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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-06-2011

Por qu Thomas Friedman est equivocado sobre la globalizacin
El mundo no es plano

Mark Engler


Prenda el televisor a una discusin de C-SPAN o de CNN acerca de la economa global, y probablemente ver la cabeza cuadrada y la cara con bigote del columnista del New York Times Thomas Friedman, el cual seguramente se encontrar expresando entusiasmo por las novedades tecnolgicas del mundo comercial. Con la publicacin del libro rcord de ventas The Lexus and the Olive Tree, Friedman lleg a ser el animador principal de la globalizacin neoliberal a finales de los aos 90. Despus del 11 de Septiembre, hizo causa comn con los militaristas de la Casa Blanca. Se convirti en uno de los belicistas liberales de alto perfil y apoy la guerra en Irak, slo para distanciarse de esa visin ms tarde en la poca de Bush, volviendo a defender la expansin corporativa en El mundo es plano, su segundo libroque tuvo mucho xitosobre la globalizacin. Para bien o para mal, sus comentarios son el ejemplo simblico de cmo los comentaristas de la corriente dominante han tratado de defender el neoliberalismo respeto a los desafos planteados por los movimientos sociales globales. Adems, el fracaso de la guerra en Irak ha renovado el nfasis de Friedman acerca de la globalizacin corporativa, lo cual puede ser un indicador importante, capaz de prever cmo el partido demcrata--en particular su ala ms conservadora Nueva Demcrata-- construir un esquema de relaciones internacionales despus de la Administracin de Bush.

La madrugada inevitable

Segn el punto de vista de Friedman, tras la Guerra Fra en el mundo haba una sola ideologa inexpugnable. La globalizacin, plante, es la propagacin del capitalismo del mercado libre a cada pas del mundo. Para l eso fue una ventaja absoluta: Cuanto ms una economa se abre al comercio libre y a la competencia, ms se har prspera y eficiente. Se maravill de que la computarizacin, la miniaturizacin, la digitalizacin, las comunicaciones por satlite, las fibras pticas, y el Internet llevaban asombros incalculables.

Pasaron muchos aos antes de que Friedman se convirtiera a la iglesia de la expansin empresarial. Su formacin acadmica no se centr en la economa, sino en los estudios del Medio Oriente. En los aos 80, hizo reportajes desde Israel y desde Lbano como corresponsal respetado del New York Times, y le otorgaron dos Premios Pulitzer por sus reportajes. A principios del boom tecnolgico en 1994, se encarg de cubrir el cruce entre la poltica y la ecnoma, y su nimo sincero por la globalizacin empez a crecer. Cuando se volvi columnista principal de asuntos exteriores del New York Times en el ao siguiente, tena una posicin ideal para evangelizar sobre cmo los mercado desreglados y la tecnologa de ltima generacin reformaban los asuntos globales.

Friedman pretendi ser imparcial hacia la globalizacin, y que s era dispuesto a tomar en cuenta sus componentes siniestros. Y cada vez que iba encontrando aspectos negativos, los pasba por arriba, a causa de su ardor miope por las innovaciones tecnolgicas. Tal como lo vea l, Horacio Alger no es un personaje mtico, sino quizs tu propio vecino, que un da fue contratado para ser ingeniero de empresas como Intel o AOL recin nacidas en aquel entonces, y acept recibir opciones de acciones como sueldo, que ahora le valen ms de $10 millones de dlares. Y sta es una demostracin que puede sugerir un cuadro de la situacin menos optimista que pocas veces ha formado parte de las opiniones de Friedman.

