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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-10-2011

Entrevista a Felipe Quispe, el ltimo Mallku
"Nosotros nos consideramos seguidores y continuadores de Tupaj Katari"

Martn Cneo
El Viejo Topo



Felipe Quispe, histrico lder campesino e indgena aymara. Foto: Emma Gasc


Desde el altiplano boliviano, a orillas del lago Titicaca, Felipe Quispe se convirti en uno de los referentes del movimiento indgena. Y tambin en uno de los posibles catalizadores de una sociedad convulsionada, de unos movimientos sociales que haban tumbado a tres presidentes en tres aos. El otro candidato era Evo Morales.

Felipe Quispe, con su chaqueta de cuero y sombrero negro, explica el desenlace de esta disputa mientras toma una sopa de fideos de men en un bar de La Paz. Sita en la mesa dos vasos de agua. Haba dos vasos, agua tibia y agua caliente. El agua tibia era Evo. Yo la caliente.

Podra haber sido Felipe Quispe, pero no lo fue y ah se perdieron muchsimos intereses histricos, dice el socilogo aymara Pablo Mamani. Evo era la salida intermedia ms afn a formas de admitir lo indgena, lo popular en espacios pblicos de poder. Felipe Quispe representaba la posibilidad de un cambio estructural del Estado. La salida intermedia, que es Evo en este caso, fue muy estratgica para sectores de la clase media, moderada, ilustrada, liberal, que tuvieron el miedo de que la indiada se les fuera por encima, que es lo que Quispe estaba ms o menos planteando.

Aunque la figura de Felipe Quispe fue perdiendo notoriedad pblica tras la llegada al poder de Evo Morales en 2006, se le sigue conociendo con el cargo de Mallku, cndor en aymara, la autoridad ms respetada dentro de una comunidad. Sin su figura es imposible entender la historia reciente de Bolivia. La reorganizacin del mayor sindicato campesino, la CSUTCB, a fines de los 90, la revuelta indgena del altiplano en los aos 2000 y 2001 y el cerco a La Paz en 2003 tres acontecimientos que tuvieron a Felipe Quispe como protagonista marcaron una poca de luchas sociales junto con las movilizaciones por el agua en Cochabamba y los bloqueos de los cocaleros en el Chapare.

Los orgenes

Tendramos que remontarnos ms all, cuando se levanta Tupaj Katari, cuando los indios cercan La Paz y matan a los espaoles, dice Felipe Quispe. Es el nico hombre que hizo temblar a la corona espaola de esa poca. Y muri descuartizado por cuatro caballos. Pero dej una herencia, una herencia inmortal. Nosotros nos consideramos seguidores y continuadores de Tupaj Katari, por eso enarbolamos su bandera, como tambin su pensamiento medular, el indianismo, que tambin nos han transmitido nuestros mayores, nuestros abuelos. Tupaj Katari, al frente de 50.000 indgenas, cerc La Paz durante seis meses. Volver y ser millones, fue lo que dijo antes de morir, segn la memoria aymara. Se haba adelantado treinta aos a los primeros gritos de independencia latinoamericana.

Felipe Quispe naci en una familia campesina aymara en la provincia de Omasuyos, cerca de La Paz. No aprendi a hablar espaol hasta los veinte aos. El inicio de su militancia se remonta a los tiempos del Pacto Militar Campesino. Con la bandera de la revolucin del 52 y una poltica asistencialista, los militares se hicieron poco a poco con el poder y la adhesin del movimiento campesino. Las milicias agrarias creadas con la revolucin del MNR terminaron sirviendo como grupos de choque contra las reivindicaciones sindicales de los mineros, reprimidos a bala y sangre. Detrs del discurso nacionalista del general Ren Barrientos se hallaba una poltica de sumisin a los intereses estadounidenses en el contexto de la Guerra Fra.

En los aos 60 yo estaba prestando el servicio militar. En esa poca haba una lnea poltica muy fuerte anticomunista. A pesar de que nosotros habamos nacido en una comunidad no sabamos qu era el comunismo, cuenta el Mallku. Haba un oficial, de nombre Aurelio Torres, que reparta unos folletos que decan que iban a matar a nuestros abuelos y que nos iban a quitar nuestras tierras, que todo iba a ser en comn, que no iba a haber iniciativa privada Bueno, yo tambin estoy en contra de la iniciativa privada, porque vengo de una comunidad, pero eso de que iban a matar a mi abuelo, que me iban a quitar mi tierra, mis animales eso no me convenca. Pero una vez que sal del cuartel en el 64 busqu el Manifiesto Comunista. Y despus busqu otros libros de Carlos Marx y otros autores, pero nunca encontraba eso de que me iban a quitar mi tierra, nunca encontraba que iban a matar a mis mayores.

