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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-01-2011

La inflacin marca el ritmo de la economa

Julio C. Gambina
Rebelin


Ya comenzado el 2011, en asuntos econmicos sobresale el debate por la inflacin, y como se defiende cada quin para abordar la caresta creciente de los bienes y servicios que satisfacen las necesidades cotidianas. No se trata de un tema nuevo. La Argentina tuvo ciclos inflacionarios que anidan en la preocupacin y memoria histrica de la poblacin, tanto como los regresivos impactos de las polticas antiinflacionarias. Fue antiinflacionaria la poltica de Martnez de Hoz, como lo fue la convertibilidad de Cavallo y Menem, que cumplir pronto dos dcadas de iniciada (abril del 91). Ambas polticas contra la inflacin fueron reaccionarias y regresivas, porque se pagaron con miseria, desempleo, prdida de ingresos populares y ms explotacin de la fuerza laboral.

De este modo podemos afirmar que la inflacin y la poltica de combate a la inflacin son sufridas por los de abajo. La inflacin y la poltica para combatirla son instrumentos que favorecen a la ganancia, al capital y perjudican a los trabajadores y sectores de ingresos fijos. Es posible resolver el flagelo inflacionario de otro modo? Qu orden econmico se requiere para una perspectiva popular de satisfaccin de necesidades?

Aumentos de precios y afectacin del consumo popular

El fenmeno inflacionario se presenta como aumento generalizado de los precios, claro que unos ms que otros. Es sabido por cualquiera que los alimentos se destacan en estas horas por un alza por encima del resto de los bienes y servicios. Inflacin de precios de los alimentos, algo que incide incluso en la especulacin sobre materias primas. Alza de precios y especulacin con los alimentos. Adems del hambre que provoca el orden econmico capitalista, el capitalismo especula y gana con los precios de los alimentos.

Por si fuera poco, los alimentos inciden mayoritariamente en la composicin del indicador oficial de inflacin, el ndice de precios al consumidor. Para el Instituto de estadsticas y censo de la Argentina, el Indec, ms all de la credibilidad de sus datos, el rubro de alimentos y bebidas expresa ms del 37% del indicador; le sigue en importancia transporte y comunicaciones con ms del 16% y vivienda con ms del 12%. Entre los tres (alimentos y bebidas; transporte y comunicacin; y vivienda) superan el 65% de la composicin del ndice de precios al consumidor. Son rubros que impactan seriamente en los sectores de menores ingresos, impedidos de prescindir de un consumo cotidiano para su alimentacin, transportacin y techo. Hay conciencia del mayor encarecimiento de los productos de la canasta alimentaria, del alza de los precios de alquiler de vivienda, sin hablar de la elevacin del costo de la construccin y por cierto del avance sobre fines del ao pasado del precio de los combustibles.

La inflacin afecta principalmente a los sectores ms empobrecidos, especialmente a quienes viven de un ingreso fijo y observan cotidianamente la prdida de la capacidad de compra de sus limitadas entradas, sean trabajadores jubilados o en actividad, en situacin regular o irregular, desempleados o subempleados, beneficiarios o no de planes sociales. Los mecanismos de defensa contra la suba de precios son variados, muchos relativos al ajuste del gasto de las familias, con deterioro del consumo familiar, tanto por calidad de productos adquiridos, sustituyendo productos de marca por otros de menor categora, o afectando cantidades a consumir, cuestin manifiesta, por ejemplo en el 2010, en el menor consumo de carnes, principal componente de la dieta alimentaria en la Argentina. Adicionemos que durante el 2010 se resign a mano de uruguayos el podio mundial en el consumo per cpita, ellos con unos 58Kg. anuales y en nosotros en torno a los 55Kg.

La inflacin golpea a los de abajo. En el escenario poltico sobresale el debate sobre las negociaciones salariales, mecanismo de defensa de las condiciones laborales y salariales de los trabajadores. Existen voces sindicales que reclaman ajustes salariales del orden del 30%, demanda concreta de la CTA, contemplando para ello la inflacin del ao pasado (del 25%) ms el impacto del crecimiento econmico previsto para el 2011. Claro que ambos indicadores (inflacin y crecimiento) no remiten a los datos oficiales, pues de lo contrario se estara demandando un ajuste entre 12 y 15%. El resultado de las paritarias afecta directamente a un 20% de la poblacin trabajadora que reviste en situacin regular (relacin formal de dependencia), aunque incide en el ingreso del conjunto de los trabajadores y habilita nuevos pisos en la discusin del salario mnimo, que no debiera esperar mucho tiempo para una urgente convocatoria al Consejo del Salario Mnimo, el Empleo y la Productividad.