Friedman era consciente de que, en los ojos de mucha gente, se vea como un Pangloss contemporneo que ensalzaba el mejor de los mundos, y en The Lexus and the Olive Tree afirm que no era un vendedor de la globalizacin. Pero esto fue precisamente lo que era. l, ms que cualquier otro portavoz pblico, fue responsable de describir al neoliberalismo como el avance inevitable y loable del progreso. Lo que siento sobre la globalizacin se parece mucho a lo que siento acerca de la madrugada," escribi. "Aunque la madrugada me guste muy poco, no hay nada que pueda hacer. Yo no hice empezar la globalizacin, y no la puedo eliminar, no sin pedir un coste muy elevado por el desarrollo humano. Definiendo a la globalizacin como un fenmeno que se extendapolticamente, econmicamente, tecnolgicamente y culturalmentel afirm que habra sido ridculo poner resistencia. Entonces, cuando las protestas masivas estallaron en las reuniones de la Organizacin Mundial del Comercio en Seattle a finales del 1999, l se burl con disgusto de los manifestantes, que constituan "un arca de No llena de los defensores de la tierra plana, de sindicatos proteccionistas y de yuppies en busca de una revisin de los aos 60".

Puede ser que piense que la deflacin de la burbuja tecnolgica que comenz en el marzo del 2000 habra sofocado el fervor de Friedman, pero estara equivocado. Segn l, cuando se acab el boom de los aos 90, slo se allan el camino hacia avances futuros. "La ruptura econmica dot-com", escribi ms tarde, de hecho llev a la globalizacin a entrar en Hypermode, obligando a las empresas a externalizar y extranjerizar sus funciones cada vez ms, con el fin de ahorrar en un capital escaso." Como animador, Friedman tambin entrara en "Hypermode," pero no antes de que el columnista diera un giro para convertirse en uno de los halcones liberales ms destacados del pas en la estela de 9/11. Cuando Friedman volvi a tratar la globalizacin econmica con su libro del 2005, El mundo es plano, otra vez se le adoraba. A lo largo de unos pocos aos, concluy, empez una nueva temporada: La Globalizacin 3.0.
Ahora alimentado por la tecnologa inalmbrica y por el microchip cada vez ms disminuto, esta etapa del capitalismo redujo el tamao del mundo del pequeo al minsculo, y a su vez aplanaba el campo del juego comercial. Hospitales estadounidenses mandaban TAC a la India para ser analizados; y otras corporaciones abran ah bulliciosos centros para manejar las llamadas del servicio al cliente, donde capacitaban a sus empleados surasiticos para hablar con acento norteamericano; columnistas trotamundos podan entregar sus reportajes desde el medio de un campo de golf en China utilizando sus Blackberries. La marcha del progreso volvi a seguir adelante.

Friedman es conocido por su uso de metforas coloridas para mediar la expresin de ideas complejas. Sin embargo, sus metforas constantemente estn tan mezcladas y confusas que resultan exigir un delicado desenredo lingstico. En sus dos libros sobre la globalizacin, Friedman pasa de ver el mundo en 3-D para, curiosamente, aceptar al menos seis dimensiones en su visin. El avance tecnolgico, nos dice, ha acelerado tanto que hemos dejado la versin 1.0 y la 2.0 de la Globalizacin para entrar en la versin 3.0. Friedman introduce diez aplantadores, cuatro esteroides, una triple convergencia, ms por lo menos siete lanzamientos del DOScapital. Varios esteroides y aplantadores han multiplicado los efectos de la globalizacin exponencialmente. El periodista Matt Taibbi, que ha escrito el anlisis ms hiriente del lenguaje peculiar empleado por Friedman, plantea que "el libro de Friedman es el primero que ha encontrado, en absoluto, en que el lector necesita una calculadora para interpretar las metforas del autor.
Si alguna vez fueron relevantes las advertencias de Orwell cuando afirma que "la dejadez de nuestro lenguaje nos hace fcil tener pensamientos estpidos", y que "el caos poltico del mundo actual est relacionado con la decadencia de la lengua, ser por lo de Friedman. La conexin entre la escritura borrosa de Friedman y sus conclusiones cuestionables sobre la economa global se manifiesta como la premisa central de su segundo libro sobre la globalizacin. Durante una reunin entre Friedman y Nilekani en Bangalore, el ejecutivo de Infosys afirma que "la cancha del juego se est aplastando. Segn Friedman, este clich superado es una revelacin. l lo pasa evaluando durante unas horas, y luego, de repente, decide: "Dios mo, me est diciendo que el mundo es plano!"
Ahora, es un buen tramo usar una de las metforas deportivas ms rutinarias y superponerlas con fin de entender algo como la geografa mundial-y no es claro que Nilekani quisiera crdito para tal hazaa. Pero no slo la interpretacin de Friedman de esta conversacin es sospechosa, sino pocas metforas peores podran usarse para hablar de un sistema global ms integrado y en red que nunca. Despus de todo, un planeta plano es notoriamente difcil para darle la vuelta. Sera un mundo en el que, con fin de llegar a China desde Los ngeles, usted tendra que viajar al este ms all del Atlntico, y luego por toda Eurasia continental, ya que tratar de cruzar el Ocano Pacfico significara navegar hasta caerse por el borde del mundo .

