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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-06-2011

Espaa
Nueva vuelta de tuerca del capitalismo: la desmovilizacin ciudadana

Rafael Yus y Paco Puche
Rebelin


 

Lejos qued la tesis marxista basada en la existencia de unas condiciones objetivas (contradicciones) para que, de manera mecnica , se diera el trnsito de una sociedad capitalista a una sociedad comunista. El capitalismo, dominado por la economa liberal y por un sistema poltico llamado democrtico (pero basado nicamente el depsito cuatrienal de una papeleta), ha ido sobreviviendo a pesar de las continuas crisis inherentes al propio sistema. Las causas de ello son complejas y no es ste el espacio adecuado para desarrollarlas, pero queremos sealar algunas pinceladas que muestran la extraordinaria capacidad de reinvencin del capitalismo, a pesar de que no es un sistema eterno, sino que tarde o temprano est llamado a desaparecer, como se pronostic desde el marxismo.

A principios del siglo XX se sealaba a la alianza entre el proletariado y al campesinado, bajo la direccin del primero, para iniciar la revolucin socialista. Pero esto suceda en una fase industrial del capitalismo que tena como fuente de recursos y mercado de consumo los propios territorios nacionales. A pesar de que la llama prendi en algunos lugares (Rusia, China, etc.), el capitalismo se reinvent mediante procesos de internacionalizacin de la cantera de recursos y de la sociedad de consumo. Esto provoc el crecimiento paulatino de la llamada clase media, que empez a engrosar hasta reducir los sectores del clsico proletariado y de la clsica burguesa. El aumento de capacidad de consumo, necesario para mantener la superproduccin industrial, origin un sentimiento de bienestar nunca sentido por las masas de la poblacin y slo interrumpidas por las cclicas crisis de superproduccin y subconsumo. De este modo, el bienestar de amplias clases medias de pases desarrollados descansa sobre la explotacin (va proyectos de desarrollo con endeudamiento, o bien deslocalizacin industrial para disminuir el coste de la mano de obra) de pases en vas de desarrollo, quedando para la clase media de los pases desarrollados las funciones de consumo de los bienes producidos, los servicios y el capitalismo especulativo. Y descansa tambin sobre la explotacin de recursos no renovables en cantidades insosteniblemente crecientes, sin mencionar los daos ambientales y la prdida general de calidad ambiental en los pases en vas de desarrollo, amn de otros impactos de carcter ms global pero contemplados como problemas a largo plazo (ej. cambio climtico, lluvia cida, destruccin del ozono, desertizacin, etc.) y por tanto no preocupantes para las ansias cortoplacistas de enriquecimiento y consumo.

El movimiento ciudadano y los mecanismos de desactivacin

En este marco socio-econmico, la sociedad civil slo se moviliza masivamente cuando ve amenazada su bienestar, su acceso al empleo y su capacidad adquisitiva (ej. huelgas generales y otros movimientos sociales). En las temporadas de burbuja de desarrollo entre dos crisis, sin embargo, muchos sectores de la sociedad civil, crticos con el sistema, luchan organizadamente contra los abusos del poder y de las grandes corporaciones, a travs de lo que genricamente podemos denominar movimiento ciudadano . Es un movimiento que el sistema tiene que admitir, en tanto que se basa en principios constitucionales propios de toda democracia: la libertad de reunin y de asociacin. El sistema admite el movimiento ciudadano porque est controlado mediante leyes, limitando sus posibles acciones a un marco legal decidido nicamente por aquellos que han sido elegidos como virtuales representantes de la colectividad. El reciente Movimiento 15-M es una muestra de que la sociedad no es ciega y que advierte claramente las trampas que supone este sistema para que funcione una democracia real tal como parece consagrar la letra de la Constitucin. De este modo, alcanzado cierto nivel de organizacin y de exigencias, el movimiento ciudadano, a travs de asociaciones de diverso tipo, con su talante crtico y uso de las propias leyes, pueden llegar a entorpecer el desarrollo del capitalismo en su nueva etapa post-industrial del siglo XXI, o al menos minar la imagen de nico sistema capaz de asegurar el bienestar de la poblacin.

Los pensadores y estrategas del capitalismo internacional son conscientes de esta creciente amenaza del movimiento ciudadano en pases desarrollados. En este artculo avanzamos algunas reflexiones y argumentos sobre las formas en que el capitalismo est logrando una nueva vuelta de tuerca para mantenerse como sistema econmico irremplazable : la desmovilizacin ciudadana.

