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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-11-2010

La otra guerra

Eduardo Montes de Oca
Rebelin


Entonces, uno que anda lleno de aprensiones, pensando en la posibilidad de una conflagracin de carcter nuclear, dado el casi inexistente margen para revertir un error entre tanta ojiva acumulada, se topa con que ya anda de testigo, como todos, de otra contienda universal.

Y mire que uno confronta fuentes, porque la verdad habr de buscarse entre posturas de encontrado pelaje nadie la posee absoluta: no la hay tal-. Y quizs tambin porque en su fuero interno uno desea hallar la esperanza, algn autor que le anticipe un futuro no tan lgubre como el que los entendidos aprecian desde la atalaya de estos tiempos. Pero el anhelo se frustra. Por doquier, huellas inequvocas de lo que alguien coloc entre los jinetes del Apocalipsis. La guerra, s, hoy librada en el sector financiero, en el mercado de divisas.

Para no pocos analistas, la batalla por una moneda barata podra no haber hecho ms que comenzar. Al decir del digital Kaosenlared.org, despus de la intervencin de Japn, los planes de compra de activos y la cada de los tipos de intereses, ha sido el gabinete de Beijing el encargado de calentar los nimos, atacando a Europa por el espaldarazo a los Estados Unidos en las presiones para la revalorizacin del yuan-renminbi. Alza con la que Washington espera solucionar su abultado dficit comercial, verdadera bomba de relojera para las cuentas del Estado, y a la cual el gigante asitico se niega por el evidente hecho de que perjudicara su tejido industrial. El consiguiente encarecimiento de las exportaciones hara quebrar a muchas fbricas.

Ahora, con el sabor acre de haber sido desplazado como segunda economa del planeta, Japn se ha lanzado a una cruzada interventora por primera vez en seis aos, para favorecer a sus empresas con una divisa ms competitiva, ciscndose en lo aseverado por peritos de los cuatro puntos cardinales: Mientras que los tipos de cambios bajos pueden ayudar a levantar las exportaciones de un pas, el peligro de las devaluaciones y acciones proteccionistas reside en la imposibilidad del crecimiento global.

Crecimiento global. He ah el quid de lo que se pretende y resultara limitado, u obstruido, por una desaforada campaa en la que mayormente las naciones ricas estn insertadas, sin reconocerlo, segn innmeros observadores. Sin embargo, no slo se han involucrado los ms poderosos. En tanto que, agotados todos los mtodos tradicionales de polticas fiscales y monetarias, los pases desarrollados estn buscando nuevas formas de impulsar el crecimiento, los emergentes tratan de mantener su ventaja competitiva que les hizo salir triunfadores de la crisis crediticia.

Empeo en el que todos remedan la sutileza del Gobierno de Tokio cuando afirma que no est procurando participar en una carrera por la devaluacin de divisas, aunque faltaba ms- puede realizar acciones para suavizar, si los movimientos son extremadamente voltiles. Ni cortos ni perezosos, Corea del Sur y Brasil figuran entre los que han actuado este ao sobre el mercado, y recientemente Tailandia aluda a las probabilidades de ms medidas para flexibilizar los lmites de salida de moneda con el fin de ayudar a los exportadores.

Claro, por ser esta una disputa geopoltica, se persigue sin tregua al delantero, no vaya a desgajarse del pelotn, desplazando al seero: los Estados Unidos, por supuesto. Como si la guerra no ataera a muchos, Beijing se erige en diana por excelencia. Tirios y troyanos lo acusan de mantener de forma artificial la infravaloracin del yuan, constriendo las ganancias frente al dlar cerca de dos por ciento desde el mes de junio.

Mas, ojo, no en vano por all andan los padres, y las madres, de las artes marciales. A sugerencias tales las del premier de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker, en el sentido de que China tiene que reorientar su poltica hacia una apuesta por el crecimiento interno y una reduccin de la dependencia de las exportaciones, la aconsejada contraparte ha contestado con inocultable enojo dignidad nacional, subrayar ella- que el Viejo Continente no debera formar parte del coro. Si el yuan no es estable, ser un desastre para China y para el mundo. Si aumentamos el yuan en un 20 y un 40 por ciento, como algunas personas estn pidiendo, muchas de nuestras fbricas se cerrarn y la sociedad ser un caos.

Y el caos en un territorio cuya poblacin constituye alrededor de un sexto de la mundial representa un lujo que nadie debiera permitirse; menos, los lderes del Sistema. Un sistema que, por cierto, no puede prolongarse sin guerras, y al cual, paradjicamente, las guerras lo estn matando. 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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