Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-05-2011

El primer ministro israel demuestra a Obama quin es el que manda
El triunfo de Netanyahu

Justin Raimondo
Antiwar.com

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


La recepcin exttica que dieron al primer ministro israel Binyamin Netanyahu cuando ascendi al estrado para dirigirse a una sesin conjunta del Congreso fue como los triunfos con los que honoraban a los generalesromanos cuando volvan de sus guerras de conquista. Es verdad, Bibi no llevaba a la zaga a un presidente Obama encadenado, como los romanos arrastraron a Vercingetorix, rey de los galos, pero por otro lado no necesitaba hacerlo. Solo horas antes, el senador Harry Reid haba renegado de su propio presidente y lder de su partido, al distanciarse del plan de paz para Medio Oriente del gobierno de Obama, reiterando su apoyo a Netanyahu, mientras otros demcratas corran a las colinas. El triunfo de Netanyahu despus de 56 entusiastas ovaciones de pie fue total.

El contenido del discurso del primer ministro fue casi irrelevante: fue la usual panoplia de mentiras, sesgo, y alarde. Mentiras sobre lo bien queva la economa palestina, restando importancia a la criminal ocupacin por Israel de territorios conquistados, y alardeando del poder sionista, no del poder militar del Estado judo, sino de su poder poltico aqu mismo, en EE.UU. Cuando se trata de una competencia entre el jefe ejecutivo de la nacin ms poderosa del mundo y el primer ministro de un pas que caera al abismo sin apoyo de EE.UU., este ltimo demostr su superior potencia.

En un Medio Oriente inestable, Israel es el nico apoyo de la estabilidad. En una regin de alianzas variables, Israel es el aliado inquebrantable de EE.UU. Israel siempre ha sido pro estadounidense. Israel ser siempre pro estadounidense.

Solo en un universo alterno, un Mundo Bizarro, es Israel el nico apoyo de la estabilidad en una regin voltil. Ms bien, la verdad, es todo lo contrario: el Estado judo es la fuente primordial de inestabilidad, debido enteramente a su inclemencia falta de humanidad al imponer una ocupacin militar que abruma la conciencia del mundo.

Netanyahu lo ve al revs: EE.UU. es y ha sido el aliado inquebrantable de Israel, y a pesar de ello, como descubri el vicepresidente Joe Biden en su ltimo viaje a Israel, eso no impide la hostilidad abierta de los israeles. Emboscado y humillado por sus anfitriones en sumo grado descorteses quienes anunciaron una nueva ronda de construciones de asentamientos el da mismo de la llegada del vicepresidente Biden aprendi en directo que no es un trato recproco.

Mis amigos, no necesitis construir una nacin en Israel. Ya estamos construidos. No tenis que exportar democracia a Israel. Ya la tenemos. No necesitis enviar soldados estadounidenses para defender Israel. Nos defendemos solos. Habis sido muy generosos al darnos los instrumentos para cumplir la tarea de defender solos Israel. Gracias a todos vosotros, y gracias a usted presidente Obama, por vuestro inalterable compromiso con la seguridad de Israel. S que los tiempos econmicos son duros. Lo aprecio profundamente.

Cuntas mentiras puede meter un escritor de discursos en un solo prrafo? Estamos involucrados en laconstruccin de la nacin de Israel, de qu otra manera gastan los israeles los increbles 3.000 millones de dlares al ao en ayuda? Ya estamos construidos, significa que podemos eliminar los subsidios a los israeles y dejar de pedir prestado a los chinos para aplacar a Tel Aviv? Seguramente Netanyahu no quera decir eso.

En cuando al alarde de que EE.UU. no necesita exportar democracia a Israel porque ya la tenemos qu se le puede decir al gobernante de una nacin que ha establecido una tirana de dos niveles, otorgando a los miembros de un grupo religioso derechos de voto y la posibilidad de viajar libremente y relegando al resto a un limbo poltico y a la condicin de ilotas encarcelados en su propia tierra?

