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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-06-2011

Sobre Marx, Darwin y el darwinismo

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Darwin es uno de los grandes cientficos de toda la historia. Para Isaac Asimov, junto con Einstein, Galileo y Maxwell, el segundo, tras el autor de los Principia. Manuel Sacristn escriba sobre l un breve texto para un calendario editado por un colectivo de mdicos socialistas y antinucleares en 1985, poco antes de morir. Una breve nota: Naturalista ingls, fue el primero en establecer la teora de la evolucin. Declarado inepto para la escuela mdica, reorienta sus inquietudes. En 1831-36 realiza sus expediciones a las islas atlnticas y recoge sus experiencias centradas ya en la idea de la fijacin de las especies. La lectura de la teora de la poblacin de T. R. Malthus le impresiona profundamente. En 1859 publica su On the Origin of the Species. La edicin completa de 1.250 ejemplares fue vendida el mismo da de su puesta en el mercado. Inaugura una nueva era del pensamiento cientfico y filosfico. Con su demostracin del carcter fortuito de las variaciones, explicables satisfactoriamente de forma cientfica, pone en entredicho el designio providencial como principio de orden en la naturaleza. Influenciado por Malthus, Linneo y Lamarck, fue el primero en sealar las leyes del xito y del fracaso de las nuevas formas y empa la imagen de una naturaleza buena.

 

Engels, el autor del Anti-Dhring, fue una de las personas que adquiri uno de esos primeros 1.250 ejemplares de la edicin. Unas de las peligrosas ideas de Darwin fue expresada por Daniel C. Dennett del siguiente modo: [] pareca obvio, quizs una verdad de la lgica, que debera haber existido o un primer ser vivo o una infinita regresin de seres vivos. Naturalmente, no era ni una ni otra alternativa y la solucin darwiniana estndar, con la que nos volveremos a encontrar una y otra vez, era sta: en su lugar describimos una regresin finita, en la que la maravillosa propiedad buscada -en este caso la vida- se consigui a travs de leves, quizs incluso imperceptibles, rectificaciones o incrementos. He aqu la forma ms general del esquema de la explicacin darwiniana. La tarea de salir de los primeros tiempos -cuando no haba ninguna x- hasta alcanzar el tiempo posterior -cuando haba grandes cantidades de x- se completa con una serie finita de pasos en los cuales llega a ser cada vez menos claro que realmente aqu todava no hay ninguna x, a travs de una serie de pasos discutibles, hasta que, eventualmente, nos encontramos a nosotros mismos en pasos en donde es bastante obvio que por supuesto hay una x, muchas x. Nunca trazaremos lneas. Brillante, como suele ser Dennett, la formulacin se aproxima a la ley dialctica de la transformacin de la cantidad en cualidad.

Salvando las enormes distancias, el darwinismo, como el marxismo o el positivismo por ejemplo, no es una tradicin cientfico-cultural homognea. Ms bien lo contrario. El gran historiador italiano Valentino Gerratana, el editor de los Quaderni, hablaba de ello hace ms de 40 aos en un artculo titulado Marxismo y darwinismo que tradujo al castellano Francisco Fernndez Buey, el coeditor de la coleccin Hiptesis para Grijalbo: [] Darwin y no Marx, quien domina la escena cultural influyendo en todos los sectores de la misma. Cierto es que la profundad de esta influencia no guarda relacin con su extensin: el darwinismo es ante todo una atmsfera cultural que se difunde en todas las direcciones coloreando las tendencias ms distintas e incluso opuestas. As, por ejemplo, socialistas y antisocialistas, demcratas y reaccionarios, sern durante aquellos aos igualmente darwinistas y se establecern entre ellos largas disputas para dilucidar quin lo es con mayor legitimidad. No slo la mayora de los naturalistas, sino tambin filsofos y literatos, socilogos y artistas, se nutrirn de aquella doctrina y se sentirn sugestionados por ella directa o indirectamente [1]. O la mayora de pensadores polticos, sean del signo que sean.