Conociendo a Tupaj Katari

En esos aos Felipe Quispe comenz a formarse polticamente con personajes como Fausto Reinaga, entre otros muchos pensadores indios, y otras personalidades de la izquierda ms clsica. Por su oposicin a la dictadura de Hugo Bnzer tuvo que refugiarse en Santa Cruz, donde trabaj como obrero hasta 1977. En esos aos realiz su primer acercamiento a la lucha armada. Pero no dur mucho. Por razones de seguridad, entre nosotros no nos conocamos. Cuando muri nuestro contacto nos quedamos desprendidos, se haba roto el hilo y ya no se poda coordinar con nadie.

De forma paralela, empezaba a trabajar en la organizacin desde las comunidades. Poco a poco hemos ido avanzando, nos introdujimos ms y ms, aglutinando a la gente. Entonces conocimos a Tupaj Katari, quin era, cmo era, qu buscaba, sus debilidades, tambin dnde tena su fuerza.

Comenzaba as la creacin de un ideario a medida de las comunidades. Nosotros salimos de la escuela marxista. Estaban hablando de Marx, de Lenin, de la lucha armada, de la lucha de clases, y nuestra gente no entenda nada, entenda cero, ni jota, las orejas totalmente metidas. Pero pronto nosotros hemos cambiado de discurso, hemos empezado a hablar de nuestros incas, de nuestros antepasados, de Tupaj Amaru, de Tupaj Katari, del ayllu comunitario, y la gente comenzaba a levantar la cabeza y se ponan como las llamas, con las orejas para arriba, recuerda Quipe.

A mediados de los 70, este lento resurgir indgena se traduce en dos posiciones: el indianismo de Fausto Reinaga y el katarismo de Jenaro Flores o Vctor Hugo Crdenas, ms inclinado a la creacin de alianzas con otros partidos polticos, incluso con partidos conservadores como es el caso de Crdenas, que lleg a la vicepresidencia con el neoliberal Gonzalo Snchez de Lozada en 1993.

Inspirado en las ideas de Reinaga, en 1978 el Mallku particip en la creacin del Movimiento Indio Tupak Katari, una agrupacin que sufri en los aos siguientes numerosas escisiones y conflictos internos. Quispe fue el secretario permanente de este grupo hasta 1980, cuando el golpe de Estado de Luis Garca Meza lo expuls al exilio. De Per pas a Mxico y de ah a Guatemala y El Salvador. Una experiencia que le servira aos despus, cuando tom las armas en un intento de terminar con la histrica de explotacin de los indios por parte de la otra Bolivia.

El intento guerrillero

Ellos no eran nada, dice el Mallku en referencia a los intelectuales de buena familia que se haban sumado a la lucha armada, como el actual vicepresidente lvaro Garca Linera. Haban ledo los 70 tomos de Lenin, las obras escogidas de Mao, los tres tomos de El Capital, pero no saban cmo organizar una emboscada, no saban cmo entrar a un banco. Sin embargo, nosotros ya estbamos de vuelta, porque habamos viajado a Centroamrica, estuvimos en el Frente Farabundo Mart y en el EGP de Guatemala Todo eso nos sirvi para entrenar luego a la gente aqu, en la cordillera de los Andes.

Pero todava era pronto para tomar las armas. Despus de volver a Bolivia en 1983 y pasar por la dirigencia de la Federacin Sindical de Trabajadores Campesinos y la Central Obrera Departamental de La Paz, Felipe Quispe fund el Movimiento de Ayllus Rojos. En 1988, en nombre de esta organizacin de comunidades indgenas y campesinas de base, el Mallku present al Congreso de la Confederacin Sindical nica de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) la tesis de la lucha armada como camino hacia la liberacin del pueblo indio oprimido. La propuesta, rechazada por la CSUTCB, le vali siete meses de crcel en el penal de San Pedro.

Fue recin en 1990 cuando Felipe Quispe, junto con los hermanos lvaro y Ral Garca Linera, se incorpor al recin creado Ejrcito Guerrillero Tupaj Katari (EGTK). La estrategia de este grupo pasaba por iniciar un levantamiento armado popular, al estilo de la revuelta de Tupaj Katari de 1781, armando a las comunidades indgenas. Por su insercin en las comunidades, el Gobierno tema que pudiera convertirse en una versin aymara del senderismo peruano.

