Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-11-2011

Los escritos de Thomas Friedman sobre Medio Oriente son condescendientes y a menudo engaosos
Thomas Friedman: El mensajero imperial

Beln Fernndez
Al-Jazeera

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Este pasaje proviene del libro The Imperial Messenger: Thomas Friedman at Work, de Beln Fernndez, publicado por Verso Books.

Comenzamos con la crtica a las tendencias orientalistas que exhibe Friedman en su xito de ventas de 1989 From Beirut to Jerusalem [Desde Beirut a Jerusaln] hechas por el difunto erudito palestino-estadounidense Edward Said. Todas las citas que aparecen en este pasaje estn sealadas en notas al pie en el libro en cuestin.

Edward Said cuestiona la superimposicin de Friedman del paisaje del desierto a Medio Oriente contemporneo en su explicacin de la masacre de Hama de 1982, que Friedman atribuye en parte a la nocin de que el presidente sirio Hafez al-Assad vea a los sunes de Hama como miembros de una tribu forastera extraos en el desierto que trataban de quitarle su pavo, algo que se nos dicen que sucede en leyendas beduinas. Said comenta:

Un salto tan asombroso, de Siria moderna, predominantemente urbana al desierto prehistrico, es por cierto el ms puro orientalismo, y es de la misma pieza que el dictamen idiota y perdidamente falso presentado ms adelante en el libro de que la tradicin poltica rabe ha producido solo dos tipos: el mercader y el mesas.

Debera sealarse, sin embargo, que la concepcin original de Said del orientalismo como un prejuicio eurocntrico debe ser modificada ligeramente en el caso de Friedman para incorporar sus generalizaciones sobre los propios europeos, denunciados colectivamente como eurodebiluchos cuando no muestran suficiente entusiasmo por las acciones militares de EE.UU. contra los pueblos rabes-islmicos. Friedman halaga alternativamente a grupos lingsticos particularmente intransigentes con consignas persuasivas como

"Ich bin ein New Yorker" [Yo soy un neoyorquino], propugna que se saque a Francia del Consejo de Seguridad de la ONU porque como dicen en kindergarten, no juega bien con los dems, y advierte a Espaa que una retirada de Iraq despus de los atentados de Madrid de 2004 es un equivalente potencial en nuestros das del apaciguamiento europeo ante Adolf Hitler.

La dicotoma mercader/mesas rabe criticada por Said se expande en el intertanto en su complejidad con la deteccin por Friedman en los aos noventa de la ltima, ms inmediata, amenaza para EE.UU., el "Super-Empowered Angry Man" [El hombre iracundo sper-empoderado], quien se enfurece ante la hegemona estadounidense y es empoderado por la globalizacin y la tecnologa para reaccionar causando estragos en gran escala.

El hombre iracundo sper-empoderado no es limitado por especificaciones tnicas, aunque rpidamente se hace evidente que su encarnacin ms probable es un rabe musulmn, y en el ao 2000 Friedman presenta el ejemplo de Osama bin Laden, de quien dice que es dueo de una especie de Yihad En Lnea (YEL).

Friedman lanza ocasionalmente tortuosas alusiones al papel de EE.UU. en la creacin de redes semejantes, como ser Parece probable que algunos de los secuestradores tuvieron su primer contacto con al Qaida y pasaron por Terrorismo 101 cuando se alistaron para la Yihad en Afganistn contra los soviticos, o su nota en El mundo es plano de que, una vez que bin Laden y sus compaeros yihadistas haban impuesto la salida de la Unin Sovitica de Afganistn en 1989 (con una cierta ayuda de fuerzas estadounidenses y paquistanes) bin Laden mir alrededor y estableci que la otra superpotencia, EE.UU., tena una inmensa presencia en su propio pas nativo, Arabia Saud, sede de las dos ciudades ms sagradas del Islam. Y no le gust.

En 2010, mientras tanto, Friedman admite que: El Medio Oriente que encaramos actualmente es el producto de antiguas tendencias que datan de 1979. Y no hay que ilusionarse, nosotros impulsamos esas tendencias. EE.UU. mir hacia otro lado cuando Arabia Saud se wahabiz. Ronald Reagan glorific a los muyahidn afganos y los europeos vitorearon la revolucin de Jomeini en Irn como un evento liberador.