Sergio de Castro Snchez ha entrevistado para Diagonal, y rebelin lo ha editado recientemente [2], a Mximo Sandn [MS], autor de Pensando la evolucin, pensando la vida. La visin darwinista de la condicin humana es una justificacin del statu quo. Esta es una de las tesis que defiende el entrevistado, la entradilla de la entrevista. Castro Snchez seala igualmente que el autor ha denunciado la vinculacin del darwinismo con una visin de la vida impuesta por el poder econmico.

No creo exagerar si afirmo que no me he sentido cmodo con casi ninguna de las lneas de la entrevista. No pretendo dar cuenta ahora de todo mi desasosiego, empezando por la primera respuesta a la pregunta sobre la base cientfica del darwinismo. La consideracin de MS: Se ha escrito tanto y se han inventado tantas historias y mitologas al respecto que esto que voy a decir va a resultar difcil de asumir, pero slo es cuestin de dejar de leer libros sobre Darwin y leer directamente sus libros. Concretamente el gran clsico darwinista. Una de las tesis centrales de MS, tomen asiendo, es la siguiente: La base cientfica, experimental o emprica de Sobre el origen de las especies por medio de la seleccin natural o el mantenimiento de las razas favorecidas en la lucha por la existencia, verdadero ttulo de la obra de Darwin es absolutamente inexistente. Inexistente? Absolutamente inexistente? La afirmacin casa mal, muy mal, con posteriores reflexiones de MS en la entrevista y con una posicin anunciada por el propio Darwin que puede observarse al leer directamente sus libros, el que habla sin hablar del origen de las especies: (...) Si se demuestra que existe cualquier organismo complejo que posiblemente no haba sido formado por numerosas, sucesivas y ligeras modificaciones, mi teora quedara absolutamente destruida.

La idea de la seleccin natural la obtuvo Darwin, prosigue MS, de la observacin insisto para apuntar una inconsistencia: observacin- y lecturas sobre las actividades de criadores de animales y plantas y su concepcin de las relaciones entre los seres vivos, la lucha por la vida y la supervivencia de ms apto provienen de Malthus y Spencer, dos individuos muy desagradables, discpulos de Adam Smith, que vean la proliferacin de los pobres como una amenaza para su bienestar. Dejo para otra ocasin lo de la influencia de Malthus y Spencer, muy rara esta ltima porque parece ms bien que a la inversa, pero la primera parte de la afirmacin parece indicar dos cosas: que Darwin hizo observaciones, que el trabajo emprico no estuvo alejado de su trabajo terico, y que no hay aristocraticismo epistemolgico en sus consideraciones e investigaciones: un naturalista de clase alta influenciado por las actividades, que observa y anota, de campesinos, de criadores de animales y plantas.

En otros momentos de la conversacin, MS responde a preguntas sobre el darwinismo actual, que no es el de Darwin El darwinismo actual no se sabe exactamente lo que es (sic), afirma sin ms prembulos-, sobre las causas del xito del darwinismo tanto entre la elite cientfica (sic) y entre los no especialistas parece claro (sic) que el arraigo de la fe (porque eso es lo que es) en el huxleismo (hablemos con propiedad) es producto del adoctrinamiento que los bilogos reciben en las universidades [MS es profesor universitario] (han creado un mito de la figura de Darwin que no se corresponde, ni de lejos, con la realidad) (sic)-, sealando por otra parte que Y aqu quiero mencionar otro hecho histrico, al parecer, poco conocido. A partir del final de la segunda guerra mundial los grandes magnates mundiales, pero especialmente los Rockefeller, por medio de Universidades y Fundaciones creadas por ellos asumieron gran parte del control de la investigacin biolgica. Y qu importa, o qu aporta realmente sobre la validez epistmica de una teora, que Rockefeller, Gates o Amancio Ortega controlen la investigacin biolgica? Se descalifica con ello la biologa o las bondades gnoseolgicas, sin ms consideraciones posteriores, del darwinismo? Es raro, muy raro, y la historia de la ciencia est llena de ejemplos que pone en serias dificultades esa tesis.

