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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-06-2011

Los reactores rara vez estn preparados para un fallo elctrico prolongado
Nucleares y crisis energtica

Pedro Prieto
Ecologista


La guerra es un asunto demasiado importante

para ser dejada a los generales.

Georges Clemenceau (1841-1929)

La poltica es demasiado importante

como para dejrsela a los polticos

Konrad Adenauer (1876-1967)

La energa nuclear es demasiado importante

como para dejrsela a los expertos nucleares

Pedro Prieto (1950- )

Entre los riesgos que se prevn para garantizar la seguridad de los reactores nucleares, rara vez se contempla la posibilidad de un corte prolongado en el suministro elctrico, algo que es clave para su estabilidad, como estamos viendo en Fukushima. Pero esta situacin resulta cada vez ms probable ante el escenario de escasez energtica fsil al que estamos abocados. Y ello, sin contar la posibilidad de atentados terroristas o acciones de guerra, circunstancias que por desgracia no son ni mucho menos impensables.

El reciente accidente nuclear en Fukushima ha puesto al descubierto un gigantesco problema que los expertos nucleares siempre haban ocultado o negado que pudiera suceder. Las centrales nucleares convencionales exigen, incluso en los momentos de lo que llaman parada en fro, un suministro fiable y garantizado del tipo de energa que producen, esto es, un flujo elctrico considerable, que sirve para mantener refrigerados los reactores y las piscinas en las que se almacenan las barras de combustible gastadas, pero que siguen emitiendo una gran cantidad de calor.

Con Fukushima, venimos a comprobar que la Comisin de Seguridad Nuclear de Japn (y se supone que de los dems pases nucleares, porque siguen todos reglas aproximadas) no tena, entre las 59 causas posibles o previsibles y calculadas, la de un accidente grave con un corte de electricidad prolongado.

En efecto, la Gua regulatoria para la revisin de la seguridad de diseo de las instalaciones con reactores nucleares con agua ligera [[i]], estableca, en la nmero 27 de ellas, que se disearn de tal forma, que se pueda asegurar el cierre seguro y la refrigeracin adecuada del reactor en caso de interrupcin de corta duracin del fluido elctrico.

Una nota de esta clusula aade, para ms inri, que no son necesarias consideraciones particulares contra cortes de fluido de larga duracin, porque se puede esperar en tales casos la reparacin de las lneas de transmisin o de los generadores de emergencia de corriente alterna. Y se quedaron tan tranquilos.

Estos expertos que editaron y publicaron estas normas tan ridculas, de los que no se sabe se hayan hecho todava el harakiri, es de los que no vamos a poder fiarnos nunca jams.

Riesgo de quedar sin suministro elctrico

Ellos saban perfectamente, desde hace dcadas, que aunque muchas instalaciones claves tienen los sistemas de seguridad triplicados, an as a veces fallan. Por ejemplo, los equipos de telecomunicacin y servidores sensibles de Internet, disponen de suministro elctrico fiable, y estn complementados por generadores de emergencia (como su nombre indica, pensados para trabajar pocas horas hasta que se restituya el fluido en la red) y si stos caen, estn las bateras estacionarias flotantes, para soporte de unas 6 u 8 horas de funcionamiento, pero efectivamente no para ms. Esos sistemas existan en Fukushima y fallaron todos.

Cmo no van a poder intuir escenarios de sesmos de magnitud 9 si tienen el precedente de Krakatoa o de Lisboa, o tsunamis gigantescos, si hoy la microelectrnica que gua todos nuestros pasos, supervisa nuestros actos, maneja nuestra intendencia, coordina todas nuestras comunicaciones y vigila y alimenta las centrales nucleares es tan poderosa como frgil? Cmo no van a poder calcular que una presa aguas arriba de una central nuclear se rompa por la causa que sea y arrolle como un tsunami la central que est ms abajo?

Asc I y II estn refrigeradas por el Ebro, que 50 km ms arriba tiene el embalse de Mequinenza, de 1.530 hm3, ms conocido como el mar de Aragn. La central nuclear de Trillo capta el agua para refrigeracin del ro Tajo a unos 2 km de la planta, dependiendo de sistemas de bombeo que pueden evidentemente fallar o ser destruidos o saboteados de manera prolongada.

Las razones para la cada del suministro elctrico de una red se encuentran normalmente en el fallo de alguno de los elementos que componen el sistema. Por ejemplo, un defecto de la subestacin, daos en una lnea, sean accidentales o intencionados, como en el caso de acciones guerrilleras, terroristas o guerras por ejemplo, la antigua Yugoslavia qued absolutamente sin fluido elctrico de forma prolongada por los bombardeos de la OTAN con bombas de grafito sobre estaciones de transformacin, o en otra parte del sistema de distribucin, un cortocircuito, una sobrecarga o, incluso, un error humano en la operacin sobre elementos del sistema.

