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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-08-2011

Julin Conrado: Las mentiras a destiempo de "El Tiempo" de Bogot

Arturo Ramos R. / Coordinadora Que no Calle el Cantor
Rebelin


Hemos recibido del trabajador cultural Arturo Ramos R. otro anlisis de solidaridad, sana alerta y denuncia, en esta inmensa lucha de hombres y mujeres decentes que con la solidaridad y las banderas de la dignidad, estamos dispuestos a no desfallecer hasta lograr la LIBERTAD Y ASILO O REFUGIO HUMANITARIO PARA JULIN CONRADO, cerrndole la puerta bolivariana en Venezuela al Plan Colombia y al Plan Cndor.

De nuevo la guerra contra Venezuela por el caso Conrado? Como suponamos y advertimos, el caso de Julin Conrado activ de nuevo la mquina de infamias y escupitajos mediticos de la reaccin colombiana. En la ltima semana y apremiados por la ola de solidaridad internacional, as como por la puesta a derecho del artista diversos voceros del gobierno de Santos, atacaron el tema lanzando a rodar las mentiras a las que ya estamos acostumbrados. Al cantor, que segn ellos no canta sino andaba con una guitarra por all, le comenzaron a inventar delitos inexistentes hace un mes y, no poda faltar, a Venezuela le revivieron en el territorio nuevamente los santuarios de las FARC-EP y el ELN, afirmado esto ltimo por el Comandante de las Fuerzas Militares de Colombia Edgar Cely. De inmediato, Santos puso freno aparente a la verborragia de sus militares, una vez cumplida la funcin encomendada de echar a rodar la bola de la desconfianza y rebosar de pasto el pesebre de la canalla meditica.

El siguiente paso fue dado desde El Tiempo de Bogot, hoy devenido en oficina de comunicacin del Presidente Santos, uno de los miembros propietarios de este consorcio informativo. Veamos la perla. Para El Tiempo, las dolencias de salud de Conrado seran una instruccin de Ivn Mrquez, uno de los mximos dirigentes de las FARC-EP, para que montara una enfermedad y as evadir la deportacin o expulsin de Venezuela. Menciona la publicacin de la familia Santos, de pasadita, la responsabilidad en esta la treta asignada a la defensa que estn haciendo algunas ONGs como FUNDALATIN.

Para la Redaccin de este diario, todo se debera a una tctica de la cpula guerrillera para salvar al artista, segn "saban fuentes de inteligencia con antelacin. Pero, el cmulo de falsedades est perdiendo la carrera y el aliento ante las verdades hechas ya voluntad colectiva. Tarde piaste, pajarito!, hay que decirles a los palurdos cagatintas de la reaccin colombiana. Al panfleto bogotano, ahora devenido en pasqun oficial de la Casa de Nario, tan veraz y veloz siempre en sealar los yerros del gobierno bolivariano, no le extraaron para nada los 66 das de ostracismo jurdico, aislamiento y violacin de los ms elementales Derechos Fundamentales que padeci el cantante preso, algo sin precedente alguno en la Venezuela bolivariana y que deja muy mal parados al sistema judicial y a la Fiscal General Luisa Ortega, a cuyos despachos lleg la denuncia en su debido momento. Tampoco menciona El Tiempo, la causa de Habeas Corpus que cursa actualmente en el Tribunal Supremo de Justicia venezolano; quizs teman que, como muestra ltimamente su homloga colombiana, la Corte Suprema de marras, honrando su papel, resista las presiones que urden las oligarquas a fin de manipular la justicia.

Venezuela no es Colombia y, pese a las crticas en el tapete, el Estado bolivariano no se caracteriza por torcer decisiones con uso de telfonos pinchados o amenazas de muerte. Ya el proceso legal del cantante tiende a regularizarse, en procesos judiciales formales pese a irregularidades que an persisten, como presionar al detenido para firmar documentos que ayuden a superar la ilegalidad y el entuerto cuasilegal que armaron; tambin termin la ilcita incomunicacin, con el disfrute del derecho a visita de abogados, familiares y amigos. Lo imposible comienza a ser posible y destellos de luz se ven al final del tnel. Pero no desmayemos, que la batalla ser larga y los adversarios son muchos, poderosos e imprevistos en su vileza.

