Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-02-2011

Egipto, de gendarmes y revoluciones populares

Augusto Zamora R.
Rebelin


El 1 de febrero de 1979, tras meses de revueltas populares reprimidas brutalmente, regresa a Irn el ayatol Ruhola Jomeini. Su arribo sellaba el derrocamiento del rgimen dictatorial y pro-occidental de la familia Pahlevi, instaurado en el pas tras el golpe de estado organizado por la CIA contra el gobierno nacionalista de de Mossadeq. El 1 de abril, despus de un referndum, Jomeini proclamaba la Repblica Islmica de Irn, bajo signo antiestadounidense. Pocos meses despus, el 19 de julio de ese ao 1979, otra revolucin popular, sta encabezada por guerrilleros sandinistas, tumbaba a la dictadura ms antigua de Amrica, impuesta tambin por EEUU en 1934.

A contrapelo de los anlisis de sus servicios secretos y oficiales polticos, Washington contemplaba impotente el derrumbe de dos de sus regmenes gendarmes, en regiones consideradas de vital importancia: el golfo Prsico y Centroamrica. La prdida de Irn rompa el cerco estratgico en torno a la regin del petrleo, formado por Turqua, al norte, Israel en el centro, Arabia Saud en el sur e Irn, al oeste.

La reaccin no se hizo esperar. El temor de que el ejemplo iran se extendiera por toda la regin fue neutralizado con una guerra de agresin. El rgimen de Sadam Husein, armado hasta los dientes por EEUU y Europa Occidental y financiado por las petromonarquas del golfo, invadi Irn en septiembre de 1980. Sadam era, entonces, el adalid de Occidente y de los regmenes reaccionarios rabes. El objetivo era que la agresin blica terminara destruyendo la repblica islmica. No ocurri. Los ocho aos de guerra fortalecieron a la Repblica Islmica y sentaron las bases para que Sadam quisiera cobrar el intil sacrificio de Iraq anexionndose Kuwait. La guerra fracas, pero el efecto islmico fue, efectivamente, neutralizado por dcadas. EEUU, por dems, hizo de Egipto el gendarme sustituto de Irn y de Mubarak el nuevo Sha.

En Nicaragua, EEUU organiz un movimiento contrarrevolucionario basado en Costa Rica y Honduras, iniciando una guerra criminal condenada por la Corte Internacional de Justicia, en 1986- que, a la postre, determin el fracaso de la revolucin sandinista.

No obstante, Washington sac una leccin de aquellas dos revoluciones: entendi que las dictaduras militares ya no le garantizaban el control de pases clave. Podan provocar lo opuesto, es decir, servir de elemento aglutinador y movilizador contra esas tiranas.

Inici, pues, una nueva poltica en Latinoamrica, cuyo ncleo central era que EEUU gestionara la cada de las dictaduras militares, para sustituirlas por democracias controladas. Dictadores y dictaduras fueron cayendo sin prisa, pero sin pausa, de Argentina (1982) a Chile y Paraguay (1989, donde el dictador Stroessner fue derrocado por su yerno), pasando por Brasil (1985). En el repique, se fue tambin la dictadura de Ferdinand Marcos, en Filipinas, en 1986, sustituido por Cory Aquino, viuda del asesinado dirigente Benigno Aquino (frmula seguida en Nicaragua en 1990, contra el sandinismo, llevando de candidata a la viuda del asesinado Pedro Joaqun Chamorro).

Viene esto a cuento porque la ola de movimientos populares antidictatoriales, iniciada en Irn hace 32 aos, reaparece de forma inesperada igual que en 1979- en una regin que Occidente ha intentado mantener, hasta ahora con xito, al margen de cualquier contagio democrtico. Mientras en Latinoamrica se derrumbaban las dictaduras, dando lugar a poderosos movimientos de cambio y al resurgir de la izquierda, en el Mundo rabe ocurra lo contrario. En Argelia, la victoria democrtica del Frente Islmico de Salvacin (FIS), en 1992, fue abortada por un golpe de estado y una sangrienta guerra civil, con 200.000 muertos. El triunfo legal y legtimo de Hamas, en Gaza, en 2006, fue respondido con un bloqueo inmoral, seguido de la criminal agresin israel de 2008.

Los tiempos han cambiado y, sin Guerra Fra, nada puede justificar golpes de estado o invasiones extranjeras para aplastar con sangre revueltas populares, como la triunfante en Tnez o la que est en marcha en Egipto, y que se est extendiendo por otros pases.

Pero Egipto no es Tnez. Pas gendarme en la regin ms voltil del planeta y contrapeso musulmn al creciente poder e influencia de Irn, Egipto es la pieza ms estratgica de la regin, despus de Israel. Por esa causa, el levantamiento popular egipcio no seguir el relativamente fcil derrotero del tunecino. Detrs de las masas alzadas, Washington, Tel Aviv y Riad mueven agitadamente sus peones para evitar que Egipto pueda extraviarse o, peor, perderse, como se perdiera Irn en 1979. No yerra la cadena Al Yazira al calificar lo que est ocurriendo como la batalla por Egipto.

El retorno de Mohamed Al Baradei ha sido una jugada dirigida a tener disponible a un eventual sustituto moderado (un Cory Aquino egipcio), en caso de hacerse urgente, como en Filipinas en 1986 o Paraguay en 1989, el relevo de Mubarak, Al Baradei tiene rene buenos requisitos para sucederle. Es moderado, respetado, de derechas, prximo a Occidente. Un personaje gatopardiano, que lo cambiara todo sin que cambiara nada, sobre todo el papel de gendarme que posee Egipto. Porque nada podra ser peor para ciertas potencias extranjeras que un renacimiento del nacionalismo rabe y del espritu anti-israelita egipcio, en cuyo enterramiento Mubarak jug un papel esencial.

El establecimiento de sistemas verdaderamente democrticos, por ms que se hable de ellos, no deja de el sueo unas cuantas potencias occidentales, porque, parafraseando la ominosa frase de Kissinger sobre Chile, en 1973, los pueblos tienden demasiadas veces a actuar irresponsablemente, eligiendo a personajes dudosos (como Allende). El caso del FIS, en Argelia, y el xito de Hamas, en Gaza, demuestran que, dejados a su libre albedro, los pueblos pueden votar peligrosamente. Miren, si no, a Latinoamrica, que, tras la ola sucesiva de revueltas populares en los aos 90, se ti de un encantador e incmodo- rojo-rosado democrtico, con pueblos que son, al fin, dueos de sus pases.

* Autor de Ensayo sobre el subdesarrollo: Latinoamrica, 200 aos despus.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter