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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-05-2011

La guerra de India contra su propio pueblo
La ira de Shiv

Justin Raimondo
Antiwar.com

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Con la muerte de Osama bin Laden, y con al-Qaida desorientada, el nuevo enemigo por el momento es Pakistn un objetivo que Barak Obama tena en su punto de mira incluso antes de asumir el cargo-. Un artculo reciente en el New Yorker el cabecilla de la opinin de la elite "Obamtica" va en pos de Pakistn con las insinuaciones que ya son familiares: hacen doble juego, ocultaron a bin Laden, nos odian a pesar de los miles de millones que les dimos como ayuda, etc. etc. El artculo, de Lawrence Wright, autor de The Looming Tower, trata de colocar nuestro problema paquistan en perspectiva histrica:

Es el fin de la Segunda Guerra Mundial, y EE.UU. decide qu hacer respecto a dos pases inmensos, pobres, densamente pobladosde Asia. EE.UU. elige a uno de los pases y se convierte en su benefactor. Durante dcadas vierte miles de millones de dlares en la economa del pas, el entrenamiento y equipamiento de sus fuerzas armadas y en sus servicios de inteligencia. El objetivo declarado es crear un aliado confiable con instituciones fuertes y una democracia moderna, vigorosa. El otro pas, mientras tanto, es desdeado porque forja alianzas con enemigos de EE.UU.

El pas no elegido era India, que se inclinaba hacia la Unin Sovitica durante la Guerra Fra. Pakistn se convirti en el protegido de EE.UU. y apoyaba firmemente su lucha para frenar al comunismo. Los beneficios que Pakistn obtuvo de esa relacin fueron rpidamente evidentes: en los aos sesenta su economa era ejemplar. India, al contrario, era un caso perdido. Luego pasaron cincuenta aos. Cul fue el resultado de ese experimento social?

Ntese que supuestamente la prosperidad de Pakistn se debe enteramente a su proximidad al poder estadounidense y la pobreza de India a su distancia. Todos los caminos llevan a Roma.

India se convirti en el Estado que tratamos de crear en Pakistn. Es una estrella econmica ascendiente, poderosa en lo militar y democrtica, y comparte los intereses estadounidenses. Pakistn, sin embargo, es uno de los pases ms antiestadounidenses del mundo y un patrocinador encubierto del terrorismo.

Todo el resto del artculo es sobre Pakistn, repleto de arteras insinuaciones pero naturalmente sin ninguna evidencia real implicando que Islamabad dio refugio a bin Laden en una casa que pareca haberse construido expresamente para protegerle. Y qu pasa con la maravillosa India, esa democracia modelo que comparte intereses estadounidenses no especificados? Wright no nos ofrece nada ms que un breve elogio a sus supuestas virtudes. Pero cul es la realidad?

En el gobierno de Obama hay quienes arguyen ahora que tenemos que inclinarnos hacia India y abandonar al nico pas Pakistn cuyos servicios de inteligencia han arrestado y procesado a ms importantes terroristas de al-Qaida que todas las agencias de mantenimiento del orden occidentales juntas. El artculo de Wright entrega un poco ms de carne para sus caones. Pero las gentes de EE.UU. no saben nada sobre India, o lo que pasa all: si lo supieran y especialmente los oh-tan-preocupados intelectuales liberales de medio pelo que leen el New Yorker rechazaran la posicin simplista favorable a India de Wright.

En su marcha hacia el desarrollo y su ahnco por explotar vastos recursos naturales, India ha estado librando una feroz guerra contra su propio pueblo, una maligna campaa implacable para expropiar tierras actualmente habitadas por pueblos tribales y entregarlas a inmensas corporaciones con conexiones polticas, indias y multinacionales. Se llama la Caza Verde, y la escritora Arundhati Roy la describe como sigue:

La Constitucin india, el fundamento moral de la democracia india, fue adoptada por el Parlamento en 1950. Fue un da trgico para los pueblos tribales. La Constitucin ratific la poltica colonial y convirti al Estado en custodio de las tierras tribales. De un da para otro convirti a toda los pobladores de las tribus en precarios en su propia tierra. Les neg sus derechos tradicionales a los productos de los bosques, criminaliz todo un modo de vida. A cambio del derecho a voto les arrebat su derecho al sustento y a la dignidad.

Ah!, la democracia, no es maravillosa?