Ya en tiempos de bonanza econmica (por burbujas de todo tipo), el asociacionismo y la movilizacin ciudadana son difciles. Existe escasa motivacin, porque la poblacin tiene trabajo, tiene nivel de consumo y con ello acceso al entretenimiento, o existe hipertrabajo y consiguientemente una sacralizacin del tiempo de ocio, que a menudo se destina a actividades alienantes. Por otra parte, la lucha contra los abusos del poder poltico no da resultados inmediatos y muchos sectores del movimiento ciudadano empiezan a impacientarse y caer en la trampa de abandonar la actividad reivindicativa desde los movimientos sociales para entrar en la arena de la confrontacin poltica institucional. El crecimiento de intentos de consolidacin de partidos sectoriales que provienen de movimientos de consumidores, de feministas, de ecologistas, etc. es un claro ejemplo de ello. Sin embargo, adems de que estos partidos sectoriales no cubren ms que a una pequea parte de un electorado minoritario que milita en estos sectores del movimiento ciudadano, no logran ms que una muy discreta representacin en el espectro poltico, en condiciones muy desiguales, porque la arena poltica est dotada de mecanismos que impiden que estos sectores minoritarios prosperen. Aparte de que estos sectores, consciente o inconscientemente, aceptan y refrendan con este comportamiento las reglas de una democracia representativa, perversin de la democracia real que se vive en el movimiento ciudadano, pero que es fundamental para el mantenimiento del status quo del sistema capitalista. Son sectores que, paradjicamente, ya saben que lo que determina la poltica no son los ideales de sociedad, sino las reglas del juego que impone el capitalismo internacional, como desgraciadamente se ha puesto de manifiesto en la inoperancia de la poltica ante la crisis financiera internacional

De este modo, la creacin de partidos polticos como Los Verdes, o ahora Equo, no slo se saldan con una sangra en el movimiento ciudadano, sino que provoca un efecto distractor sobre la sociedad civil organizada, en tanto que ello representa el perverso mensaje de que la nica forma de cambiar el sistema es acceder al gobierno local, regional o estatal, a sabiendas de que no van a poder llegar y que en el supuesto de que lo hagan, jams van a poder cambiar un pice del sistema, con el problema aadido de que se llevan la espoleta de la bomba ciudadana. Muchos polticos reclaman, por ejemplo, que el Movimiento 15-M se convierta en partido poltico, con lo que ya se acabaran las acampadas y las manifestaciones incmodas. A nuestro juicio, sta es una nueva vuelta de tuerca del capitalismo internacional, puesto que consigue desactivar el movimiento ciudadano, creando una ingenua ilusin de poder de cambio desde la arena poltica institucional. Esta tesis se apoya no slo en los hechos finales, favorables al capitalismo internacional, sino que, como se indica ms abajo, detrs de estos partidos sectoriales emergentes a menudo hay respaldo econmico disfrazado de entidades supuestamente altruistas y bienhechoras, detrs de las cuales hay grandes corporaciones capitalistas que para colmo tienen en su haber una larga lista de daos sociales y ambientales por todo el mundo.

El poder siempre ha intentado manejar al movimiento ciudadano para su provecho. No son pocos los empresarios (nacionales o internacionales) y polticos (locales y regionales) que utilizan el prestigio social de determinadas asociaciones, para mostrar una imagen amable y esgrimir una etiqueta solidaria. El apoyo econmico, la cesin de locales, la subvencin de campaas, etc. por parte de muchas empresas, no tiene ms finalidad que mejorar su marketing (en las empresas) y revalidar su voto (en los polticos). Hay grandes corporaciones y fundaciones, nacionales e internacionales, que destinan parte de su capital para lograr mejorar continuamente su imagen. Todo esto es bien recibido por muchas asociaciones que con ello ven crecer su poder de accin, siendo una de las ltimas versiones la creacin de plataformas de ciberaccin que se cuelan por todas las redes sociales. Pero a menudo no se es consciente de que con ello se est apoyando a entidades ocultas cuya actividad real est muy lejos de ser tan correcta como la que aparenta con tales apoyos y se est ayudando a lavar su imagen. De este modo, como una nueva vuelta de tuerca para la supervivencia del capitalismo internacional, tanto empresarios como polticos logran reducir el distanciamiento afectivo necesario para que el movimiento ciudadano mantenga su actitud crtica y beligerante contra las acciones de unos y otros.