Qu se puede decir, excepto: Usted miente?

Netanyahu, cuya primera reaccin al levantamiento en Egipto fue apoyar a Mubarak y poner reparos al espectro de una toma del poder por la Hermandad Musulmana en El Cairo, tuvo el descaro de saludar la pica batalla que ahora se desarrolla en Medio Oriente, que, afirm, es entre la tirana y la libertad. Sin embargo, en esta batalla, Israel est al otro lado al lado de los tiranos y siempre lo ha estado. Millones de jvenes estn determinados a cambiar su futuro, pontific, con resonantes aplausos. Todos los admiramos. Se arman de valor. Arriesgan sus vidas. Demandan dignidad. Desean libertad.

A Bibi se le olvid mencionar a esos mismos jvenes que arriesgan sus vidas ydemandan dignidad en los territorios ocupados. Se atreve a evocar esas extraordinarias escenas en Tnez y El Cairo, comparndolas con lo que sucedi en Berln y Praga en 1989. Y sin embargo, seguramente sabe que se arman de valor contra las FDI [ejrcito israel], que los acribilla en las calles de Palestina ocupada. No creo que Bibi quiera decir que elogia a esos seres valerosos.

Bibi elogia la primavera rabe de esperanza democrtica, y pasa a lamentar que se haya sofocado la esperanza en Tehern en 1979, el ao en el que los mullahs triunfaron en Irn. Tal vez recordareis lo que pas entonces. Y recuerda l el papel jugado por Israel en esos eventos? El Mossad ayud a establecer la temida SAVAK, la implacable polica secreta del Shah iran, que tortur y encarcel a muchos miles de personasy aplast a todos los oponentes al rgimen. Ese pedazo de historia lo olvid el primer ministro, cuya memoria es necesariamente selectiva.

El que se escuchen aplausos a la hipocresa de Netanyahu tan ruidosos, tan insistentes, incluso un poco histricos es una vergenza para EE.UU., sobre todo si expresa falsedades tan flagrantessin pedir disculpa: El primer ministro habl de el camino de la libertad y opin:

Ese camino no slo lo allanan las elecciones. Se allana cuando los gobiernos permiten protestas en las plazas de las ciudades, cuando se limitan los poderes de los gobernantes, cuando los jueces estn obligados a las leyes no a hombres, y cuando los derechos humanos no pueden ser aplastados por lealtades tribales o el gobierno de la turba.

Qu protestas permiten en las plazas de las ciudades de Palestina, donde los matones de las FDI regularmente asesinan y mutilan a manifestantes pacficos? Qu lmites se fijan a los gobernantes de Israel si pueden destruir un olivar que ha sido palestino durante miles de aos y proclaman que es un asentamiento legtimo? Y se queja realmente Netanyahu de lealtades tribales, l, que encabeza una tribu cuya reivindicacin del pas se basa en antiguas supersticiones?

Un despliegue ms atroz e insoportable de absoluta chutzpah [descaro] jams ha obtenido una plataforma en el Congreso de EE.UU.: naturalmente, provoc xtasis de aprobacin.

El mensaje que Netanyahu envi al Congreso, al presidente, y al pueblo estadounidense en su discurso es bastante simple: No habr negociaciones. Punto y basta. Y adems: esta intransigencia est respaldada por los dirigentes de ambos partidos. Mientras prcticamente cada candidato republicano a la presidencia se puso de parte de Netanyahu contra el gobierno, como probablemente era de esperar, tanto el senador Reid como el jefe demcrata en la Cmara, Steny Hoyer, se presentaron ante AIPAC y declararon que no debe haber condiciones previas para negociaciones; es decir que los israeles pueden construir todos los asentamientos que quieran con los dlares de nuestros contribuyentes, e ignorar simplemente el llamado del presidente a dejar de hacerlo. Cuando hay que elegir entre su presidente el lder de su partido y un gobernante extranjero, ni siquiera es un desafo difcil: Bibi gana, sin ninguna duda.