Lo que es peor: dado que la electricidad no se puede almacenar en grandes cantidades, un apagn tambin puede estar producido simplemente por excesos de consumo, o desequilibrios repentinos y no previstos entre la oferta y la demanda elctrica nacional, que vayan ms all de las posibilidades de regulacin del operador u operadores entrelazados en una red nacional, algo que se ve agravado si la red elctrica no se encuentra totalmente desarrollada.

Es decir, que aunque se produzca la suficiente cantidad de energa para abastecer dicho consumo, si no existe una red capaz de distribuir y hacer llegar al usuario la energa en flujo acorde con la demanda, se producir un apagn. Algo, que desafortunadamente, se da en bastantes pases a los que nunca se ha cuestionado el derecho a tener centrales nucleares.

Guerras y apagones

Irak (donde Francia, el constructor, jams objet la viabilidad del reactor nuclear que ayud a construir) lleva ms de dos dcadas con cortes radicales y prolongados de fluido elctrico. Irn, donde Occidente, desde Alemania a Francia pasando por EE UU, jams cuestionaron la instalacin de hasta 20 reactores nucleares en la poca del Sha, aunque ahora no slo las cuestionen, sino que hasta amenacen con bombardear la que los rusos han construido, sin pensar, stos ahora tampoco, en sus riesgos posibles.

Cmo es que en las normas sobre centrales nucleares no se prev el efecto de una guerra, si no hay pas que lleve 50 o, como mucho, 100 aos sin guerra? Cmo no van a poder imaginar el escenario de un bombardeo de una central nuclear, sea con bombas convencionales o atmicas, si los israeles y los norteamericanos llevan varios aos amenazando hacerlo con Irn y los israeles ya destruyeron una central nuclear en 1981 en Irak, afortunadamente sin carga nuclear todava?

O los apagones en grandes regiones de Argentina, a causa de la coincidencia de crisis econmicas y golpes de calor, sumados a robos de cobre incluso en lneas de alta tensin, por ejemplo. Robos que con las crisis se empiezan a dar tambin en Espaa, hasta ahora en lneas de baja y media tensin.

O pases nucleares como India, Rumania, Ucrania o Sudfrica, cuya estabilidad social y de distribucin elctrica es tan frgil y cambiante como sus respectivos sistemas econmicos, que pueden pasar de ser estables en una dcada a ser altamente inestables o insuficientes. Ucrania, por ejemplo, ha pasado de ser repblica socialista sovitica a estar los dos o tres ltimos inviernos con amenazas de cortes generalizados de suministro de gas a nivel nacional desde Rusia, por impagos.

Pakistn e India llevan dcadas amenazndose con conflictos de gran escala, que pueden afectar a sus grandes, pero tambin muy frgiles y poco desarrolladas redes elctricas nacionales. Y el efecto de dos pases nucleares arrojando algn arma nuclear sobre algn reactor nuclear enemigo, se puede ver en el artculo Liberaciones catastrficas de radiactividad [[ii]].

Indonesia sufri en 2005 un apagn que afect a las islas de Java y Bali y a 100 millones de personas. Brasil sufri dos grandes apagones en 1999 y en 2009, el ltimo de los cuales afect tambin a Paraguay en 1999, y a 75 millones de personas durante dos das.

Pero es que pases que se suponen de grandes recursos y considerable tecnologa, resultan tambin ser vulnerables a los grandes apagones. Estos fueron los casos de Italia, cuyo apagn en septiembre de 2003 afect prcticamente a toda su poblacin.

Estados Unidos tambin recuerda los apagones en noviembre de 1965, en el noroeste del pas que afectaron a Canad, y el ltimo, en agosto de 2003, que dej sin suministro a 30 millones de personas cerca de dos das. Paradjicamente, al igual que en el caso de Japn, EE UU no tienen un nivel de integracin federal de red, sino subsistemas heterogneos estatales, muchas veces pobremente interconectados, que dificultan las ayudas de emergencia interestatales en caso de necesidad.

Quien se considere libre de un colapso o al menos una considerable degradacin econmica, social y energtica, estos das en que la crisis econmica arroja pases incluso de la Unin Europea a la basura casi a diario, que tire la primera piedra.

Ahora vemos, por ejemplo, el dramtico caso de Japn, donde se pone de ejemplo a los ciudadanos nipones por su disciplina a la hora de autoregularse en el consumo elctrico, al saber por sus portavoces gubernamentales que su fragmentada red elctrica (una parte de ella a 50 Hz y otra a 60 Hz con muy pocas interconexiones interregionales, en nmero y potencia de trasvase) poda colapsar por haber perdido uno de esos grandes sectores alrededor de un 20% de la potencia de suministro por el terremoto y el tsunami.

Curiosamente, los expertos han huido como alma que lleva el diablo de cualquier crtica o, an menos, autocrtica o anlisis que les obligue a meditar por qu el pas ms avanzado del mundo en tecnologa, tiembla por temor a una cada generalizada de la red elctrica, al perder apenas el 20% de su potencia. El temor segua latente y sus ciudadanos manteniendo sus disciplinadas vigilias energticas, casi un mes despus del accidente, sin saber cunto tiempo puede durar o cmo podr afectar al aumento del consumo una ola de calor el prximo verano.

