Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-11-2011

La campaa de BDS en el mundo rabe a la luz de los recientes levantamientos

Wissam al-Saliby
al Majdal

Traducido del ingls para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


Desde que estallaron los levantamientos por todo el mundo rabe los analistas de la regin han tratado de predecir cmo impactaran estos decisivos acontecimientos en la continua lucha por los derechos palestinos. Aunque se sigue dedicando mucha atencin a los cambios potenciales en la poltica de los gobiernos y a las complejidades del estancado proceso de paz, se ha concedido menos cobertura a las contribuciones que han hecho los rabes ordinarios en toda la regin para acabar con el papel desempeado por sus gobiernos en apoyo del rgimen israel.

Durante el levantamiento egipcio las imgenes de las pantallas de televisin de egipcios enarbolando banderas palestinas y coreando consignas en apoyo de Palestina pusieron en evidencia que cuando el pblico rabe puede hablar, inevitablemente dirige su atencin a la ms antigua empresa colonial en la regin: la ocupacin de Palestina. Aunque es ms obvio en los pases que estn en la lnea del frente, limitando con Israel, sentimientos similares se han expresado tambin en los dieciocho diferentes pases rabes a los que ahora se ha extendido la primavera rabe con diferentes grados de intensidad y en los que la contagiosa consigna El pueblo quiere derrocar el rgimen a menudo ha ido seguida inmediatamente de llamamientos en defensa de una Palestina libre.

En medio de la incertidumbre que han creado las revoluciones, los activistas siguen estando convencidos de que stas presentan una oportunidad sin precedentes de derrocar los regmenes autoritarios respaldados por Occidente que dominan Oriente Prximo y con ello, el apartheid israel. Una estrategia cada vez ms empleada para acabar con la complicidad de sus gobiernos con los crmenes de guerra israeles es la cada vez mayor campaa en favor del boicot, las desinversin y las sanciones (BDS) a Israel hasta que ste acate el derecho internacional. Esta artculo traza la historia del boicot rabe y examina qu consecuencias puede tener la primavera rabe para la campaa de BDS contra Israel.

Antecedentes: el Boicot de la Liga rabe a Israel

Acciones relacionadas con el boicot en pases rabes o campaas de antinormalizacin, como se denominaban, a menudo estn asociadas al Boicot de la Liga rabe iniciado en 1945 y administrado por la Oficina Central del Boicot (CBO, por sus siglas en ingls) en Damasco. El Boicot de la Liga rabe fue uno de diferentes boicots dirigidos por los Estados junto con otros iniciados por la Organizacin de la Conferencia Islmica y el Movimiento de los No Alienados, todos los cuales estaban inspirados por el boicot a las organizaciones sionistas llevado a cabo por revolucionarios palestinos a principios del siglo XX. El Boicot de la Liga rabe era extensivo e inclua tres niveles que abarcaba el boicot a compaas israeles, a compaas que hacan negocios con Israel, as como la prohibicin a cualquier entidad en un pas que participaba en la campaa de comerciar con una empresa que estuviera en la lista negra, una lista que generalmente inclua empresas que comerciaban con otras compaas que hacan negocios con Israel (para una historia ms extensa del boicot rabe, vase el informe de Stop the Wall) [1].

A pesar de que el Boicot de la Liga rabe no se implementaba de forma centralizada (el CBO slo emita regulaciones no vinculantes), se lograba mantener gracias a las oficinas de boicot individuales de los Estados miembros de la Liga rabe y se coordinaba en reuniones bianuales celebradas en Damasco. Sin embargo, en 1979 el acuerdo de paz entre Israel y Egipto (que llev a la expulsin de Egipto de la Liga rabe) destroz el frente unido que presentaba y fue an ms daado por los subsiguientes Declaracin de Principios entre la OLP e Israel en 1993, el acuerdo de paz entre Israel y Jordania en 1994, y el establecimiento de relaciones comerciales y diplomticas de Israel con varios otros Estados rabes [2].

Ah donde se mantuvo formalmente el boicot, presiones econmicas y diplomticas procedentes fundamentalmente de Estados Unidos han tenido como resultado en los pases del Consejo de Cooperacin del Golfo (Bahrain, Kuwait, Oman, Qatar, Arabia Saudi y los EAU) que, como mucho, estos eligieran llevara a cabo slo el primer nivel del boicot. A consecuencia de ello, el Boicot de la Liga rabe se implementa de forma incompleta al existir extensas relaciones econmicas y diplomticas entre Israel y varios pases rabes, aunque habra que indicar que muchas de estas siguen siendo subrepticias debido a la oposicin popular a la normalizacin y a menudo fluctan segn la intensidad del conflicto en Palestina (por ejemplo, la declaracin del Consejo de Ministros rabes en respuesta la invasin de Cisjordania en 2002 [3] o la ruptura de relaciones diplomticas por parte de Mauritania durante el ataque [israel] a Gaza de 2008-2009) [4].

