Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-09-2011

Respuesta a Pepe Escobar
Geopoltica turca, la primavera rabe y el Estado Palestino

Miguel Len
Rebelin


1. Y de sto qu dicen los turcos?

He de reconocer, para empezar, que en gran medida comparto el entusiasmo que Pepe Escobar muestra en sus artculos en relacin con la creciente importancia internacional que Turqua viene adquiriendo gracias, en principio, a la inteligente labor de su Ministro de Asuntos Exteriores, Ahmet Davutoğlu. Parte de ese entusiasmo derivara, y con razn dada la vistosidad de las ltimas disputas pblicas, del progresivo distanciamiento entre Turqua e Israel y, en paralelo, el acercamiento de Turqua a los pases rabes.

Si todo fuera as de sencillo, y teniendo en cuenta que la sociedad turca apoya masivamente la causa palestina al mismo tiempo que (tambin masivamente) critica las polticas israeles y las pretensiones imperialistas de Estados Unidos en la regin, la izquierda turca debera reconocer, aunque fuera a regaadientes, los xitos de su gobierno. Y, sin embargo, eso no sucede.

Recuerdo, por ejemplo, una conversacin con un militante del TKP (Partido Comunista Turco), con el que habl poco tiempo despus de llegar a Estambul. Yo, que hasta entonces habra suscrito el anlisis de Pepe Escobar sin ningn tipo de reserva, le pregunt qu opinaba, no de la poltica interior del AKP, sino de los xitos de su poltica exterior. No puedes tomarte eso en serio, me dijo. Por qu?, respond, no es evidente el giro de su poltica exterior?. Acaso vuestros gobernantes no mienten?.

De repente tuve la sensacin de sentirme un idiota y se abri ante m un mar de dudas y ambigedades en el que sigo inmerso. Lo que me gustara hacer es aportar dichas dudas al anlisis de Pepe Escobar, que por lo dems me parece indiscutible, para enriquecer la interpretacin de los acontecimientos. Una interpretacin que, por lo dems, no es inocente, puesto que implica posicionarse en relacin con los conflictos en que estn inmersos otros.

2. La poltica interior turca

Partamos, sin embargo, del supuesto de que la posicin exterior del AKP fuese tan clara y homognea como la que hemos presentado al comienzo. Si la poltica exterior turca est orientada entonces, ms o menos, segn las reclamaciones de la izquierda turca, algn motivo distinto tendr que haber para que dicha izquierda siga fragmentada en multitud de partidos (que jams consiguen superar la barrera del 10% de los votos que determina la posibilidad de acceder al Parlamento). Dicho motivo est sin duda anclado en la poltica interior.

Es imposible hacer aqu un ejercicio de revisin histrica como el que sera necesario para explicar, con todos sus pormenores, los vaivenes polticos de la Repblica de Turqua. Podemos decir, sin embargo, que se trata de un pas que en general no ha conocido lo que es el puro liberalismo poltico-econmico (si es que tal cosa existe en algn sitio) sino que, desde la fundacin de la Repblica de Turqua en 1923, ha sido la mayor parte del tiempo un Estado de tipo ms bien corporatista, con incluso dos perodos relativamente amplios de planificacin econmica (1930-1950 y 1961-1980) y ciertos vaivenes polticos (marcados por los golpes de Estado de 1960, 1971, 1980 y, aunque no fue un golpe convencional, 1998) que, en cualquier caso, difcilmente pusieron en cuestin la estructura corporatista del Estado.

Dicho corporatismo, sin embargo, difcilmente resisti los vaivenes econmicos de la dcada de los 90, resultado del desarrollo de polticas neoliberales y el crecimiento desmedido del sector financiero. La crisis poltica, social y econmica en que se encontraba el Estado turco a finales de los 90 slo pudo ser reconducida a travs de un cambio (aparentemente radical) de modelo, propuesto y diseado por el AKP. El problema al que ha dado lugar el xito de este partido es que ha roto todos los esquemas al introducir un discurso liberal en una sociedad que no lo haba conocido salvo en las diluidsimas dosis de los diferentes posicionamientos kemalistas. A los turcos cansados de los desmanes constantes del CHP les pill por sorpresa un gobierno que, de repente, pretenda terminar con las polticas de represin armada en el Kurdistn y abrir un perodo de multiculturalismo e integracin, que pretenda apartar al ejrcito de la vida poltica, que daba expresin poltica a la poblacin anatolia, sobre la que an hoy pesan prejuicios impuestos por las grandes urbes de la costa occidental, prometindoles la prosperidad econmica que la gestin del CHP les haba negado al fomentar la inversine exlusivamente en las zonas europeas del pas. Hacan eso al mismo tiempo que se declaraban europestas, defensores del liberalismo econmico y vinculados a la larga tradicin de partidos de corte relativamente confesional que haban quedado siempre en los mrgenes de ese sistema corporatista que no estaba dispuesto a aceptarlos.

