todos los autores occidentales de izquierda capaces de repetir la retrica poltica de los gobiernos implicados. No cabe duda que esa prctica garantiza recibir una invitacin oficial de vez en cuando, pero apenas sirve para clarificar los rasgos socioeconmicos ms llamativos de la actual hornada de gobiernos latinoamericanos y de las estrategias de desarrollo marcadamente definidas que aplican.

La abundancia de datos basados en entrevistas de campo extensas, los estudios estadsticos publicados por organismos de desarrollo internacional, los informes de consultoras, empresas y bancos de inversin y los debates con dirigentes de movimientos sociales independientes aportan documentacin sobrada para mantener que Amrica Latina ha tomado mltiples caminos hacia el capitalismo del siglo XXI, y no al socialismo ni a nada que se le parezca.

De hecho, uno de las grandes historias triunfalistas aclamadas por la prensa internacional es la marginacin de la poltica socialista, la aceptacin generalizada de la globalizacin por parte de los dirigentes polticos (desde el centro-izquierda hacia la derecha) y la des-radicalizacin de la lite intelectual y acadmica, que libra la batalla contra los fantasmas neoliberales al tiempo que ofrece legitimacin populista a los polticos del... capitalismo del siglo XXI.

El capitalismo del siglo XXI: Continuidades y cambios

En los ltimos aos, los inversores, los especuladores, las corporaciones multinacionales y las empresas comerciales de Asia, Europa, Amrica del Norte y Oriente Prximo han encontrado virtudes y valores en las polticas de desarrollo econmico instauradas por los dirigentes latinoamericanos recientes. Concretamente, aplauden la recin hallada estabilidad poltica y las nuevas oportunidades econmicas a largo plazo y las elevadas tasas de beneficio. En realidad, a Amrica Latina se la mira como un gran almacn al por mayor donde realizar inversiones lucrativas que superan los frutos extrados de las que se hacen en los mercados inestables y voltiles de Estados Unidos y la Unin Europea.

Por las operaciones que conocemos de l en Amrica Latina, algunos de los elementos ms importantes el capitalismo del siglo XXI (C XXI ) se solapan con las mltiples variantes del capitalismo del siglo XX. El C XXI ha suscrito las polticas de apertura de mercados del modelo neoliberal del siglo XX; ha fomentado las exportaciones agrarias y mineras y la importacin de manufacturas, similar a la divisin colonial del trabajo de principios del siglo XX. Ha tomado prestadas medidas de intervencin estatal de la estrategia de desarrollo nacionalista para aliviar la pobreza, rescatar bancos y promocionar a los exportadores y a los inversores extranjeros.

Como en casi todos los pases capitalistas en vas de desarrollo tardos y retardados, en algunos de los ms extensos, como Brasil y Argentina, el Estado desempea un papel mediador importante entre los exportadores agrarios y mineros y los capitalistas industriales (nacionales y extranjeros).

A diferencia de las versiones anteriores de capitalistas liberales y neoliberales que, en primera instancia, eliminaban las restricciones pre-capitalistas impuestas a los flujos de capital y, a continuacin, las exigencias laborales y de bienestar que constrean la explotacin capitalista, los actuales gobiernos liberales heterodoxos (o post-neo-liberales) tratan de incorporar a los trabajadores y a los pobres e invitarlos a participar en la nueva estrategia de exportacin. En parte, el capitalismo del siglo XXI puede defender el mercado libre y las polticas de bienestar y lucha contra la pobreza debido a la coyuntura favorable del mercado mundial de caresta de las materias primas y a la expansin de los mercados asiticos.

La creciente intervencin del Estado en la regulacin de los flujos de capital y en la seleccin de los ganadores y los perdedores, apoyando las grandes empresas agrarias frente a los pequeos agricultores, a los exportadores y los grandes importadores minoristas antes que a los pequeos y medianos productores y minoristas, subraya la compatibilidad, incluso la importancia, del intervencionismo estatal a la hora de sostener el modelo de exportacin agro-mineral de libre mercado. Si bien algunos sectores del capital se quejaron del dficit potencial y del aumento de la deuda pblica causados por el incremento del gasto pblico en programas contra la pobreza o el aumento del salario mnimo, en general, la mayora de los capitalistas consideran que la versin actual del estatismo es complementaria y no entra en conflicto con los objetivos ms generales de ampliar las oportunidades de inversin y de acumulacin de capital.

