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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-01-2012

Petrleo, ms petrleo

Eduardo Montes de Oca
Bohemia


Semeja un panorama surrealista, pero no lo es. Asaz racionales, hasta prosaicas, son las causas de que el precio del petrleo en el mercado internacional se mantenga sobre los cien dlares el barril a pesar de que la OPEP, enseoreada del 40 por ciento del trasiego, insiste como una posesa -solo le restara el ademn clsico: rasgarse las vestiduras o mesarse los cabellos- en que incluso se registra una sobreproduccin, cerca de 30 millones diarios cuando la norma es de 24 millones 800 mil, por la indisciplina de algunos de sus miembros.

Este flujo ha hecho que el grupo, integrado por Arabia Saudita, Argelia, Kuwait, Libia, Nigeria, Venezuela, Catar, Irak, Irn, Angola, Ecuador y los Emiratos rabes Unidos, responda tajantemente que continuar con la misma lnea a la exigencia de las principales economas del orbe de aumentar el volumen para que el crudo se compre ms holgada, civilizadamente, por debajo de los 40 dlares.

La Organizacin de Pases Productores de Petrleo no peca de tonta. Aunque garantizarse la seguridad energtica con el barril situado en alrededor de 110 dlares resulta prohibitivo para muchos, en medio de la crisis universal, hay consenso en que el alza, luego de los inauditos 32 dlares de hace tres aos -o los prehistricos seis, recuerdan?- todava no se asienta fundamentalmente en factores objetivos, como la oferta; las grandes inversiones, las cada vez ms sofisticadas tecnologas, demandadas por yacimientos harto explotados, los ms, o la ubicacin en las profundidades de los ocanos de la mayora de los que faltan por descubrirse.

Y no es que se pretenda obviar elementos como la creciente demanda, hoy de unos 84 millones de barriles por jornada y estimada en unos 105 millones para el 2030, fecha en que los pagos por unidad podran oscilar en alrededor de 196 dlares. Solo que, segn datos fidedignos, la subida -de entre 50 y 60 por ciento- se debe sobre todo a las maniobras de los especuladores, cuyas arcas medran gracias a la incertidumbre creada por acciones como la arremetida contra Libia y otros puntos del Oriente Medio y las amenazas contra Irn provenientes de las grandes potencias, que proclaman las altas cotizaciones de los combustibles el ms ingente obstculo para el crecimiento econmico planetario, como si en la via del Seor no existieran la deuda de la Eurozona y los peligros de una recesin en Estados Unidos, tal nos recuerdan diversos entendidos.

(Precisamente el miedo ambiente ante las probabilidades de recorte lleva a los importadores del hidrocarburo a comprar a sobreprecio a un plazo futuro, de dos y tres meses, por si el costo se hincha ms en esos lapsos).

Ahora, escuece que el principal plaidero sea el To Sam, cuya condicin de imperialismo rector, artfice de conflagraciones y variantes de ultimtum, le granjean el protagonismo en el aquelarre especulativo desatado en un mercado tan voltil como el del azcar, el cacao o el nquel. Escuece ms an porque, ya en la vertiente objetiva del asunto, la potencia consume en cada jornada la friolera de 22 millones de toneles (25 por ciento de la produccin mundial), monto que contribuye a la hipertrofia del precio de un recurso con los das contados.

Estados Unidos, s, postor del ms presentista, miope de los capitalismos realmente existentes, al extremo de que su ansia de petrleo, por ende de posesin de las fuentes, al parecer le impide justipreciar la posibilidad de que Irn, el segundo productor de la OPEP, reaccione frente a la accin militar, colofn del asfixiante cerco que le ha impuesto Occidente, con el cierre del estratgico estrecho de Ormuz, por donde discurre ms del 30 por ciento del crudo vendido en los cuatro puntos cardinales. Ello creara un sbito desabastecimiento, y el consiguiente encarecimiento, al menos en el nivel del 2008, rondando los 150 dlares, en el clculo quizs conservador de un reputado analista.

La advertencia de la clausura del paso sera la carta de resguardo del pueblo persa, si sobre la toma de decisiones polticas de sus enemigos no gravitara la infausta sombra de la irracionalidad. Quin se atrevera a apostar que las lites de poder norteamericanas, sionistas, imperiales, tendrn el tino de quebrar a la hora cero la lgica? del capital, empeado en suplantar en la condicin de sujeto a la humanidad, simplemente hacindola a un lado. Cercenndola si se precisa.

Si eso sucediese -y Destino es el nombre endilgado a un abanico de caminos; a una resultante de fuerzas encontradas, de aciertos y desaciertos, de guios inteligentes y estulticia inclusive-; si ello ocurriera, deca, de qu valdra desasosegarse con algo tan nimio, tan pueril, como el debate sobre las causas del alza del petrleo? De qu valdra, eh?

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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