Haba en Turqua, y todava hay, quienes creen que el AKP no slo est llevando a cabo una transformacin radical de la sociedad turca sino que adems dicha transformacin es a mejor. La fragmentacin de opiniones se vio bien hace un ao, cuando se realiz el referndum acerca de la reforma constitucional; los haba que defendan directamente el No (como el CHP o los partidos comunistas de corte ms tradicional), tambin los haba que se inclinaban por el boicot y la abstencin (los movimientos pro-kurdos), y los haba que daban un S cualificado, porque consideraban que ese slo poda ser el primer paso de una transformacin mayor.

El discurso liberal embelesa, pero las polticas concretas son difciles de neutralizar con el discurso. Podr el ejemplo que he vivido de forma ms prxima: el YK. Se trata de una institucin creada en los aos 80 para filtrar la promocin de personal universitario, docente o investigador, garantizando la homogeneidad ideolgica del mbito universitario en lo referente a los temas sensibles: el conflicto kurdo y la represin poltica, fundamentalmente. El AKP tena un gran inters en deshacerse de dicha institucin, puesto que gran parte de sus bases intelectuales se conforman por universitarios no promocionados, e incluy la eliminacin del YK en su programa electoral de 2007. Pues bien, no slo no cumpli la promesa (provocando el enfado de una cantidad importante de nuevos votantes que asumieron que vala la pena cambiar el voto si se consegua la desaparicin de dicho organismo) sino que adems ha llevado a cabo una transformacin integral del organismo para ponerlo a su servicio, de manera que ahora es la oposicin al AKP, la que toca los nuevos temas sensibles (que, a veces, como en el caso del conflicto kurdo, no son tan nuevos), la que se ve trabada. Los efectos concretos, por ejemplo, en el caso de la Universidad del Bsforo (cuyo rectorado es fuertemente kemalista), son devastadores: de que el YK asigne o no formalmente nuevas plazas de profesorado a la Universidad depende, no ya el propio mantenimiento de la actividad docente, sino que mejore la situacin de profesores que, de momento, trabajan sin ser oficialmente titulares del puesto y sin percibir el sueldo correspondiente.

A esto se podra aadir el fuerte componente financiero de la economa turca, base de su crecimiento y motor de su transformacin productiva (decrecimiento proporcional de los sectores primario y secundario para un pas que, tal vez todava y si no hasta hace bien poco, gozaba de soberana alimentaria), siendo el sector de la construccin uno de los que mejor sustenta esa creciente financiarizacin. El gobierno turco parece actuar como si la crisis econmica mundial no fuera con l, pero posiblemente no hay motivos para ser optimistas. Adems, como buenos neoliberales, estn desmantelando progresivamente el conjunto de mecanismos e instituciones corporatistas que, de forma relativa y precaria, mantenan econmicamente cohesionada a la sociedad turca; ello produce, por un lado, el surgimiento de grandes capas de nuevos ricos (que, evidentemente, entran en una relacin clientelar con el AKP) cuyas aspiraciones quedaban limitadas por la estructura corporatista, y, por otro, deja en una desasistencia total a aquellas capas sociales ms bajas que hasta entonces sobrevivan precisamente gracias a esos mecanismos corporatistas.

3. La geopoltica del Medio Oriente

Se puede decir que la geopoltica es la rama de la geografa que se encarga de forma explcita de descubrir las leyes que rigen la relacin poltica que existe entre poblaciones y territorios, y de determinar, a partir de dichas leyes, dnde se encuentran los espacios vacos de derecho. Esa necesidad se impone una vez que se ha universalizado el derecho de gentes europeo y que, precisamente por eso, se ha disuelto la frontera que distingua a Europa del resto del mundo.

