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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-04-2011

Frente a la visita de Francisco Labastida (PRI) a la mxima casa de estudios de Mxico
El papel de la UNAM en los tiempos por venir

Los Brigadistas-UNAM
Rebelin


Hace unas semanas, el 9 de marzo, Francisco Labastida Ochoa visit la Facultad de Economa para presentar la propuesta de reforma hacendaria del PRI, invitado por un consejero tcnico miembro de los grupos polticos que controlan esa escuela desde hace muchos aos. El auditorio, como se acostumbra en este tipo de eventos, se llen de funcionarios y personal de confianza, mucha gente venida de diferentes estados del interior del pas, estudiantes becados que fueron citados (por no decir acarreados) ah mismo para una entrega de premios acadmicos, y algunos alumnos de Economa.

En ese contexto, un grupo de estudiantes, profesores y trabajadores de la Facultad se hicieron presentes y protestaron por la presencia del Senador en la UNAM, el mismo que cre a la PFP en 1999, cuerpo policiaco-militar que semanas despus asaltara la Universidad y encarcelara a ms de mil estudiantes huelguistas; el mismo que desvi ms de 500 millones de pesos de PEMEX (va el sindicato charro) para su campaa presidencial del ao 2000; y entre muchos otros atropellos ms, es el actual presidente de la comisin de energa del Senado, desde donde se impuls la liquidacin de Luz y Fuerza del Centro para su privatizacin, y se amarraron los contratos incentivados de PEMEX, para permitir que empresas trasnacionales puedan apropiarse de pozos maduros de petrleo de nuestro pas.

El siempre impositor, corrupto y entreguista Labastida, llam intolerantes a los que protestaban, dijo que no representan a toda la UNAM, y entre los gritos de el PRI y Labastida, la misma porquera! de los universitarios rebeldes, as como muestras de apoyo venidas de la masa de funcionarios y acarreados, el senador sali del auditorio Narciso Bassols. De inmediato el director Leonardo Lomel amenaz con sanciones y expulsiones a los que provocaron la salida obligada de Labastida, y as comenz un debate que es necesario dar entre la comunidad universitaria, sobre todo por los lgidos tiempos polticos que se vienen.

En su editorial del 17 de marzo, Ricardo Alemn, articulista de El Universal, extern una joya de argumentos: que lo ocurrido contra Labastida fue una grosera y una falta de civismo, a manos de una tribu de radicales que estn al servicio de un mesas tropical. Carlos Marn, en su editorial de ese mismo da en Milenio Diario, fue aun ms lejos: llama ignorantes y calumniadores a los alumnos por afirmar que el legislador se rob dinero de PEMEX para su campaa, y remata afirmando que los gritones y protestones universitarios son hoy unos bisoos linchadores, que sern fascistas titulados del maana. Otro editorialista de El Universal, Guillermo Sheridan, el 15 de marzo llam a defender a la UNAM de la talibanizacin promovida por los intolerantes, y exige airadamente a las autoridades que haya sanciones en su contra. La misma suerte de periodicazos y motes de talibanes intolerantes, tuvieron los estudiantes de Ciencias Polticas y Sociales que, frente a la visita del ex-dirigente nacional del PAN, miembro del grupo fascista El Yunque y presidente de la ultraconservadora Organizacin Democrata-Cristiana de Amrica (ODCA), Manuel Espino, protestaron y exigieron su salida de esa Facultad, apenas unos das despus de lo ocurrido con Labastida en Economa.

Ms que argumentos, los editorialistas, atendiendo a su adolorido sentimiento de clase, usan lugares comunes: llaman a impedir la intolerancia, a defender la libertad de expresin y promover el respeto y el civismo, intentando tocar la sensibilidad democrtica que tienen los universitarios, pero en el fondo cerrando filas para ganar terreno y permitir que la clase poltica pueda hacer de las suyas, sin que nadie se atreva a resongar; con la importancia que eso tiene en los tiempos electorales que se avecinan. Falta ao y medio para la grande, pero ya todos estn moviendo sus piezas.

La discusin aqu, por ms que el aparato del poder dentro y fuera de la UNAM pretendan desviarla, no es el derecho a la expresin, ni el respeto, la tolerancia o el civismo. Se trata de la defensa de algo elemental, nuestra dignidad, contra los que han abusado del poder y apabullado al pueblo con aos de saqueo y degradacin.

Tienen a Televisa y TV Azteca, y todos los recursos del pueblo que ya se alistan para despilfarrar en sus campaas vacas de contenido y llenas de mentiras. La UNAM no puede una pieza ms de su sucio engranaje. No podemos permitirlo.

Labastida y Manuel Espino, ellos s, verdaderos fundamentalistas del neoliberalismo y del abuso del poder, quisieron usar a la Universidad como trampoln poltico. Luego, imaginemos compaeros, podra venir a hacer campaa, por ejemplo, Enrique Pea Nieto, el asesino del estudiante Alexis Benhumea de la Facultad de Economa y quien orden la violacin de decenas de mujeres en Atenco. Qu le diramos? Desde la lgica del director Lomel o de Ricardo Alemn, sera algo como: pase usted seor, tal vez no estemos de acuerdo con que se asesinen estudiantes ni que se abuse sexualmente a mujeres campesinas inocentes, pero es usted bienvenido porque aqu respetamos el derecho a la libre expresin. En pocas palabras, en aras de la bendita tolerancia no tendramos ya nada qu defender, pues podran atropellarnos, humillarnos, insultarnos o robarnos sin que la mafia poltica tuviera consecuencias, ni protestas en su contra. A eso no podemos estar dispuestos a llegar.

Fue correcta la accin de protesta contra Labastida y contra Manuel Espino; como fue correcto y en una dimensin simblica mucho mayor el que el periodista iraqu lanzara su zapato a Bush por la guerra genocida contra su pueblo. Como tambin fue correcto que las madres de jvenes asesinados en Ciudad Jurez increparan a Caldern por la dizque guerra contra el narcotrfico que ya suma, segn las ltimas informaciones, la muerte de ms de 30 mil personas, incluidos ah ms de mil nios. Como fue correcto que en 1968, como en 1971, 1986 y 1999, los estudiantes de abajo hicieran de la UNAM un espacio crtico, de reflexin y resistencia por la construccin de una sociedad mejor para todos!

Ojal la situacin fuera que, en el contexto de la libre expresin (de la que, por cierto, siempre ha sido negado el pueblo), tuviramos civilizadas discusiones con los gobernantes, los convenciramos de que estn equivocados y corrigieran el camino. Eso no es ms que una utopa, una falsa esperanza. Nunca pasar. Es un engao en el que no podemos caer. Ellos saben que oprimen al pueblo, tan lo saben que ahora se escudan con miles de militares en las calles y una descomunal propaganda meditica para mantener desinformado, aplacado y desorganizado a todo el pueblo.

Que en la Universidad se debatan, libremente, todas las ideas. Pero en medio de esta descomunal ofensiva contra todos nuestros derechos sociales, polticos y econmicos, es un deber moral protestar contra los que tienen amarrada la nacin a sus intereses.

Lo menos que podemos hacer los estudiantes, profesores y trabajadores consientes para enviar un mensaje contundente y lleno de rebelda a los de abajo, es levantar nuestro voz y gritarle con firmeza a los dspotas y arrogantes en el poder: en la UNAM las campaas polticas de burlas y mentiras no pasarn!



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