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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-05-2011

La guerra que viene: operaciones militares al sur de Mxico y Centroamrica

Ricardo Martnez Martnez
Rebelin


No bastan movilizaciones masivas para detener la violencia estatal y sus correlatos mafiosos como el narcotrfico. No bastan 40 mil muertes, 16 mil secuestros y 6 mil desapariciones forzadas para declarar que en Mxico se vive y muere en guerra. No bastan las denuncias mundiales sobre la catstrofe que sume a aquel pas integrado-subordinado al sur de los Estados Unidos desde 1994 con el TLC, y profundizado en 2005 con la ASPAN. Hace falta ms y ms creatividad, organizacin civil y movilizaciones regionales y mundiales para frenar la barbarie.

Para los Estados Unidos, en cambio, es urgente abrir otro teatro de operaciones militares y guerreras en el sur de Mxico y en la regin que es considerada, segn el departamento de Estado, la ms peligrosa del mundo: el tringulo entre Guatemala, Honduras y El Salvador.

Disear un conflicto blico para cumplir con las metas planteadas para la seguridad y prosperidad de los Estados Unidos y reposicionar su hegemona en la regin latinoamericana que fue perdiendo en los ltimos aos, es prioridad para el stablishment gringo. Si no lo logr con el ALCA, lo har con el paraguas de la seguridad y el discurso de los enemigos potenciales de las democracias. Comienza as la estratgica guerra global de intereses.

El jefe del Comando Sur (Southcom), Douglas Fraser, inst recientemente al gobierno de Felipe Caldern a abrir en la frontera sur de Mxico un frente de guerra contra el narcotrfico y controlar, a partir de polticas regionales, el corredor del Istmo bajo el pretexto de ser el rea de mayor trfico de drogas, el ochenta por ciento, que llegan a los Estados Unidos. El estratega militar sostuvo: El Tringulo norteo de Guatemala, El Salvador y Honduras es la zona ms letal del mundo fuera de las zonas de guerras activas.

Esto significa, en coordenadas militares, que la regin est identificada como eventual zona de guerra. S, extender la guerra que padece Mxico hasta Centroamrica.

No se trata de la guerra contra un difuso enemigo interno, sino la guerra contra las corporaciones transnacionales del crimen organizado, nos dicen los representantes del Pentgono; se trata de una guerra definitiva para acabar de raz el mal, que no ha podido acabar el gobierno mexicano.

Pero en realidad se trata de una guerra regionalizada, sin fronteras ni cdigos militares clsicos, en la cual los que pierden son, sobre todo, civiles, gente inocente, en esta zona lastimada por el intervencionismo estadunidense de antao y quienes ganan son los que financias las guerras, trafican armas, negocian rutas de dinero y trfico de drogas con altos dividendos.

Segn un cable de la Agencia AFP fechado el pasado 15 de abril, jefes militares de los Estados Unidos y Canad asistieron a una reunin sobre seguridad en la frontera sur de Mxico. Participaron los gobiernos de Mxico, Guatemala y Belice. Trataron temas de narcotrfico, trfico de personas y polticas de seguridad conjunta. Los acuerdos y resultados fueron considerados secretos y, con ello, se dio otro paso ms hacia la estrategia de dominacin va la militarizacin.

La regin ya vive, en los hechos, el escalamiento de operaciones castrenses. Desde 1994, en el estado de Chiapas, fueron desplegados sistemticamente al menos 40 mil efectivos del ejrcito mexicano con el objetivo de acabar con la insurgencia del Ejrcito Zapatista de Liberacin Nacional (EZLN).

Las tropas militares han realizado movimientos dinmicos, acciones coordinadas encubiertas, inteligencia y cobertura a los grupos paramilitares para socavar la organizacin social de las comunidades indgenas en los Altos, Selva y Norte de la entidad al sur de Mxico.

Adems, la regin costa y fronteriza, experimenta, segn las necesidades polticas del momento, el patrullaje sistemtico de la polica de migracin que persigue y reprime a los caminantes de Centro y Sudamrica.

A partir del llamado reciente de la DEA y el Departamento de Estado a militarizar la frontera, se crearon dos bases militares con 1200 efectivos. Un cinturn de contencin supuestamente para la lucha contra el crimen organizado en una de las fronteras ms vulnerables para la poblacin civil de paso, migrantes que en su desesperacin por encontrar salidas a su pobreza, caminan por esta zona.

En Guatemala, se viven estados de excepcin, suspensin de las garantas individuales, en zonas consideradas peligrosas. En diciembre de 2010 y enero de 2011, el ejrcito ejecut la medida en Alta Verapaz, frontera con Mxico, al sealar actividades del crimen organizado trasnacional.

En Honduras, un golpe de Estado en 2009 dio la concentracin del poder real a las fuerzas armadas. Crmenes de lesa humanidad son realizados todos los das bajo la sombra del cuestionado gobierno de Porfirio Lobo.

En El Salvador, las acciones delincuenciales de las pandillas justifican las acciones de los militares en las calles.

Como colofn, el gobierno de los Estados Unidos anunci por medio del Presidente Obama la canalizacin de 200 millones de dlares para temas de seguridad en la regin centroamericana.

En sntesis la zona, el sur de Mxico y el tringulo letal de Centroamrica, ya cuenta con una considerable presencia militar y de agencias, internas y externas, que prefiguran un nudo de seguridad regional bajo la orientacin del departamento de Estado, y una zona altamente vulnerable donde se podran desencadenar enfrentamientos como los que ahora se viven en el norte de Mxico.

Durante cuatro das, la poblacin civil mexicana comenz a perder el miedo y salir a las calles en varias localidades del pas con el fin de demandar el fin de la guerra, la cancelacin de la estrategia militarista de Felipe Caldern ante el problema del narcotrfico.

Llamaron a refundar la nacin a partir de un nuevo pacto social donde se trate el tema de las drogas como un problema de salud pblica, combatir las races econmicas del crimen organizado y sus ligas con el poder financiero y poltico, la aplicacin de una poltica social de emergencia para los jvenes y una reforma democrtica.

Es urgente el despertar de la sociedad civil en nuestra regin. Es urgente un movimiento social de alcances regionales para evitar las consecuencias que pueden estallar en poco tiempo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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