Portada :: Mentiras y medios
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-12-2010

El pblico necesita conocer la verdad sobre las guerras. Por qu hay periodistas coludidos con los gobiernos para engaarnos?
Por qu no informan honestamente sobre las guerras?

John Pilger
The Guardian/ICH

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens y revisado por Caty R.


En el manual de contrainsurgencia del ejrcito de EE.UU., el comandante estadounidense, general David Petraeus, describe Afganistn como una guerra de percepcin realizada continuamente mediante el uso de los medios noticiosos. Lo que importa realmente no son tanto las batallas de todos los das contra los talibanes sino la forma en que se presenta la aventura en EE.UU. donde los medios influyen directamente en la actitud de audiencias claves. Al leerlo, me record al general venezolano que dirigi un golpe contra el gobierno democrtico en 2002. Tenamos un arma secreta, alarde. Tenamos los medios, especialmente la televisin. Hay que tener los medios.

Nunca se ha gastado tanta energa oficial para asegurarse de que los periodistas se coluden con los autores de guerras rapaces que, dicen los generales amigos de los medios, son ahora perpetuas. Al hacerse eco de los seores de la guerra ms verbosos de occidente, como el ex vicepresidente de EE.UU. Dick Cheney, partidario del waterboarding [asfixia simulada], quien predic 50 aos de guerra, planean un estado de permanente conflicto que depende enteramente de que se mantenga a raya a un enemigo cuyo nombre no se atreven a pronunciar: el pblico.

En Chicksands, Bedfordshire, los entrenadores mediticos del establishment de la guerra psicolgica (Psyops) del Ministerio de Defensa se dedican a la tarea, inmersos en un mundo de jerga de dominacin de la informacin, amenazas asimtricas y ciberamenazas. Comparten el lugar con los que ensean los mtodos de interrogatorio que han llevado a una investigacin pblica de la tortura militar britnica en Iraq. La desinformacin y la barbarie de la guerra colonial tienen mucho en comn.

Desde luego, slo la jerga es nueva. En la secuencia inicial de mi pelcula The War You Don't See [La guerra que no veis], hay una referencia a una conversacin privada, previa a Wikileaks, en diciembre de 1917 entre David Lloyd George, primer ministro de Gran Bretaa durante gran parte de la Primera Guerra Mundial, y CP Scott, editor del Manchester Guardian. Si la gente conociera realmente la verdad, dijo el primer ministro, la guerra sera detenida maana. Pero, claro est, no la conocen, y no puede conocerla.

Despus de esa guerra para terminar todas las guerras Edward Bernays, confidente del presidente Woodrow Wilson, acu el trmino relaciones pblicas como eufemismo para la propaganda que se gan mala fama en la guerra. En su libro Propaganda (1928), Bernays describi las relaciones pblicas como un gobierno invisible que es el verdadero poder gobernante en nuestro pas gracias a la manipulacin inteligente de las masas. Esto se logr mediante realidades falsas y su adopcin por los medios. (Uno de los primeros xitos de Bernays fue que se persuadi a las mujeres para que fumaran en pblico. Al asociar el hecho de fumar con la liberacin de las mujeres, consigui titulares que elogiaban a los cigarrillos como antorchas de la libertad).

Empec a comprenderlo cuando era un joven periodista durante la guerra estadounidense en Vietnam. En mi primer trabajo vi los resultados del bombardeo de dos aldeas y el uso de Napalm B, que sigue quemando bajo la piel; muchas de las vctimas eran nios; los rboles estaban decorados con trozos de cuerpos. El lamento de que esas tragedias inevitables ocurren en las guerras no explicaba por qu virtualmente toda la poblacin de Vietnam del Sur corra grave riesgo a manos de su aliado declarado, EE.UU. Trminos de relaciones pblicas como pacificacin y dao colateral se convirtieron en nuestra divisa. Casi ningn periodista utilizaba la palabra invasin. Participacin y despus cenagal se convirtieron en elementos bsicos de un vocabulario noticioso que reconoca la muerte de civiles simplemente como errores trgicos y pocas veces cuestionaba las buenas intenciones de los invasores.

En las paredes de las oficinas de las principales organizaciones noticiosas estadounidenses en Saign se exhiban frecuentemente fotografas horripilantes que nunca se publicaron, y pocas veces se enviaron, porque se deca que haran sensacionalismo" de la guerra, perturbaran a los lectores y televidentes y por ello no eran objetivas. No se inform de la masacre de My Lai en 1968 desde Vietnam, aunque varios periodistas estaban informados al respecto (y de otras atrocidades semejantes) y se conocieron gracias aun periodista independiente de EE.UU., Seymour Hersh. La portada de la revista Newsweek la llam una tragedia estadounidense, implicando que los invasores eran las vctimas: un tema purgante que fue adoptado con entusiasmo por Hollywood en pelculas como El cazador [El francotirador] y Platoon [Pelotn]. La guerra era imperfecta y trgica, pero la causa era esencialmente noble. Adems, estaba perdida debido a la irresponsabilidad de medios hostiles, no censurados.

Aunque son lo contrario de la verdad, semejantes realidades falsas se convirtieron en lecciones aprendidas por los autores de las guerras de la actualidad y por muchos de los medios. Despus de Vietnam, el empotramiento de periodistas se convirti en algo fundamental de la poltica blica a ambos lados del Atlntico. Con honorables excepciones tuvo xito, especialmente en EE.UU. En marzo de 2003, unos 700 periodistas y camargrafos empotrados acompaaron a las fuerzas invasoras estadounidenses en Iraq. Si se miran sus entusiastas informes, es una repeticin de la liberacin de Europa. El pueblo iraqu no es otra cosa que un distante protagonista pasajero; John Wayne aparece de nuevo.