Terrorismo y poltica exterior de EE.UU.

Desde luego, EE.UU. no solo financi, entren y equip a los muyahidn para que lucharan contra los soviticos en Afganistn, el Pentgono tambin fue esencial en el transporte de miles de combatientes islmicos a Bosnia en los aos noventa para ayudar a los musulmanes bosnios en la guerra contra los serbios, aprobando una vez ms la nocin de la yihad intercontinental. Sin embargo, el excepcional reconocimiento por Friedman de que al Qaida y fenmenos similares podran tener fundamentos lgicos y fcilmente detectables en las decisiones de la poltica exterior de EE.UU. es decisivamente apabullado por su predileccin por identificar deficiencias endmicas rabes/musulmanes.

Consideremos, por ejemplo su explicacin en Longitudes y actitudes de la disonancia cognitiva entre jvenes musulmanes en Europa en Europa que es la chispa original para toda su ira. Sin inmutarse por el hecho de que no posee ninguna cualificacin en alguna de las ciencias conductuales, Friedman envuelve su falsa experticia en lenguaje que es fcilmente comprensible para el occidental promedio acostumbrado a los ordenadores:

Ellos [los musulmanes cognitivamente disonantes] deben estarse diciendo: Si Islam es Dios 3.0 y el cristianismo es Dios 2.0 y el judasmo es Dios 1.0, cmo puede ser que a los que viven en pases dominados por Dios 2.0 y Dios 1.0 les vaya, en promedio, mucho mejor poltica, econmica y educacionalmente que a los que viven en pases que practican Dios 3.0?

Segn Friedman, los jvenes islamistas responden su propia pregunta asignando la culpa a Europa, EE.UU. e Israel, mientras se niegan a aceptar que gran parte del cristianismo es realmente Dios 2.0.1 la versin actualizada que ha pasado por la Ilustracin. Lo mismo vale para el judasmo, que es realmente Dios 1.0.1. El Islam se beneficiara tanto de una reforma propia, una versin de Dios 3.0.1, que permita que la fe acepte la modernidad.

La evidencia de la incompatibilidad del Islam con el mundo moderno va de una falta de separacin de la mezquita y el Estado a una minora de predicadores saudes que invocan versos cornicos para justificar el 11-S, mientras Friedman afirma que no hubo, que yo sepa, ningn lder terrorista cristiano o judo quien citara referencias [a los libros sagrados cristianos y judos] como justificacin para ir y matar a no judos o no cristianos.

El que Friedman pase a atribuir las campaas militares asesinas de George W. Bush a la

claridad moral, sugiere que la separacin entre la iglesia y el Estado no est fundamentalmente amenazada cuando Dios instruye a los presidentes de EE.UU. para que vayan a la guerra sobre todo contra no judos y no cristianos. La incansable invocacin de la Biblia por dirigentes judos y sionistas cristianos para justificar la limpieza tnica de palestinos, subraya mientras tanto los estndares relativamente indulgentes de ilustracin a los que se adhieren los Dioses 1.0 y 2.0.

La lucha con la modernidad islmica se convierte temporalmente en el dominio nico de los musulmanes sunes en 2005, cuando Friedman relata el siguiente dilema en un artculo:

Hay mucha gente iracunda en el mundo. Mexicanos iracundos. Africanos iracundos. Noruegos iracundos. Pero los nicos que al parecer se sienten facultados y motivados por su ira para matarse y matar a gente totalmente inocente, incluidos otros musulmanes, son jvenes radicales sunes. Qu es lo que pasa?

Por qu no Mxico, frica y Noruega?

La selectividad sectaria de Friedman en este caso se debe presumiblemente en gran parte al hecho de que actualmente los sunes no cooperan con los diversos decretos de Friedman: entre otros: No podis imaginar cunta angustia existe entre ciertas elites rabes ante el hecho de que el pueblo de Iraq haya preferido la liberacin por EE.UU. a ms desafo [de Occidente] bajo Sadam.