Desde entonces, se trata con insistencia de descubrir las leyes que rigen el espacio de Oriente Medio para aplicar en consecuencia un criterio razonable de distribucin territorial del espacio que favorezca, al mismo tiempo si es posible, a los intereses generales de la acumulacin capitalista y a los intereses particulares del imperialismo occidental. El primer diseo se arm como respuesta a la cuestin oriental, como se llamaba a la eterna disputa de despacho entre Gran Bretaa y Francia para repartirse los territorios que entonces pertenecan al Imperio Otomano.

Aunque pareciese que estamos inmersos en una digresin, resulta que no es as, puesto que fue Mustaf Kemal Atatrk quien, dirigiendo la Guerra de la Independencia y consiguiendo que se constituyera polticamente la Turqua moderna, desbarat los planes de las potencias coloniales e hizo inocultable el juego sucio que haba practicado, prometiendo los mismos territorios a distintos grupos tnicos con aspiraciones de constituir sus propios Estados (como sucedi con kurdos y armenios en el Este de Anatolia) para as conseguir apoyo de las poblaciones locales en la creacin de colonias y protectorados.

Lo que Atatrk consigui por encima de todo fue mostrar la aplicabilidad universal del discurso antiimperialista que se haba gestado en los movimientos comunistas europeos y que haba tenido su expresin primera en la Revolucin Rusa. Mostr que era capaz de unirlo, si sus adversarios le incitaban a ello, con la identidad religiosa y nacional, dando herramientas potenciales para la sublevacin anticolonial de todo Oriente Medio. Enfrentados al resurgimiento turco, Gran Bretaa y Francia no reaccionaron de la misma manera, ya que la segunda se prest pronta a negociar mientras que la primera quera garantizar a toda costa el control de los territorios ocupados (a los que consideraba de gran importancia econmica, como Mosul, y geoestratgica, como los estrechos o el Cucaso).

Aunque finalmente Atatrk fue mucho ms moderado en su esfuerzo de agitacin, obedeciendo tambin a los propios intereses turcos y a la necesidad de crear un Estado homogneo donde no lo haba (debiendo para ello turquizar a las poblaciones turcas, armenias y laz), lo cierto es que se puede considerar que los movimientos anticolonialistas, laicos y panarabistas que emergieron a partir de los aos 50 son en cierto modo herederos del modelo kemalista y parten de las mismas claves.

Se podra decir, sintetizando mucho, que el reparto de Oriente Medio acordado en la I Guerra Mundia fue slo parcialmente exitoso. Por una parte, como hemos dicho, porque la revolucin turca introdujo un cierto disenso entre las potencias ocupantes, hizo evidentes sus prcticas tramposas y dej fuera de su alcance ciertos puntos clave. Por otro, porque en el contexto de la Guerra Fra y la descolonizacin el ejemplo turco sirvi como modelo para dar lugar a un conjunto de transformaciones polticas radicales que, en la segunda mitad del siglo XX, pusieron en jaque a las pretensiones imperialistas.

En el contexto de la poltica de bloques, y dadas las propias convulsiones poltias internas de Turqua, el papel internacional de dicho Estado fue ambiguo. En ciertos momentos pareci desarrollar una posicin poltica autnoma y en oposicin ms o menos directa frente a las pretensiones de control de Gran Bretaa (por ejemplo durante la Guerra Civil Espaola, durante la cual la cooperacin turca era fundamental para que llegaran a Espaa los barcos soviticos, o con la intervencin militar turca en Chipre de 1974, que supona un enfrentamiento directo con Grecia, incondicional aliada de Gran Bretaa), mientras que en otros, con su integracin en la OTAN y participacin relativamente activa en las misiones, pareca ser un caballo de Troya norteamericano en la esfera de influencia sovitica-rusa.