El apogeo es la victoriosa entrada en Bagdad y las imgenes en la televisin de multitudes que vitorean el derribo de una estatua de Sadam Hussein. Detrs de esa fachada, un equipo estadounidense de Psyops manipul exitosamente lo que un informe ignorado del ejrcito de EE.UU. describe como un circo meditico [con] la presencia de casi tantos periodistas como iraques.

Rageh Omaar, quien estuvo presente para la BBC, inform en las noticias vespertinas centrales de que La gente ha salido a saludar [a los estadounidenses] haciendo signos de victoria. Es una imagen que tiene lugar en toda la capital iraqu. De hecho en casi todo Iraq, y en general no se inform al respecto, haba comenzado la sangrienta conquista y destruccin de toda una sociedad.

En La guerra que no veis, Omaar habla con admirable franqueza: Realmente no cumpl adecuadamente mi tarea, dice. Alzara la mano y dira que no apret con bastante fuerza los botones incmodos. Describe cmo la propaganda militar britnica manipul exitosamente la cobertura de la cada de Basora, que segn BBC News 24 cay 17 veces. Esa cobertura, dice, fue una gigantesca caja de resonancia.

Lamagnitud del sufrimiento iraqu en el ataque tuvo poco lugar en las noticias. De pie delante de 10 Downing Street en la noche de la invasin Andrew Marr, entonces editor poltico de la BBC, declar: "[Tony Blair] dijo que podran tomar Bagdad sin un bao de sangre y que al final los iraques celebraran, y en ambos aspectos se demostr concluyentemente que tena razn Ped una entrevista a Marr, pero no recib respuesta. Los estudios de la Universidad del Pas de Gales, Cardiff y Media Tenor, de la cobertura televisiva establecieron que la cobertura de la BBC reflej abrumadoramente la lnea del gobierno y que los informes de los sufrimientos civiles se relegaron. Media Tenor coloca a la BBC y a CBS en EE.UU. al final de una liga de cadenas occidentales por el poco tiempo que dedicaron a la oposicin a la invasin. Estoy enteramente abierto a la acusacin de que fuimos embaucados, dijo Jeremy Paxman, hablando el ao pasado sobre las armas inexistentes de destruccin masiva de Iraq a un grupo de estudiantes. Evidentemente as fue. Como un presentador profesional muy bien remunerado, omiti decir por qu fue embaucado.

Dan Rather,presentador de CBS news durante 24 aos, fue menos reticente. Haba miedo en cada sala de noticias en EE.UU., me dijo, miedo de perder el empleo miedo de ser etiquetado de alguna manera, antipatritico u otra cosa. Rather dice que la guerra nos convirti en taqugrafos y que si los periodistas hubieran cuestionado los engaos que condujeron a la guerra de Iraq, en lugar de amplificarlos, la invasin no habra tenido lugar. Es un punto de vista que ahora comparte unaserie de importantes periodistas que entrevist en EE.UU.

En Gran Bretaa David Rose, cuyos artculos en el Observer jugaron un papel importante en la falsa vinculacin de Sadam Hussein con al-Qaida y el 11-S, me concedi una valerosa entrevista en la que dijo: No presento excusas Lo que sucedi [en Iraq] fue un crimen, un crimen a una escala inmensa

Convierte eso a los periodistas en cmplices? le pregunt.

S involuntarios tal vez, pero s.

Cul es el valor de que los periodistas hablen de esta manera? La respuesta la suministra el gran periodista James Cameron, cuyo valeroso y revelador informe filmado, hecho con Malcom Aird, sobre el bombardeo de civiles en Vietnam del Norte fue prohibido por la BBC. Si nosotros, de quienes se espera que descubramos lo que se proponen los hijueputas, no informamos sobre lo que descubrimos, si no expresamos nuestra opinin, me dijo, quin va a impedir que todo el maldito asunto vuelva a ocurrir?

Cameron no podra haber imaginado un fenmeno moderno como WikiLeaks, pero seguramente lo hubiera aprobado. En la actual avalancha de documentos oficiales, especialmente los que describen las intrigas secretas que llevaron a la guerra como la mana estadounidense sobre Irn pocas veces se nota el fracaso del periodismo. Y tal vez el motivo por el cual Julian Assange parece provocar tanta hostilidad entre los periodistas que sirven a una variedad de lobbies, aquellos a los que el vocero de prensa de George Bush una vez llam facilitadores cmplices, es que WikiLeaks y su revelacin de la verdad los avergenza. Por qu el pblico tuvo que esperar a que llegase WikiLeaks para descubrir cmo opera realmente el gran poder? Como revela un documento filtrado de 2.000 pginas del Ministerio de Defensa, los periodistas ms efectivos son los que en lossitios del poder estn considerados como no empotrables o indignos de los clubes, sino como una amenaza. Es la amenaza de la verdadera democracia, cuya divisa, dijo Thomas Jefferson es el libre flujo de la informacin.

En mi cinta pregunt a Assange cmo encara WikiLeaks las draconianas leyes del secreto por las que es famosa Gran Bretaa. Bueno, dijo, cuando miramos los documentos clasificados segn la Ley de Secretos Oficiales, vemos una declaracin de que es una ofensa retener la informacin y que es una ofensa destruir la informacin, de modo que el nico resultado posible es que tenemos que publicar la informacin. Vivimos tiempos extraordinarios.

www.johnpilger.com

The War You Don't See [La guerra que no veis] estar en los cines y en DVD [en ingls] desde el 13 de diciembre, y ser transmitida en ITV el 14 de diciembre a las 10.35 pm [hora inglesa].

Fuente: http://www.informationclearinghouse.info/article27036.html



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