Los idelogos del C XXI han desempeado un papel significativo a la hora dotar de legitimidad al sistema, sobre todo en su fase inicial, proyectando imgenes y narraciones del antiimperialismo, del socialismo del siglo XXI y, en los pases andinos, de una nueva variante indgena de la revolucin democrtica y cultural (Bolivia). Dado que hay una dependencia muy fuerte de las estrategias de desarrollo extractivas y una presencia muy marcada de empresas extranjeras en sectores econmicos estratgicos y en tierras sujetas a reivindicaciones territoriales indgenas o prximas a ellas, los rituales indgenas tradicionales y las representaciones simblicas, la retrica y el carisma antiimperialista desempean un papel clave para engrasar los engranajes del C XXI ante las circunscripciones populares rebeldes (sobre todo en Per, Ecuador y Bolivia).

La paradoja de que los supuestos gobiernos de centro-izquierda suscriban la divisin colonial del trabajo de corte liberal en relacin con el mercado mundial es hasta cierto punto ininteligible debido a la mayor diversificacin de los mercados. La colonialidad se identifica con relaciones econmicas con Estados Unidos, mientras que los nuevos vnculos econmicos con Asia se presentan como manifestaciones de solidaridad Sur-Sur y otros eufemismos similares; aun cuando estas ltimas reflejen lo primero en algunos aspectos econmicos esenciales. Sin embargo, hay diferencias polticas importantes entre Estados Unidos y China, en la medida en que esta ltima no se implica en golpes de Estado, operaciones secretas ni intervenciones militares (al menos en Amrica Latina).

Para el modelo del C XXI es esencial la estabilidad social, el mantenimiento del marco poltico democrtico liberal y la supremaca civil... todo lo cual opone a estos gobiernos a los golpes respaldados por Estados Unidos en el continente, incluidos los fallidos en Venezuela (2002) y Bolivia (2008), y el triunfante en Honduras (2009).

Si el militarismo al estilo estadounidense es un factor desestabilizador externo potencial, el auge del narcocapitalismo en la economa y el Estado es una amenaza nacional de primer orden, ahora concentrado en su mayora en Amrica del Norte (Mxico), Amrica Central y los pases andinos (Colombia). Los dilemas del C XXI son hoy da cmo guardar el equilibrio entre el papel desestabilizador de las agencias antidroga estadounidenses y la necesidad de mantener buenas relaciones con todos los socios comerciales importantes, incluido Estados Unidos.

La situacin del Estado en la Amrica Latina del C XXI

Al salir de la crisis y la quiebra del neoliberalismo en el pasado cambio de siglo, el Estado resurgi con un papel ms fuerte y ms activo en la economa, sobre todo en lo relativo a la regulacin de los flujos financieros extranjeros. Varios gobiernos incrementaron el papel del Estado compartiendo ingresos con multinacionales extranjeras (Brasil, Bolivia y Venezuela). Otros nacionalizaron total o parcialmente unas cuantas empresas en dificultades (Venezuela, Bolivia y Argentina). Algunos otras liquidaron su deuda con el FMI para poner fin a la supervisin que ejerca sobre la poltica fiscal y macroeconmica (Brasil, Argentina). La mayora de los Estados adoptaron medidas de estmulo para reactivar la economa, reducir el desempleo y adaptarse a algunas demandas sociales del mercado de trabajo. Todos los gobiernos adoptaron polticas concebidas para maximizar los ingresos y los beneficios obtenidos con el aumento del precio de las mercancas invirtiendo y fomentando la explotacin de la produccin agraria y minera.

Para amortiguar futuros impactos econmicos externos, los Estados adoptaron polticas fiscales conservadoras, acumulando excedentes presupuestarios e incrementando las reservas de divisas.

