Portada :: Amrica Latina y Caribe
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-12-2011

Las vas del socialismo latinoamericano

William I. Robinson
Le Monde Diplomatique


Transformar el orden establecido es infinitamente ms difcil que perpetuarlo. La izquierda, histricamente constituida en torno a un proyecto de transformacin social, est dividida en lo referente a las estrategias para alcanzarla. Reforma o revolucin ? El debate sindical de 1914 en Estados Unidos resuena actualmente en Latinoamrica, azotada por una oleada rosa-roja. En Europa, parece que la tmida regulacin de la economa de mercado sea el nico tema en el orden del da, dado que las cortapisas neoliberales orientan la iniciativa poltica. Las comunidades utpicas o las formas de participacin propias de Italia tratan de ofrecer respuestas al estancamiento actual. Pero, bastarn para aportar una perspectiva a las izquierdas europeas ?

Y ahora Per ? Constituida en laboratorio del neoliberalismo a partir de mediados de los aos 70, Amrica Latina ha cambiado de cara en los ltimos tiempos. Desde hace unos diez aos, una gran parte de la regin se ha pasado a la izquierda, un fenmeno a menudo descrito como una oleada. Ahora bien, sucede que la ola arrastra consigo un nuevo bastin de la derecha. La tarde de la eleccin presidencial peruana de junio de 2011, el candidato triunfante Ollanta Humala, un hombre de izquierda proclamaba : Nunca ms el gobierno servir a los intereses de la elite que vende las riquezas mineras del Per a las multinacionales. Todo esto debe cambiar. Ruptura ? En el mismo discurso, Humala prometa, con la misma firmeza, no cambiar nada en el modelo econmico peruano.

La ola progresista que se ha producido en Amrica Latina, suele ser calificada de rosa [marea rosa], debido a las diferentes corrientes que la atraviesan. Hasta el punto que algunos gobiernos de la regin, que haban logrado la mayora electoral movilizando a las clases populares, ahora se ven confrontados a una doble amenaza : por una parte, el resurgimiento de la derecha (a travs de las urnas, como en Chile en 2010, o por la fuerza, como en Honduras en 2009) ; por la otra, movimientos de protesta alimentados por los nimos frustrados de una parte de la poblacin. Dos factores que, combinados, revelan ciertos lmites internos y externos de los procesos polticos en Amrica Latina. La maana del 30 de septiembre de 2010, tratando de negociar con agentes de polica que ocupaban los locales administrativos en el centro de Quito para protestar contra una ley que prevea la reduccin de sus beneficios salariales, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, fue atacado, secuestrado y luego retenido en un hospital militar antes de ser finalmente socorrido por medio de una operacin de armas pesadas llevada a cabo por un comando de fuerzas especiales (1). Descartando la eventualidad de un golpe de Estado, algunos observadores analizaron entonces el acontecimiento como un movimiento social, desencadenado por el enojo de una parte de las fuerzas policiales. La accin, sin embargo, haba estado coordinada : en todo el pas, otras unidades de la polica y del ejrcito bloquearon tanto las autopistas como los aeropuertos internacionales de Quito y de Guayaquil, ocuparon el Parlamento y tomaron por asalto los locales de la televisin nacional, TV Ecuador. Entonces, arranque de ira o golpe abortado en razn del dbil apoyo del ejrcito ?

Que la derecha ecuatoriana y los halcones de Washington hubieran querido ver a Correa apartado del poder no sorprende : al cerrar la base area estadounidense de Manta, en el territorio de su pas, en octubre de 2007, el presidente haba declarado que la presencia de semejante base slo sera considerable el da en que Estados Unidos permitiera la instalacin de una base ecuatoriana en Miami. Adems, desde su ascenso al poder, consigui reducir en 3.200 millones de dlares el peso de la deuda extranjera, al demostrar que sta se contrajo ilegalmente. En fin, no contento con prometer la construccin del socialismo del siglo XXI, Correa hizo ingresar a Ecuador en la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra Amrica-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), una iniciativa de integracin regional impulsada por Venezuela y Cuba.

