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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-11-2010

Alharaca legislativa

Eduardo Montes de Oca
Rebelin


Si alguno se preguntara por qu martillamos sobre el tema como herreros irredimibles, insistiramos en que tal vez en la palestra internacional no haya asunto ms importante que la guerra financiera con que aparece ante nuestros ojos, cual otra advocacin de una misma divinidad, la honda crisis estructural del capitalismo.

Guerra entre cuyos signos ms reveladores se ha colado por derecho propio la cruzada de la Cmara de Representantes de los Estados Unidos en pro de que China reevale su moneda -el renmimbi o yuan-. Al decir plaidero de los agraviados, la subvaluacin de la divisa abarata las exportaciones de la potencia emergente y se convierte en causa del enorme dficit fiscal de la Unin.

Aunque, en opinin de los analistas, el consiguiente proyecto de ley, que debern sancionar el Senado y el presidente Obama, cuenta con pocas probabilidades de triunfar, pues la Casa Blanca no desea tamaa confrontacin comercial, lo cierto es que el mero hecho de pergearlo y exponerlo muestra el arraigo de la prepotencia imperial. No en balde se dirige contra cualquier pas manipulador del valor de su divisa. Y, como apostilla el colega Hedelberto Lpez, calzara la tradicional idea de que solo Washington est autorizado a hacer lo que desee con su moneda.

La dificultad en la aplicacin del punitivo anhelo parlamentario se ve reforzada por un rotundo anuncio del Departamento de Comercio y de 36 importantes compaas norteamericanas. De concretarse, se reducira la recuperacin y aumentara el desempleo, adems de que se violaran los compromisos en el mbito de las reglas de la Organizacin Mundial del Comercio (OMC), que estipula el clculo de impuestos antidumping y los tipos de subsidios sujetos a derechos compensatorios.

Adems, es en aras de la mismsima supervivencia que Beijing mantiene su moneda subvaluada frente a la gringa (el ltimo ajuste, de junio, situ el cambio en 6,7980 yuanes por dlar), como coinciden diversos observadores. Un despegue acelerado del renmimbi hara menos competitiva la industria del gigante asitico, perjudicara su mercado laboral, al elevarse los precios de sus mercancas, as como disminuira la demanda y, consecuentemente, la cantidad de productos para la exportacin.

Pero incluso el To Sam anda con las manos esposadas. Sucede que China sostiene su nivel cambiario con la compra de dlares, parte de los cuales ha colocado en el mercado de deuda norteamericano, mediante los llamados ttulos del Tesoro -posee unos 900 mil millones-. Por si fuera poco, tampoco a China le conviene que el dlar caiga en picada. Recordemos que a principios de 2010 sus reservas en divisas alcanzaron los 2,4 billones, o sea, ms del 30 por ciento de la totalidad del orbe. Una depreciacin del billete verde resultara perjudicial tanto para el sistema financiero y la economa globales como para ambas naciones.

Ahora, si EE.UU. est aherrojado por razones como una deuda externa de 13 billones de dlares y, en aras de mantener sus abultadas importaciones, las exigencias diarias de miles de millones que recibe mayormente de China tambin de Japn, Corea del Sur, varias naciones petroleras del Oriente Medio-, por qu las presiones sobre Beijing? Elemental. Se trata de impedir a todo trance la continuidad del impetuoso despegue de un pas que en cerca de 20 aos podra convertirse en la primera potencia, y de apuntalar al dlar como la principal moneda de intercambio a escala planetaria.

En este contexto, especialistas como Joseph Halevi (Il Manifesto) coinciden en que nadie puede creer seriamente que basta con revaluar el yuan chino o el yen japons el euro tambin registra subidas- para resolver los desequilibrios estructurales, tan ubicuos ellos. La imposibilidad de los EE.UU. de limitar la dependencia del dficit exterior radica en su sistema econmico, que ha envuelto al mapamundi en las subcontrataciones. La revaluacin del yen, por ejemplo, no cambiara el estado de cosas, porque las fases de produccin extendidas no se pueden volver a transferir a Norteamrica. La moneda japonesa aplastara las ganancias y las inversiones de la produccin que exporta China, claro est; pero las empresas tipo Walmart y posiblemente muchas industrias militares estadounidenses de una investigacin del Congreso surge que han subcontratado ampliamente en China- se veran (muy) afectadas.

Entonces, qu pretenden los congresistas con tanta alharaca sobre un proyecto de ley que dispone castigos comerciales para el gigante asitico? Precisamente eso: alharaca. Soberbia de un imperio venido a menos, y que ms pronto de lo temido podra ver el humo azulado de la locomotora asitica perdindose en el horizonte Ah, caramba, si cada vez los ferrocarriles chinos despiden menos humo Acaso no son los reyes del tren bala?

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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