La estrategia de los empresarios se acerca a proponer valores de ajuste salarial en consonancia con los datos oficiales. Desde el gobierno se empuja una poltica de pacto social para conciliar intereses de las patronales y los trabajadores. Un pacto que apunta a limar las contradicciones en el rgimen del capital. Se pretende un acuerdo para la continuidad del rgimen de explotacin, con un imaginario de paridad de intereses entre las ganancias y los salarios. Aquellas son producto de una apropiacin de la renta nacional generada por el trabajo social y su cuanta disminuye el monto de ingreso de la poblacin trabajadora, sea como salario directo o como gasto de la sociedad va presupuesto estatal.

La caresta la definen las grandes empresas


El problema no es tanto el fenmeno, sino las causas de la inflacin. En ese sentido, la suba de precios es un mecanismo utilizado por los capitales ms concentrados para defender sus ganancias. Sea por la crisis mundial, o por la desaceleracin del 2008 y 2009, los precios vienen subiendo crecientemente desde antes, ya desde el 2006, precisamente cuando se empez a generalizar el debate por negociaciones colectivas y la ocupacin ociosa de la capacidad de produccin era historia del pasado recesivo entre 1998 y 2002. El gran crecimiento econmico entre 2003 y 2006 resolvi cuantiosas ganancias empresarias que eran desafiadas por la recuperacin del derecho de negociacin de los trabajadores. Era el momento de mantener la tasa de ganancia va incremento de los precios. Esa defensa de las ganancias es un asunto derivado de la concentracin econmica existente en la Argentina y de su poder para imponer condiciones de funcionamiento del orden econmico y social.

No cualquiera puede establecer precios en el mercado. Para ello se requieren ciertas condiciones, un tema vlido no solo en el pas, sino en el capitalismo. Los precios de las materias primas crecen no por mayores costos de produccin, sino por la forma monoplica de funcionamiento del capitalismo mundial. La especulacin sobre futuros, de la soja o del oro incide en el movimiento al alza o la baja del precio. Problemas de sequa u otros problemas naturales pueden encarecer producciones afectadas transitoriamente, pero el factor especulativo, solo posible por grandes y concentrados operadores econmicos son los que definen la escalada de precios. En todo caso, la combinacin de los problemas para la produccin (agotamiento estructural de las reservas de petrleo, por ejemplo) y el funcionamiento especulativo de capitales transnacionales definen la escalada de precios a escala global.

La inflacin se presenta como problema nacional y es consecuencia de problemas locales y globales, que se manifiesta de manera diferenciada en distintas regiones y por eso, la inflacin no resulta pareja para todos los pases y se pone en evidencia en ciclos histricos concretos de algunos pases y no necesariamente por las mismas razones. Venezuela y Argentina son los pases donde ms golpea el flagelo inflacionario y sin embargo, ambas economas no son asimilables y el diagnstico de la suba de precios en uno y otro pas aluden a problemas especficos de cada pas, aunque en ambos, el fenmeno de la concentracin econmica es importante.

Segn el Indec, con datos al 2009, agravados en el 2010, la concentracin y extranjerizacin econmica crece en la Argentina. De all surge que de las 500 empresas ms grandes del pas 324 son extranjeras y slo 176 argentinas, segn datos que arroja la Encuesta Nacional a Grandes Empresas (ENGE). Son datos que excluyen al agro y las finanzas. Es sobre esas 500 que debe ejercerse el control estricto de precios y no demandar moderacin a los trabajadores en sus reclamos por ajustes o aumentos de salarios. Esas 500 empresas expresan un tercio del producto anual, con lo cual all se encuentra la dominacin del sistema econmico, donde muy pocas empresas definen la situacin de las principales ramas de la produccin. Cuando hablamos de control no remitimos solo al que pueda ejercer el Estado, sino a formas de involucramiento de los trabajadores de esas empresas, va organizaciones sindicales a desarrollar en todos los mbitos empresariales (solo el 13% de las empresas en la Argentina reconocen delegaciones sindicales en su seno).