Pero esta Administracin no incomoda nicamente a las elites. Desde su eleccin, el presidente ecuatoriano poco a poco se distanci de las organizaciones indgenas, los sindicatos y las asociaciones populares que lo llevaron al poder, y que constituyen todava la base de su electorado. Al mismo tiempo que diriga pblicamente la tentativa del golpe de Estado del 30 de septiembre de 2010 (y sealando con el dedo a las fuerzas imperialistas y los movimientos de derechas que lo habran fomentado), la poderosa Confederacin de Nacionalidades Indgenas de Ecuador (CONAIE), la tarde del acontecimiento, declaraba en un comunicado : Un proceso de cambio, por tmido que sea, corre siempre el riesgo de ser contrarrestado, e incluso recuperado por la derecha, si el Gobierno no establece o no refuerza progresivamente la alianza con las organizaciones constituidas y la sociedad civil. Agregaba que la poltica de Correa, demasiado complaciente respecto de los sectores ms reaccionarios y de los intereses financieros emergentes, los haba dejado lo suficientemente poderosos como para tratar de derrocarlo. Por su parte, Clver Jimenez miembro de Pachakutik, el brazo poltico de la CONAIE ordenaba al movimiento indgena y a los movimientos sociales constituir un solo frente nacional para exigir la partida del presidente Correa (2). A riesgo de quedar asociado, de hecho, a la tentativa de golpe.

En Venezuela, la oposicin registr un avance espectacular en el momento de las elecciones legislativas de 2010, al juntar cerca del 50% de los sufragios (3). Aunque el partido del presidente Hugo Chvez, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) consigui mantenerse, no logr conservar la mayora de los dos tercios en la Asamblea Nacional. Este xito de la derecha no es totalmente ajeno a la incesante campaa de desestabilizacin que lleva adelante Estados Unidos a travs de todo el pas : el periodista Jeremy Bigwood revel recientemente que entre 2007 y 2009, el Departamento de Estado estadounidense haba pagado varios millones de dlares a periodistas latinoamericanos, especialmente en Venezuela (4). Pero el resultado del escrutinio de 2010 refleja tambin la desmovilizacin de una parte de los partidarios de la revolucin bolivariana. Las razones son mltiples : dificultades econmicas (debidas en particular al descenso de los ingresos del petrleo), inseguridad (5), corrupcin endmica, oportunismo dentro de las elites revolucionarias, lentitud del proceso de transformacin de la sociedad, etc. En ese contexto, el anuncio oficial segn el cual el presidente Chvez sufra de cncer, el 30 de junio de 2011, puso de manifiesto otra de las debilidades del proceso venezolano : la concentracin de poder en torno a la figura del jefe de Estado, que hunde a la izquierda en la duda respecto de los potenciales sucesores del dirigente actual.

En Bolivia, el presidente Evo Morales est enfrentado desde principios del ao 2010 a una ola casi ininterrumpida de huelgas y de movimientos de movilizacin conducidos por sindicatos, comunidades indgenas y diversas organizaciones populares. Las ms recientes, que denuncian la construccin de una carretera en medio de un parque nacional protegido en territorio indgena, fueron severamente reprimidas por las fuerzas del orden en el mes de septiembre de 2011 y condujeron a varios miembros del gobierno a presentar sus renuncias. Las reivindicaciones tienen que ver principalmente con los salarios, las medidas de austeridad y la falta de escucha por parte del gobierno respecto de los concejales y de la poblacin, especialmente en el tema de la explotacin de los recursos naturales. Qu es lo que ha cambiado en el curso de estos ltimos aos ?, se preguntaba recientemente, en tono de burla, el clebre intelectual neoliberal boliviano Roberto Laserna. Mucho, si observamos el proceso en trminos de discurso y de smbolos en una perspectiva a corto plazo. Pero muy poco, desde el punto de vista estructural o de las tendencias econmicas y sociales, en una perspectiva a largo plazo (6). Se trataba nicamente de una provocacin ?

Se podran citar muchos otros ejemplos. Uno por uno, los gobiernos progresistas de la regin tropiezan contra la nica opcin que parece haber sido la suya : la redistribucin en el marco del capitalismo (la cual, desde el estallido de la crisis financiera de 2008, se revela ms delicada an).

Sin embargo, reprocharles una eventual traicin implica reconocer que hay pases que podran emanciparse ms. Pero, existen realmente ? Para sustraerse a la economa de mercado a travs de la nacionalizacin total de la economa que algunos exigen, hay que poder contar tanto con las tecnologas que las casas matrices extranjeras permiten aprovechar a sus filiales en Amrica Latina, como con los cuadros capaces de reemplazar a los CEO (director ejecutivo) despedidos (7) : los movimientos o partidos actualmente en el poder carecen de ellos y les resulta difcil formarlos. Adems, la historia latinoamericana ilustra los peligros sufridos por los proyectos considerados demasiado radicales en Washington. Algunas semanas despus de la eleccin de Salvador Allende, en Chile, el consejero en seguridad nacional, Henry Kissinger declaraba : No veo por qu tendramos que dejar que un pas se vuelva marxista simplemente porque su poblacin es irresponsable (8).

