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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-09-2011

Crisis mundial: guerra global de clases

Los Brigadistas-UNAM
Rebelin


Dos aos han pasado del recrudecimiento de la crisis mundial; treinta aos de neoliberalismo y la economa mundial continua su cada. Tan slo en EU la reserva federal ha gastado ms de 16 billones de dlares para el rescate financiero, ms del 100% de la riqueza producida por esa economa en un ao (PIB). El resultado ha sido una brutal concentracin econmica en el pas que se precia de ser el campen de la democracia e igualdad de las oportunidades, de manera que ahora el 1% de la poblacin ms rica concentra cerca de 40% de la riqueza total, mientras que hace 25 aos el 12% ms rico controlaba el 33%. Esta brutal concentracin tiene su contraparte en los desempleados (10% de la poblacin econmicamente activa), en la prdida de su poder adquisitivo y en el masivo embargo de casas en EU.

Rescatar las ganancias capitalistas ha sido la prioridad para todos los gobiernos del mundo; en cambio, para el pueblo hay desempleo, pobreza, cada de salarios reales, despojo de pensiones y prdida de derechos laborales y sociales. Y para el planeta, devastacin ecolgica, extincin de especies, calentamiento global y agotamiento de recursos (agua, bosques, gas, minerales) por la explotacin irracional.

Las polticas econmicas de este modelo econmico no sirven ya, ni siquiera para estimular el crecimiento. El pronstico nos dice que sern ms de dos dcadas de crisis econmica (muy parecido a lo sucedido con el crack de 1929 y la depresin de los aos treinta). Es as, que no hay reduccin de tasas de inters que estimule la inversin o aumento de gasto que estimule el consumo o construccin de infraestructura. No hay recuperacin de los empleos destruidos con la crisis y en tanto eso no suceda, el consumo y la produccin no se recuperarn. Hay rescates financieros, pero no rescates al pueblo. La opcin militarista es una realidad para muchos gobiernos, sea en contra de su poblacin o sea en contra de otras naciones, el fantasma de guerras mundiales para aliviar al capitalismo est presente en la mente de las oligarquias mundiales.

La descomposicin social se ha acelerado, los de abajo, siempre excluidos del festn financiero, deben pagar los platos rotos de la avaricia de la clase burguesa mundial. La reduccin del gasto pblico, particularmente el gasto social (educacin, vivienda, seguridad social, salud, etctera) es la constante en todo el planeta. En vez de obligar a los de arriba a pagar impuestos, de reducir la riqueza de funcionarios y polticos (en EU el 60% de los senadores son millonarios con una riqueza promedio de 4 millones de dlares, en tanto que la riqueza media de un ciudadano es de 25 mil dlares), de nacionalizar empresas clave para garantizar un poco ms de estabilidad, como lo hace Venezuela con la minera del oro, por ejemplo, se incrementan los impuestos para los pobres y las tarifas por bienes y servicios como el agua, gas, electricidad, gasolina, transporte; se elimina el derecho a la pensin y jubilacin; se privatizan las ltimas empresas pblicas, etctera. Esto forma parte de una gran ofensiva del capitalismo mundial por apropiarse de una mayor parte de las ganancias en detrimento de nuestra calidad de vida. Algo que puede ser entendido como una autentica guerra global de clases: los grandes empresarios, aferrados a su ganancia, exigiendo a los gobiernos que apliquen medidas de ajuste contra los pueblos.

La frustracin, rabia y resentimiento crecen y se expresan en manifestaciones populares mundiales. Hambrientos, desempleados, excluidos de todos los derechos sociales, frente a un puado de millonarios, que presumen mercancas y nuevas tecnologas difciles de adquirir. La sociedad espectadora, enajenada por el consumo y bienestar ficticio est dando a luz a una en donde el pueblo se rebela ms, se organiza ms, y genera procesos interesantes de transformacin, como los indignados espaoles o los estudiantes chilenos, por ejemplo. En esta nueva fase de la guerra de clases no est claro hasta donde podr llegar el pueblo, pero es significativo que incluso en aquellos pases en donde se padecieron gorilas de la talla de Pinochet o Franco, los pueblos se levanten y desafen el terror del capitalismo carnicero que los intento disciplinar.

Cada vez ms pueblos se integrarn a la batalla contra los planes del capital. Nuestro tiempo ha llegado, los indignados del mundo debemos luchar, unirnos, defendernos, y a la par, construir la alternativa.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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