La ltima reunin del CBO en 2006 aadi unas pocas compaas a la lista negra pero debido a la oposicin de varios Estados miembros no se revitaliz el CBO como una organizacin capaz de llevar adelante el boicot en serio.

Las campaas de BDS de grupos de base

En oposicin a la blanda postura a nivel gubernamental la opinin de la calle rabe ha supuesto un apoyo constante utilizando la campaa de BDS como un mtodo para presionar a Israel para que asuma sus obligaciones legales. Mientras los gobiernos y el mundo de los negocios aumentan sus relaciones con Israel pasando por encima del pueblo rabe y en contra de su voluntad, el pblico en general ha respondido estableciendo comits ad hoc para oponerse a la normalizacin y que normalmente estn formados por un amplio espectro de la sociedad, incluyendo izquierdistas, sindicalistas, liberales, islamistas y miembros de las clases liberales.

El argumento central de los activistas en contra de la normalizacin es que Israel, como Estado colonial, slo pondr fin a su negacin de los derechos palestinos desde hace dcadas si se le obliga a hacerlo. En este contexto, cualquier intento de convencer a Israel de que acate el derecho internacional por medio del dilogo y de iniciativas de paz simplemente lo envalentona en su opresin y desposesin de los palestinos, una opinin que ha ido ganando crdito despus de unos veinte aos de negociaciones de paz fracasadas. Como seala en profesor de la Universidad de El Cairo y destacado activista en contra de la normalizacin Radwa Ashour, la antinormalizacin es un arma muy importante porque a pesar del hecho de que soamos con la paz, lo que hoy se nos vende es una mera ilusin [de paz] y una consolidacin de la opresin [5].

La vspera de la inauguracin de la embajada israel en El Cairo una reunin celebrada en la sede del Partido Tagammu de izquierda anunciaba el establecimiento del primer comit antinormalizacin centrado en animar a los sindicatos profesionales a adoptar medidas antinormalizacin y a garantizar la adhesin a stas. De manera similar, a pesar de la fuerte represin por parte del gobierno, en Jordania movimientos de oposicin lanzaron campaas de antinormalizacin como respuesta inmediata a los acuerdos de paz con Israel de 1994. En el contexto jordano una vez ms los esfuerzos en contra de la normalizacin se centraba en los campos popular y profesional as como en sindicatos y trabajadores de la cultura [6] [7].

A las campaas egipcia y jordana se unieron prcticamente cada pas rabe, incluyendo Lbano, Tnez, Omn y ms recientemente, Qatar, Bahrain y Marruecos [8]. En algunos casos las campaas incluso trabajaron de forma transnacional para organizar conferencias o lanzar iniciativas conjuntas, como la campaa jordano-egipcia en contra del Grupo Copenhage a finales de la dcada de 1990. Aunque estos comits ha sido eficaces a nivel de grupos de base y sindical, los activistas no han sido capaces de trasladar estos logros a la poltica del gobierno debido a la exclusin de los activistas de las altas esferas de poder y a la continua represin de los gobiernos.

La escalada de la brutalidad israel durante la segunda Intifada y el cada vez ms obvio fracaso de las negociaciones de paz precipitaron otro repunte en las acciones en contra de la normalizacin por todo el mundo rabe a principios de la dcada de 2000. En Omn, la movilizacin masiva en 2001 oblig a cerrar la oficina comercial israel en el pas mientras que en 2005 hubo miles de manifestaciones en Tnez para protestar por la visita del ministro del Asuntos Exteriores israel que asista a la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Informacin (WSIS, por sus siglas en ingls). En 2005 en Bahrein los activistas respondieron a un intento por parte del rey de cerrar la filial en este pas de la oficina de boicot con una serie de protestas, conferencias, peticiones y aprobando una legislacin en el Parlamento para criminalizar el contacto con Israel [9].

