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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-09-2011

Mero recuerdo, la crisis?

Eduardo Montes de Oca
Bohemia


Si fuera eso, recuerdo, el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, no se habra tomado recientemente el mprobo, vergonzante trabajo de prevenir acerca de que la economa planetaria va a entrar en una nueva fase peligrosa este otoo (boreal). Ni Christine Lagarde, directora gerente del FMI, habra coincidido en que la capacidad de actuacin resulta menor que hace dos aos.

Es lgico: el crecimiento de la Unin Europea pas de 0,8 por ciento en el primer trimestre de 2011 a 0,2 en el segundo; el de Estados Unidos, de 0,5 a 0,3; y en Japn la actividad econmica se redujo 0,3 por ciento en el segundo trimestre, tras caer 0,9 en el primero. En total, el ritmo de aumento en las 24 naciones ms desarrolladas del globo disminuy de 0,3 a 0,2 por ciento.

Como sentencia David Rey, en luchadeclase.org, si bien la inyeccin de decenas de billones de dlares a los bancos y grandes empresas ha evitado un colapso similar al de 1929, asimismo ha conducido a la bancarrota de muchos estados, entre los que se cuentan Islandia y Grecia. Amenaza que pende sobre Portugal, Irlanda, Italia, Espaa, y EE.UU., el mayor deudor del orbe, con 14,2 billones de dlares, equivalentes ya al 100 por ciento de su PIB.

Para el citado articulista, el problema central radica en que las potencias imperialistas retrasaron artificialmente la recesin durante aos, por miedo a sus efectos sociales, utilizando durante el boom mtodos que solo deben emplearse en una recesin: el dbito pblico y la contraccin de los tipos de inters. De modo que llegaron al hondn insolventes hasta la glotis, situacin agravada por el rescate con fondos pblicos de sus bancos y otras entidades privadas. Entonces? Estn obligadas a introducir rspidos programas de ajuste en el gasto pblico. Y entrarn (han entrado) en un crculo vicioso: la mengua de las erogaciones estatales y de la demanda empeora la crisis, como sucede en Grecia, palpable ilustracin del desastre.

Ahora, aunque no hay necesidad de fruncir el entrecejo a la manera de miopes empeados en distinguir a lo lejos, habr quienes nieguen los colores de la catstrofe, apelando al siempre sano sentido comn. A pesar de todo, las economas seeras han crecido, no? Y a ellos les responde desde la ciencia el brasileo Theotonio dos Santos: Este ciclo positivo deber agotarse en aproximadamente diez aos, cuando deberemos sustituir el actual modelo tecnolgico mundial por un nuevo paradigma, cuya introduccin exigir una destruccin masiva de gran parte de la estructura econmica mundial y varias estructuras nacionales. En ese momento, la crisis actual parecer un juego y la idea de caos [] se aproximar bastante a la realidad de este nuevo perodo.

Agorera, nuestra fuente? S, con razn. Porque no cabe duda de que el mal requiere tratamiento quirrgico; amputacin, que no paliativos. El capitalismo ya alcanz sus fronteras. La bsqueda de ganancias conduce a la crisis de sobreproduccin en un mercado encorsetado por la capacidad limitada de compra de la sociedad. Y esto constituye estigma de nacimiento y de muerte de un sistema tan orgulloso que, intelectuales orgnicos mediante, se ha atrevido a proclamar el fin de la historia, eufemismo con el que designa su propia eternidad, al decir de un conocido filsofo crtico.

Pero claro que millonarios y heraldos rechazan la ciruga, y acuden a la clnica, las reformas, sin que les importe en demasa el signo ideolgico del diagnstico. Incluso, economistas nada sospechosos de hereja comunista (siquiera comunistoide) han clamado por cierto regreso al fundador del socialismo cientfico. En enjundioso artculo publicado en ALAI AMLATINA, el colega argentino Alberto Rabilotta nos resea el descubrimiento por ellos de que, al proseguir la bsqueda de ganancias y productividad, las empresas son naturalmente llevadas a emplear cada vez menos trabajadores, creando as un ejrcito de reserva industrial constituido por pobres y desempleados.

Y como la causa principal de todas las crisis reales sigue siendo la pobreza y el consumo restringido de las masas, los conversos aconsejan a los gobernantes poner el empleo en la agenda y considerar otras medidas fuera de la ortodoxia!

Caen as, por gravedad, en un pozo insondable, en una contradiccin insoluble. Acaso podr el capitalismo negarse a s mismo, renunciar a su esencia, para salvarse a s mismo, preservar su esencia? Sin duda alguna, la vuelta a Marx no pasa de moda, dictada por la desesperacin, y el engreimiento y la propia vida del Sistema podran durar lo que lo permitan los oprimidos. Mucho o poco? Solo las vctimas -los ms- podran responder.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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