Con independencia de la expansin del papel del Estado y de su oportuna intervencin para maximizar los beneficios obtenidos con la demanda mundial, el Estado sigue siendo un socio subsidiario con respecto al capital privado. Incluso en Venezuela, donde se nacionalizaron varias industrias importantes, las empresas estatales representan menos del 10 por ciento del PIB. Es igualmente importante que el Estado y la economa, tanto pblica como privada, estn subordinados a la divisin colonial del trabajo del mundo entero, segn la cual Amrica Latina exporta productos agrarios y minerales e importa manufacturas. El nfasis depositado en las industrias extractivas favorece las inversiones extranjeras a gran escala, mientras que la estabilidad y el orden del balance fiscal, las reservas de divisas a gran escala y las tasas de inters relativamente altas atraen al capital financiero.

No obstante, la aparicin de un Estado fuerte deja traslucir varios elementos histricos y estructurales. Aunque algunos gobiernos han purgado a parte de la cpula militar y los mandos policiales de dictaduras anteriores, no ha habido una autntica transformacin institucional que incluya el proceso de reclutamiento de policas y militares, la formacin y la reorientacin poltica de la institucin. Adems, todos los gobiernos siguen colaborando y participando en maniobras militares y misiones de entrenamiento con programas de asesoramiento militar estadounidense, pese a la historia conocida e infame de ser escuelas de los golpistas. Asimismo, tambin es peligroso para la estabilidad del Estado la nueva estrategia de desarrollo, basada en unas lites empresariales a las que promueve a pesar de que en el pasado recurrieran a las autoridades militares y fomentaran golpes de Estado cada vez que vean amenazados sus intereses polticos o sus beneficios econmicos.

La estabilidad actual de los Estados latinoamericanos descansa en parte sobre los precios y la demanda potencialmente voltiles de las materias primas, sobre unas instituciones militares con muchos lastres del pasado y demasiados vnculos con amos golpistas de Washington y sobre un sector privado dispuesto a acatar las reglas del capitalismo democrtico siempre que no se les arrebate la hegemona social y econmica.

Comparar las sendas ortodoxa y heterodoxa hacia el Capitalismo del Siglo XXI

Considerando el hecho de que, por ahora y en un futuro previsible, ninguno de los pases latinoamericanos tiene ningn plan o proyecto de socializar la economa (con la posible excepcin de Venezuela), el asunto terico y prctico clave es identificar la presencia de sendas divergentes hacia el desarrollo capitalista. Por origen, trayectoria, y alianzas sociales podemos distinguir las estrategias heterodoxa y ortodoxa, no sin ciertos solapamientos en sus mrgenes.

El enfoque heterodoxo del C XXI se califica a veces como Socialismo del siglo XXI por parte de algunos de sus propagandistas locales, pasando por alto de forma llamativa elementos tan bsicos como la propiedad privada de los principales medios de produccin y financiacin (bancos, industrias, minas, comercio, plantaciones), la influencia a gran escala del dinero ambulante en la bsqueda de bonos portadores de tasas de inters elevadas y bajas regalas sobre la extraccin de minerales y recursos energticos.

Una de las claves para entender la aparicin del C XXI reside en que sus orgenes se encuentran en los levantamientos polticos populares y la ruptura ideolgica con el periodo neoliberal anterior. Los orgenes radicales dejaron una huella en las medidas concretas adoptadas por los gobiernos emergentes, en el estilo de la poltica y en la bsqueda de nuevas fuentes de legitimacin ideolgica.

Por mor de las circunstancias, sobre todo las crisis econmicas del neoliberalismo, los nuevos gobiernos post-neoliberales adoptaron una serie de medidas populistas para aliviar la pobreza, reducir el desempleo y reactivar la economa. Todos esos cambios requirieron intervencin estatal activa para rectificar los fallos del mercado, al tiempo que pretendan garantizar los intereses de las clases capitalistas. Las medidas fueron acompaadas de grandes dosis de retrica anti-neoliberal para acomodar la ira popular a las desigualdades del sistema. En algunos casos, las transformaciones fueron acompaadas de una referencia vaga al socialismo sin planificacin central, ni propiedad pblica, ni gestin de la mano de obra. La trayectoria de los gobiernos que encaraban la senda heterodoxa se inici con medidas de bienestar populistas que con el paso del tiempo se fueron diluyendo de forma paulatina a medida que disminuyeron la presiones sociales y fue calando el desempleo y la reactivacin. A finales de la dcada (en 2010), los regmenes post-neoliberales se han vuelto cada vez ms hacia la modernizacin del desarrollo. Este ltimo enfoque ha venido impulsado por una campaa alimentada al mximo para maximizar la inversin privada, especialmente extranjera y en los sectores exportadores, cuya tasa de crecimiento es elevada. La reordenacin del Estado post-neoliberal se detuvo bastante antes de que hubiera algo que sustituyera a los tecncratas neoliberales por otros ms afines la nueva direccin heterodoxa. La mayor parte de los esfuerzos se destinaron a adaptar de forma ms flexible a los socios nacionales y extranjeros a travs de la conciliacin de los dirigentes sindicales y de los movimientos sociales moderados con las lites empresariales.