Es el gran peligro de tener de ser un imperio: cabilderos extranjeros, que tienen un inters vital en el camino que tome la poltica exterior estadounidenses, que tienen todos los incentivos y oportunidades para tomar el control del aparato poltico. Para ellos la seguridad nacional y los intereses de EE.UU. son de importancia secundaria, cuando los toman en consideracin: primero y ante todo: es Israel hasta el final, en el Congreso, en la dirigencia de ambos partidos y en sectores claves de la propia burocracia de la seguridad nacional.

Esta quinta columna socava activamente obvios intereses estadounidenses en la regin la lucha contra el terrorismo, el acceso seguro al petrleo, el mantenimiento de buenas relaciones con nuestros aliados rabes y lo hace como parte de una campaa bien coordinada y bien financiada para asegurar los objetivos israeles. Tel Aviv aprovecha el sistema poltico estadounidense para sacar el mximo provecho: miles de millones de dlares en ayuda, deferencia hasta llegar al servilismo, y un cheque en blanco para hacer lo que le venga en gana.

La ONU sigue adelante con su plan, cuando llegue septiembre, deinaugurar un Estado palestino independiente, y es lo que el presidente trata de evitar. Una declaracin unilateral palestina de independencia apoyada por muchos si no la mayora de nuestros aliados llevar el tema a un punto crtico y subrayar la condicin de Israel de paria internacional. Al mismo tiempo, tambin destacar el aislamiento de EE.UU. como principal benefactor y protector de Israel,

Cul es entonces la solucin anti-intervencionista para este problema eternamente insoluble?

En este caso, la no intervencin es una frase sin sentido. Hemos estado interviniendo, durante muchos aos y a escala masiva: armando al ejrcito israel, apoyando a Israel en la ONU, disculpando toda atrocidad cometida en nombre del derecho de Israel a la autodefensa. Decir, ahora, que debemos dejar que israeles y palestinos lleguen a un acuerdo por s solos, cuando ya hemos manipulado las probabilidades a favor de Israel, es agregar insultos a las numerosas heridas sufridas por el pueblo palestino.

Es un asunto bastante urgente. Israel es, sencillamente, un inmenso lastre para EE.UU., no solo en lo financiero, sino tambin en trminos de nuestros verdaderos intereses en la regin y en todo el mundo. Mediante sus acciones, el Estado judo ha declarado la guerra a todo el mundo musulmn ms de mil millones de personas, un tercio de los habitantes de la tierra y ha logrado arrastrarnos a ese conflicto que no se puede ganar.

Israel tambin es un inmenso lastre moral, una Esparta implacable que trata a sus ilotas palestinos con descarada crueldad, arrasando sus casas, apoderndose de sus tierras, y haciendo todo lo posible por expulsarlos de la Tierra Prometida. Dcadas de guerra constante han radicalizado al electorado israel y han generado criaturas como Avigdor Lieberman, un virulento racista y ultranacionalista, un hombre que una vez propuso hacer volar la represa de Asun, y ahora es el ministro de Asuntos Exteriores del Estado judo!

El afeamiento de Israel ha sido un proceso largo, terriblemente degenerativo. Mientras los propagandistas pintan el cuadro usual del Estado judo como una isla verde en un mar de despotismos rabes, la historia reciente muestra que este escenario opera a la inversa: es el mundo rabe el que se est liberando de autoritarismo e Israel el que va en camino a resucitar un viejo despotismo tribal.