Despus de desposeerlos y lanzarlos a una espiral descendiente de indigencia, en un cruel juego de manos, el gobierno comenz a utilizar su propia penuria contra ellos. Cada vez que necesitaba desplazar a una gran poblacin para represas, proyectos de irrigacin, minas hablaba de llevar a los tribales a la vida normal o a otorgarles los frutos del desarrollo moderno. De las decenas de millones de personas desplazadas en el interior (ms de 30 millones solo por las grandes represas), refugiados del progreso de India, la gran mayora es de los pueblos tribales. Cuando el gobierno comienza a hablar de bienestar tribal, es hora de preocuparse.

Conozco la reputacin de la seora Roy como una especie de izquierdista: su simpata por los rebeldes maostas, aunque nunca supera su revulsin ante sus tcticas y la rigidez de sus dirigentes, sale a relucir claramente a pesar de todo. Sin embargo su desprecio por las pretensiones humanitarias de desalmados burcratas gubernamentales resueltos a asesinar es delicioso.

La expresin ms reciente de preocupacin ha provenido del Ministro del Interior P. Chidambaram quien dice que no quiere que los pueblos tribales vivan en culturas de museo. El bienestar de los pueblos tribales no pareca constituir una prioridad semejante durante su carrera como abogado corporativo, representante de los intereses de varias importantes compaas mineras. Por lo tanto sera una buena idea que se investigara la base de su nueva ansiedad.

Durante los ltimos cinco aos o algo as, los gobiernos de Chhattisgarh, Jharkhand, Orissa y Bengala Occidental han firmado cientos de Memorandos de Entendimiento con corporaciones, por un valor de varios miles de millones de dlares, todos ellos secretos, para plantas siderrgicas, fbricas de hierro esponjoso, centrales elctricas, refineras de aluminio, represas y minas. A fin de que los Memorandos de Entendimiento se conviertan en dinero autntico, hay que desplazar a los pueblos tribales.

De ah esta guerra.

Milicias patrocinadas por el gobierno armadas y entrenadas por los israeles, los aliados ms cercanos de India estn involucradas en una campaa coordinada para expulsar a los nativos de sus tierras centenarias y agruparlos en campamentos, donde son vigilados da y noche por sus benefactores del gobierno. Los que se resisten son masacrados, violados y expulsados a las selvas donde se unen a los rebeldes maostas que han acogido su causa-. Los naxalitasahora se consideran la principal amenaza para la seguridad de India y existe una campaa de contrainsurgencia para eliminarlos, un esfuerzo cuya consigna combatir a las guerrillas como una guerrilla podra haber sido acuada por el general David Petraeus y nuestros propios contrainsurgentes que tratan de hacer lo mismo en Afganistn.

El gobierno indio toma su parte, y otorga licencias a las compaas mineras para que saqueen el resto, a medida que las tierras del gobierno se privatizan y se fuerza a los habitantes originales a la penuria y a la dependencia del gobierno. Una campaa del gobierno para hinduizar a los pueblos tribales se ha anunciado y tal como han sido aplanadas aldeas enteras, su gente arreada como ganado, hasta los nombres de las localidades de la regin se han abolido.

Como informa la seora Roy, el gobierno, en alianza con las compaas mineras, ha lanzado una campaa agresiva para devolver a los tribales al redil hind. Con el disfraz de un benvolo proyecto de ingeniera social que ayudara al progreso de los pueblos tribales bajo la rbrica de responsabilidad social corporativa! esto involucraba, como dice Roy:

Una campaa para denigrar la cultura tribal, inducir al auto-odio, e introducir el gran obsequio del hinduismo las castas. Los primeros conversos, los jefes de las aldeas y los grandes terratenientes gente como Mahendra Karma, fundador de Salwa Judum [el escuadrn de la muerte patrocinado por el gobierno] recibieron el estatus de Dwija, nacidos dos veces, brahmanes. (Por cierto esto fue una especie de engao, porque nadie puede llegar a ser un brahmn. Si ellos pudieran, ya seramos una nacin de brahmanes). Pero ese hinduismo falsificado es considerado suficientemente bueno para los pueblos tribales, como todas las marcas falsificadas de todo lo dems galletas, jabn, cerillas, aceite que se venden en los mercados de las aldeas. Como parte de la campaa Hindutva los nombres de las aldeas se cambiaron en los registros de la propiedad, lo que llev a que la mayora tiene ahora dos nombres: los nombres populares y los nombres gubernamentales. La aldea Innar, por ejemplo, se convirti en Chinnari. En las listas de votantes, los nombres tribales se cambiaron por nombres hindes. (Massa Karma se convirti en Mahendra Karma.) Los que no se presentaron para unirse al redil hind fueron declarados katwas (con lo que queran decir intocables) quienes despus de convirtieron en el apoyo natural para los maostas.