La explicacin del supuesto arraigo popular del darwinismo no tiene desperdicio y, desde luego, es poco sensible frente a la sabidura ciudadana y sus deseos de ilustracin: En primer lugar, porque lo dicen los cientficos y los medios de comunicacin, en segundo lugar, porque es una explicacin de la evolucin muy simple, que todo el mundo puede entender (aunque en realidad es de una complejidad inimaginable). Todo el mundo se siente capacitado para hablar de evolucin. En tercer lugar, porque la visin darwinista refleja la realidad del sistema econmico, lo que no es extrao porque est basada en conceptos econmicos-sociales. La vida es as, son leyes de la naturaleza y, finalmente, por la confusin que los mismos darwinistas han introducido con el falso debate (porque los cientficos no tiene nada que debatir sobre esas cosas) con los creacionistas para reforzar su postura de defensores de la ciencia, convenciendo a muchos de que el que no es darwinista es creacionista.

MS no resiste la tentacin de citar textualmente a Karl Marx, del que no se puede decir que fuera precisamente simple, en una carta a Engels, despus de leer con atencin el libro de Darwin que, inicialmente consider positivamente como explicacin materialista de la Naturaleza. La carta citada del que fuera casi vecino de Darwin: Es curioso ver cmo Darwin descubre en las bestias y en los vegetales su sociedad inglesa, con la divisin del trabajo, la concurrencia, la apertura de nuevos mercados, las invenciones y la lucha por la vida de Malthus. Es el bellum omniun contra omnes de Hobbes, y esto hace pensar en la Fenomenologa de Hegel, en la que la sociedad burguesa figura bajo el nombre de reino animal intelectual, mientras que en Darwin es el reino animal el que representa a la sociedad burguesa (Marx-Engels Correspondence 1862 Source: MECW Volume 41, p. 380).

Pero hay otras cartas. Esta por ejemplo, errada en mi opinin, es de 1861: El libro de Darwin es muy importante y me convence como fundamento cientfico-natural de la lucha de clases histrica. El precio que hay que pagar, naturalmente, es la grosera manera inglesa del desarrollo. Pese a todas sus insuficiencias, aqu no slo se da el golpe mortal a la teleologia en la ciencia de la naturaleza, sino que tambin se expone el sentido racional de la misma (MEW 30, p.578).

Esta otra es de ocho aos despus. Una carta a su hija Laura y a su yerno Paul Lafargue: Partiendo de la lucha por la vida en la sociedad inglesa -la guerra de todos contra todos, bellum omnes contra omnes-, Darwin ha sido llevado a descubrir que la lucha por la vida es la ley dominante en la vida animal y vegetal. Pero el movimiento darwinista, por el contrario, ve en ello una razn decisiva para que la sociedad humana no se emancipe nunca de su animalidad (Marx a Laura y Paul Lafargue, 15.2.1869; MEW 32, p. 592). Remarco: el movimiento darwinista. Ya entonces.

Manuel Sacristn escribi unas notas sobre esta ltima carta: 1. a) Marx admite que la gnesis de la idea de Darwin no empece a su acierto; b) Distingue tcitamente entre ciencia y poltica; c) Rechaza tcitamente la inferencia ab esse ad debet; d) Texto de mucha importancia para mostrar que es un error imputar a Marx economicismo. El esquema mental es el mismo: hay papel activo de la cultura, de la artificialidad. Ms, en general, concepcin de la relacin hombre-naturaleza. 2. El texto documenta, por una parte, el lmite del naturalismo de Marx. Por otra, un efecto bueno del hegelismo, que (?) pensar por Aufhebung. Consiguientemente, el indeterminismo.

