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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-02-2012

Medios de comunicacin privados para el odio y la sumisin

Alexander Escobar
Rebelin


Aceptacin y satanizacin son trminos implcitos, o efectos, de los discursos empleados por los medios privados de comunicacin. La aceptacin, para nuestro caso, la asumiremos como aquello que emerge entre la opinin pblica como la verdad; la satanizacin, por su parte, la entenderemos como su opuesto, la mentira. Acudimos al trmino satanizacin no por azar, o por capricho de estilo de quien escribe. Se propone por la capacidad de injerencia que los medios privados tienen en la actitud de la sociedad.

En la actualidad no basta saber y demostrar cmo los medios masivos del capital encubren y mienten sobre el mundo en que vivimos. Es necesario, adems, abordar la relacin que ello establece con lo emocional. Porque los discursos tambin tienen una injerencia sobre lo emotivo, provocan odio y sumisin.

Nuestra situacin actual, a la que estamos siendo conducidos, se aleja del debate y los argumentos. En su remplazo, el sealamiento indiscriminado gana un espacio abismal. Contradecir la versin oficial de los medios as lo demuestra. Hoy disentir con el televisor no se recibe como una diferencia de opinin frente a lo dicho en noticieros y programas privados; obrar de esta forma, sin oportunidad de defensa alguna, significa ganar estatus de mentiroso frente a la verdad de la pantalla. El televisor es el nuevo dolo, al que se venera como a un Dios, y su palabra es sagrada. Contradecirlo es pecado. Por tanto no solo somos mentirosos al contradecirle, adems somos odiados, estigmatizados por los fieles que adoran la versin oficial.

En el mundo privado de los medios lo que importa no es la veracidad de los hechos ni la fuerza de los argumentos. Su accionar est determinado por la forma, la frescura de sus formatos y presentadores que imponen cualquier contenido, editado a su antojo. Su misin es recoger elementos fragmentados de la vida, de la cotidianidad, y elaborar con ellos un universo virtual de verdades aceptadas por la audiencia; son dioses mediticos cuyos discursos evaden la exigencia de la argumentacin y el debate.

Pero tambin son negocio. Entretener es su fuerte. No importa si es pobreza o muerte el tema, nada se salva de ser rentable. Para ello siempre habr una msica de fondo, un narrador con tono melanclico, y algunas miradas de nios y gente humilde en cmara lenta para hacer del drama algo entretenido y conmovedor. Tratan de mostrarlo como si fuese un gesto humano, cuando simplemente es una distraccin pasajera que en pocos das ser desplazada por otra tragedia ms rentable y conmovedora. Pasan de tragedia en tragedia sin desnudar aquello que la produce. Presentan la pobreza como un acontecimiento espontneo, natural, que nace y muere en el lugar que est, y cuya solucin recae en la caridad de las personas. Mientras su trasfondo, sus verdugos jams son tocados; no se informa sobre la corrupcin y el saqueo legislativo del congreso que las provoca. Con golpes de pecho y llamados al buen corazn desvan la atencin y esconden las causas del problema, a los responsables, a quienes diariamente despojan a la sociedad de oportunidades para una vida digna. Es una sutil forma de silenciar la crtica, la reflexin y la rebelda ante la injusticia.

Los medios privados promueven temas para su aceptacin y repeticin. La sociedad es la presa que, sin argumentacin y debate, repite y acepta un mundo virtual bien presentado, bonito, impecable. La realidad editada y tergiversada en formatos agradables a los ojos, los odos, y la manipulacin del corazn, resulta ms entretenida que una realidad no-editada. La sociedad se vuelve adicta a la vida representada, mas no vivida. Cinco horas de magazn en las maanas, una televisin sin angustias, sin debates sobre los problemas sociales, remplaza el tiempo de la vida en la calle, y desalojan en forma dramtica el pensamiento y la accin para transformar la sociedad. Es un monopolio de la audiencia donde se imponen discursos con intereses definidos. No son temas para solucionar los problemas del pueblo, sino temas para sostener los intereses de los dueos del capital, que a su vez, y sin descaro alguno, tambin son propietarios de los medios. Son ellos quienes definen qu es lo bueno y qu es lo malo.

