Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-03-2011

Trpoli y Fukushima

Juan Jos Colomer Grau
Rebelin


1.- EL FIN DE LA ERA ATMICA

Pareca que tras el desmembramiento del bloque sovitico y la distensin nuclear, superado el trauma de Chernobyl y con el petrleo tomando exclusivo protagonismo en el debate energtico, que la era atmica se fue, pasando a los libros de historia o formando parte del paisaje cuando realizbamos un viaje en tren, seguros de que la central que veamos pasar no iba a estallar.

La serie de dibujos animados Los Simpson se encargaron de mostrar que todas las miserias y virtudes del ser humano occidental, bien podan tener como trasfondo y escensario una central nuclear, la cual, si bien no deja de tener un componente incierto en cada captulo, siempre permanece estable en tanto que escenario, de modo que capitulo tras capitulo podemos estar seguros de que no estallar.

La Era atmica desaparecida se caracterizaba por las amenazas, ya fuera por el debate sobre la seguridad de las centrales nucleares, avivado por Chernobyl, ya fuera mediante el sistema de autodestruccin mutua ideado por EEUU y la URSS (entre otros).

En este sentido, considerar que la Era atmica haba finalizado significaba al mismo tiempo que la amenaza tambin se haba marchado.

El debate sobre la energa nuclear reverdece cuando los gobiernos occidentales, especialmente Europeos, como modo de combatir el encarecimiento del barril de petrleo causado por las guerras de Irak y Afganistn, apuestan de nuevo por ella. Pero este es un debate condicionado por las crisis de abastecimiento de petrleo, de modo que la cuestin se polariza, sobre todo en los grandes medios de comunicacin, de petrleo vs energa nuclear, quedando marginadas otras opciones, pero tambin quedando marginado el componente de amenaza, el cual pasa de ser una posibilidad real de catstrofe, como demostr Chernobyl, a riesgo que hay que asumir para no pagar la factura petrolera.


2.- FUKUSHIMA

El tsunami que ha arrasado con gran parte de Japn ha puesto de relieve que la amenaza nuclear se hace efectiva por accidente, de tal modo que ni la ms perfecta de las seguridades pueden impedir que, a largo plazo, los accidentes ocurran. En este sentido, si bien podemos aceptar el fin de la era atmica en tanto que fin de la guerra fra, no debimos en cambio poner fin a la amenaza que la energa nuclear lleva consigo.

Quienes creyeron que extremando las medidas de seguridad tras la experiencia Chernobyl se lograba poner fin a esa amenaza, obviaron que hay hechos que maduran y hay hechos que ocurren por accidente, de modo que para eliminar verdaderamente la amenaza hay que eliminar lo que la crea y solo as se impedir el prximo accidente, el cual ocurrir por muchas centrales anti-tsunamis que seguro se estn empezando a proyectar ahora.


3.- EL FIN DEL AMIGO DICTADOR

El modo ms recurrente que han tenido los gobiernos occidentales para asegurarse un suministro estable de materias primas es mediante el apoyo de dictaduras, ya fuera abiertamente o subrepticiamente, sin que importe lo que haga este con su pueblo, pues con el amigo-dictador los derechos humanos son una cuestin secundaria.

Es con el abastecimiento de petrleo en el que este binomio se ha hecho ms visible. No hay que mirar ms que al gobierno Saud, del que podra decirse que es la dictadura con la que todos los gobiernos occidentales suean con instaurar all donde haya yacimientos abundantes.

Ahora bien, el dictador no siempre ha sido amigo, aunque puede que alguna vez haya sido. El caso de Saddam Hussein es paradigmtico en este sentido. Su error fue invadir Kuwait, gobernado por un verdadero amigo-dictador, dejando de ser amigo al momento y con ello volviendo inestable el destino de su produccin petrolera.

Cuando un amigo dictador pasa a ser enemigo el discurso democrtico entra en un primer plano, se potencia, se alaba, llenas las bocas respetables y las no respetables. Con ello se olvida que el enemigo una vez fue amigo y que tan solo es un dictador que masacra a su pueblo, que amenaza al mundo con armas de destruccin masiva o que ha perdido el Norte, nunca mejor dicho.

Pero esta cuestin tica, que los grandes medios de comunicacin se encargan de diseminar, solo se esgrime cuando el enemigo-dictador amenaza el suministro estable, de tal modo que se corre el peligro de desabastecimiento. Dado que los gobiernos occidentales no pueden permitirse estar desabastecidos, la intervencin militar, despus de vilipendiar, es el recurso que ltimamente ms estn utilizando cuando llega el fin del amigo-dictador.


4.- TRPOLI

Si Fukushima es la prueba plausible de que no hay energa nuclear segura, Trpoli es el escenario actual en el que el amigo-dictador una vez ms ha dejado de serlo.

Pero Gaddafi no ha pasado a ser enemigo por cambiar de rumbo y amenazar con el corte de suministro. Antes bien, nunca occidente se haba encontrado y haba sido tan amable como con el Gaddafi pre-revuelta.

Y es que son las revoluciones las que han desenmascarado al amigo-dictador en enemigo, pero no de occidente, sino de los pueblos a los que someten.

Ahora bien, los gobiernos occidentales se han encontrado con que las inesperadas revueltas y revoluciones (inesperadas, pero largamente maduradas como demuestra el profesor Vincen Navarro ), llegadas a Libia ponan en peligro el abastecimiento, de tal modo que el recurso de la intervencin militar, una vez el recuento de muertos de mano de Gaddafi ha sido suficiente alto para llamarle genocida (el mismo sistema utilizaron en Kosovo), que no es sino la palabra que certifica el fin de la amistad, y reconociendo de una tacada los derechos del pueblo Libio.

Derechos que, por otra parte, hace un ao estaban olvidados, obviados. Y que ha sido justamente ese olvido flagrante, ese sufrir un da y otro en las propias carnes ese olvido, el que ha estallado y amenaza a amigos-dictadores "legtimos".


5.- TRPOLI Y FUKUSHIMA

El arco que va de Trpoli a Fukushima marca la linea de un mundo dominado por dos modelos energticos, que sustentados por importantes intereses econmicos, buscan prevalecer frente a otras alternativas.

Trpoli simboliza el ms reciente escaln blico, por la avidez y dependencia de un recurso que se est agotando sin que nadie o casi nadie le busque sustitutos, a no ser la energa nuclear.

El arco que va de Fukushima a Trpoli es la lnea que marca la deriva demencial de unos dirigentes mundiales a los que sus marionetas se les escapan de las manos.

Pese a quien le pese, no hay guerras humanitarias como no hay energa nuclear ciento por ciento controlable. Lo que hay son los intereses de unos pocos que nos hicieron creer en el amigo-dictador como nos hicieron tomar una cerveza tranquilos con el trasfondo de la catstrofe nuclear.

Y dado que hablamos de un arco, cabe pensar en la posibilidad de que Trpoli y Fukushima estrechen el arco y acaben fusionndose como momento lgido en una Era de la informacin que solo trae miseria y represin a los pueblos.

 


Blog del autor: http://tiemposdenadie.wordpress.com/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter