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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-08-2011

El rostro del desarrollo de Brasil

Juliana Dal Piva y Laura Daudn
Pueblos


Las noticias que venan del norte del pas asustaron a las y los brasileos la noche del martes 15 de marzo. Uno de los mayores proyectos de infraestructuras del Plan de Aceleracin del Crecimiento (PAC)1, carro insignia de la presidenta Dilma Rousseff, estaba paralizado: las obras de la central hidroelctrica de Jirau, a 130 kilmetros del Estado de Rondonia. Las primeras informaciones sobre lo que ocurra en medio de la selva amaznica eran confusas y hablaban de una pelea entre operarios y conductores de autobs. Ms tarde surgi una inmensa lista de quejas de los veintids mil trabajadores sobre las condiciones de la constructora responsable de la obra, Camargo Correia, una de las mayores del sector en el pas. Como golpe final, un incendio destruy completamente los alojamientos en el almacn de obra. Hubo que abandonar el lugar.

El escenario catico en el que se transform la central de Jirau durante casi un mes apenas comienza a verse ms claro. En un reportaje de Fbio Fujita, la revista Piau llama al levantamiento de los trabajadores de Jirau la primera revuelta obrera del Brasil en el siglo XXI y relata, mediante testimonios, cmo la nica ley respetada era la del capataz durante el turno de trabajo. Muchos llegaron hasta all al haber recibido una oferta de trabajo de 900 reales (390 euros), pero en realidad no se superaban los 700 (305 euros). Nunca se pagaron las horas extras, aunque muchas personas trabajaran de domingo a domingo. Y, a pesar de que era ilegal, al campamento de los supervisores (que no compartan instalaciones con los operarios) llegaban prostitutas, drogas y bebida.

Esa era la situacin de Jirau, que, junto con la central de San Antonio, constituir el Complejo Hidroelctrico de Rio Madeira. Se calculaba que una vez terminadas las dos obras (2012), estas hidroelctricas seran capaces de producir juntas 540 MW/h y ganancias diarias de 8,5 millones de reales (3,7 millones de euros). La empresa Camargo Correia dijo que no saba si conseguir cumplir el cronograma despus de los estragos. Los trabajadores volvieron a suspender actividades a mediados de abril: parte de las reclamaciones fueron atendidas por la constructora, pero se despidi a cuatro mil personas simultneamente.

Si Jirau fuera la nica obra del Plan de Aceleracin del Crecimiento que suscitase protestas pblicas Dilma Rousseff estara feliz, pero no es el caso. Mientras intentaba resolver la situacin de los trabajadores de Jirau, el gobierno brasileo recibi una peticin de la Corte Interamericana de Derechos Humanos de la Organizacin de los Estados Americanos (OEA) para la suspensin inmediata del proceso de otorgamiento de licencias de la Usina [1] Hidroelctrica de Belo Monte en Rio Xingu (PA), la mayor obra del PAC, con un presupuesto aproximado de 25,8 billones de reales (11,2 billones de euros). La paralizacin buscaba proteger a las comunidades costeras y a los pueblos indgenas que se veran gravemente afectados. El Palacio del Planalto [2] y el Itamaraty [3] recibieron la comunicacin de la OEA como un ultraje a la soberana nacional brasilea y calificaron las denuncias de injustificables.

La va desarrollista

Los recientes acontecimientos contrastan significativamente con la onda de optimismo creada en torno al crecimiento econmico de Brasil. En 2010, el Producto Interior Bruto (PIB) aument un 7,5 por ciento, el tercer incremento mayor del mundo y una cifra desconocida desde 1986 para la poblacin brasilea. La crisis mundial de 2008 se super en Brasil con un alto incentivo al consumo, financiado por el gobierno, y el entonces presidente, Luiz Incio Lula da Silva, lleg a hablar de crisis de pequea ola. Entusiasmada, la revista britnica The Economist dedic una portada al elevado desarrollo brasileo en noviembre de 2009. Brasil takes off o Brasil despega,titul. Advirti, sin embargo, que Brasil necesitaba enfrentar la arrogancia y encarar la burocracia, pues podra frenar el ritmo de crecimiento.

