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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-03-2011

Comer, un placer sensual?

Eduardo Montes de Oca
Bohemia


Sensual, como el de fumar segn la vieja cancin? Ms bien prohibitivo. Al parecer estn finiquitando los tiempos en que un precio razonablemente alto poda poner a un fino hedonista, a un gourmet -no ya a un mero gastrnomo- en contacto con las ms exticas cocinas, o con los adictivos milagros de las cocinas nacionales. En el presente, el costo de los alimentos implica para muchos todo un rimero de salivaciones frustradas.

 

Sobre todo para los ms pobres. Para quienes nunca supieron de portentos culinarios y cuyas filas haban decrecido en 2010 gracias a cierta concrecin del Primer Objetivo de Desarrollo del Milenio, defendido como con densas filas de alabardas por la Organizacin de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentacin (FAO), que ahora advierte sobre una cifra ascendente, por sobre mil millones, de gente en riesgo de inanicin.

 

Y es que, si comer hoy resulta ms caro an que en los das de la crisis de 2007-2008, para ms honda preocupacin el 2011 vendr preado de una volatilidad extrema de los precios agrcolas, mayormente de los cereales, que han experimentado un incremento medio cercano al ciento por ciento desde el mes de junio, mantenido durante enero ltimo.

 

El ndice global de precios de productos de base (cereales, carne, azcar, oleaginosas, lcteos) se sita en el nivel mximo desde que la FAO comenz a elaborarlo, hace 20 aos. Repunte que, de acuerdo con la entidad, constituye una seria amenaza para la seguridad alimentaria de los pases en desarrollo, donde se concentra la ms extensa porcin de la poblacin global, que gasta en la compra de provisiones hasta el 70 por ciento de los ingresos personales.

Algunas de las causas de este estado de cosas se arremolinan en decenas de documentos, en multitud de anlisis: las sequas, las inundaciones, los incendios que han asolado a Argentina, Ucrania, Australia, Rusia y el este de Europa, graneros por antonomasia. Rusia, tercer exportador mundial de trigo, perdi el pasado verano una cuarta parte de las cosechas, por una ola de calor y consiguientes fuegos, lo que constituy un mazazo para el mercado internacional

Pero a las causas naturales se unen las sociales. Dicen los que saben que la presin por las magras cosechas est haciendo disparar los precios merced a la compra y el acaparamiento desmedidos - ah, los sempiternos especuladores-. A ello se suma el crecimiento de la demanda a expensas de una mejor perspectiva econmica en pases emergentes como China y la India, que concentran a casi un tercio de los habitantes del planeta; y las distorsiones monetarias en los tipos de cambio, provocadas por la debilidad del dlar y su empecinada guerra contra el yuan y el euro.

Sin embargo, no pocos especialistas reparan, insisten, en la inexistencia de una real situacin de escasez, al menos por el momento. Las reservas de grano se reconstituyeron en 2008-2009. El trigo almacenado pas de 166 millones 190 mil toneladas a 196 millones 68 mil, conforme a estadsticas del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos. Incluso, se espera que en la campaa 2010-2011 los depsitos alcancen 176 millones 720 mil toneladas, no obstante las previsibles adversidades climticas.

 

Entonces? Razones (o sinrazones) imputables a los humanos. O a humanos insertos con ventaja en concretas condiciones socio-histricas. A aquellos que intentan coartar los resquicios hasta al nacional-desarrollismo en los estrechos mrgenes del capitalismo. A los que emplean ms de un tercio de los cereales producidos en el orbe como alimento animal, y cada vez ms a guisa de carburantes. (La fabricacin de etanol, por ejemplo, consume en los EE.UU. el 40 por ciento de la cosecha de maz, una de sus materias primas. Por eso se ha encarecido 62,40 por ciento!)

Si bien los poderosos aspiran a conservar para s el planeta con otro tipo de energticos, por no contaminantes y dados los estratosfricos precios de los derivados del petrleo y del gas, posiblemente eviten el quebradero de cabeza de buscar otra solucin ecolgica para mover sus coches, aun en el caso de que los agrocombustibles acarreen una hambruna feroz para los condenados de la Tierra.

Ahora, como alguien ha dicho, dejar de cosechar comida para alimentar automviles supone un magnfico negocio hasta un da. Quizs ni la concrecin de la promesa de los pases del G-8 (los ms ricos ms Rusia) de invertir 20 mil millones de dlares en la reactivacin de la agricultura planetaria llegue a conjurar el estallido gregario y final que por el costo de la harina, la leche, el azcar, ya se ha insinuado en multiplicados sitios de Asia, frica y Europa. Es duro siquiera imaginarlo, pero a la postre comer podra convertirse en un placer sensual, como fumar principalmente entre canbales.



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