"Friedman es una persona que no slo habla por malapropismos, sino que las oye tambin", argumenta Taibbi. Nilekani menciona la igualdad de la cancha, y Friedman le atribuye la idea radical de un mundo plano. sta es la versin intelectual de Far Out Space Nuts, cuando el mecnico de NASA Bob Denver pone en marcha toda una comedia por pulsar lanzar en lugar de almorzar en una cpsula espacial. Y tras pinchar ese botn, el cohete despega. Todo sera divertido si no ocultara un problema poltico ms profundo: Para los pobres del mundo, el campo de juego est lejos de ser nivelado. Nuestro mundo no es plano.


Vestir la chaqueta de Reagan

Con la ideologa del neoliberalismo perdiendo regularmente terreno en los debates internacionales, es importante ver cmo uno de sus defensores principales monta una defensa. En el caso de Friedman, se aferra a principios dogmticos, mantiene una vista centrada en la alta tecnologa, realiza la mayora de sus entrevistas en el mundo insular del alta sociedad empresarial, e ignora un mundo de pruebas que podran contradecir su punto de vista. Algunos crticos han aplaudido a Friedman por haber reconocido los aspectos negativos de la globalizacin en sus libros. Pero para Friedman, esto no incluye la menor consideracin de la realidad de la explotacin, o de la destruccin del medio ambiente, que han resultado de la expansin corporativa. En cambio, su ebullicin al final consiste en dos puntos: que los terroristas tambin pueden utilizar el Internet, y que muchos pases, especialmente los del continente no-plano de frica, estn demasiado atrasados para leer las seales que les permitira entrar en la supercarretera de libre comercio de la alta tecnologa y llevarse a la prosperidad. Con respecto a esta ltima consideracin, no es que algo est realmente mal, slo que el proceso todava no ha logrado las distancias y velocidades para que todo el mundo pueda beneficiar.

Huelga decir que Friedman no es una evidencia reveladora. Resulta que su falta de preocupacin por el reventar de la burbuja dot-com es tpica. De hecho, es prcticamente imposible encontrar alguna evidencia para que l sea escptico acerca de la grandeza fundamental de la globalizacin corporativa. En 1999, incluso Business Week argument que "La crisis financiera asitica de 1997-99 muestra que la liberalizacin sin cadenas de los mercados financieros sin la regulacin adecuada puede llevar el mundo al borde del desastre". Pero, segn Friedman, incluso esta crisis fue positiva. Escribe: Creo que la globalizacin nos hizo a todos un favor por hacer fundir las economas de Tailandia, Corea, Malasia, Indonesia, Mjico, Rusia y Brasil en la dcada de 1990, porque as se pusieron en plena luz muchas de las prcticas y las instituciones podridas en los pases que se haban globalizado de forma prematura.
Da golpes a estos pases para su corrupcin y su amiguismo, sugiriendo que merecan su suerte. Pero cuando habla de globalizacin prematura, no quiere decir que esos pases deberan haber sido ms cautos acerca de conectar su suerte a los mercados internacionales especulativos. Al contrario, l cree que no hicieron lo suficiente para reducir el papel del gobierno y dejar al mercado con la mayor libertad de asignar recursos. Como solucin para los peligros de los mercados no regulados, Friedman propone ms desregulacin, y como remedio para los excesos del capitalismo sin restricciones, recita an ms exceso. El razonamiento es hermtico.