Consecuencias ? Si bien muchas naciones de Amrica Latina celebraron en el 2010 el bicentenario de su independencia, permanecen sin embargo profundamente insertas en el sistema econmico planetario : despus de todo, este sistema ha presidido su desarrollo econmico y poltico desde la conquista, en 1492, hasta la era de la globalizacin liberal. Produccin industrial, agroalimentaria, banca, turismo, comercio minorista : a principios del siglo xxi, la fuente de beneficios ya no se limita a la exportacin mineral, pero los lazos con el centro del sistema-mundo no dejaron sin embargo de crecer. Un ejemplo : las cadenas de hipermercados internacionales controlan hoy el 70% del comercio de la regin, contra el 10 o el 20% en los aos 1990 (9).

En Amrica Latina, quiz todava ms que en cualquier otra parte, esta evolucin ha dejado su huella. Entre 1980 y 2004, la cantidad de personas que viva bajo la lnea de la pobreza se duplic, y pas de cerca de 120 millones a ms de 210 millones. La suerte de las clases ms acomodadas resultaba menos dolorosa en este continente que permanece como el ms desigual del mundo. Estas transformaciones participaron tanto en la emergencia de importantes movimientos de protesta, como en la llegada al poder de gobiernos que prometieron el fin de las polticas de ajuste estructural.

Y las cosas cambian. Mientras que entre 1988 y 2003, 90.000 millones de dlares de bienes pblicos fueron liquidados por los estados de Amrica Latina (10), la marea rosa interrumpe las privatizaciones. Los gastos pblicos aumentan su monto por habitante, se triplica en Venezuela, en 1999 y 2008 y se crean programas sociales ambiciosos, o que se benefician con ms recursos : Plan de urgencia social en Uruguay, Bolsa Familia en Brasil (11), Asignacin universal por hijo en Argentina (12), etc. Por todas partes, los derechos de los trabajadores son mejor defendidos, el salario mnimo aumenta, y los presupuestos dedicados a la vivienda y a la educacin se incrementan : el analfabetismo retrocede en toda la regin. Mientras que Francia, a pesar de las manifestaciones masivas, impona a la poblacin un retraso de la edad de jubilacin, Bolivia la haca pasar de 65 a 58 aos. Otro ejemplo : en Brasil, la parte de los salarios en el valor aadido aument un 3,6% entre 1999 y 2009, hasta alcanzar el 43, 6% (13). En el mismo periodo, retrocedi en la mayora de los otros pases del planeta. Los progresos son pues, incontestables (ver tabla Menos pobres).

Polticas como estas explican sin duda la popularidad que continan teniendo en su conjunto los gobiernos provenientes de la izquierda latinoamericana. Pero, antes incluso de volverse ms frgiles por la crisis y la reaccin de las derechas, bastaban, realmente, estas polticas para responder a las expectativas de las clases populares ?

Es cierto que los gobiernos progresistas redirigieron hacia la poblacin ms desfavorecida una parte de las ganancias generadas por la exportacin de materias primas. No se observa un cambio estructural, sino la reconversin de una vieja forma de acumulacin, en la cual el Estado vierte una parte ms importante de los beneficios generados por la extraccin minera y petrolera, ejerce cierto control sobre las actividades de las multinacionales, y una parte ms amplia de los ingresos de las exportaciones es redistribuida bajo la forma de programas sociales (14), estima el economista boliviano Alberto Acosta, ex ministro de minas y de medio ambiente. Cmo hacer de otra manera, para construir las carreteras, los centros de salud, las escuelas que nos faltan y para satisfacer las demandas de nuestra sociedad ?, responde lvaro Garca Linera, vicepresidente del pas (15).