Una respuesta simple a la pregunta Qu es lo que pasa? podra incorporar el hecho de que EE.UU. no ha emprendido, en los ltimos dos aos, una ocupacin militar hecha y derecha de Mxico, frica o Noruega, mientras atiza simultneamente una guerra civil.

En cuando al retrato de Friedman de los atentados suicidas como una caracterstica distinguible de la civilizacin islmica sun resulta de que los jvenes sunes son por una parte, tentados por la sociedad occidental, y avergonzados de ser tentados, y por la otra humillados por la sociedad occidental y el superior espritu de innovacin fomentado por el cristianismo, el judasmo y el hinduismo (que ha debutado como Dios 0.0) la verstil humillacin sun es solo la ltima manifestacin de la incapacidad de Friedman de mantenerse al corriente de sus propios puntos de vista sobre ciertos temas.

Consideremos su aseveracin de tres aos antes, en marzo de 2002, segn la cual cada da durante los ltimos seis meses, palestinos y palestinas muchos de ellos seculares, no religiosos [es decir, no sunes] han atado dinamita alrededor de sus cinturas y se han hecho volar contra objetivos israeles.

Durante la semana siguiente, Friedman declara una amenaza para la seguridad de toda la civilizacin porque los palestinos estn probando una forma totalmente nueva de guerra, utilizando atacantes suicidas para lograr sus objetivos polticos, y denuncia como una inmensa mentira el argumento de que los atentados suicidas palestinos son un efecto de desesperacin bajo la ocupacin israel, ya que mucha otra gente en el mundo est desesperada, pero no anda por ah atndose dinamita.

Poco ms de cuatro meses despus, en agosto de 2002, Friedman aparece en Sri Lanka con la siguiente introduccin: A menudo se olvida que aunque los atentados suicidas comenzaron en medio Oriente, los que perfeccionaron el suicidio como un arma de guerra fueron los miembros de la milicia de los Tigres Tamiles. Por lo tanto, parece que los atentados suicidas no constituyen de hecho una forma totalmente nueva de guerra y que los palestinos no son los nicos que se hacen volar, aunque Friedman todava no menciona otros precedentes relevantes, como los ataques suicidas realizados contra la ocupacin israel en el Lbano antes de la retirada de Israel. Tambin vale la pena subrayar que ni los Tigres Tamiles, los atacantes suicidas libaneses con antecedentes chies, cristianos y comunistas, o los pilotos kamikaze japoneses de la Segunda Guerra Mundial eran sunes.

Respecto a la inmensa mentira de que la desesperacin ha llevado a palestinos a atarse dinamita, Friedman entre tanto da marcha atrs y reconoce en 2004 que no lo acepto yo mismo, pero se puede argumentar plausiblemente que 37 aos de ocupacin israel de Cisjordania han enloquecido a los palestinos hasta tal punto que muchos de ellos se han presentado como voluntarios para misiones de atentados suicidas durante los ltimos aos.

Otra rara referencia a la posible causalidad ocurre en 1997: El motivo por el cual los jefes de la seguridad de Israel advirtieron al seor Netanyahu que su [construccin de asentamientos] en Jerusaln podra provocar violencia fue porque comprendieron que los palestinos, sin otros medios de detener a las aplanadoras israeles, recurriran al terrorismo.

Poltica, no religin

Como el profesor de la Universidad de Chicago, Robert Pape seala en una entrevista, publicada en The American Conservative tres das despus que Friedman planteara la pregunta de por qu jvenes sunes estn tan dispuestos a hacerse volar y a otros en nombre de su religin:

El hecho central es que en su abrumadora mayora los ataques terroristas-suicidas no son motivados por la religin en la misma medida en que lo son por un objetivo estratgico evidente: obligar a las democracias modernas a retirar sus fuerzas militares del territorio que los terroristas consideran como su patria. Desde el Lbano a Sri Lanka, a Chechenia, a Cachemira, a Cisjordania, cada importante campaa terrorista-suicida ms de un 95% de todos los incidentes ha tenido el objetivo central de obligar a un Estado democrtico a retirarse.