Si ha habido alguna vez un caso de un Gran Gobierno que enloqueci convertido en un asesino es el de los esfuerzos del gobierno indio por erradicar la cultura y los derechos de propiedad de los pueblos tribales, cuyos recursos son supuestamente protegidos por la Constitucin india. Pero eso es solo en el papel. En la realidad bueno, aqu est, dejemos que nos lo diga Roy:

El problema perenne, la verdadera maldicin de la vida de la gente fue el mayor terrateniente de todos, el Departamento Forestal. Cada maana losfuncionarios forestales, incluso el ms subalterno de ellos, se presentaba en las aldeas como una pesadilla, impidiendo que la gente arara sus campos, recolectara lea, recogiera hojas, cosechara frutas, pastoreara su ganado, que viviera. Llevaban elefantes para arrasar los campos y desparramaban semillas de acacias nilticas para destruir el suelo al pasar. Golpeaban a la gente, la arrestaban, la humillaban y destruan sus cultivos. Evidentemente, desde el punto de vista del Departamento Forestal, era gente ilegal involucrada en una actividad anticonstitucional, y el Departamento solo estaba implementando el Vigor de la Ley. (Su explotacin sexual de mujeres era solo un privilegio adicional en un puesto incmodo).

Gente ilegala la que haba que apartar como si fuesebasura. En India, el Vigor de la Ley no protege la propiedad y el patrimonio de los pueblos nativos, slo los beneficios de las corporaciones con conexiones polticas, que compran polticos y medios y tienen a sus rdenes el poder del Estado.

Millones de personas han sido desplazadas, decenas de miles asesinadas por las milicias gubernamentales y el resultado ha sido el aumento de una insurgencia que hace que los talibanes parezcan relativamente mansos en comparacin. El Partido Comunista de India (Maosta) (CPI) asumi la causa de los nativos, y sus tcticas brutales y su ideologa fantica han creado un campo de batalla marcado por una extrema devastacin.

La respuesta del gobierno indio ha sido una represin que cuestiona la descripcin de Wright de India como una especie de democracia modelo. La promulgacin de leyes contra la sedicin ha empoderado al gobierno para arrestar a cualquiera que muestre incluso la ms vaga simpata por los insurgentes. Como informa Asia Times:

Segn la Seccin 124(a) del Cdigo Penal Indio (IPC): Cualquiera que por medio de palabras, habladas o escritas, mediante signos, represenciones visibles o de cualquier otra formaconduzca o intente conducir al odio o al desprecio o incite o intente incitar al descontentocon respecto al gobierno establecido por la ley en India, ser castigado con prisin perpetua, a la que se podr agregar una multa, o con encarcelamiento que se puede extender a tres aos, al que se podr agregar una multa, o con una multa.

El gobierno indio est empeado en una campaa genocida contra sus propios pueblos nativos, a los que ha marginado e identificado como las ltimas vctimas en la marcha forzada del pas hacia el desarrollo. Si esto es democracia, qu es la tirana?

Antes que nuestros geoestrategas de saln decidan que EE.UU. debera alinearse con India, ms valdra que se detuvieran y contemplaran el lo en el que se estn metiendo. Una alianza india-estadounidense involucrara nuestra complicidad en la exterminacin de todo un pueblo, por no hablar de la toma y virtual anexin de Cachemira, donde se utilizan las mismas tcticas de contrainsurgencia, con resultados similares.

India es una vasta prisin de pueblos, cuyo gobierno apenas es capaz de mantener el control de sus numerosos Estados de tendencias separatistas, y a pesar de eso los brahmanes de Nueva Delhi creen ser los gobernantes de una superpotencia en ascenso, con ambiciones de dominar toda Asia del Sur. Antes de que abandonemos a Pakistn y nos comprometamos con India, ms vale que pensemos en las consecuencias de nuestros actos.

Justin Raimondo es director of Antiwar.com. Es autor de An Enemy of the State: The Life of Murray N. Rothbard (Prometheus Books, 2000), Reclaiming the American Right: The Lost Legacy of the Conservative Movement (ISI, 2008), y Into the Bosnian Quagmire: The Case Against U.S. Intervention in the Balkans (1996). Tambin es editor colaborador de The American Conservative, socio senior del Randolph Bourne Institute, y experto adjunto del Ludwig von Mises Institute. Escribe frecuentemente para Chronicles: A Magazine of American Culture.

Copyright Antiwar.com 2011

Fuente: http://original.antiwar.com/justin/2011/05/19/indias-war-on-its-own-people/

rCR



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