No deja de ser cierto que a pesar de lo que se diga, cuando las reformas fiscales son tmidas, los cambios significativos del desigual sistema de redistribucin de las riquezas, suelen ser ms raros. En Amrica Latina, la carga fiscal promedio sigue siendo dbil : 22,9% del PIB (Producto Interior Bruto) frente al 36,2% para los pases de la Organizacin para la Cooperacin y el Desarrollo Econmico (OCDE). En Brasil, entre 2006 y 2007, el nmero de individuos que poseen ms de un milln de dlares de activos financieros se increment en un 19, 1%, observa el economista Pierre Salama (16). El historiador Perry Anderson estima : Lejos de ser una amenaza para los propietarios, el Gobierno [de Luis Incio Lula da Silva (2003-2010)] los ha favorecido mucho. Segn l, el capitalismo no tuvo jams tanta prosperidad como bajo Lula. Los crculos financieros y los industriales brasileros se cuentan dentro de los sostenedores del gobierno de Lula. La bolsa brasilea super a todas las dems plazas del mundo. Las subvenciones vertidas en el marco del programa Bolsa Familia no representan sino el 0,5% del PIB, mientras que los intereses de la deuda pblica se incrementaron del 6% al 7%, y los impuestos se estancaron o disminuyeron (17). Como otros pases ubicados a la izquierda, Brasil no ha realizado verdaderamente una transformacin estructural susceptible de erradicar las causas de la pobreza y las desigualdades : el mejoramiento de las condiciones de vida sigue siendo frgil, puesto que se basa en programas gubernamentales que podran ser suspendidos incluso suprimidos, como consecuencia de un cambio de gobierno o de un plan de austeridad impuesto por una recesin econmica Por otra parte, la palabra privatizacin, prohibida por la Administracin de Lula, reaparece en el discurso de su sucesora, Dilma Roussef.

Las reformas han sido ms profundas en Venezuela, donde se insertan en un proyecto ambicioso de transformacin del Estado, de cuestionamiento de la nocin de propiedad privada y de refuerzo de la participacin popular dentro del sistema democrtico. Al mismo tiempo que comprometa a su pas en la va de lo que llam el socialismo del siglo xxi, a partir de 2005, Chvez trataba de constituir un bloque antiliberal alindose con Cuba, y uniendo a su doctrina a algunos pases vecinos, en especial la Bolivia, de Evo Morales y el Ecuador, de Correa. En los tres Estados, asambleas constituyentes designadas por referndum se reunieron para reformar la constitucin en beneficio de las clases populares, invertir las polticas neoliberales ms emblemticas, renacionalizar el sector de la energa y los recursos naturales con el fin de invertir en programas sociales.

Aunque en 2010 el sector privado segua siendo responsable del 70% de la produccin de la riqueza nacional, la Administracin de Chvez, desde su llegada al poder, nacionaliz gran cantidad de sociedades en el sector de la energa, de las telecomunicaciones, de la extraccin minera, de la alimentacin, de la construccin o del sector bancario. Alent tambin la creacin de miles de pequeas empresas agrupadas en cooperativas, y redistribuy varios millones de hectreas de tierra en beneficio de los agricultores (una etapa que todava no han atravesado ni Bolivia ni Ecuador).

Estos gobiernos denunciados como radicales por los observadores moderados y liberales conquistaron el poder a partir de elecciones que los ubicaron al frente de Estados corruptos, clientelistas, burocrticos y oligrquicos. Una ruptura parece haberse producido tras cada votacin : la amenaza ms grande que pesa sobre estos pases quizs proviene menos de la derecha, que del interior del bloque en el poder. Prebendas, nepotismo, baronas locales : cuando los cuadros competentes faltan, los empresarios de la revolucin se hacen cargo. Ellos se muestran menos inclinados a transformar la situacin que los promueve al rango de nueva clase privilegiada. Y luego, a medida que su nivel de vida progresa, una parte de la poblacin afronta de manera diferente la urgencia de la transformacin social

Armados de banderas sobre las que se poda leer Ni capital ni burcratas. Ms socialismo y ms revolucin, miles de sindicalistas, miembros de los partidos de izquierda y de representantes de los crculos asociados, desfilaron en las calles de las grandes ciudades de Venezuela a finales de 2010 y a principios de 2011 para pedir el refuerzo del cdigo de trabajo, la prosecucin del proceso de nacionalizacin de las industrias estratgicas, el refuerzo del poder de los obreros en el marco de las corporaciones sindicales, en particular sobre los sitios recientemente nacionalizados. Pero el capitalismo internacional no se deja apabullar fcilmente Algunos parecen quedar satisfechos tomando nota (por lo menos por ahora). Pero es as, realmente ?