Con estos antecedentes fue como en 2005 surgi el llamamiento a la campaa de BDS hecho por la sociedad civil palestina que planteaba las demandas basadas en derechos del pueblo palestino. Aunque el marco y el discurso del llamamiento de 2005 slo ha sido adoptado por una minora de la sociedad civil rabe (por ejemplo, en Lbano y Marruecos) [10] como opuesto al trabajo en contra de la normalizacin de manera ms general, el llamamiento de 2005 ha dado un nuevo mpetu a las iniciativas ya existentes en el mundo rabe proporcionando campaas concretas y con xito para centrar y fomentar debates cruciales entre los activista en contra de la normalizacin acerca cmo se tienen que aplicar los criterios y lneas directrices para el boicot en toda una variedad de contextos polticos.

La primavera rabe: BDS y democracia

A pesar de que la Primavera rabe todava se tiene que asentar, ya hay indicadores de que las recientes revoluciones harn mucho para detener el repliegue de la solidaridad rabe con la causa palestina. Los inicios de este cambio son evidentes tanto en el discurso de los altos cargos del gobierno como en las posturas de lderes de las revolucin, como Ahmad Maher, uno de los lderes del Movimiento 6 de Abril en Egipto, que se neg a realizar una entrevista para la televisin israel basndose en que rechaza la normalizacin con Israel [11].

Ms concretamente, el 28 de abril el ministro de Asuntos Exteriores egipcio declar a al-Jazeera que se estaban haciendo preparativos para abrir permanentemente el paso de Rafah, lo que permitira la entrada y salida de Gaza de artculos y de personas sin la supervisin israel. Aunque todava muy restringida [12], la apertura que se produjo despus muestra el inicio de un cambio de poltica a nivel formal ms en consonancia con los sentimientos populares egipcios, la mayora de cuya poblacin apoya que se anule el Tratado de Paz de 1979 [13].

En una lnea similar, el derrocamiento de Mubarak ha puesto en el centro de atencin el corrupto y mal gestionado contrato de Egipto para vender gas natural a Israel. La crtica a este contrato, en la que se mezclan la crtica a la poltica israel con una reprimenda del corrupto e inexplicable contrato en s mismo, pone de relieve la interrelacin entre BDS, democracia y transparencia. Adems, trabajadores del gas en huelga pusieron esto de relieve el pasado mes de enero al presentar unas reivindicaciones relacionas con su trabajo junto con la exigencia de que se investigara judicialmente al entonces ministro del petrleo Sameh Fahmy y del cese de las exportaciones de gas a Israel [14], sentimientos a favor del boicot de los que se hicieron eco las declaraciones de Kamal Abu Aita, representante de la Federacin de Sindicatos Independientes Egipcios (EIUF, por sus siglas en ingls) durante una reunin en Londres [15].

Mientras tanto, en Jordania la oposicin pidi, a finales de abril, la expulsin del embajador israel de la embajada israel en Amman [16]. Al mismo tiempo el comit antinormalizacin de profesiones sindicadas pidi el boicot a un viaje medioambiental organizado por un ONG de defensa del medio ambiente porque inclua la participacin de organizaciones israeles [17].

Por lo que se refiere a Marruecos, un informe reciente revelaba que la bien conocida relacin econmica israelo-marroqu ascendi a un importe de 18.5 millones de dlares en 2009 y a 13.1 millones de dlares en 2010, una cifra que ascendi a 3.1 millones de dlares slo en los dos primeros meses de 2011. Como reaccin a ello, una nueva Iniciativa de BDS Marroqu, www.bdsmaroc.org, est exigiendo una legislacin que prohba la entrada de productos israeles en el pas. En Bahrein se vio a policas abrir fuego contra manifestantes que ondeaban la bandera palestina el da de la Nakba de 2011, lo que sugera que si no se hubiera aplastado el levantamiento en este pas, hubieran aumentado an ms las posibilidades de fortalecer el ya vehemente trabajo en contra de la normalizacin [con Israel].

A pesar de estos hechos y de los xitos en los campos profesional y cultural, en la prctica la campaa de BDS en la mayora de los pases rabes se sigue cumpliendo poco. Un ejemplo destacable de la falta de seguimiento de la campaa de boicot en algunos Estados rabes son los continuos tratos de Qatar y Arabia Saud con Veolia en el mismo momento en que la campaa global contra Veolia est logrando un significativo xito mundial. Aunque ha habido victorias en este sentido, como en 2008, cuando la coalicin Adalah-NY de Nueva York encabez con xito una campaa para impedir que Lev Leviev abriera una sucursal de su cadena de diamantes en Dubai [18], fue la movilizacin de la sociedad civil fuera del pas lo que provoc la decisin de las autoridades de los Emiratos de negar que se haba concedido a la empresa de joyas un permiso para abrir una sucursal. Aunque es recomendable esta movilizacin transnacional en favor de la campaa de BDS, es necesario que la sociedad civil que trabaja dentro del pas en cuestin tambin participe en apoyar las iniciativas de BDS para garantizar la sostenibilidad a largo plazo de las campaas.