La senda heterodoxa hacia el C XXI tiene la buena suerte de haber coincidido con la fase de expansin mundial de las materias primas y con el sentido comn impuesto a los controles financieros que suaviz y acort la duracin de la crisis financiera inducida por Estados Unidos y la Unin Europea (2008-2010) y la recesin econmica.

La senda ortodoxa hacia el desarrollo capitalista consigui sustentar las polticas neoliberales mediante un rgimen de represin duro, argucias electorales y, en algunos casos, el terror declarado, clausurando el espacio poltico e impidiendo levantamientos populares que pudieran haber desembocado en medidas heterodoxas. En la senda ortodoxa sobresala el auge y la consolidacin de una lumpenburguesa que aportaba decenas de miles de millones de dlares en ingresos obtenidos con las drogas y actividades ilegales y que se blanqueaban en la economa formal y proporcionaban un atisbo de crecimiento econmico en determinados sectores. Mientras que el modelo heterodoxo diversific su comercio y sus mercados con socios dinmicos como Asia, el modelo ortodoxo segua maridado con los mercados estadounidenses estancados. Los lazos bilaterales con el imperialismo estadounidense debilitaron las prioridades econmicas nacionales e incrementaron el gasto pblico de sectores no productivos (militares).

Los resultados divergentes de los modelos heterodoxo y ortodoxo del CXXI

Las diferencias ms llamativas entre los resultados econmicos heterodoxo y ortodoxo se cifran en un crecimiento asombroso, la reduccin de la pobreza y la democratizacin poltica en Brasil, Bolivia y Argentina y, hasta el ao 2009, Venezuela, y en la regresin social, el estancamiento econmico y la violacin flagrante de los derechos humanos y las libertades democrticas en las ortodoxas Mxico y Colombia. El gobierno de las lites polticas en los pases que desarrollan polticas neoliberales ortodoxas se caracteriza por la violencia extrema. En cambio, entre los pases que desarrollan medidas heterodoxas hay un proceso de consolidacin estatal basado en unas polticas relativamente abiertas. Parece haber una correlacin muy acusada entre el crecimiento econmico, la legitimacin poltica, la reduccin de la pobreza y el declive de la represin estatal como mecanismo de gobierno poltico.

Por otra parte, existe una correlacin muy marcada tambin entre el crecimiento y la incorporacin del trfico de drogas a gran escala a la economa y el sistema poltico, el recurso a la violencia y la libertad de los mercados para despojar por la fuerza a pequeos propietarios e incrementar la dependencia de la corrupcin y la fuerza en la creacin y mantenimiento de lites de gobierno.

Los modelos heterodoxos llevan implcito y practican la poltica de integracin social a travs del modelo de bienestar capitalista (no exento de corrupcin y clientelismo) y la concertacin social. Los gobiernos ortodoxos actan mediante la desregulacin de los mercados de capitales y sus ruinosos efectos sobre los pequeos productores, los empleados del sector pblico y los asalariados.

Aunque los modelos heterodoxos recurren con energa al capital extranjero, conservan, cultivan y promueven capitalismos nacionales vinculados al mercado nacional y dependientes del consumo de masas. Estos sectores no siempre se oponen al incremento peridico de los salarios.