Pero para alzarse en armas contra el sistema imperante en Bolivia, en palabras de Quispe, se necesitaba dinero. Y ah Alvaro Garca Linera cumpli un papel fundamental. Conoc a Alvaro Garca en 1984, recuerda Quispe. Era un estudiante recin llegado de Mxico Nosotros tambin le necesitbamos porque en este pas los oficiales son blancos, el indio es de base no ms, de la tropa. Y necesitbamos dinero para hacer una organizacin clandestina, una organizacin revolucionaria. Estbamos obligados a recuperar los recursos econmicos de la burguesa, de las empresas, de los capitalistas. Y con ese dinero organizar. Y para eso nos serva el tipo de estilo de uniforme A l lo manejamos como un mueco, porque de otra forma no nos iban a creer, a nosotros no nos iban a creer.

El Mallku no desaprovecha ocasin para descalificar al actual vicepresidente. Yo no lo dejaba hablar porque l no tena nada que ver. Es como si a usted lo llevo a mi comunidad, no vas a entender nada de lo que hablamos. Si ahora nos ponemos a hablar en aymara no vas a entender, dice Quispe y suelta una parrafada en aymara. Ni jota, no? l era como un papagayo, de hermosos colores, pero la gente deca: Para qu traes a ese intil? No sabe nada. Cmo crees que un tipo as va a ser el idelogo de los indios? Para ser nuestro idelogo primero tiene que saber nuestro idioma, porque el idioma es ideologa, el idioma es pensamiento. Nosotros pensamos diferente, venimos de otra cultura, no hemos nacido en el hospital, hemos nacido en una choza, ah nos han cortado nuestro cordn umbilical, recalca el Mallku.

Pero este intento guerrillero tampoco dur de masiado. En 1992, cuando todava se encontraba en proceso de organizacin y de propaganda, el ejrcito katarista fue desbaratado por la polica. Por mala suerte cay el hermano mayor del lvaro, Ral, y delata todo, las casas de seguridad, los nombres, todo. ramos ms de 500, pero los que hemos cado fuimos unos 30. El 19 de agosto Felipe Quispe fue detenido y encerrado en la crcel de mxima seguridad de Chonchocoro durante cinco aos. Por qu hacen esto?, le pregunt entonces la periodista Amalia Pando. Felipe Quispe respondi mirndola a los ojos: Para que mi hija no sea tu empleada domstica.

El proyecto de enarbolar la bandera de Tupaj Katari encima del Illimani, la gigantesca montaa a escasos kilmetros de La Paz, tena que esperar. En cuanto a la whipala, la bandera de siete colores y 49 cuadrados de Tupaj Katari, hasta esa fecha no la conoca nadie, apunta Quispe. La whipala es nuestra, nosotros la hemos impuesto, con las armas, por las buenas y por las malas, dice. Ahora es el smbolo oficial del Gobierno boliviano al mismo nivel que la bandera boliviana. Hasta los policas la llevan en sus uniformes.

El altiplano en llamas

Felipe Quispe aprovech los aos de reclusin para terminar el bachillerato e iniciar la carrera de Historia. Las movilizaciones por su liberacin consiguieron sacarlo de la crcel en 1998. Ese mismo ao fue elegido secretario ejecutivo de la CSUTCB. En esos aos Felipe Quispe empez a ser conocido como el Mallku por el espritu combativo de su direccin. Entre 1998 y 2001, Quispe se transform en una de las figuras prominentes de la oposicin a la poltica econmica del presidente Hugo Bnzer, a la cabeza de cortes de ruta y otras formas de protesta en el altiplano que terminaron contribuyendo a la dimisin del exdictador en 2001.

Nosotros solamos llegar con las manos vacas, hambrientos como un perro vagabundo, as hemos andando, en las comunidades nos daban de comer. Ese trabajo viene de los aos 70. No ha cado del cielo, no es milagro, tampoco los maestros dioses nos lo han dado En esa poca hemos caminado comunidad por comunidad hablando en aymara, en nuestro idioma. Eso tena que desatarse en una guerra civil, en una lucha armada, pero como nos han capturado, la cosa se qued ah. Cuando he salido de la crcel como dirigente tenamos que rearticularnos, reactivarnos, recuerda el Mallku.