Tambin tiene inters este fragmento de Teoras sobre la plusvala: Darwin no vio en su excelente obra que derrocaba la teora de Malthus al descubrir la progresin geomtrica en el reino animal y el vegetal. La teora de Malthus se basa precisamente en que compara la progresin geomtrica de los seres humanos segn Wallace con la quimera de la progresin aritmtica de los animales y las plantas. En la obra de Darwin, por ejemplo, a propsito de la extincin de especies, se encuentra tambin en detalle (prescindiendo de su principio fundamental) la refutacin histrico natural de la teora de Malthus (MEW 26.2, p. 114). Sacristn anot: Su interpretacin de Darwin refuerza naturalmente lo fatal de su esquema dialctico-progresista. Notar que no se refiere ni a las aguas, ni al aire, ni al subsuelo, como es natural en su poca.

Sea como fuere, la historia entre ambos, entre Marx y Darwin puede resumirse as con algunas simplificaciones.

Marx, que cuando residi en Londres con su familia vivi en algn momento a unos 30 kilmetros del domicilio del autor de El Origen de las especies, le hizo llegar la segunda edicin de El Capital con una dedicatoria: A Mr Charles Darwin, de parte de su sincero admirador, Karl Marx. ste le contest, en octubre de 1873, agradecindole el envo y admitiendo que deseo profundamente que fuese ms merecedor de haberlo recibido si entendiese ms del importante y profundo tema de la economa poltica. Aunque nuestros estudios han sido tan diferentes, pienso que ambos deseamos sinceramente la ampliacin del conocimiento, y que ello, a largo plazo, contribuir a la felicidad de la humanidad.

La historia pareca acabarse aqu. Pero, en 1931, la revista sovitica Bajo el estandarte del marxismo public una carta de Darwin, de octubre de 1880, en la que ste, despus de agradecer un envo -Le agradezco mucho su amable carta y los dems documentos que contena...-, sealaba a su corresponsal que preferira que la parte o el volumen no estuviese dedicado a mi (aunque le agradezco la intencin de honrarme) ya que en cierto modo implica mi aprobacin de toda la publicacin, sobre la que no conozco nada.

La redaccin de la revista sovitica conjetur, con riesgo indudable pero muy plausiblemente, que el destinatario de la carta de Darwin era Marx. Berlin, en su estudio sobre Marx de 1939, seal, basndose en esta carta, que el autor de El Capital quera dedicar a Darwin la edicin alemana original. Francis Wheen -Karl Marx. Editorial Debate, Madrid 2000, p. 336- ha comentado que Berlin (...) pas por alto completamente el hecho de que El Capital -con su dedicatoria a Wilhelm Wolff- apareci en 1867, nada ms y nada menos que treces aos antes de que supuestamente Marx le ofreciese el honor a Darwin.

Desde la segunda guerra mundial, casi todos los autores que se han aproximado a este asunto han aceptado el rechazo por Darwin de la dedicatoria propuesta, difiriendo en el volumen que Marx pretenda dedicarle. McLellan, por ejemplo, seal que Marx deseaba dedicarle el segundo volumen de El Capital (Karl Marx. Su vida y sus ideas, p. 488). Gerratana, en el estudio citado sobre Marxismo y darwinismo sostena una posicin idntica si bien adverta, muy prudentemente, que no se ha podido encontrar la carta de Marx, por lo que falta algunos datos esenciales para aclarar por completo el significado de ese interesante episodio, sealando una posible interpretacin: Muy probablemente el sondeo realizado por Marx tena un objeto menos contingente: la posibilidad de establecer en el campo cientfico las relaciones entre darwinismo y socialismo, en el caso de que hubiera sido aceptada por Darwin, habra liquidado definitivamente la polmica bizantina que se estaba desarrollando durante aquellos aos y que iba a continuar desarrollndose durante algunas dcadas con igual superficialidad por parte de naturalistas y de socialistas. (p. 123).