4. El Nuevo Oriente Medio

En este contexto, la pregunta por la posicin internacional turca toma la siguiente forma: qu modelo de poltica exterior est aplicando el AKP?, se trata, como hizo Atatrk en los aos 20 y 30, de desarrollar una poltica autnoma, o se trata, por el contrario, de seguir actuar como agente de los intereses imperialistas en la zona? Las explicaciones de Pepe Escobar, que no estn faltas de pruebas empricas, nos llevaran fcilmente a concluir que se trata de lo primero. El escepticismo de la izquierda turca, que defiende por lo general ese tipo de poltica interior y que no se muestra nada convencida por los pasos dados por el AKP, nos indica lo contrario. Aunque es verdad que posiblemente asistimos a un proceso de toma de conciencia del potencial geoestratgico turco, que se ve reflejada en la clebre doctrina del cero problemas, no deberamos pensar que sea ms que un tira y afloja entre el gobierno turco y Estados Unidos.

No es descabellado pensar que, tras el fin de la Guerra Fra y especialmente a partir de finales de los 90, ha habido un nuevo y sesudo esfuerzo por desentraar una vez ms las leyes (tal vez nuevas dadas las rpidas transformaciones ocurridas en la regin) que rigen la relacin poltica entre poblaciones y espacios en Oriente Medio, intentando una vez ms disear polticas de accin que tengan como resultado la revisin o reparacin de aquello que comenz siendo la cuestin oriental y que, casi un siglo despus, sigue siendo en gran parte una chapuza.

Parte de ese posible plan de rediseo podra estar ya a la vista en los efectos de la invasin de Irak y Afganistn, dos pases que estn en evidente proceso de descomposicin territorial (ya existe en el Norte de Irak un Estado kurdo que pronto estar en condiciones de ser reconocido por la ONU como tal, y no es raro or, en relacin con el caos afgano, que lo que sucede es que Afganistn es en realidad cuatro pases).

Otro elemento de dicho plan es, sin duda, buscar una solucin al conflicto entre Israel y Palestina. Conflicto que, igual que en el caso de Afganistn e Irak, pasa por la particin del territorio y la constitucin de dos Estados. Es una solucin perfecta, porque permite dar al gobierno israel carta blanca para seguir desarrollando polticas de apartheid y hace intil cualquier protesta ulterior de un Estado palestino sin ningn tipo de capacidad de accin poltica independiente frente a un vecino de superioridad tal como la israel.

Aunque entre los propios palestinos la discusin siga hasta cierto punto abierta, entendemos que hay motivos para afirmar que la solucin de los dos Estados no beneficia a Palestina. Si estamos de acuerdo en esto, entonces las declaraciones de Erdoğan (que, adems, no presta la atencin que el ncleo kemalista duro reclama a la creacin en Irak de un Kurdistn independiente) se vuelven sospechosas: por qu apoya Erdoğan una solucin que no beneficia a los Palestinos y que permite a Israel salir indemne?Qu est en juego, a nivel general, cuando la poltica exterior turca se mueve en este mar de ambigedades?

Una forma de explicarlo sera recurrir a la combinacin dual, repetida hasta la saciedad en la novela negra, del poli bueno (Turqua) y el poli malo (Israel), que, bajo las rdenes del jefe de polica (Estados Unidos) persiguen un mismo objetivo: hacer de una vez por todas de Oriente Medio una zona segura.

Como sabrn los lectores de buena novela negra (como las brillantes obras de James Ellroy), el poli malo no se hace el malo, sino que ms bien lo es, de manera que, cuando el poli bueno lo deja entrar en la sala de interrogatorios, no puede saber exactamente lo que va a pasar y cmo de lejos llegar su compaero, sino que slo es consciente de que acaba de dejar a un sospechoso sentado a solas frente a un psicpata con placa y pistola.

Israel es un poli malo especialmente desequilibrado tras cuarenta aos de racismo institucional, censura, poltica de miedo y bombardeo ideolgico, por eso est desbocado y se ha convertido l mismo en un obstculo para el cumplimiento del objetivo. Ante ese riesgo, es necesario reforzar el papel activo del poli bueno, Turqua, que se hace oportunamente este tour despus de que se haya declarado exitosa la ocupacin militar de Libia, sobre la cual el ejecutivo turco ha dicho bien poco.

Esta es la explicacin que, tomando unas cervezas, nos dara (tal vez) un turco de izquierdas.

Miguel Len es estudiante de Ciencia Poltica Universidad Complutense/Universidad del Bsforo

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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