Lo que falta en este relato, por supuesto, es la idea del impacto social de la crisis. Al final, los ricos inversores extranjeros fueron rescatados por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y perdieron poco. Los verdaderos perdedores fueron el nmero incalculable de familias de la clase media en lugares como Tailandia y Corea, cuyos ahorros fueron erradicados de repente, as como a los pobres en lugares como Indonesia, que pasaron hambre cuando el gobierno redujo las subvenciones a los alimentos. Se requiere un punto de vista muy retorcido para decir que la crisis financiera asitica hizo un favor a esta gente.

Friedman sostiene que la era de Internet ha creado un mundo plano con oportunidades para todos. Sin embargo, l admite sin vergenza que el sistema que describe se basa en el modelo de Reagan-Thatcher del neoliberalismo extremo. Pasa que esto es uno de los mtodos ms desiguales de la distribucin de los bienes sociales que se haya desarrollado nunca. Friedman escribe: Thatcher y Reagan se juntaron para despojar a enormes partes del poder de decisin econmica del Estado, de los defensores de la Gran Sociedad y de la economa keynesiana tradicional, y entregarlos al mercado libre. Los pases tienen ahora una sola opcin para su poltica econmica: el neoliberalismo. Ellos tienen que desregular y privatizar sus economas radicalmente. Friedman llama a esto la camisa de fuerza dorada. Se trata de oro porque el modelo supuestamente crea prosperidad pandmica. Pero es una camisa de fuerza dorada porque obstaculiza la democracia de manera radical.

Sonando mucho a Ralph Nader en 1999, Friedman escribe: "Una vez que un pas viste [la camisa de fuerza dorada], sus opciones polticas se reducen a ser Pepsi versus Cocalos ligeros matices del gusto, ligeros matices de la poltica, ligeras distinciones en el diseo... sin desviar de las reglas de oro bsicas. Gobiernosya sean dirigidos por los demcratas o los republicanos, los conservadores o laboristas, gaullistas o socialistas, demcratas cristianos o los socialdemcratasque se desvan demasiado lejos de las normas bsicas van a ver que los inversores se les irn huyendo, las tasas de inters subirn, y el valor de las acciones caern.

La diferencia entre Friedman y Nader es que esta situacin le cae favorable al columnista del New York Times. l no lo condena como un asalto contra la democracia; dice que es simplemente cmo las cosas son. Escribiendo sobre los demcratas, l afirma, "El Sr. Clinton efectivamente secuestr el Partido Demcrata, asignndole una agenda econmica republicanaincluyendo el libre comercio, el TLCAN y la OMC para Chinaconservando gran parte del orden del da social demcrata". Cualquier demcrata que tratara de cambiarlo sufrira la ira de Friedman. En la nueva era global, todos ellos cuya poltica econmica est a la izquierda de la Ronald Reagan estan simplemente sin suerte.

Sentados en la cumbre del mundo

Los que estn sometidos a la globalizacin empresarial tienen buenas razones para preguntar si la camisa de fuerza es dorada, despus de todo. Friedman nos dice que cada ley de la economa declara que si se promueven el comercio y la integracin cada vez ms, el pastel global crecer y se volver ms complejo. Apartando la cuestin de que si alguien quisiera comer un pastel que ha crecido volvindose ms complejo, los acontecimientos recientes han demostrado que la economa es ms complicada de lo que los libros de texto neoliberales sugieren. En realidad, la visin de Friedman cuando habla del hecho de que todo el mundo se beneficia cuando los Pases se unen al fundamentalismo del mercado, se basa menos en un anlisis meticuloso de las evidencias, que en una fe ciega. En julio del 2006, l hizo una extraordinaria admisin durante una entrevista en CNBC con Tim Russert. l declar:
Tenemos el mercado libre, y lo admito, estaba hablando en Minnesota (mi ciudad natal) y un chico del pblico se levant preguntndome, Seor Friedman, hay algn tratado de libre comercio que usted no apoyara?
Contest, No, en absoluto. Aad, Le puedo decir algo, seor? He escrito un artculo apoyando el TLC, el Tratado de Libre Comercio entre Repblica Dominicana, Centroamrica y Estados Unidos de Amrica. Ni saba de que iba el tratado, slo conoca dos palabras: libre comercio.

