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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-08-2011

En poltica no basta la fe

Eduardo Montes de Oca
Bohemia


Ni los sovietlogos ms ilustrados previeron la sbita cada del sistema en la segunda potencia del orbe. Ni los cubanlogos ms prestigiosos apostaban que el pequeo y anmalo archipilago caribeo resistira a pie firme el aluvin de penurias causado por la prdida de sus socios comerciales y econmicos, perseverando en su naturaleza poltica y social.

Vlganos estos ejemplos para recordar una verdad de Perogrullo: por duchos que sean, los analistas no poseen el don visionario de Casandra ni el auxilio del orculo de Delfos; debern contentarse con el bosquejo de probables escenarios, habida cuenta que un factor emergente puede transformar un panorama con la velocidad de una descarga elctrica. Sirvan los botones de muestra tambin para apuntalar la arremetida contra toda suerte de estereotipos. Lo mismo el del paso automtico del capitalismo al socialismo, con exclusin de la voluntad y la accin consciente de los sujetos, que la del capitalismo como ente capaz de autorregularse en cualquier circunstancia, condenando a los ms a sufrirlo por los siglos de los siglos. Eternamente.

Y subrayo la renuencia al ltimo clich, en virtud de la necesidad terica y prctica de batir lo que representa humana estupidez, peso especfico de los intereses creados, o ambas cosas entrelazadas: el que la lnea oficial en casi todas partes (sea) que la economa-mundo pronto se pondr bien, si tan solo hacemos esto o aquello, al decir del historiador Immanuel Wallerstein.

S, no importa que los ltimos tres aos de recesin hayan asestado un vigoroso golpe a la proclamacin del valor del libre mercado. Y que, como seala un observador, se transparente con creces que Wall Street representa una economa de casino, en la cual los banqueros-gnsteres bien informados juegan con el dinero de otra gente, y cuando quiebran resultan rescatados, a travs del Estado, por las finanzas de los propios esquilmados, de los contribuyentes.

Hay quienes siguen en sus trece, sin tantear siquiera una opcin diferente. No por gusto el neoliberalismo se ha proyectado con fuerza paranoica contra varias naciones europeas Letonia, Grecia, Rumana, Irlanda, Portugal, et al-, que procuran el hilo de Ariadna para salir del laberinto del Minotauro (la crisis) de manos de quienes las encerraron entre los muros de los prstamos, las privatizaciones, los ajustes estructurales. Del FMI, el Banco Mundial y otros alabarderos imperiales. Unos cuantos se niegan incluso a sopesar la mera posibilidad de mayor igualdad, de una regulacin ms empeosa y de mejor equilibrio entre el mercado y el Gobierno, como preconiza el Premio Nobel Joseph Stiglitz, no precisamente nuncio de la planificacin en el mbito de la sociedad.

Miremos, si no, el estropicio levantado en los Estados Unidos, donde los republicanos obligaron al presidente Obama a desistir de impuestos ms sustanciosos a los ms ricos y a comulgar con la contraccin del gasto pblico -algo que ha decretado el sacrificio sumo de la clase media, los trabajadores y los 14 millones de desempleados-, para que a cambio aceptaran su pedido de elevar el techo del dbito interno a ms de 14 billones de dlares. En consecuencia - algo histrico!-, las agencias de calificacin crediticia han considerado la rebaja de los bonos de la administracin a la luz del posible default, o cesacin de pago. Ya USA no es triple A en la lista de los menos riesgosos deudores.

Situacin que activa la alarma con respecto a una nueva recesin planetaria, sin que hayan desaparecido las secuelas de la de 2008, y que supone un asidero para reiterar la advertencia sobre el pecado de leso anlisis. Porque si la realidad dio un ments a quienes, henchidos de cientificismo, pregonaban una poca de revoluciones tras la Primera Guerra Mundial, y posteriormente a los ms convencidos heraldos de un socialismo irreversible, la inesperada y subestimada ola de rebeliones que hoy campea en las reverberantes dunas del Oriente Medio, las expeditas avenidas londinenses, la madrilea Puerta del Sol, tal vez est deviniendo una generalizada situacin revolucionaria cuando el capitalismo aparenta haber llegado para quedarse.

Eso s: restara el factor subjetivo ideolgico, poltico, volitivo-, invocado por el barbado pensador de Trveris, que no solo distingui como premisa del salto a la objetiva contradiccin entre el despliegue de las fuerzas productivas y el encorsetamiento de las relaciones de produccin. Ensoacin, utopa del comentarista? Quizs. Pero tambin el credo probado por la vida de que, en vez de desposarse con la fe, el estudioso debe barajar siempre los ms variopintos escenarios. Por si acaso, no?

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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