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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-11-2011

Hay pero no te toca

Eduardo Montes de Oca
Bohemia


Tena razn Thomas Malthus al pronosticar, en 1798, que la capacidad del hombre para reproducirse iba a sobrepasar su habilidad para producir comida, lo que provocara una hambruna y un recrudecimiento del proceso de seleccin natural de las especies, entindase guerras en el caso del homo sapiens?

Ante la interrogante, que tomo casi textualmente de una influyente agencia de prensa, los optimistas recuerdan que la revolucin industrial y su impacto en la agricultura han frustrado esos vaticinios, a pesar de que la humanidad se ha duplicado una y otra vez. Otros se acogen al cartesiano recurso de la duda. Aunque advierten que los aumentos histricos de la poblacin no han resultado catastrficos a escala econmica, como para salvar la honrilla, por si acaso, apuntan que posiblemente Malthus se haya equivocado solo en unos cuantos siglos.

El argumento de los ltimos? La conjuncin de la danza vertiginosa de los precios y el que los habitantes del orbe suman hoy siete mil millones, un crecimiento de dos mil millones en menos de 25 aos. Y si bien en ms de seis dcadas, aducen cautelosos, la tasa de fertilidad global se ha reducido a la mitad, lo que en estadsticas equivale a dos nios y medio por mujer, no se puede prever que la cantidad de almas se estabilice en nueve mil millones, 10 mil millones o 15 mil millones en la presente centuria, porque ello depender de lo que ocurra en los pases en desarrollo, sobre todo en frica, la regin de mayor natalidad.

Un hecho cierto es que, segn la Organizacin de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentacin (FAO), los mil 20 millones de hambrientos tienen que irse acostumbrando -claro, los que sobrevivan- a que en el 2030 los alimentos bsicos costarn el doble. Ello, luego de que entre 2005 y 2008 los importes se acercaran a la comba celeste. En ese lapso, el del maz se dispar 74 por ciento, mientras el del arroz se triplic, llegando a crecer 166 puntos porcentuales. Y poco dur el declive de 2008, cuando perdieron 33 por ciento en apenas seis meses, espoleados por la crisis financiera. En 2010 los cereales experimentaron alzas de 50 por ciento, y lo peor es que a la altura de 2011 los economistas consideran muy probable que la volatilidad haya arribado para quedarse.

Entonces, Malthus atin? No. De acuerdo con datos solventes, la Tierra genera dos veces ms comida de la que sus tripulantes precisan para vivir. No en vano entendidos como el director de la oficina de la FAO en Espaa, Enrique Lleves, se pregunta a voces cmo en un planeta con tal produccin puede haber gente que pasa hambre. Y l mismo se responde: El libre juego de la oferta y la demanda no explica el hambre, as como no la explican ni las ltimas sequas, ni el crecimiento poblacional. Las principales causas son la falta de voluntad poltica y la especulacin.

Precisamente citando el libro Especulacin financiera y crisis alimentaria, de Jos Mara Medina y Kattya Cascante, el funcionario asevera que el bluf de la burbuja inmobiliaria atrajo los fondos de inversin a este sector, que parece seguro y rentable. A eso habra que aadir la acumulacin de tierras, mayormente en frica, donde las multinacionales estn haciendo su agosto, y el acaparamiento del mercado por unas pocas empresas. A nivel mundial, cinco de ellas controlan el 80 por ciento de la produccin y el comercio de granos, cuatro el ciento por ciento de las semillas transgnicas, tres el mercado de lcteos y otras tres la produccin de maz. Diversos especialistas suman a la lista el encarecimiento del petrleo, la proliferacin de los agrocombustibles y las secuelas de los cambios climticos.

Todo lo cual remite a la interrogante del inicio. Pero contestada a la brava. Porque asumir el planteamiento del clrigo ingls de manera descontextualizada, en vez de intentar una perspectiva histrica e historicista, que profundice en los problemas acarreados por determinada formacin socioeconmica, estaramos legitimando la explotacin capitalista y la poltica imperial -la necesidad de las guerras-, como si la mismsima superpoblacin y la miseria con ella vinculada tuvieran un origen natural, inevitable.

La renuencia de los ms ricos al pedido del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) de cincuenta mil millones de dlares con que erradicar un hambre ya endmica se constituye en suficiente prueba de nuestro aserto. Ms teniendo en cuenta que la cantidad equivale al 1,08 por ciento de la invertida por los estados para el rescate bancario desde 2007 (4,6 billones de dlares), o sea para extender en el tiempo un sistema que se mantiene precisamente de la polarizacin entre terrcolas hartos y espectros que pasan por terrcolas.

Har falta explayarse en la rplica a los seguidores de Mister Thomas?



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