Que un periodista bien famoso y destacado se complazca manifestando tal ignorancia es una triste declaracin para la salud de nuestra poltica. Libre comercio es una expresin increblemente politizada, de poco significado. El TLC (Tratado de Libre Comercio) incluye disposiciones para proteger el monopolio de los derechos de grandes compaas farmacuticas en vez de crear libre comercio.

Pero el punto ms importante es que con el neoliberalismo no gana nadie. Su objetivo de producir un crecimiento del PIB no se realiza absolutamente. De hecho, su mayor logro es obtener inegualdad. Hoy en da la diferencia entre los ricos y los pobres del mundo ha alcanzado proporciones terribles. Un estudio del World Institute for Development Economics Research ha relatado que, en el 2000, el porcentaje de adultos ms adinerados en el mundo posea el 40 por ciento de la riqueza en el mundo, y el 10 por ciento ms rico posea el 85 por ciento. La parte que se situaba ms abajo, al revs, posee apenas el 1 por ciento de la riqueza global. En trminos de ingresos, los que estn arriba estn rastrillando mucho ms respecto a la poca anterior al neoliberalismo. En el 1980, los ejecutivos en EEUU ganaron 42 veces el sueldo de un trabajador medio. Desde el 2001, el ejecutivo medio ha ganado 411 veces ms.

La posicin de Friedman al respecto es reveladora. l se describe siempre como una persona normal de Minnesota, que le intenta dar un significado al mundo. La realidad pone las cosas de maneras muy distintas. En julio 2006, la revista Washingtonian relat que en 1970 Friedman se cas con una de las 100 familias ms adineradas de AmricaBucksbaumsque tenan una fortuna del valor de 2.7 billones de dolares, que venan de los bienes inmuebles. La revista not que l vive en una casa sontuosa de 11,400 metros cuadrados, del valor de 9.3 millones de dlares, en una parcela de 7.5 hectreas, muy cerca del I-495 y del Bethesda Country Club. Dado que estos hiper ricos, los que tienen muchas acciones e inversiones en multinacionales, han beneficiado tremendamente de la globalizacin corporativa, comentaristas como David Sirota han sugerido que las grandes riquezas de Friedman representan un claro ejemplo del conflicto de intereses para su actividad de periodista. Es como si el multimilionario Richard Mellon Scaife se pusiera a escribir algo sobre la revocacin de la tasa del estado sin revelar que l mismo sac gran provecho de ese cambio poltico.

De todas formas, la posicin de Friedman acerca de la prosperidad global es, sin duda, reflejada en su visin del mundo. l relata en The Lexus and the Olive Tree que sus mejores fuentes intelectuales sobre la globalizacin son los hedge fund. sta es una admisin reveladora. El hedge fund es un fondo de inversiones liberalizado que maneja el dinero de individuos muy adinerados. Sus ejecutivos son entre los ms pagados en Estados Unidos. En el 2006, los 25 fondos de cobertura ms importantes del Pas ganaron 240 millones de dlares en exceso cada uno. Esto significa que cada uno gan 27.000 dlares cada hora, 24 horas al da, si se despertaban o dorman, si estaban en la oficina o en un campo de golf. Los ejecutivos de una empresa y los que administran aportaciones de inversores tienen que estar muy informados acerca de la economa global. Pero si es de all que se saca la informacin, slo se obtiene una visin parcial del mundo. Se obtiene el punto de vista del ganador.

En una crtica elocuente de El mundo es plano, la eco-feminista india Vandana Shiva escribe.

Friedman ha reducido el mundo a los amigos que va a visitar, a los ejecutivos que conoce, y a los campos de golf donde va a jugar. Desde este microcosmo de privilegio, exclusin, ceguera, deja fuera sea la belleza de la diversidad y la brutalidad de la explotacin y la desigualdad...