Si alguna central nuclear ms tuviese que cerrar por algn otro terremoto o simplemente porque las zonas de exclusin por exceso de radiacin llegasen a alcanzar la ubicacin de otros reactores nucleares, y la red llegase a caer por completo, el problema de la refrigeracin de las plantas y consiguiente riesgo de fusin del ncleo y de las barras de combustible gastadas de las piscinas de refrigeracin podra pasar de ser de los 4 reactores actuales a 6 u 8. El cierre de estas plantas llevara a un racionamiento ms severo de la produccin elctrica con mayor riesgo de colapso de la red nacional y con el peligro de afectacin de los 54 reactores nucleares que tiene el pas, por imposibilidad fsica de mantener de forma permanente refrigerados los reactores y las piscinas de combustible gastado.

La interdependencia energtica y sus asimetras

Finalmente, hay otro peligro en ciernes, tambin muy grave, aunque tambin muy previsible, por ms que los expertos nucleares, tan amigos de un mundo feliz en el que hay una arrogante seguridad en que todo ir siempre bien que no creen que haya que considerar casos de fallos concatenados, a los que asignan tan bajas estadsticas de probabilidad o de ocurrencia, que parece, a la vista de la corta y ya trgica historia nuclear, que estaban fabricados con intencionalidad poltica y posiblemente ya veremos si no con responsabilidad criminal.

O los tremendos y frgiles entrelazamientos energticos, que se nos han vendido como ventajas del mix energtico, cuando por otra parte se pueden convertir en fallos en cascada o trgicas cadas encadenadas con consecuencias catastrficas a nivel nacional e incluso internacional. Analizaremos esto con algn detalle.

Estas realimentaciones hacen que todo fluya pacficamente y que las sociedades modernas funcionen como un gigantesco reloj suizo mientras los flujos primarios no fallen o fallen elementos claves que se descubren como tales slo cuando dejan de funcionar y que pueden afectar a partes mucho ms vitales que las de sus propios cometidos.

Por ejemplo, el gas natural gener en 2007 el 24% de la electricidad nacional. Si por una casualidad Argelia, Libia y Egipto, en un hipottico caso de conflicto generalizado en el norte de frica (parece ahora posible?) cerrasen sus suministros a largo plazo a Espaa, ste pas podra dejar de ingresar casi el 50% del gas y eso sera una cada de la produccin elctrica cercana al 20%. Pero el gas se utiliza tambin como el principal complemento de la intermitente produccin elica y solar, que representan hoy un 18% ms del consumo elctrico. Una crisis de suministro de gas a largo plazo, con una combinacin de varios das sin generacin elica y solar, y no se podra descartar un apagn nacional generalizado.

El petrleo, del que importamos virtualmente el 100%, representa ms del 95% del transporte nacional. Su interrupcin total o parcial ms tiempo del que duran nuestras reservas estratgicas (unos 90 das reales de consumo habitual) podra poner al pas en una situacin calamitosa y provocar una paralizacin social completa, red elctrica incluida.

Esto podra pasar, por ejemplo, si el petrleo dejase de fluir por el cierre del Estrecho de Ormuz, por dnde pasa la cuarta parte del consumo espaol, que a su vez es casi el 50% de toda la energa primaria que consume el pas, entre los suministros que se podran ver gravemente alterados podra estar el carbn importado y el nacional.

El carbn que genera electricidad, representaba en Espaa el 36% de toda la electricidad consumida. De este carbn se importan los dos tercios, con grandes buques desde grandes distancias. El otro tercio, de peor calidad, se produce en el pas, pero tambin con maquinaria pesada y con sistemas de transporte generalmente basados en derivados del petrleo.

En sentido inverso, la cosa tambin es compleja y est muy interrelacionada. Si la red elctrica llega a caer de forma prolongada, por cualquiera de las causas antes mencionadas, muchos otros servicios dejaran de funcionar provocando efectos en forma de cascada o de bola de nieve en el resto de suministros primarios de energa.

La conclusin es clara para el que suscribe: hay que programar en modo de emergencia el cierre de los 437 reactores nucleares actuales en muy poco tiempo y empezar a pensar seriamente en la disposicin de los residuos para antes de que no haya petrleo suficiente para sostener el sistema y mucho menos para gastar la mucha energa necesaria para los desmantelamientos.

Pedro Prieto es vicepresidente de la Asociacin para el Estudio de los Recursos Energticos (AEREN) y coeditor de www.crisisenergetica.org



[i] http://search.japantimes.co.jp/cgi-bin/nn20110406x2.html

[ii] Steven A. fetter y Kosta Tippis: Liberaciones catastrficas de radiactividad. Investigacin y Ciencia, junio 1981. http://www.crisisenergetica.org/ficheros/Liberaciones_catastroficas_de_radiactividad.pdf



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