Es un asunto de democratizacin econmica. El control de precios no es un atributo solo del Estado, es del conjunto de la poblacin, de los consumidores, y especialmente de los trabajadores que generan la riqueza social. Si las empresas fijan los precios de bienes y servicios que genera el trabajo social, la respuesta es la democratizacin del rgimen econmico, involucrando a los trabajadores en el control de los precios.

Esas 324 extranjeras aportan el 81,4 por ciento del valor agregado que generan las 500; el 79,3 por ciento del valor de produccin (la suma de la facturacin y la variacin de stocks) de ese conjunto; el 75,3 por ciento de toda la utilidad, y el 68,3 por ciento de la masa salarial. Lo principal de la cpula empresarial (500 grandes empresas) es originario de otros pases, lo que define el destino del excedente. De las 40 compaas del rubro minas y canteras que figuran entre las 500 ms grandes del pas, 36 son de afuera y slo 4 argentinas; de las 76 dedicadas a combustibles, qumica y plstico, 61 son extranjeras; y de las 43 en maquinarias, equipos y vehculos, 35 son forneas. Alimentos, bebidas y tabaco, donde sobre un total de 107 firmas, hay 49 nacionales y 58 extranjeras. El eje pasa por controlar a las grandes y de ellas a las extranjeras, ya que en buena medida resuelven sus problemas de rentabilidad en pases de origen, con excedentes generados en nuestros pases.

De las 500, ms de la mitad son industria manufacturera (56,6%) y un poco ms de un quinto son de alimentos, bebidas y tabaco (21, 4%), y ya comentamos la importancia que el rubro tiene en el tema inflacionario. Las 50 ms grandes expresan el 54,8% del valor agregado de las 500. Del mismo modo, 50 grandes concentran el 53% de las ganancias de las 500. He aqu donde se define el modelo productivo, el patrn de consumo y la fijacin de los precios en el sistema econmico local. El foco inicial del control de precios debe fijarse en estas 50 empresas y desde all generalizar los controles de mayor a menor concentracin. Insistamos que no se trata de controles burocrticos, sino populares, de usuarios, consumidores y trabajadores. Es un problema de democratizacin de la economa.

Todo el debate que aparece en los medios acadmicos y de comunicacin parte de aceptar el razonamiento favorable a la ganancia del empresario, especialmente los de la cpula. Es algo lgico como enfoque dentro del capitalismo, donde la ganancia est naturalizada. As como se reconoce un ingreso por el trabajo (salario), aparece como lgico, natural, un ingreso por la propiedad de la tierra (renta) y por la propiedad del capital invertido (ganancia). Es obvio y correcto en esa lgica, no la nica, ya que la crisis capitalista nos convoca a pensar ms all y contra el capitalismo como orden econmico de la sociedad. Tan naturalizado est, que el lmite de la distribucin de la renta nacional (distribucin funcional del ingreso) se establece en el mximo histrico logrado en el pas, repartiendo la misma por mitades, el 50% para los empresarios (ganancias) y la otra mitad para los trabajadores (salarios).

Por qu no pensar en un desequilibrio favorable a los trabajadores? Un 60 70% para el ingreso de los trabajadores y el resto para los inversores de capital, por ejemplo; o incluso pensar en la organizacin de la economa sin el inversor privado, situacin que pusieron en evidencia las fbricas sin patrones de la experiencia de recuperacin de empresas por parte de sus trabajadores, hecho que logr visibilidad importante en plena crisis del 2001 y subsiste en el presente. El debate salarial se queda, muchas veces, en la recuperacin del poder de compra perdido por el avance de la inflacin. As, toda la ganancia por productividad es apropiada por el capital, quien a su vez traslada el aumento de salarios a los precios de los bienes y servicios finales.

Desde los trabajadores no hay techo en la disputa de la renta nacional contra el capital. El nico lmite viene dado por la correlacin poltica de fuerzas, nunca por cuestiones estrictamente econmicas.

Precio, valor e inflacin

Los precios (en tanto equivalen al valor), desde el punto de vista de Marx son igual a la inversin en capital constante (edificios, infraestructura, materias primas, materiales, etc.) ms capital variable (salarios) ms plusvala (equivalente al conjunto de la ganancia).