Finalmente, Sholomo Avineri (The Marx-Darwin Question: Implications for the Critical Aspects of Marx's Social... Warren International Sociology.1987; 2: 251-269), sugiri que los recelos marxianos sobre la aplicacin poltica del darwinismo hacan impensable una oferta sincera. La dedicatoria de El Capital a Darwin haba sido, con seguridad, una mera broma.

Basndose en la investigacin de la reconocida estudiosa de la obra de Darwin Margaret Fay Did Marx Offer to Dedicate Capital to Darwin?: A Reassessment of the Evidence. Journal of the History of Ideas, Vol. 39, No. 1 Jan- Mar, 1978, pp. 133-146-, Wheen ha apuntado una explicacin muy diferente. La carta de Darwin no fue enviada a Marx sino a Edward B. Aveling, el compaero de Eleanor Marx, hija de Marx y Jenny von Westphalen, quien en 1881 haba publicado The StudentsDarwin. Fay descubri entre los papeles de Darwin una carta de Aveling de 12 de octubre de 1880, unida a unos captulos de muestra de su obra, en la que despus de solicitar el apoyo o el consentimiento de Darwin a su trabajo, aada: Me propongo, dependiendo de nuevo de su aprobacin, honrar a mi obra y a mi mismo dedicndosela a usted. Por qu entonces la carta de Aveling haba terminado en el archivo de Marx? Porque Eleanor Marx y el propio Aveling, despus del fallecimiento de Engels, haban sido los depositarios del legado marxiano, mezclndose por error los documentos de uno y otros.

As, pues, la atribucin de la citada carta a Karl Marx es falsa con toda probabilidad, pero la hiptesis sobre su autora fue una razonable conjetura extendida y aceptada en tradiciones y publicaciones marxistas (y no marxistas).

Sea como fuere, la relacin Darwin-Marx no puede reducirse en absoluto a una condena de la obra del primero por parte del revolucionario de Trveris, de un filsofo expulsado de las instituciones que tena a Espartaco y Kepler como referentes de rebelda.

Notas:

[1] Valentino Gerratana, Investigaciones sobre la historia del marxismo I, Hiptesis-Grijalbo, Barcelona, pp. 97-145, traduccin de Francisco Fernndez Buey.

[2] http://www.rebelion.org/noticia.php?id=130930

[3] En carta personal, magnfico en mi opinin, Manuel Martnez Llaneza, 24 de junio de 2011, sostena: En este momento, mi conclusin provisional es que el darwinismo es un avance cientfico indudable, una de las contribuciones ms importantes de los ltimos siglos, ms espectacular todava si se tiene en cuenta que Darwin no conoca los cromosomas ni el ADN, pero que su campo de explicacin est limitado y deber integrarse en una biologa ms amplia. Esto no es arrumbarlo, porque la ciencia no procede as: nadie ha echado al cesto de los papeles a Arqumedes ni a Newton. Ni a Linneo, pese a que su mayor aportacin conceptual el concepto de especie- fue cuestionada al poco tiempo de ser formulada, precisamente por Lamarck. Sin embargo, el hecho de que Linneo hubiera ligado el concepto de especie a las caractersticas sexuales y reproductivas fue un avance tan gigantesco cre una ciencia, con nuestro Jos Celestino Mutis- que justifica su consideracin como uno de los grandes de la ciencia (aparte de la ingente actividad de descripcin, taxonoma y organizacin que hizo). Del mismo modo, la aportacin del darwinismo no puede infravalorarse, pero tampoco pensar que su marco encierra todo el futuro desarrollo de la biologa. Hay serias dudas sobre la suficiencia de esta teora para justificar la velocidad de ciertos cambios y los conocimientos epigenticos parecen demostrar que, si bien los genes son insensibles al aprendizaje no a los accidentes- hay otros elementos de control que s lo son. Parece que Darwin haba visto cmo funciona la mquina y qu efectos produce, pero se le haban escapado muchos elementos de su programacin (verlos hubiera sido superciencia o milagro).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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