Eso explica porque l habla de 550 millones de indios jvenes que adelantan los americanos en un mundo plano. Cuando todo el sector de la informtica en la India contrata slo un millin de personas sobre ms de mil millones. Los alimentos y los cultivos, las telas y la ropa, la salud y la educacin no encuentran sitio en la visin de Friedman, bloqueada al sector de la informtica. Friedman menciona slo un 0.1 por ciento y esconde un 99.99 por ciento... En el 99.9 por ciento del que l no habla, hay 25 millones de mujeres que desaparecieron en reas en expansin de la India, porque el mundo ha vuelto las mujeres en mquinas del sexo. El ocultado 99.9 por ciento est representado por miles de nios de las tribus de Orissa, Maharastra, Rajasthan que murieron de hambre porque el sistema de distribucin pblica de alimentos ha sido desmantelado para crear mercados de corporaciones agrcolas.

Una carrera para llegar a la cumbre

La globalizacin corporativa que Friedman defiende presenta cambios alarmantes no slo para el Sur pobre y globalizado, sino tambin para los trabajadores de Estados Unidos y Europa. Una de las cosas que Friedman elogia hablando de Reagan y Thatcher es el xito que tuvieron en desmantelar los sindicatos. l escribe: puede resultar que uno de los momentos decisivos en la historia americana, en ese milenio, fue la decisin de Ronald Reagan de despedir en 1981 a todos los controladores areos en huelga. Ningn otro acontecimiento, l observa con satisfaccin, fue ms determinante para alterar el equilibrio de poder que haba entre la administracin y los trabajadores. Repitiendo la lgica de la poltica de Reagan, l destaca que todo el mundo saca provecho de eso, ya que ms fcil es despedir a los trabajadores, ms incentivos tienen los empleadores de contratar personas. Dado que Amrica destroz sus sindicatos y los Pases de Europa del oeste no lo hicieron, l afirma, EE UU ha desarrollado una economa ms dinmica.

Lo que Friedman se olvida de subrayar es que los sueldos de los trabajadores en EE UU se han estancado desde el comienzo de los aos 70, mientras las horas de trabajo han crecido vertiginosamente. Si se hace una comparacin con los trabajadores del Europa del oeste, el americano medio trabaja 350 horas ms al ao, o sea el equivalente de nueve semanas. Un estudio del International Labor Organization (Organizacin Internacional del Trabajo) relata que en el 2000 el trabajador americano medio trabaj 199 horas ms respeto al 1973. Exagerando estos datos, un grupo de sindicatos y activistas sin fines de lucro celebra el Take Back Your Time Day, cada 24 de octubre. En ese da, si la cantidad de horas de trabajo fuera al mismo nivel del resto del mundo industrial, los americanos no deberan trabajar hasta el final del ao.

Friedman no pronuncia una palabra de protesta acerca de la tendencia de las crecientes horas laborales, de hecho, l elogia este acontecimiento. l argumenta que las democracias sociales europeas son obsoletas, a pesar de que se trata de Pases capitalistas logrados. Estas naciones estn procesando con una versin mala de DOScapital, afirma Friedman, y tienen que ajustarse al estndar estadounidense. No importa que un tipo de economa como la de Suecia ha hecho muy bien en la ltima dcada, conservando una cualidad de la vida alta para sus ciudadanos.
l preserva un resentimiento especial para los franceses, los cuales, escribe, estn intentando preservar la semana laboral de 35 horas en un mundo donde los ingenieros indios estn listos para trabajar 35 horas al da. En la que l llama una carrera para llegar a la cumbre, Friedman pronstica una dcada turbulenta para Europa del oeste, ya que el envejecimiento, la economa inflexible--que han crecido acostumbradas a seis semanas de vacaciones y al subsidio de desempleo que es casi como tener un trabajose integran a Europa del este, India y China en un mundo allanado... El pequeo secreto es que India le est quitando trabajo a Europa o Amrica no slo por una cuestin de sueldos bajos. Eso pasa tambin porque los indios estn dispuestos a trabajar duro y pueden hacer lo que sea, desde contestar al telfono hasta proyectar nuestro prximo avin o coche. No nos estn llevando hacia el fondo, nos estn llevando a la cumbre... Ya, no es un buen momento para Francia y otros estados para no tener ganas de trabajar duro, justo cuando India, China y Polonia estn redescubriendo que pueden trabajar tanto.