As: valor = C+V+Pl (del conjunto de la economa, pues la Pl -plusvala- se distribuye entre todos los capitalistas, micro, pequeos, medianos y grandes, siendo estos ltimos los que ms concentran). Los precios de los bienes y servicios reponen el capital invertido (constante ms variable) y adicionan una ganancia (el conjunto de la plusvala equivale a la ganancia total). Esa ganancia tiene que alcanzar para ampliar la acumulacin del capital y satisfacer inagotables necesidades de consumo (incluso suntuario) del capitalista.

Al aumentar los precios (manifestacin del valor en el mercado), los capitalistas pueden:

a) aumentar el C (capital constante), es decir, incrementar la inversin acumulando parte de las ganancias. No es lo que ocurre en Argentina, pues se verifica la fuga importante de capitales (unos 150.000 millones de dlares en divisas, bonos y ttulos segn registros del BCRA); y la recurrente peregrinacin del gobierno argentino buscando inversores del exterior en sucesivas giras por el mundo;

b) pueden aumentar el V (capital variable invertido en salarios), y claro que eso no ocurre, al contrario, buscan abaratar el costo laboral va disminucin de salarios. Por ello tercerizan y mantienen buena parte del trabajo en situacin irregular, todo para bajar el costo salarial;

c) pueden aumentar la Pl e invertir en divisas, activos externos (dlar, euro, bonos, acciones, propiedades en el exterior, etc), siendo esto lo que ocurre mayoritariamente, pues las transnacionales compensan sus prdidas por la crisis mundial de sus pases de origen remitiendo utilidades a sus casas matrices, y los inversores locales invierten mayoritariamente en activos externos, dificultando el proceso local de ahorro e inversin. Esas mayores ganancias explican el crecimiento de gastos suntuarios, la expansin de la construccin, del turismo o de la compra de automotores de alta gama.

Por todo ello es que resulta adecuado demandar 30% ms (35 40%) de ajuste salarial para el 2011, siendo ello una definicin poltica en relacin a la capacidad de lucha y la correlacin de fuerzas, y el argumento es que el crecimiento de la economa es apropiado actualmente por los capitales ms concentrados, siendo la inflacin un mecanismo de defensa de la ganancia de esos capitales ms concentrados.

La solucin al problema de la inflacin pasa por medidas de fondo, tal como lo referido al control de precios, lo que debe acompaarse por profundos cambios en la poltica econmica, como la reforma tributaria y una poltica de nacionalizaciones, por lo menos de la banca y del comercio exterior, ms el uso de las reservas internacionales, o parte de ellas para otro modelo productivo (contra la sojizacin y la mega minera) sustentado en empresas recuperadas, emprendimientos de autogestin por los trabajadores y formas econmicas con participacin popular en la toma de decisiones sobre la produccin, para as modificar el patrn de consumo.

En conjunto supone pelear por la soberana alimentaria, energtica y financiera (cambio de la carta orgnica del banco central, p.e., y aliento al banco del Sur, tambin, que no parece ser la orientacin oficial y por la que hay que luchar). Se trata de un conjunto de reformas estructurales del orden econmico vigente, para modificar el modelo productivo y de desarrollo con nfasis en la satisfaccin de las necesidades sociales mayoritarias. Ello supone el control estatal de los recursos naturales, de la tierra y el agua. Es otro modelo productivo, de desarrollo para pensar en otro orden econmico de la sociedad.

No se trata de pensar en la inflacin al margen del orden econmico social y por ende, aquella no puede resolverse sin afectar la ganancia, o los intereses del capital ms concentrado, principalmente extranjero. Es una tarea estatal? En principio s, pero esencialmente, se trata de control popular sobre la produccin, o dicho de otro modo, sobre el conjunto empresarial que define la produccin, sobre la cpula, las 500, o un conjunto menor y decisivo de ellas. Es una cuestin estatal y de la sociedad, principalmente de los de abajo.

La inflacin es una cuestin de poder popular!

Julio C. Gambina es Profesor Titular de Economa Poltica en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario, UNR. Presidente de la Fundacin de Investigaciones Sociales y Polticas, FISYP. Integrante del Comit Directivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, CLACSO.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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