Al pensar en cmo Brasil prepara su desarrollo para los prximos aos (como sede de la Copa de 2014 y de las Olimpiadas de 2016) es fcil encontrar esa arrogancia. Ya se contabilizan 40 muertes de trabajadores en las obras de la primera etapa del PAC, la mayora debidas a descargas elctricas, desprendimientos o cadas. De cualquier forma, el gobierno sigue invirtiendo. Poco antes de lanzarse como candidata a la presidencia, Dilma Rousseff anunci el PAC 2 en marzo de 2010, con una promesa de inversiones todava mayor en nuevos sectores de infraestructura (1,59 trillones de reales, 694 billones de euros, entre 2011 y 2014).

Despus de las elecciones, la realidad interrumpi los planes de la nueva presidenta. La inflacin creciente oblig a hacer de nuevo las cuentas. Una de las primeras medidas anunciadas por el Gobierno despus de la toma de posesin de Dilma fue el recorte de 50 billones de reales (21,8 billones de euros) de presupuesto de la Unin Federal, es decir, de todos los ministerios. Oficialmente, el Gobierno dice que las inversiones previstas para los programas sociales, entre ellos el PAC, permanecen.

De recortes y oposicin

Fue posible sentir el efecto ya en la aprobacin del salario mnimo. El gobierno lo fij en 545 reales (238 euros), pero los trabajadores pedan 560 (244 euros). Fue la primera prueba de fidelidad poltica de la base en la Cmara, en la que Dilma Rousseff tiene amplia mayora de representantes. La propuesta del gobierno fue aprobada con facilidad, ya que la oposicin, capitaneada por el Partido de la Social Democracia Brasilea (PSDB) y por el Partido Demcratas (DEM) [4], no consigui hacer frente.

Ms que eso. Desde la derrota en las elecciones de octubre de 2010, el PSDB del ex-candidato a la presidencia, Jos Serra (el mismo partido del expresidente Fernando Henrique Cardoso), no logra reconstruir su unidad nacional. Los dos principales ncleos del partido en San Pablo y en Minas Gerais pelean para lograr la hegemona y cruzan acusaciones sobre quin fue culpable de la prdida del Palacio del Planalto. Sin embargo, el liderazgo del senador de Minas Gerais, Acio Neves, surge casi como natural para desagrado de Serra, quien intenta a cualquier coste no desarticular su grupo de apoyo para una eventual tentativa de disputar la presidencia.

En el DEM la situacin es todava ms catica: corre el riesgo de dejar de existir. Uno de sus principales lderes, el alcalde de San Pablo, Gilberto Kassab, resolvi abandonarlo y crear el Partido Socialdemcrata (PSD), llevndose a la mayora de los grandes nombres del antiguo grupo poltico. Mientras la oposicin discute, se divide y lucha por ms poder dentro de cada una de las siglas, el Gobierno cumple su proyecto de desarrollo.

El rostro de la pobreza y el crecimiento

Sin una alternativa unificada al desarrollismo que gobierno y oposicin adoptan como bandera, las polticas que han supuesto un incremento en el mercado interno han pasado sin ningn tipo de revisin; sin un norte claro, las polticas para fomentar el consumo interno son un fin en s mismas. Exactamente por eso, hoy representan, tambin, uno de los mayores desafos para el gobierno de Rousseff.

Cuando hablamos de capacidad de consumo no nos referimos a la reduccin de las desigualdades sociales (que estn ms bien vinculadas a la inclusin ciudadana de la gran mayora de la poblacin que, histricamente, constituye nuestra periferia). Segn Le Monde Diplomatique Brasil [5], el 45 por ciento de la riqueza del pas an se concentra en manos de cinco mil familias, un nmero todava ms significativo cuando se aclara que apenas un 3,4 por ciento de la carga tributaria brasilea incide sobre el patrimonio.

De hecho, resulta complicado leer entrelneas los informes econmicos que se muestran con orgullo cada ao presupuestario. Cuando hablamos del Brasil que sali de la pobreza hablamos de las clases llamadas D y E, que suman 67 millones de personas (el 35 por ciento de la poblacin total). Esas personas viven con 8,14 reales al da (3,50 euros). No se suman a la lista de las personas en situacin de pobreza extrema porque la lnea que divide ambos grupos se cambio oficialmente a los 1,20 euros diarios. Pero un reciente estudio del Instituto Brasileo de Geografa y Estadstica (IBGE) muestra que esa pobreza sigue teniendo cara y lugar: la mayora de la poblacin brasilea en situacin de extrema pobreza es negra, joven y vive en la Regin Nordeste.