Los gobiernos que adoptan la estrategia ortodoxa, muy dependientes de los mercados estadounidenses decadentes y de los gastos militares y policiales a gran escala, han salido perdiendo en los mercados lucrativos de Asia, Oriente Prximo y otras regiones. Adems, en el caso de Mxico, su dependencia estructural de una economa turstica inestable, de unos envos de remesas en descenso por parte de los inmigrantes en unos Estados Unidos con una poltica cada vez ms dura hacia los inmigrantes, y de unas exportaciones de petrleo en declive debido a una gestin negligente, es consecuencia de la adhesin temprana al libre comercio (NAFTA). Este ltimo ha devastado la diversificacin de su base productiva y ha fomentado el desplazamiento hacia el narcotrfico.

El resultado de la estrategia ortodoxa de no regulacin de los flujos de capital tiene dos consecuencias negativas importantes: ha desembocado en la salida masiva de capital mexicano hacia Estados Unidos (lcita e ilcitamente) sobre todo en propiedades inmobiliarias, bonos y valores, lo que ha privado a Mxico de capital de inversin. En segundo lugar, los estrechos vnculos entre las finanzas mexicanas y estadounidenses han desembocado en la transmisin de la crisis financiera de Wall Street, que ha impactado tanto sobre los mercados financieros y crediticios de Mxico como sobre su economa real. Por el contrario, en la mayora de las economas heterodoxas que anteriormente haban sufrido estos vnculos estrechos con Wall Street, el endurecimiento de los controles financieros ha diluido el impacto de la crisis estadounidense sobre sus economas.

Per: Una versin hbrida de las estrategias heterodoxas

Per ha experimentado los niveles de crecimiento elevados tpicos de las economas heterodoxas, aunque ha recurrido a polticas neoliberales ortodoxas. Combina el modelo de exportacin del sector extractivo sin las compensaciones del bienestar social ni las polticas de concertacin social de los modelos capitalistas heterodoxos. Per ha diversificado sus mercados exteriores (Asia es su principal mercado de exportacin) al tiempo que suscriba el bilateralismo y los lazos militares con Estados Unidos. Pero es sede importante de produccin y trfico de drogas, pero las drogas no dominan la economa y el sistema poltico en idntica medida que en Mxico y Colombia. Aunque no ha acometido la reduccin de la pobreza con el mismo vigor que Venezuela, Brasil o Argentina, ha incrementado el poder adquisitivo de las clases medias urbanas, sobre todo en Lima. Mientras Bolivia desarrolla polticas de representacin simblica, proteccin legal y amparo poltico hacia los movimientos indgenas, el Per de Garca, como el Ecuador de Correa, estn ms preocupados por fomentar las inversiones de empresas mineras de propiedad extranjera como vehculos de lo que denominan modernizacin econmica que por respetar las reivindicaciones de los pueblos indgenas.

El elevado precio de las materias primas, sobre todo de los metales industriales y preciosos, y el aumento de la demanda y de las inversiones a gran escala bajo unas condiciones de oposicin nacionalista limitadas permiten a Per mantener una tasa de crecimiento alto, aun cuando niegue el componente del bienestar que comporta el modelo heterodoxo. Hay seales de cambio. En las ltimas elecciones municipales de Lima (2010), un candidato con un leve tinte de centro-izquierda venci a un neoliberal ortodoxo, con lo que aument las probabilidades de que el prximo gobierno pueda modificar el modelo ortodoxo para aproximarlo a unas cotas ms prximas al del bienestar.

Crisis econmicas, levantamientos y la senda del siglo XXI hacia el capitalismo

La crisis del neoliberalismo ha generado mucha diversidad de resultados polticos; con la posible excepcin de Venezuela, las revueltas populares que tuvieron lugar inmediatamente despus de la crisis dieron lugar a resultados capitalistas, si bien marcadamente divergentes. Para la mayora de los Estados latinoamericanos supuso un agudo incremento de la intervencin estatal, incluso de la adquisicin provisional de bancos en quiebra o casi en quiebra para salvar a ahorradores e inversores: una especie de estatismo por invitacin (u obligacin) capitalista. El nuevo estatismo se convirti en la base de la aparicin del capitalismo del siglo XXI. La ideologa anti-neoliberal articulada por sus ejecutantes aturdi a los intelectuales occidentales impresionistas, que lo consideraron una nueva variedad de socialismo o, al menos, un peldao en esa direccin.