Las mentiras de El Tiempo y -por mampuesto- del Palacio de Nario se caen de tanto descaro. Habra que ser bien pendejos para no deducir de la vomitiva nota periodstica, la intencin de establecer una supuesta complicidad con la insurgencia colombiana de todos los que salimos en defensa solidaria del cantante. Estpida la pretensin, que tergiversa, por ejemplo, la sana y humanitaria iniciativa de los artistas y trabajadores culturales organizados en la Coordinadora QUE NO CALLE EL CANTOR y FUNDALATIN, en la persona de la monja Eugenia Russin Sol, consecuente militante de la paz y los principios de amor cristiano que siempre han caracterizado a esta institucin, desde la presidencia de su fundador el sacerdote Juan Vives Suri, a quien hace honor siguiendo su ejemplo humanitario y responsable con los que aman la vida.

Burda patraa el intento colombiano de criminalizar, como es su costumbre, el creciente movimiento de solidaridad que ya suma numerosos cantantes, trabajadores culturales, pginas alternativas en la red informtica mundial y militantes por la justicia para con un hombre enfermo y perseguido con obsesin, por un Estado que ha hecho de las masacres, fosas comunes y bombardeos indiscriminados su sello de identificacin. Poco les faltar para acusar de apoyo al narcoterrorismo a prestigiosos intelectuales como Itsvn Mszros, James Petras y otros, que se pronunciaron en contra de la entrega del cantautor, una vez consumada la captura. Se atrevern? Todo es posible. Si la patraa sigue ese camino el asamblesta Earle Herrera no se salvar de ser calificado por los Santos como el comentarista televisivo exclusivo del Secretariado de las FARC-EP, luego de que manifestara por el canal del Estado (VTV) su solidaridad con el artista, en el programa El Kiosko Veraz, rasgando (por fin!) el velo de la censura. No nos extrae, la paranoica retahla de fantasas que ya se asoma, a instancias de la demencia en solventar con medidas represivas y militares cualquier expresin y arista del conflicto, negando cualquier tipo de dilogo o la salida poltica, a la que aspiramos todos los que vemos el horror que vive Colombia desde hace dcadas.

No somos parte de una tctica, como tampoco recibimos la ms mnima instruccin de las FARC-EP, pero siendo bolivarianos comprometidos, creemos firmemente que no puede haber paz sin dilogo ni justicia social. Por esto nos opondremos a cualquier extensin de la guerra vecina en nuestro territorio, as como a la entrega de revolucionarios perseguidos, sean insurgentes como Conrado o periodistas como Prez Becerra, en reedicin del Plan Cndor. Quede claro.

En el pasado reciente, los dueos y redactores asalariados de El Tiempo se volvieron expertos en matar una y otra vez a Julin Conrado. Ahora, una vez pblico que el muerto no estaba muerto sino que padece de mala salud, ejercitan la virtud de la sanacin milagrosa, para luego darse el gusto de matarlo nuevamente y por siempre, en la crcel junto a otros 7500 presos polticos. La papa se le pone cada vez ms dura y caliente a los capitostes polticos e informativos del gobierno santista. Tan torpes mentiras delatan la desesperacin. No le cobran, al enfermo guerrillero, el fusil rebelde apuntando al enemigo ni la inventada extorsin telefnica que dicen los expedientes amaados, sino los centenares de canciones y la decena de producciones discogrficas que circulan en los subterrneos de la cultura de resistencia latinoamericana. Y eso, es ms peligroso para la reaccin y el imperio que un milln de balas.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes. 

 


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