Limitaciones y conclusiones

La antinormalizacin, que antes era un artculo de fe para cualquier persona implicada en una poltica progresista en el mundo rabe, est volviendo a ganar fuerza por toda la regin como un movimiento de justicia con una amplia base. Con todo, el progreso sigue estando entorpecido por la falta de entendimiento del discurso basado en los derechos y por la falta de una organizacin adecuada, con unos debates que a menudo consisten simplemente en boicotear Coca Cola o Pepsi, o en centrarse en individuos que infringen el criterio de antinormalizacin. Aunque es indudable que muchas de estas iniciativas forma parte del trabajo de BDS, el fracaso de la sociedad civil y de los medios de comunicacin rabes para enmarcar la campaa de BDS ms all del boicot inmediato al consumo y como un movimiento global con una amplia gama de objetivos econmicos sigue limitando su crecimiento potencial.

En el actual momento de agitacin de la Primavera rabe estn empezando a tomar forma las posibilidades de un esfuerzo coordinado para acrecentar el trabajo de los comits de antinormalizacin y se est atrayendo, y se puede atraer, al trabajo de BDS a una variedad ms amplia de grupos sociales. Como por toda la regin se est extrayendo el aprendizaje principal de los levantamientos de una activa expresin democrtica y auto-organizada, no se puede sino imaginar que las filas de los activistas crecern a medida que los revolucionarios establezcan relaciones entre las cuestiones internas y la ms amplia lucha contra el colonialismo en Oriente Prximo.

Wissam Al Saliby es investigador en el Centro para los Derechos de los Refugiados, Aidun, Beirut.

Notas: 1. http://www.bdsmovement.net/files/bds%20report%20small.pdf 2. Tratado de Paz egipcio-israel, 26 de marzo de 1979, Artculo III, prrafo 3; Tratado de Paz entre el Estado de Israel y el Reino de Jordania, 26 de octubre de 1994, Artculo 7, Seccin 2, Prrafo a; Declaracin de Principios, 10 de septiembre de 1993. 3. Boycott Israel? Not so Simple, Al Ahram Weekly Online, 11-17 de abril de 2002, [recuperado en mayo de 2011 http://weekly.ahram.org.eg/2002/581/ec1.htm] 4. Arab League Boycott of Israel, CRS Report for Congress, Martin A. Weiss, 19 de abril de 2006, Order Code RS22424 5. http://weekly.ahram.org.eg/2000/470/pe5.htm 6. http://www.freearabvoice.org/jordanCrackDownOnAntiNormalizationActivists.htm 7. http://www.omct.org/urgent-campaigns/urgent-interventions/jordan/2001/03/d15173/ 8. http://www.bdsmaroc.org/ 9. http://www.guardian.co.uk/world/us-embassy-cables-documents/237614 and http://stopthewall.org/cgi-bin/engine/exec/view.cgi/1/1024 10. http://boycottzionism.wordpress.com/ and www.bdsmaroc.org 11. al-Shrooq al-Jadeeda, Isam Abdul Aziz, 2 de mayo de 2011. http://shorouknews.com/contentdata.aspx?id=444926 12. http://www.gazagateway.org/2011/06/the-top-10-reasons-why-the-opening-of-rafah-crossing-just-doesnt-cut-it/ 13. Haaretz, 27 de abril de 2011. 14. http://www.arabawy.org/2011/02/14/nasr-cit/ 15. http://www.bdsmovement.net/2011/egypt-independent-trade-unions-endorse-bds-7491 16. Al-Sabeel, 27 de abril de 2011. http://bit.ly/l4USNB 17. Al-Madeena News, 24 de abril de 2011. http://bit.ly/iHBG98   18. How Arab normalization is undermining the boycott movement, Wassim Al-Adel, The Electronic Intifada, 29 de agosto de 2008. Leviev es presidente de Africa Israel Investments, que est construyendo colonias ilegales slo para judos.

Fuente: http://www.badil.org/en/al-majdal/item/1685-art5

 



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