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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-02-2012

Remedio contra pesadillas

Eduardo Montes de Oca
Bohemia


No pocos analistas prevn un escenario general de pesadilla en lo econmico, lo poltico y lo social. Y no es para menos. La crisis en Europa arrecia, los Estados Unidos continan inmersos en un ciclo depresivo, y hasta la China de proverbial despegue concluir este ao con una tasa inferior a la de 2011. La globalizacin condiciona el ritmo incluso a quienes escapan del pelotn.

Por algo la ONU advierte de que el mundo se est tambaleando al borde de otra gran recesin, fundamentalmente como resultado de la crisis de la deuda soberana de varios pases del Viejo Continente, donde para mayor inri los gabinetes se han decantado por medidas de austeridad, y se constata tal alza del desempleo que, aun si se lograra controlar la situacin, en estos 12 meses el orbe se beneficiara de un raqutico crecimiento, de 2.6 por ciento.

Y claro que el panorama no se ha ensombrecido as noms, como por ensalmo. Segn plausible editorial del diario mexicano La Jornada, el llamado de Naciones Unidas trasluce que el tiempo transcurrido entre el trmino formal de la pasada recesin -habr que repetir el vocablo, no tanto como el de crisis- y el presente ha sido alevosamente perdido. A pesar de que el carcter insostenible del modelo vigente fue reconocido al fin! por la gran mayora de las autoridades de Occidente, y por los organismos financieros internacionales, ninguno de ellos hizo esfuerzos sustanciales para reconstruir la economa planetaria sobre bases ticas y racionales, poniendo freno al apetito especulativo.

La pretendida superacin de la crisis que deton en 2008 se limit a una recomposicin de los macroindicadores, y, ante los desajustes surgidos all en la Eurozona, los mandamases se han aferrado a la continuidad de la ortodoxia neoliberal. Es decir, al sacrificio de los ms mediante draconianos ucases dirigidos al recorte de la propiedad y los presupuestos pblicos, los salarios, mientras se insufla aire a los impuestos, que pujan por establecerse en la comba celeste.

A la altura de tres aos de una debacle al parecer inacabable, el especialista cubano Osvaldo Martnez convoca nuestra atencin sobre el hecho de que la crisis actual resulta la ms grave, profunda y abarcadora desde la de 1929, y deviene diferente a cualquier otra, aunque su ADN es el de una crisis capitalista, tipificada por la economa marxista. La de hoy no es una crisis norteamericana extendida al resto del mundo como en ocasiones se presenta, sino una crisis global con centro en Estados Unidos, que no es lo mismo.

Y no es lo mismo, subrayemos con nuestra fuente, porque contiene como elemento nuevo un fallo orgnico mltiple: no trastabilla como impenitente beodo nicamente la economa, sino la energa, la alimentacin, el medioambiente. La desgracia se torna multidimensional, lo cual para Martnez podra estar calzando la teora de Jorge Beinstein sobre el capitalismo senil.

Capitalismo cuyos rasgos visibles son: tendencia a la desaceleracin del crecimiento, comprobable estadsticamente; hipertrofia financiera global, enseoreada sobre la economa productiva; decrecimiento de la revolucin tecnolgica, que se va convirtiendo en factor destructor de fuerzas productivas, ms que en creador o desarrollador de ellas -un ejemplo?; la informtica al servicio de la financierizacin se trueca en elemento demoledor de empleos, y contribuye a nutrir las famosas burbujas, que estallan y ya se sabe-. Como cuarta caracterstica, decadencia del Estado burgus, con un inherente deterioro institucional.

Ahora, insistamos en que pecara de incauto quien, gastndose un determinismo a lo Kautksy -menuda tara intelectual-, siguiera esperando que la provecta formacin se derrumbe o colapse bajo el peso de sus propias leyes, sin la intervencin de potencias lo mismo de bases horizontales y comunitarias que constituidas por partidos ms o menos jerrquicos o gobiernos con voluntad antisistmica. Lo ideal? La conjuncin de esos universos. Y el golpe iscrono contra el gran leviatn. Todos a una, a la manera de Fuenteovejuna.

Pero cuidado: la explayada crisis fragmenta el planeta en regiones, de tal modo que el sistema-mundo podra estar acercndose a la desarticulacin, fenmeno que exige a los inconformes un amplio espectro de estrategias, en respuesta a las divergencias de los procesos polticos, sociales y econmicos. Nada de calco y copia, sino creacin heroica, peda Maritegui.

Finalmente, con el colega Ral Zibechi recordemos que el capital lleg envuelto en sangre y lodo, y tuvo que mediar una catstrofe demogrfica como la originada por la peste negra para que la gente, paralizada por el miedo, se sometiera, no sin resistencia, a la lgica de la acumulacin. Entonces, depende de la propia gente -de la humana subjetividad- arrancarse el temor, para comenzar a reapropiarse de los medios de produccin y cambio, y construir algo distinto. Porque para conjurar la pesadilla se precisa de algo decididamente distinto. O me equivoco?

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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