No est claro como Friedman interpreta la carrera a la cumbre si las vacaciones pagadas, el subsidio de desempleo y los beneficios de jubilacinconsiderados tradicionalmente seales de la economa civilizadatienen que ser sacrificados. En El mundo es plano, cita con aprobacin un trabajador de Microsoft en China describiendo a unos colegas: Ellos trabajan de manera voluntaria entre quince y dieciocho horas, y trabajan tambin en los fines de semana. Trabajan todas las vacaciones porque su sueo es ser contratados por Microsoft.

Que trabajadores indios y chinos quieran venderse como esclavos a Microsoft es, por cierto, una seal discutible de progreso global. Pero Friedman nos dice que sa es la nueva realidad. Su receta para lograr en este clima es trabajar duro, ahorrar ms, sacrificarse ms. Cual es el fin no queda claro. Etiquetas adhesivas nos recuerdan que los activistas del movimiento laboral fueron los que nos dieron el fin de semana. Segn la versin de Friedman, la globalizacin corporativa es la fuerza que lo borrar. Y deberamos alegrarnos por eso.

Por ltimo, la carrera para llegar a la cumbre es otra de las metforas improvisadas de Friedman. Analizando la antigua cuestin acerca de la globalizacin corporativa que creara una carrera hacia el fondo, no son los indios o los chinos que hacen la carrera. Es el capital. La desregulacin permite a las empresas vagar por el mundo en bsqueda de sueldos cada vez ms bajos y criterios ambientales favorables. Cuando los trabajadores empiezan a defender sus derechos, rechazando trabajar durante 35 horas al da, la empresa se puede mudar a otro lugar. Los gobiernos que podran impedir tales abusos llevan camisas de fuerza. Los sindicatos han sido desmantelados. Lo que Friedman ofrece es un consejo enigmtico y aparentemente masoquista: Cuando el mundo se vuelve plano y te sientes allanado, busca una pala y sepltate. No intentes edificar muros.

Globalizacin desde abajo

Un aspecto interesante de la visin de Friedman de la globalizacin empresarial al final de la poca de Bush se basa en que los gobiernos y las instituciones financieras internacionales se han alejado de su visin de un mundo unido. Incluso las empresas se estn volviendo menos importantes. En su visin, la nueva poca de Globalizacin 3.0 es alrededor del indivdualismo. Hoy en da, son los individuos que tienen que demonstrar su autosuficiencia. l escribe, cada persona ahora tiene y puede preguntar: Dnde me puedo poner yo, como individuo, en una competencia global y en las oportunidades que se encuentran, y cmo puedo yo, por mi cuenta, colaborar con los dems, a nivel global?

Es bastante conveniente que aceptar esta idea, hace que uno no se pueda oponer al neoliberalismo. En un mundo de individualismo extremo, nadie en particular es responsable por determinar las reglas del mundo. No tiene sentido protestar contra los gobiernos o contra las instituciones financieras internacionales. La Globalizacin no se puede parar porque la gente la quiere.

En realidad, estos argumentos no son nuevos. Con pocas pruebas, Friedman ha reivindicado en varias ocasiones que hay una oleada de personas en el mundo en desarrollo que piden una globalizacin empresarial. Por supuesto, las protestas masivas de la ltima dcada parecen desmentir su afirmacin. De hecho, l no considera so como un problema. l rechaza el activismo por la justicia global argumentando que desde sus orgenes, el movimiento que surgi en Seattle fue primariamente un fenmeno que llegaba desde el oeste.