Con la esperanza de compensar el desgaste causado por la crisis de 2008 y de generar ingresos atrayendo capitales internacionales, el presidente ecuatoriano firm en 2009 una ley sobre las extracciones mineras que autoriza la explotacin de los recursos mineros por multinacionales sin consulta previa con las comunidades, que podran verse afectadas : una violacin de las convenciones de la Organizacin Internacional del Trabajo (OIT). Una nueva ley acuerda tambin a las industrias mineras, petroleras y agroalimentarias un acceso preferencial al agua : resulta sospechosa de preparar la privatizacin de las redes de distribucin. Las protestas entre las comunidades autctonas provocadas por esta orientacin, fueron a veces reprimidas por la polica y el ejrcito. Defender el medio ambiente, sus bases indgenas y el mejoramiento de las condiciones de vida del conjunto de la poblacin no siempre es fcil. El proyecto ecuatoriano Yasun ITT es revelador ; apunta a recurrir a la comunidad internacional para evitar que se exploten los recursos naturales en el corazn de un espacio especialmente importante para la biodiversidad. Ahora bien, los fondos prometidos no llegan. La cuestin es Puede defender Quito a la madre Tierra en solitario ? Algunos movimientos sociales, sobre todo indgenas, lo exigen.

El escritor Benjamin Dangl compara la dinmica de los pases de la marea rosa a un do entre movimientos sociales y Estados (18) que se reforzara a medida que se intensifica la crisis mundial. Para los representantes de organizaciones provenientes de la sociedad civil, comprometidos con el poder pblico, ante la perspectiva de cambiar el mundo, el camino entre colaboracin y cooptacin es escarpado. Si por casualidad olvidan que su misin es representar los intereses de las bases, se llega mecnicamente a una desmovilizacin y una disminucin de su capacidad de orientar las decisiones polticas nacionales.

A pesar de las contradicciones, un ndice sugiere sin embargo, que Amrica Latina cambia : Estados Unidos y la derecha latinoamericana continan su contraofensiva para tratar de invertir una tendencia que les disgusta. As, los gobiernos progresistas de Amrica Latina soportan la ira de las elites de la regin : en Honduras, por ejemplo, en 2009, el gobierno progresista de Manuel Zelaya fue depuesto por el ejrcito durante un golpe de Estado fomentado por el apoyo tcito de Washington. Estados Unidos extendi, adems, su presencia militar sobre todo el continente, instalando incluso nuevas bases.


El autor es Profesor de sociologa y de estudios internacionales en la Universidad de California (Santa Brbara). Autor de America and Global Capitalism : A critical Globalization Perspective, Johns Hopkins University Press, Baltimore, 2010.

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(1) Vase Maurice Lemoine, Etat dexception en Equateur, La valise diplomatique, 1 de octubre de 2010.

(2) Citado por Maurice Lemoine, op. cit.

(3) Vase Renaud Lambert, Lgislatives au Venezuela, une dfaite lenvers, La valise diplomatique, 1 de octubre de 2010.

(4) Jeremy Bigwood, Buying Venezuelas press with U. S. tax dollars, Report on the Americas, Nueva York, septiembre / octubre de 2010.

(5) Vase Maurice Lemoine, Arde Caracas ?, Le Monde diplomatique en espaol, agosto de 2010.

(6) Roberto Laserna, El cambio que no cambia, Pulso, La Paz, 8 de agosto de 2010.

(7) Vase lvaro Garca Linera, Las cuatro contradicciones de nuestra revolucin, Le monde diplomatique en espaol, octubre de 2011.

(8) Citado por Grace Livingstone en Americas backyard : The United States and Latin America from the Monroe doctrine to the war on terror, Zed Books, Nueva York, 2009.

(9) Thomas Reardon y Julio A. Berdegu, The Rapid Rise of Supermarkets in Latin America ; Challenges and Oportunities for Development, Development policy review, n 20 volume 4, Blackwell publishers, Malden, 2002.

(10) Carlos Aguiar de Medeiros, Asset-striping the state, New Left Review, Londres, enero-febrero de 2009.

(11) Leer Geisa Maria Rocha, Cul es el balance social de Lula ?, Le Monde diplomatique, en espaol, septiembre de 2010.

(12) Leer Ccile Raimbbeau, En Argentina, los piqueteros se impacientan, Le Monde diplomatique en espaol, noviembre de 2011.

(13) Comunicado n 47 del Institut de recherche conomique applique (IPEA), mayo de 2010.

(14) Carmelo Ruiz Marrero, The New Latin American Progressismo and the Extractivism of the 21st Century, Americas program, 17 de febrero de 2011.

(15) Garca Linera, op. cit.

(16) Lula a-t-il vraiment fait reculer la pauvret ?, Alternatives internationales, hors-srie n 7, Pars, diciembre de 2009.

(17) Perry Anderson, Lulas Brazil, London Review of Books, vol 33, n 7, 31 de marzo de 2011.

(18) Benjamin Dangl, Dancing with Dynamite : Social Movements and States in Latin America, AK Press, Baltimore, 2010.


www.medelu.org/Las-vias-del-socialismo




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