Pero fue sencillo, ya estaba trabajado Para organizamos en comn nos copiamos de nuestros antepasados, del inca, de la mita [trabajo comunitario y rotativo]. Por ejemplo, tres comunidades entraban a bloquear el camino a las 7:00 de la maana y se quedan todo el da y toda la noche. Y al da siguiente, a las 7:00 salen y otra comunidad llega y releva. Si estn todos los das se cansan. En cambio, con tropa fresca no.

En abril de 2000, mientras vecinos, regantes y cocaleros paralizaban Cochabamba hasta echar al consorcio de multinacionales Aguas del Tunari, se generalizaban los bloqueos en las provincias del altiplano paceo. Adems de antiguas reivindicaciones educativas y econmicas relacionadas con el desarrollo rural, la poblacin indgena y campesina se moviliz contra una ley que abra las puertas a la privatizacin del agua, un recurso que hasta entonces era gratuito para los campesinos.

Tuvimos que detener ese proyecto de ley que ya estaba entrando al Parlamento, aplazarlo, hasta hoy, porque nos queran cobrar el agua, cuenta el Mallku. Dice nuestra gente: Estos espaoles, estos qaras, han venido ac a hacernos trabajar para ellos, a hacernos pagar impuestos, nosotros no vamos a pagar, que paguen ellos, que son los inquilinos. sa es la idea, pero que lvaro Garca y los otros no han captado porque no saben aymara. Adems de las demandas concretas, el alzamiento incorporaba la reivindicacin de la nacin aymara, la creacin de un nuevo Estado indgena ante la incompatibilidad de las dos Bolivias.

Tal como documenta la sociloga Carmen Rosa Rea Campos, el levantamiento indgena, que dur once das, tuvo caractersticas sui generis: por primera vez se ejecutaba el Plan Pulga, como lo denomin Felipe Quispe, consistente en el bloqueo de caminos de manera extensiva a lo largo y ancho de las carreteras donde las poblaciones rurales tuvieran acceso para el sembrado de piedras. A esta estrategia se incorporaron otras como la suspensin del envo de productos agrcolas a los centros urbanos. Para esta sociloga, la postergacin de la ley de lagua y el compromiso del Gobierno de cumplir las demandas de desarrollo rural significaron una victoria poltica, pues el indio haba doblegado la fuerza estatal y los haba obligado a conocer la realidad campesina/india que desconocen.

El epicentro de todas las batallas

A este primer ensayo, como lo denomin entonces Felipe Quispe, sigui un nuevo levantamiento. Para nosotros, los ministros de Estado, as se llamen de izquierda o derecha, son lo mismo. Ellos han estudiado en las universidades de privilegio de EE UU y Europa, se preparan para manejarnos, para matarnos, dice el Mallku. Ellos decan: vamos a cumplir, vamos a traer tractores, ustedes van a tener una universidad, ustedes van a tener seguro social indgena originario, ustedes van a gozar de banco propio, van a tener caminos, etctera. Pero nosotros les dimos 90 das de trmino, un ultimtum. El Gobierno no cumpli y entonces estuvimos obligados a salir nuevamente a bloquear los caminos y las carreteras, y cercar la ciudad de La Paz, no dejar que entre ningn producto agropecuario.

El nuevo levantamiento, iniciado en junio de 2000 y radicalizado en septiembre, se extendi a todo el pas. Al sembrado de piedras en las rutas que llegan a La Paz se unieron los cocaleros de Evo Morales, que bloquearon las carreteras que unen Cochabamba con la capital y con Oruro. Evocando el cerco de Tupaj Katari de 1781, la capital qued completamente incomunicada. Slo los aviones Hrcules de las Fuerzas Armadas podan entrar a La Paz con provisiones.

El epicentro de todas las batallas fue la localidad de Achacachi, a orillas del lago Titicaca. En Achacachi hemos destruido todos los poderes estatales, ya no haba juez, ya no haba polica, no haba trnsito, no haba [sub]prefecto, ya no haba nada. Todo indio. Y lo administraban los dirigentes del lugar, rememora Quispe. El levantamiento de Achacachi es la toma del poder total. Hay que ser dueo del poder, incluso de s mismo y volver al Qollasuyo [denominacin inca del occidente boliviano], no a Bolivia, sentencia.