Visto con perspectiva histrica, el estatismo fue desde el principio un primer paso necesario hacia la reactivacin del capitalismo. Los primeros pasos aparentemente radicales eran en realidad el final de la partida de las rebeliones populares del fin de la dcada. Con el paso del tiempo, sobre todo con la recuperacin econmica y la expansin de las materias primas, el capitalismo experiment un despegue a mediados de la dcada. El capitalismo heterodoxo empez a desprenderse de algunos de sus elementos propios del modelo del bienestar en favor de una perspectiva desarrollista ms inmediata. Los tecncratas hicieron hincapi en las inversiones extranjeras a gran escala y a largo plazo y en la modernizacin econmica. Eso supuso la inversin pblico-privada en infraestructuras para acelerar la circulacin de materias primas hacia los mercados mundiales.

El crecimiento sostenido del modelo heterodoxo puso fin al debate radical sobre la globalizacin, adoptndolo como una venganza. La nueva discusin entre la heterodoxia y la ortodoxia se centr en cmo se podra aprovechar la globalizacin en beneficio del crecimiento nacional y ponerla al servicio de todas las clases sociales mediante los mecanismos de redistribucin adecuados. En otras palabras: los capitalistas heterodoxos sostenan que una mayor integracin global profundizara e incrementara la riqueza disponible para el bienestar social. Con la aparicin de condiciones globales adversas durante las crisis de 2009, la intensificacin de la competitividad y un descenso provisional de los precios, los estrategas heterodoxos sostenan que las condiciones globales impedan incrementar el gasto social y aplicar aumentos en sueldos y salarios. Con la rpida recuperacin econmica y el aumento acelerado del precio de las materias primas a mediados de 2010, las tensiones por los sueldos y salarios se agravaron.

Si el impulso que produjo la aparicin de los nuevos regmenes heterodoxos fue la crisis del neoliberalismo, el posterior xito econmico de esos mismo regmenes heterodoxos puso en marcha el crecimiento dinmico de intereses empresariales poderosos que trataban de remodelar una configuracin poltica de derechas y ms conservadora. Esta ltima reducira el coste de los salarios y el bienestar social del sector exportador. En efecto, el xito de la heterodoxia capitalista y su trayectoria hacia tasas de crecimiento elevadas basada en la afluencia de capital a gran escala ha desencadenado un desplazamiento hacia la derecha, incluidas las alternativas polticas directamente de derechas.

Pese a que persisten diferencias importantes entre las sendas heterodoxa y ortodoxa hacia el capitalismo, la tendencia es que vayan disminuyendo. La ortodoxia, confrontada por la recesin mundial, ha recurrido a una mayor intervencin estatal para apuntalar la economa, mientras que la heterodoxia ha incrementado su bsqueda de cuotas de mercado mayores ampliando los llamamientos a inversores internacionales.

A medida que los pases latinoamericanos van saliendo de las crisis de 2008-2009, la mejora del rendimiento econmico no parece guardar correlacin en torno al eje ortodoxo-heterodoxo. La recuperacin lenta es ms evidente en Venezuela (heterodoxa) y Mxico (ortodoxo); mientras que la recuperacin ms rpida queda de manifiesto en Brasil (heterodoxo) y Per (ortodoxo). Aunque se pueda citar la dependencia de Venezuela y Mxico del mercado estadounidense y los vnculos de Brasil y Per con el dinamismo de los mercados asiticos, es preciso analizar tambin la composicin interna de las clases sociales de cada grupo de pases. El predominio de lites rentistas en Venezuela y Mxico, en contraste con las lites capitalistas nacionales e internacionales ms dinmicas de Brasil y Per quiz expliquen parte de las diferencias en sus resultados. Identificar con claridad la senda dinmica hacia el desarrollo capitalista del siglo XXI resulta problemtico y el resultado, incierto. La pregunta de si la expansin del sector de las materias primas forma parte de un ciclo corto o largo puede ser un factor determinante a la hora de dar forma a las posibilidades de reaparicin de un autntico socialismo del siglo XXI.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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