El lobby de Israel, como lo sabe todo el mundo, maneja con destreza una enorme y yo dira, decisiva influencia sobre la poltica de EE.UU. en Medio Oriente y as ha deformado el proceso de toma de decisiones polticas, volvindolo disfuncional. Nuestro apoyo incondicional a Israel es la fuente de gran parte de nuestro problema en ese terreno: es el principal reclutador de al-Qaida, y la razn primordial por la que carecemos de toda credibilidad en el mundo rabe y musulmn. Durante mucho tiempo los aliados rabes de EE.UU. Mubarak, los reyes y emires del Golfo, la monarqua jordana han detenido las mareas de la historia e intensificado un nacionalismo agraviado. Esas mareas se han liberado, y amenazan con arrollar no solo a los potentados decadentes de la regin sino tambin a Israel y nuestros intereses-.

La estrategia israel de aprovechar la tutela de Occidente ha dado resultados hasta llegar a este punto, pero esa fase de la evolucin del Estado judo llega rpidamente a su fin. Con la crisis econmica en EE.UU. y Europa, Occidente ya no se puede permitir el pago de los enormes subsidios que son todo lo que separa a Israel del desierto. Tambin en el terreno moral, Israel pierde su antigua respetabilidad. Los europeos estn listos para lavarse las manos de esos molestos colonizadores, y mucha gente en EE.UU. cuestiona por primera vez la condicin tica de una nacin que mantiene cautivo a todo un pueblo dentro de sus fronteras de facto.

Dejemos, por tanto, que Netanyahu saboree su momento de triunfo, y dejemos que su corte de aduladores estadounidenses e internacionales allen de alegra, porque a Israel se le acaba el tiempo. Puede que la crisis no sea maana opasado maana, pero llegar. Y cuando llegue, recordad: los israeles tuvieron su oportunidad. Tuvieron la oportunidad de negociar, la oportunidad de hacer la paz con los palestinos y con el mundo y se negaron. Lo que resulte caer sobre sus cabezas, no sobre las nuestras.

Es hora de que Israel pague el precio de su desafo: aunque el fervor del entusiasmo de nuestros estadistas por Netanyahu parece excluir un recorte de la ayuda de EE.UU., me pregunto cuntos de esos animosos polticos se pondrn de pie y justificarn el envo de miles de millones de dlares a Israel mientras se priva a nuestros propios ancianos desus cheques de la Seguridad Social. Ambiciosos intrusos que cuidan ansiosamente sus escaos aparentemente seguros en el Congreso podran terminar alentados a cuestionar la vaca sagrada de la ayuda a Israel. El senador Rand Paul, el hroe del Tea Party, ha llamado abiertamente a acabar con esa ayuda, un acontecimiento poco probable por el momento, pero una importante posicin que rompe precedentes y allana el camino para un debate sobre la reduccin de esa ayuda.

Israel ha sido llamado el Estado 51 por amigos y enemigos, y a pesar de ello tenemos que enfrentar, sin ilusiones o histrionismo emocional, las consecuencias de semejante relacin especial. Estamos realmente dispuestos a hacerloy somos capaces de asegurar la supervivencia de una colonia de asentamientos que se ha implantado como una garrapata en medio del mundo rabe, y no solo eso, sino que se ha expandido en tamao y agresividad con el paso de los aos hasta el punto de convertirse en un gigantesco fastidio que emana olor a odio yest listo para explotar en cualquier momento?

Realmente su destino es ser nuestra carga? Y por cunto tiempo ms?

Justin Raimondo es director of Antiwar.com. Es autor de An Enemy of the State: The Life of Murray N. Rothbard (Prometheus Books, 2000), Reclaiming the American Right: The Lost Legacy of the Conservative Movement (ISI, 2008), y Into the Bosnian Quagmire: The Case Against U.S. Intervention in the Balkans (1996). Tambin es editor colaborador de The American Conservative, socio senior del Randolph Bourne Institute, y experto adjunto del Ludwig von Mises Institute. Escribe frecuentemente para Chronicles: A Magazine of American Culture.

Fuente: http://original.antiwar.com/justin/2011/05/24/netanyahus-triumph/

rCR



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