Pape habla en la entrevista de su libro: Dying to Win: The Strategic Logic of Suicide Terrorism [Muriendo para vencer: la lgica estratgica del terrorismo suicida] que, de modo bastante interesante, aparece en la lista de lectura recomendada que Friedman compuso en su efmero blog en 2005 en el New York Times (aunque especifica que la lista est compuesta de libros que he ledo, ledo en parte o sobre los que he ledo).

El recuerdo de Pape de que, antes de la invasin estadounidense, Iraq nunca haba sufrido un ataque terrorista suicida en toda su historia. Nunca no es considerado por Friedman quien prefiere basarse en el anlisis de su bigrafo/traductor/amigo Raymond Stock, residente durante mucho tiempo en El Cairo, quien informa a Friedman que los ataques suicidas sunes en general son la encarnacin moderna de varias guerras profundamente arraigadas y entrelazadas que datan del Siglo VII.

La prudencia de la decisin de Friedman de eximir temporalmente la fe chi de la lucha con la modernidad es mientras tanto cuestionada cuando subsiguientemente descubre que la guerra fra entre EE.UU. e Irn es la verdadera historia aglutinadora en Medio Oriente actual la lucha por influencia en toda la regin, en la que EE.UU. y sus aliados rabes sunes (e Israel) contra Irn, Siria y sus aliados no estatales, Hams e Hizbul.

La tendencia orientalista de anclar los temas orientales en la antigedad, donde permanecen en necesidad perpetua de civilizacin por Occidente y sus militares, es visible una y otra vez en el discurso de Friedman desde su insistencia directa en que rabes y musulmanes son atrasados y determinados a mantener una situacin en la cual el pasado entierra el futuro, a sus evaluaciones antropolgicas ms refinadas, como la que hizo durante su incursin a Umm Qasr, Iraq, un mes despus de la invasin de 2003: Sera idiota si siquiera se preguntara a los iraques aqu lo que piensan de la poltica. Estn en un estado natural pre-poltico, primordial.

Modelar la confusa masa primordial iraqu resulta ser una tarea intimidante para EE.UU., a pesar de diversa ayuda de Friedman, que va desde su fomento de la cohesin nacional a travs de artculos como Hay algunos iraques en Iraq? (Respuesta: hay una mayora silenciosa iraqu, pero es superada por jemeres rojos iraques que se presentan como Vietcong iraques), a consejos sobre el tratamiento a dar a dirigentes iraques elegidos: Deberamos encerrarlos en una habitacin y no dejarlos salir hasta que produzcan un gobierno de unidad nacional, para que los estadounidenses quieran permanecer en Iraq, o que no logren producir ese gobierno, lo que sera una seal de que es hora de calentar el motor del autobs.

En 2010, Friedman vuelve a tratar el problema simple pero fastidioso que todava no ha sido resuelto respecto a la encarnacin de Iraq en la preguerra: Era Iraq tal como era (una dictadura) porque Sadam era como era, o era Sadam como era porque Iraq era tal como era incapaz de gobernarse solo y solo gobernable con un puo de hierro?

La irona hipcrita de abogar por un experimento democrtico en el mundo rabe-musulmn basado en la guerra cuando se admite que no se sabe si el demos que se beneficiara con la guerra se interesa por el tipo de democracia que uno quiere instalar es subrayada an mejor en la anterior explicacin de Friedman de que a diferencia de Europa Oriental [a fines de los aos ochenta] donde una mayora democrtica ya estaba presente y ansiosa de salir, y todo lo que tenamos que hacer era sacar el muro en Iraq primero tenemos que crear esa mayora democrtica.

En cuanto a los lmites que rigen los experimentos hipcritas en democracia, Friedman alude a estos con declaraciones como Aunque queramos que se agrupe un movimiento nacional iraqu que una a chies, kurdos y sunes no queremos que se agrupe contra nosotros.

Beln Fernndez es editora en PULSE Media. Su libro: The Imperial Messenger: Thomas Friedman at Work est en venta en Verso, Amazon y muchos otros sitios.

Fuente: http://english.aljazeera.net/indepth/opinion/2011/11/2011116114832660506.html



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