Controlar los temas es controlar las prioridades de la poblacin, es controlar su ideologa. No hablamos de lo que necesitamos, se nos impone lo que otros requieren que se diga. Los medios privados ejercen control sobre los discursos, y stos sobre la actitud y actividades de la sociedad. El Tratado de Libre Comercio entre Colombia y E.E.U.U. es un ejemplo claro de lo anterior. Su aprobacin fue celebrada en diarios y noticieros, y posicionado el tema como algo benfico para el pas. En sus medios no existe debate que diga lo contrario, a no ser por las breves intervenciones de organizaciones sociales cuyos argumentos, a manera de telegramas o twitter, quedan en desventaja ante los funcionarios del gobierno que poseen largas horas a la semana en los noticieros del capital. Asimismo podemos hablar de la guerra en Colombia. La salida negociada al conflicto no aparece como una opcin a seguir; prcticamente es borrada del imaginario de las personas y presentada como algo absurdo y descabellado. En su lugar se exhibe la guerra como verdad, nica solucin. Y la sociedad acepta y repite el mismo discurso, mientras practica el odio y aclama la muerte: hay que acabar con esos terroristas!, son sus palabras, aunque inducidas por otros. Pero una simple operacin matemtica, de suma y resta, sera suficiente para demostrar que el dinero dedicado a la guerra podra solucionar grandes problemas del pueblo, si fueran invertidos para su bienestar. Lo ltimo no tiene relevancia en la agenda noticiosa obviamente, ni se repite con la misma frecuencia que la palabra terrorismo. Salida negociada al conflicto, es una frase excluida del vocabulario de presentadores en noticieros, magazines y realitys, y la operacin matemtica que brindara ms recursos para la inversin social, es omitida en la programacin de los medios privados. As se impone el odio como verdad, y la sensatez como mentira para ser odiada, estigmatizada. Los resultados son aterradores. Quienes proponen la salida militar al conflicto son aceptados en sociedad, mientras que aquellos que se oponen, son vistos con desconfianza y recelo, estigmatizados y sealados como personas peligrosas que apoyan el terrorismo.

Es en este punto de la dominacin nos encontramos. Nuestra mirada no solo puede detenerse en ejrcitos y cuerpos policiales que ejercen control sobre las poblaciones. Ms all del ocultamiento de las injusticias y los crmenes de Estado del gobierno, los medios privados tienen como objetivo promover el odio a la crtica y a quienes la ejercen contra la sumisin. Nunca antes como hoy luchar contra la corrupcin, la injusticia y la tirana, haba sido tratado con tanto desprecio por quienes padecen las infamias del tirano. El control sobre la sociedad y el grado de afectacin en su cotidianidad ha sido tan fuerte y prolongado, que su logro est en hacernos parecer personas no deseadas, rechazadas, y aisladas por una sociedad que yace confundida y, en su mayora, resignada a la opresin.

Hace poco ms de un siglo, Oscar Wilde anotaba que en la mayora de nosotros, la vida verdadera es la vida que no llevamos. Sin embargo, el orden actual de las cosas sobrepasa esta tragedia. Ahora no solo se trata de las mscaras que llevamos ante la sociedad. Es la sociedad, en s misma, una gran mscara, una ilusin de libertad creada por los medios del capital. Es aqu donde un proyecto de comunicacin alternativa retoma su importancia. Porque se trata no solo de informar lo que el capitalismo oculta tras sus medios. Su tarea es de ms largo aliento. Desenmascarar la sociedad, y dejar desnudo el esqueleto de resignacin y sumisin que la caracteriza, constituye un objetivo fundamental de su quehacer. Estamos enfrentados al odio como estrategia de satanizacin hacia las luchas populares, saberlo de ante mano, es asumir con responsabilidad el espacio que queremos transformar con la comunicacin alternativa. De ello depender el acierto de nuestros proyectos o, caso contrario, qu tanto desconocemos de la dominacin.

Lo que est en juego es la recuperacin de la memoria de nuestros pueblos, su carcter soberano, y su criterio autnomo frente a los hechos. El trabajo de la comunicacin alternativa radica en arrebatarle el mundo a la virtualidad creada por los medios privados, despojarlo de sus mscaras, despertarlo de la sumisin, y recuperarlo para vida solidaria de los pueblos.


Documento de discusin presentado en la Escuela de Comunicacin Popular REMAP, realizada en la ciudad de Santiago de Cali durante el 18 y 19 de febrero de 2012.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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