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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-01-2012

No basta la aspirina

Eduardo Montes de Oca
Bohemia


Advierto que no pretendo refutar la tesis sobre el fracaso de dos excluyentes paradigmas de sociedad humana implantados por la modernidad. Creo reprensible tanto el estadoexclusivismo, para llamarlo de alguna manera, como el absolutismo del mercado.

La historia, que barri con el socialismo realmente existente, considerado por algunos una formacin sui gneris, postcapitalista sin llegar a ser socialista en el sentido clsico del concepto; la historia, deca, tambin se niega con fuerza a prolongarse por los siglos de los siglos en ese crculo perfecto, hegeliano el capitalismo-, concebido como fin de las alternativas por funcionarios ulicos con nfulas de intelectuales. (Por cierto, qu habr sido de Fukuyama?).

Pero, eso s, a los empecinados en ver solo una parte de la realidad, empuando la dizque irrebatible prueba de la desaparicin de la Unin Sovitica y del campo afn, recordmosle con el socilogo argentino Atilio Born que por algo, en el fragor de la Gran Depresin de los aos 30, John Maynard Keynes recomendaba, en su clebre Teora General de la Ocupacin, el Inters y el Dinero, practicar la eutanasia del rentista como condicin indispensable para garantizar el crecimiento econmico y reducir las fluctuaciones cclicas endmicas en el Sistema. Su consejo fue desodo y hoy son aquellos sectores los que detentan la hegemona capitalista, con las consecuencias por todos conocidas.

Lejos de menguar, la crisis mundial arreci en el 2011, y en la actualidad se vislumbra una nueva etapa recesiva, pues se estn agotando los desembolsos estatales, paradjicamente encaminados a salvar a quienes hicieron detonar la debacle los banqueros, en destacado sitial-, segn pronostica Claudio Katz, entre otros analistas.

El articulista (Rebelin.org) acota que en el debut de la convulsin hubo dos interpretaciones predominantes. Los neoliberales subrayaron la culpabilidad de los deudores, que tomaron prstamos sin capacidad de repago, y la irresponsabilidad de los Estados, que asumieron pasivos inmanejables. Por su parte, los keynesianos remarcaron la falta de regulacin financiera, los excesos de especulacin, y el deterioro de la demanda solvente, por el estancamiento de los salarios y la polarizacin social. Ahora esta visin se ha desplazado hacia otro problema: el impacto regional diferenciado de la convulsin y los consiguientes cambios en el tablero geopoltico. Mirada que realza el viraje hacia la multipolaridad, con la prdida de la hegemona estadounidense y el ascenso de China.

Aqu el caso de la nacin asitica nos viene como anillo al dedo. No son pocos los que han reparado en que la mayor porcin del incremento ms rpido del mundo por ms de tres dcadas -17 veces en trminos reales, tomando en cuenta la inflacin- tuvo lugar de 1980 a 2000, lapso en que a los dems pases les iba muy mal, al liberalizar el comercio y los flujos de capital indiscriminadamente, agrandar la dependencia de los bancos centrales e implementar polticas fiscales y monetarias ms estrictas y tpicamente pro-cclicas.

Aquellos que, repeliendo en toda su extensin el paradigma estadocntrico, se despean en la defensa del capitalismo neoliberal, deberan tener en cuenta que si el despegue de China coincidi con una gran expansin del comercio y la inversin extranjera, estos fueron dirigidos precisamente por el Estado, para asegurar objetivos de desarrollo tales la produccin para mercados de exportacin, la promocin de mejoras tecnolgicas (), la contratacin de residentes locales para puestos de trabajo directivos y tcnicos, y no permitir que la inversin extranjera compita directamente con ciertas industrias domsticas, como apunta Mark Weisbrock, del Center for Economic and Policy Reserch.

S, China pudo arrasar durante la recesin mundial, con un crecimiento del PIB de 9,8 por ciento, en gran medida gracias al Estado, que controla el sistema financiero, el tipo de cambio y aproximadamente el 44 por ciento de los activos de las principales empresas industriales. Y que se propone vincular el vigor econmico con los ingresos de la poblacin, en aras de ampliar la cuota de justicia social y sustentar el progreso en el consumo interno.

En este contexto, salta una pregunta. Se podr obviar el recurso del Estado en la meta de reducir, no ya sellar, una brecha entre ricos y pobres que en Italia, Japn, Corea del Sur y el Reino Unido es de 10 a 1; en tanto en Israel, Turqua y USA, de 14 a 1; y en Chile y Mxico, 25 a 1? Decididamente, el que ande buscando una respuesta afirmativa no acaba de distinguir verdades como la necesidad de superar al capitalismo. De sustituirlo por un mbito donde comulguen el bien comn y el individual. Por qu trascender el Sistema? Ya lo aseveraba alguien. Porque el cncer no se cura con aspirinas.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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