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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-11-2010

Zeus est tronando

Eduardo Montes de Oca
Bohemia


Claro que llevan razn quienes se enojan y aqu omitimos el exabrupto pertinente- porque la llamada gran prensa y gananciosos analistas se refieren a la crisis estructural del capitalismo de manera abstracta, genrica, sin precisar su impacto en la pirmide social a escala global, como bien apunta la digital IAR-Noticias.

Encrespa que, en cambio, se permitan explayarse, con el desparpajo de la impunidad, sin contrainformacin masiva, en cmo la actual hecatombe financiera y econmica est perjudicando a los ms ricos, encabezados por los super millonarios del ranking de la revista Forbes. Qu tristeza, no?, las prdidas de los grandes con-sorcios, la reduccin de las astronmicas fortunas y la devaluacin de los opparos sueldos de los ejecutivos metropolitanos. Da grima que, por la cada de los mercados y la facturacin empresarial, los ms poderosos del planeta manejen actualmente, en lugar de los 4,4 billones de dlares que hace unos meses, un caudal de solo tres billones, casi equivalentes, por cierto, al presupuesto anual de EE.UU., al PBI de Alemania y ms de cien veces al de Bolivia.

Lo peor, segn el leal saber y entender de nuestra fuente, es el alevoso ocultamiento de que esos tres escasos billones de hoy (en manos de 700 personas) resultaran decisivos para, revertidos en salarios equitativos y en produccin distribuida socialmente, terminar con la pobreza, el hambre y la desocupacin de ms de dos mil 500 millones de seres concentrados en las reas perifricas de Asia, frica y Amrica Latina. A algunos les costar Dios y ayuda reconocer que si, en aras de contrarrestar el sismo financiero desatado en 2009, organismos como el G-20 concretaron un rescate de 8,4 billones de dlares, se requeran (se requieren) apenas 173 mil millones para sacar de la sima durante medio siglo a los mil 500 millones de personas que viven con menos de un dlar al da, segn estimaciones del Banco Mundial, nada izquierdista.

Pero parece que la denuncia lanza a uno al limbo de los demods, para expresarlo de modo chic, o entre los pasados de moda, si nos atenemos a una expresin menos pica, menos cursi. Menos inherente a los embaucadores. Porque quienes nos la endilgan engaan a su pblico y no s si a s mismos-, al eludir esencias y abismarse en el arte de la descontextualizacin. Tctica que se expande hasta reas como la actual guerra de las divisas, en que unos cuantos heraldos de privilegio sirven de eco al llanto gringo por la subvaluacin de la moneda china, el yuan o renmimbi, dizque principal causante del abultado dficit comercial del To Sam, y callan asuntos como los enunciados por conocedores tales Hugo Vasques (sic), en Prensa Mercosur:

 

El plan de estmulo fiscal en Estados Unidos, cercano a los 800 mil millones de dlares, sumado a las millonarias inyecciones de dlares de la Fed (Reserva Federal) a su sistema bancario para rescatarlo de la quiebra, y la baja de sus tasas de inters a cero, puede tener importantes consecuencias y efectos colaterales en el resto de las economas del mundo.

 

El sistema se prevea simple, contina el colega. El exceso de liquidez en Estados Unidos se traslada a los emergentes, con lo cual se genera una apreciacin de sus monedas y con ello su apertura como mercados consumidores para que los pases industrializados dinamicen sus exportaciones. Por eso aquellas economas que, en defensa propia, no permiten la libre fluctuacin de sus monedas ante el dlar (China, Japn, Sudcorea) concitan la ira de Zeus tronante.

 

De Washington, s, consciente de que en este momento no es de ningn modo fcil establecer la poltica ms sabia, aun desde la perspectiva egosta de cada pas, como apunta el clebre historiador Immanuel Wallerstein. Porque la tasa de cambio del dlar ha ido deslizndose constante. Esto significa que (los) excedentes invertidos en bonos del Tesoro (por otras naciones) valen menos conforme pasa el tiempo. Llega un punto en que las ventajas de tal inversin (siendo la principal el sostener la capacidad de las empresas estadounidenses y los consumidores individuales para pagar por sus importaciones) sern menores que la prdida del valor real de las inversiones en bonos del Tesoro () El dlar estadounidense () no puede continuar manteniendo el grado de confianza mundial de que alguna vez goz. De ah, la puja de las divisas.

Puja magna que, presentada en un asptico, tecnocrtico, meditico prisma, a todas luces no conseguir acallar la verdad, ya que omitir una importante, genesaca dimensin de la realidad no implica su inexistencia, ni el silencio acierta a coartar la posibilidad de lo que algunos llaman la rebelin mundial de los pobres contra los ricos. La revuelta (revolucin no sera el trmino apropiado?) de los millones de desocupados y expulsados del mercado, desprovistos de medios de subsistencia pero no de la capacidad de reparar en que Zeus tronitronante se va convirtiendo en un diosecillo envuelto en sueos de pasada grandeza. No ms.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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