Cmo opera el poder financiero para controlar a los movimientos ciudadanos

Uno de nosotros ha dejado ya escrito [i] unos apuntes sobre este asunto. Es lo que hemos llamado un Plan B del capitalismo, que va a por la conquista del alma de las gentes y a controlar las resistencias sociales. Se puede resumir diciendo que es la suma de maniobras destinadas a ganar consenso, legalizar estas formas de enriquecerse, lograr obediencia y/o complicidad, publicitar sus objetivos como si fueran idnticos a los de la sociedad y desacreditar las alternativas como si fueran ataques [ii] . En una palabra, buscar legitimidad.

Sin lugar a dudas que estos planes B empresariales, abonados por tcnicos, intelectuales y ciertas ONGs (algunos a sueldo y otros solo por vocacin) son el mayor desafo a vencer por parte de la resistencia civil, dado que de noche todos los gatos son pardos [iii]

Para eso financian y se alan a los movimientos sociales, incluso los sedicentes anticapitalistas, para que legitimen desde dentro el sistema empresarial realmente existente. Como dice Michel Chossudvsky la compleja red de ONGs incluidos segmentos de medios alternativos- son utilizadas por la lites corporativas para moldear y manipular el movimiento de protesta () el propsito no es reprimir la disidencia, sino, por el contrario, dar forma y moldear el movimiento de resistencia, para establecer los lmites de la disidencia [iv]

ste es el caso de las entidades AVINA y ASHOKA, que en los diez aos que llevan operando en Espaa han logrado introducirse, de una u otra forma, en ms de diez organizaciones que pueden considerarse alternativas. En unos casos cooptando lderes o emprendedores relevantes, en otros aportando financiacin y asesoramiento. Son entidades de prestigio que cubren los sectores del agua (Fundacin Nueva Cultura del Agua), el medioambiente (SEO), la paz (Greenpeace), el mundo rural (Plataforma Rural), las universidades paralelas (Universidad Rural Paulo Freire), los sistemas financieros ticos (Fiares), las semillas (Cifaes), el mar (Ocana), etc.; siempre se trata de relaciones con lderes reconocidos. Este fenmeno ha prosperado tanto en nuestro pas que, en otro lugar, hemos calificado esta intrusin, que se ha ido produciendo casi sin darnos cuenta, como la metfora del queso de Gruyre.

Pero el caso que ahora est mas en el candelero es el del nuevo partido poltico llamado EQUO, que ha anunciado su transicin de la fase fundacin (se legaliz como tal apenas hace unos meses, el 17 de febrero) a la de partido poltico, el pasado 4 de junio, en una reunin preconstituyente integrada por 30 organizaciones polticas verdes y progresistas, como anuncian en su pgina web, como si de una nueva Izquierda Unida se tratara.

Aqu tambin, en el caso de EQUO, la metfora del queso de Gruyre ha funcionado. Concretamente en su Consejo Asesor, mximo sanedrn de la an fundacin y escaparate propiamente dicho, mientras tanto, de la misma, ha incluido entre sus filas a, por lo menos, tres relevante socios-lderes de la Fundacin AVINA Pedro Arrojo, Sandra Benveniste y Victor Viuales. El primero, ex presidente de la Fundacin Nueva Cultura del Agua, que ha ido paseando de la mano de AVINA, por todo Latinoamrica (por tanto tambin promocionando la empresa Amanco de la misma), el sello nueva cultura del agua; la segunda que ha sido la representante en Barcelona de la fundacin AVINA durante unos aos y directora de proyectos de la Fundacin Ecologa y Desarrollo, entidad de la que es Director el tercero de los integrantes de Equo, Victor Viuales, socio-lder de AVINA desde 1999; ambas fundaciones con proyectos comunes de agua en Latinoamrica. Curiosamente en la actualidad el blog de Viuales oculta su pertenencia a AVINA. No oculta su condicin de miembro del consejo asesor de ZARA- Inditex ni del de Greenpeace. Estos tres destacados socios lderes de AVINA organizaron el pabelln de la Expo de ZARA GOZA denominado E l Faro, del cual ha resultado la exposicin aguas, ros y pueblos que Arrojo pasea por medio mundo.

Qu pasa con AVINA?