Desde la expulsin de las instituciones republicanas de Achacachi se instauraron las autoridades tradicionales comunitarias. El polica trae ladrn; el ejrcito, guerra y el subprefecto, corrupcin, dijo entonces el Mallku ante las acusaciones de la prensa de que Achacachi se haba convertido en una ciudad sin ley. Los intentos del ejrcito de recuperar Achacachi y sus alrededores llevaron a la creacin del Cuartel General de Qalachaka, situado a la entrada del pueblo. Para impresionar a la prensa ponamos armas viejas de la segunda guerra mundial, armas que utilizaron los alemanes sas las tenemos todava, y sobre esas las armas automticas y, ms arriba, armas ms pesadas, por eso el ejrcito tena miedo de entrar, porque nosotros tenamos gente preparada, dice el Mallku.

En julio de 2001 los tanques del ejrcito rodeaban Achacachi para poner fin al levantamiento. Pero no consiguieron entrar en la ciudad ni deponer el control comunal de la administracin de la zona. En 2001 en Huarina, mataron a nuestros hermanos, los bombardearon, han utilizado tanques, ametralladoras, aviones Hubo muchos muertos, aunque nosotros tambin matamos, dice el Mallku. Ninguno de los Gobiernos posteriores consigui entrar en Achacachi. Hasta la llegada de Evo Morales. Cuando el Evo lleg ha puesto todo, todo completo, ahora hay ejrcito, hay polica se queja el Mallku.

El segundo cerco a La Paz

Tras el xito del bloqueo, en noviembre de 2000 Quispe form su propio partido poltico, el Movimiento Indgena Pachakuti (MIP). En las elecciones nacionales de 2002 obtuvo el 6% de los votos y seis diputados, l entre ellos. Sin embargo, los conflictos internos y las acusaciones cruzadas entre los diputados del MIP colocaron al partido en una situacin de crisis. Aos despus Quispe dimiti de su cargo al no considerar al Parlamento una institucin legtima.

El auge de la figura de Evo Morales y el MAS, que super el 20% en las elecciones de 2002, con un discurso menos etnicista y radical, comenz a quitarle protagonismo a Felipe Quispe. Sin embargo, el Mallku cumplira todava un papel importante en las masivas movilizaciones del ao siguiente, en la ya histrica Guerra del Gas.

El estallido social estuvo precedido de una serie de movilizaciones, en un principio independientes entre s. Ante la amenaza de un aumento de impuestos a la vivienda, los vecinos de El Alto hicieron retroceder al alcalde Jos Luis Paredes. El 8 de septiembre, Felipe Quispe, como lder de la CSUTCB, encabez una marcha a La Paz para exigir la liberacin del lder campesino Edwin Huampo, acusado de haber participado en un acto de justicia comunitaria que concluy con la muerte de dos presuntos ladrones de ganado. El 10 de septiembre, el Mallku inici una huelga de hambre junto con centenares de campesinos en la radio San Gabriel de El Alto por la liberacin del dirigente entre otras histricas demandas.

El asesinato por parte de la polica de cuatro indgenas en un bloqueo cerca de la localidad pacea de Warisata el 20 de septiembre provoc la furia de la poblacin aymara, tanto del altiplano como de El Alto y enardeci las protestas exigiendo el cumplimiento de los acuerdos firmados en 2002. El proyecto de exportar gas a Estados Unidos a travs de Chile, sin industrializar y con unos beneficios mnimos para el pas terminaron de crispar el ambiente. A una manifestacin masiva convocada el 19 de septiembre, se le sum la huelga general convocada por la COB. Los mineros de Huanuni con sus mujeres comenzaron la marcha hacia La Paz. El paro cvico decretado por todas las organizaciones sociales a partir del 8 de octubre estuvo acompaado por bloqueos de caminos de los cocaleros en Cochabamba y en los Yungas, y de los campesinos de la CSUTCB de Felipe Quispe en el resto de los accesos a la ciudad de La Paz.

A medida que se generalizaban los cortes de ruta y comenzaban a escasear los alimentos y el combustible en La Paz, las reivindicaciones se concentraron en la renuncia de Snchez de Lozada, la convocatoria de una Asamblea Constituyente y un referndum por la soberana de los hidrocarburos. Fue un salto cualitativo, recuerda Quispe. En los das siguientes la represin del Ejrcito y la Polica hizo que se generalizaran los bloqueos y el levantamiento vecinal en El Alto.

Las organizaciones sociales quedaron sobrepasadas por la poblacin, al igual que lderes como Felipe Quispe, a quien la prensa se empeaba en sealar junto con Evo Morales como los nicos responsables de la revuelta. Tras marchas, batallas campales, bloqueos y 65 manifestantes muertos, el 17 de octubre Snchez de Lozada present su renuncia. Esta vez, el cerco a La Paz haba conseguido sus objetivos.

