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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-05-2011

Occidente atrapado por su propia propaganda
Hillary Clinton necesita un espejo

Paul Craig Roberts
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Uno de los deseos que me expresan a menudo los lectores se convirti en realidad hoy, 11 de mayo. Estuve en los medios dominantes. Era un programa de alcance mundial BBC World Service. Tambin haba otros participantes en el programa, y el tpico eran las observaciones de Hillary Clinton (10 de mayo) sobre la falta de democracia y derechos humanos en China.

Sorprend al presentador del programa cuando dije que las observaciones de Hillary era como si la sartn le dijera a la caldera qutate all ojinegra. Yo mismo me sent algo tomado por sorpresa por el apuro del presentador de la BBC britnica en salir en defensa de EE.UU. y lo dije ms adelante en el programa. Sin duda, haba odo hablar de

Abu Ghraib, de los detenidos en Guantnamo, de las prisiones secretas de tortura de la CIA repartidas por todo el mundo, de la invasin y destruccin de Iraq sobre la base de mentiras y engaos, de Afganistn, Pakistn, Yemen, Somalia, Libia. Sin duda era consciente de la hipocresa de Hillary cuando satanizaba a China y haca la vista gorda respecto a Israel,

Mubarak, Bahrin y los saudes. El historial chino no es perfecto, pero es tan malo? Por qu el ministro de exteriores chino no criticaba los abusos de los derechos humanos de EE.UU. y de las elecciones amaadas? Cmo es posible que China no se meta en los asuntos de los otros y nosotros s lo hagamos?

Esas preguntas no cayeron bien. Ninguno de los otros entrevistados o invitados pensaba que Hillary haba tomado una buena decisin, pero incluso los invitados chinos no estaban lejos de un modo de pensar que todo lo ve desde el punto de vista de que Occidente es el modelo segn el cual se juzga al resto del mundo. Al sealar nuestros propios defectos, yo estaba cuestionando ese estndar. El presentador y otros invitados no se pudieron escapar de las restricciones impuestas al pensamiento por el papel de Occidente como estndar mundial.

Lo que le ha pasado a Occidente es que slo puede ver su actuacin y la de otros a travs de los ojos de su propia propaganda. Se habl mucho de la falta de democracia en China. Mientras se transmita el programa de la BBC, llegaron noticias inoportunas de que los griegos haban vuelto a salir a las calles a protestar contra la imposicin de los costes del rescate de los bancos y de Wall Street los ricos a la gente de a pie a costa de sus vidas y aspiraciones. El gobierno irlands anunci que iba a confiscar con un impuesto parte de los fondos de pensin del pueblo irlands. Ni al presentador ni a los otros invitados se les ocurri que pudieran no ser desenlaces democrticos.

Es una extraa forma de democracia la que produce desenlaces polticos que recompensan a los pocos y castigan a los muchos, a pesar de las enrgicas protestas de los muchos.

Los politlogos comprenden que los resultados electorales de EE.UU. son determinados por poderosos intereses acaudalados que financian las campaas polticos y que las leyes aprobadas por el Congreso y que firma el presidente son escritas por esos grupos para servir sus mezquinos intereses. Semejantes conclusiones son descartadas como cinismo y no alteran el modo de pensar.

Mientras el presentador del programa y los invitados se gratificaban por la superioridad democrtica y humana de Occidente, la Unin Estadounidense por las Libertades Civiles distribua un boletn instando a sus miembros a oponerse a legislacin presentada al Congreso que otorgara al actual presidente y a sus sucesores una autoridad expandida para utilizar, por su propia iniciativa, la fuerza militar en cualquier sitio del mundo independientemente de las restricciones impuestas por la Constitucin de EE.UU. y el derecho internacional.

En otras palabras, en la gran democracia estadounidense, el presidente se va a convertir en un Csar.

Paul Craig Roberts fue editor del Wall Street Journal y secretario adjunto del Tesoro en el gobierno de Ronald Reagan. Su ltimo libro, How the Economy Was Lost, fue publicado recientemente por CounterPunch/AK Press. Se puede contactar con l en: [email protected]

Fuente: http://www.counterpunch.org/roberts05122011.html



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