Sencillamente, que su fundador, financiador e inspirador es Stephan Schmidheiny, magnate suizo enriquecido con el negocio del amianto en el mundo. Su inmensa fortuna solo se explica porque su familia primero, desde 1925, y despus l mismo, sin el menor escrpulo, cosecharon dinero a espuertas, a costa de la salud y la vida de cientos de miles de personas. As como suena. Por eso muchas de las vctimas del supuesto filntropo claman justicia y piden un Tribunal Penal Internacional contra el magnate, por presuntos crmenes contra la humanidad o de genocidio.

Como uno de nosotros ha explicado en sendos artculos [v] , no solo se trata de este origen sino que, adems, pretenden (consiguindolo como hemos visto) penetrar los movimientos sociales de resistencia y hacerlos lo ms mansos posible, o en todo caso controlar la disidencia al capitalismo como sistema

Como muestra un botn

Sin ir ms lejos, en la pasada reunin de Cancn sobre cambio climtico, el prestigioso Grupo de Reflexin Rural (GRR) argentino ha detectado la infiltracin de AVINA en los distintos movimientos alternativos que ha acudido a la contracumbre y denuncian que: Las grandes Corporaciones y las fundaciones que las acompaan, han estado trabajando sigilosamente para escurrirse entre los espacios alternativos. Y, cmo no, AVINA hace acto de presencia. Continan diciendo: La Fundacin AVINA, del millonario suizo Stephan Schmidheiny, de larga y siniestra trayectoria en nuestra Amrica Mestiza, por comprar voluntades detrs de proyectos supuestamente beneficiosos para nuestros pueblos y comunidades, ofreci una ddiva econmica para la organizacin de Klimaforum 10. La presencia del Grupo de Reflexin Rural en Cancn, sirvi para alertar sobre esta Fundacin y as desenmascarar sus intentos de cooptar estos espacios, siendo que luego el Klimaforum decidi rechazar los fondos que intentaba aportar Avina. Y concluyen diciendo: Fundaciones como AVINA y Ashoka son el enemigo de la Tierra Madre y de las poblaciones oprimidas.

Mal empezamos, cargndonos de presuntas personalidades que han de dar fiabilidad y buen nombre a una entidad con pretensiones de ser escuchada, sin entre sus notables asesores y figuras aparecen estas amistades peligrosas con las fundaciones del gran capital.

Y no olvidemos que AVINA (fundada por Stephan Schmihheiny) no podr desprenderse del mortal polvo del amianto, con el que ha amasado su fortuna y de cuyos delitos apenas si ha pagado por ellos, en justa compensacin a cmo los trabajadores ignorante de lo que hacan, llevaban a sus casas las ropas contaminadas siendo dramticamente ellos la causa de miles de muertos entre sus mujeres e hijos, durante decenas de aos

En conclusin, la sociedad civil debe estar atenta a los sutiles sistemas de desactivacin del movimiento ciudadano, tanto en su forma presencial como cibersocial, que pone en marcha el capitalismo internacional a travs del apoyo econmico desde entidades supuestamente benefactoras. Admitiendo como legtima la voluntad de grupos sociales de entrar en la arena poltica, en contraste con la frescura de la poltica de calle de fenmenos sociales como el movimiento del 15 M, advertimos sobre el enorme coste que esto supone por su sangra sobre el movimiento ciudadano, fuerza social imprescindible para mantener la salud de la democracia real. Un coste desproporcionado para las posibilidades reales de modificar la realidad desde un sistema del que se conoce su enorme debilidad frente al sistema econmico, vinculado al capitalismo internacional. En estas decisiones nos jugamos no solo una nueva vuelta de tuerca del capitalismo sino un asunto de justicia y dignidad.

Estemos atentos.

Notas:

[i] Puche. P (2011), El lobby oculto, Ecoportal, 26.05.11

[ii] Galafassi, G. Dimitriu, A. (2007), El Plan B de los capitales mineros, en Revista Theomai, n15, primer semestre, p.1

[iii] Galafassi, G. Dimitriu, A. (2007), El Plan B de los capitales mineros, en Revista Theomai, n15, primer semestre, p.8

[iv] Chossudovsky, M. (2010), Globalistas y lites controlan los movimientos populares, en http://www.forumdesalternatives.org/ES/print.php?type=A&item_id=23786

5 Desmontado a Schmidheiny. Los crmenes con amianto: de la multinacional Eternit a la fundacin AVINA, Ecoportal, 26.05.2010; y Ashoka por s misma. La intrusin del gran capital filantrpico en los movimientos sociales, Ecoportal, 24.09.2010

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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