En cuanto al mercado interno, el crecimiento ha ido de la mano a la oferta de crdito (lo que no representa una reduccin en las tasas de inters de los bancos, las mayores del mundo, que siguen generando lucros rcord) [6]. Slo en 2010 la oferta de crdito creci un 16,4 por ciento. Un dato interesante: son los consumidores de baja renta los que han alzado la cifra. Todo ello favoreci el resurgimiento de la inflacin, antigua y temida conocida de las y los brasileos. En los ltimos 12 meses, el ndice Nacional de Precios al Consumidor (IPCA) ha registrado un aumento de 5,65 por ciento. La desvalorizacin del dinero afecta especialmente a los ms pobres, con menos recursos para protegerse. Adems, se ahorra cada vez menos y la renta familiar est cada vez ms comprometida con el pago de deudas. Casi 40 por ciento de las familias dicen no encontrarse en condiciones de pagar sus deudas, y se calcula que el incumplimiento de los pagos llegue al ocho por ciento este ao.

Todo eso contrasta con la postura asumida por el pas externamente: Brasil se declara ahora pas donante, no receptor de ayuda. Entre 2005 y 2009 ha recibido 1,48 billones de dlares frente a una donacin de 1,88 billones de dlares. El cambio en la participacin de Brasil en el escenario internacional tambin se ve en la creciente internacionalizacin de sus empresas (Vale, Petrobrs y Odebrecht son ejemplos de transnacionales con sede en Brasil que estn invirtiendo masivamente en Asia y frica). Durante la era Lula (2003-2010) las exportaciones se triplicaron.

Lo que las cifras no muestran

Pero en el desarrollo contradictorio de Brasil hay espacio para ms imgenes que nmeros. Muy ilustrativa es la aprobacin el 23 de mayo del nuevo Cdigo Ambiental. Su discusin en el Congreso cre polmica y su votacin fue presionada por la poderosa bancada ruralista, preocupada con el fin del plazo para pagar por la deforestacin indebida. Ahora, amparados por el nuevo Cdigo Ambiental (que an debe pasar por el Senado y puede sufrir el veto de la presidenta), los grandes dueos de tierras contarn con una amnista y su tasa de corte de bosque nativa va a crecer, todo ello en beneficio del agronegocio y de la ganadera.

Por una injusta sincrona, el mismo da que se aprob en el Congreso el nuevo Cdigo Ambiental fueron asesinados los lderes Jos Claudio Ribeiro da Silva y Maria do Espirito Santo da Silva. La pareja luchaba contra la explotacin ilegal de madera en la Amazonia Paraense y era considerada un exponente del ms verdadero ambientalismo brasileo. Presos en una emboscada, seguramente fueron vctimas del mismo sistema que tambin mat a Chico Mendes y a Dorothy Stang [7]. Sus muertes dicen mucho sobre el pas que se construye entre presas, bosques y metrpolis.


Laura Daudn es colaboradora de Pueblos - Revista de Informacin y Debate. Juliana Dal Piva es reportera de la revista brasilea Isto.

Este artculo ha sido publicado en el n 47 de Pueblos - Revista de Informacin y Debate, tercer trimestre de 2011.

Notas

[1] Central.

[2] El edificio pblico donde se encuentra el despacho del presidente de la Repblica de Brasil.

[3] El Itamaraty es la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil.

[4] El Demcratas (DEM), cuya antigua denominacin era Partido del Frente Liberal (PFL), se considera el principal partido de la centroderecha poltica de Brasil.

[5] Caccia Bava, Silvio: Recuperar as perdas, Le Monde Diplomatique Brasil, mayo de 2011.

[6] Apenas en el primer trimestre de 2011 el Ita ha alcanzado un lucro de 3,53 billones de reales (1,54 billones de euros). El espaol Santander se encuentra en el cuarto lugar, con un lucro de 2,071 billones de reales (cerca de 905 millones de euros).

[7] Lder sindicalista y ambientalista, Chico Mendes fue uno de los grandes defensores de la Amazonia y del trabajo de las poblaciones locales. Pese a que eran pblicas las amenazas que sufra, el gobierno no le dio proteccin y en 1988 fue asesinado. Dorothy Stang, misionera, fue asesinada en Brasil en 2005. Miembro de la Comisin Pastoral de la Tierra, luchaba por los derechos de las y los trabajadores del campo, por la reforma agraria y por el respeto a la naturaleza. Ambos asesinatos fueron ordenados por hacendados.



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