La reaccin violenta que hay en paises ms pobres, afirma, no es poltica racional, sino simple anarqua: lo que hemos visto en muchos paises, en lugar de una oposicin masiva a la globalizacin, es simplemente el comportamiento de individuos que se apoderaban de lo que necesitaban, entrelazando sus redes de seguridad social despreocupndose por le teora o la ideologa. En fin, parece que Friedman no pueda aceptar ideolgicamente que las personas en el Sur global hayan organizado sus propios movimientos o expresado pliticas coherentes de resistencia.

Hoy en da, larga parte del mundo se est rebelando en contra del neoliberalismo, entonces es cada vez ms complicado creer en esta invencin. Que Friedman haya siempre fallado en ensuciar la red vibrante de organizaciones que han construido una campaa mundial en contra del Consenso de Washington no es una seal de apoyo extendido a la globalizacin corporativa. Es una crtica de su reportaje. Mucho antes de Seattle, hubo protestas de millones de personas en todo el sur global contra la camisa de fuerza dorada.

Esas protestas continuaron en el nuevo milenio. En su libro, Globalization From Below, los autores Jeremy Brecher, Tim Costello y Brendan Smith destacan que en slo dos mesesmayo y junio del 2000hubo seis huelgas generales contra el impacto del neolibelarismo. En la India, alrededor de 20 millones de agricultores y trabajadores se declararon en huelga, protestando contra la relacin del gobierno con el OMC y el FMI. Doce millones de argentinos declararon huelga contra las rgidas polticas fiscales impuestas por el FMI. Nigeria fue paralizada por las huelgas contra la subida neoliberal de los precios del combustible. Corea del Sur exigi la semana laboral ms corta y la completa proteccin de los trabajadores a tiempo parcial y temporal por parte de las leyes laborales del Pas.

Por ltimo, se empezaron huelgas generales en frica del Sur e Uruguay por la creciente tasa de desempleo, provocada por las rgidas polticas del FMI. Todo esto no se tom en consideracin en las observaciones de Friedman.
En realidad, slo hay indicios de una resistencia masiva. Los suramericanos de hecho no se han juntado a la oleada de apoyo por la ideologa liberal. Pas tras Pas, desde el 2000 han expulsado los gobiernos conservadores, y han elegido lderes ms progresistas, volviendo a dibujar el mapa poltico de la regin. El columnista tiene que comentar todava.
Hay una manera en la que Friedman coincide perfectamente con las polticas de nuestros tiempos. Como George Bush, l tiene que ver, de hecho, con la realizacin de los negocios, declara Matt Taibbi. Ya no tienes que preocuparte por convencer a nadie, el proceso termina cuando llevas tu discusin. Las cosas son verdaderas porque t lo dices. Lo que cuenta es parecer seguro cuando las dices.

Por mucho que pueda parecerse a Bush en este sentido, de todas formas, Friedman nos comunica algo importante acerca la poca post-Bush. Cuando una nueva administracin toma el poder, un creciente nmero de polticos intentar alejar Estados Unidos de un militarismo agresivo de globalizacin imperial, para volver a un enfoque ms suave de gobernar el mundo. Siguiendo a Friedman, muchos intentarn revitalizar la globalizacin empresarial como modelo para los negocios internacionales.

sto es ante todo peligroso en el Partido Democrtico. Evitando admitir su complicidad en la guerra, los polticos del ala ms conservadora del Partido Democrtico hablarn de los problemas causados por el gobierno Bush y de la importancia de restablecer nuestras coaliciones tradicionales. Estos Nuevos Demcratas prometen un enfoque nuevo por lo que atae a los asuntos exteriores. En realidad, estn proponiendo algo viejo: un modelo clintoniano de globalizacin empresarial. Como Friedman, muchos lo considerarn el mejor mundo posible, una orden global excitante e inevitable. Les tocar a los ciudadanos del mundo exigir algo mejor.

-- Mark Engler es analista principal de Foreign Policy In Focus y autor de Cmo dominar el mundo: la prxima batalla por la economa global (Nation Books, 2008). Se le puede contactar por medio del sitio Web http://www.DemocracyUprising.com . Traducido por Harrison Magee, Deivid Rojas, y Mara Tiburzi.



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