Tras un inicial apoyo al nuevo Gobierno de Carlos Mesa, que prometi dar solucin a muchas de las demandas campesinas, Felipe Quispe no tard en convertirse en un frreo opositor e incluso llegar a una efmera alianza con Evo Morales para acabar con su Gobierno. Sin embargo, las elecciones de diciembre de 2005 sellaron el fin de su carrera parlamentaria: el MIP apenas consigui el 2,15% de los votos. Evo Morales se haba convertido en el primer presidente indgena de la historia de Bolivia con el 54%.

El nuevo Gobierno asumi muchos de los smbolos y discursos del katarismo y el indianismo, entre ellos la apelacin al pasado precolonial o trminos como socialismo comunitario o Estado plurinacional. Pero para el Mallku, esos smbolos han sido vaciados de contenido. Estn hablando de un Estado plurinacional, pero es un Estado controlado nada ms que por ellos. Nosotros queremos nuestro propio Estado, controlado por nosotros, no un Estado blanco, un Estado qara. Evo es bolivianista. Si Tupaj Katari viviera al Evo Morales le hubiera llevado a la horca o a la punta del cuchillo, dice Felipe Quispe. Era ms fcil combatir al neoliberalismo, porque no est encapuchado, reconoce.

El Mallku compara los ltimos aos de Gobierno de Evo Morales con una poca histrica que conoci bien: Evo prcticamente ha anulado a los movimientos como en los tiempos del pacto militar campesino. Hay unos cuantos perros que ladran, pero no muerden. Sin embargo, admite que tras el gasolinazo de diciembre de 2010 algo ha cambiado. No es que hayan despertado. Siempre estaban mirando de un lado slo, porque el otro ojo estaba cerrado a lo que estaban haciendo los masistas, apunta. Yo creo que viene un movimiento ms fuerte, yo no soy el nico que est hablado de eso. Es un movimiento de abajo, no de arriba. El temblor siempre viene de abajo, no de arriba.

La herencia del Mallku

Pese a su distanciamiento de la alta poltica, el Mallku sigue siendo una figura polmica. Su discurso indianista y su denuncia de la persistencia del colonialismo sigue representando una amenaza para ciertos sectores de las clases altas y medias. Una encuesta de febrero de 2011 revelaba que Felipe Quispe era la tercera persona peor valorada en once barrios de La Paz, slo superado por Evo Morales y Garca Linera.

Hemos tumbado a tres gobiernos y para eso hay que seguir trabajando, seguir organizando, seguir preparando, porque nos toca a nosotros. Slo el pueblo libera al pueblo, dijo el Mallku en un reciente congreso del peridico katarista Pukara. Quin va a trabajar para nosotros, sino nosotros mismos?, quin va a reideologizar, reindianizar al pueblo?, esos seores que estn hoy en Gobierno?.

El Mallku nos ofrece parte de su filete a la plancha. Prcticamente desde el ao 2000 hasta 2005 nosotros hemos aniquilado a los partidos polticos de derechas. Por eso es que estn arrinconados en este momento. Pero sus cachorros estn en el Gobierno, dice Quispe mientras termina su gelatina.

Para Denise Y. Arnold, en su estudio sobre las identidades regionales en Bolivia, el Mallku impuls a los actores sociales de la regin a replantearse su pasado sindicalista y recuperar la estructura de los ayllus como la forma identitaria poltica ms apropiada para una nueva fase de lucha poltica en el periodo 2000-2005.

Felix Patzi, ministro de Educacin en los primeros aos del Gobierno del MAS, comparaba en el mismo congreso katarista la aportacin de las dos figuras ms importantes del reciente ciclo de movilizaciones. Creo que el Evo, igual que Felipe Quispe, ya cumpli su misin histrica. La misin histrica de Felipe Quispe, en los aos 2000 al 2002, fue el haber levantado el orgullo indgena en el campo y en la ciudad. La generacin nueva es tributaria de esa misin histrica exitosa. La misin histrica de Evo Morales fue la de haber derrotado a la derecha el ao 2005 y en otras elecciones democrticas. Siempre vamos a recordar el xito de esa misin, pero creo que ya no tiene capacidad para cumplir otra misin histrica, la de concluir las transformaciones profundas, estructurales, que el pas necesita.

Fuente original: http://www.elviejotopo.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

rCR



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