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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-03-2012

Putin ofrece una manta rada a Bashar al-Asad

Sami Moubayed
Asia Times Online

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


Mientras que el mundo pareca empezar a derrumbarse a su alrededor, los polticos sirios alineaban a los rusos en su apoyo. Mosc, tanto ahora como durante la era sovitica, fue siempre la manta de seguridad de Siria. Sin embargo, los dirigentes sirios casi siempre calcularon mal hasta dnde Rusia estaba dispuesta a llegar en su ayuda.

En 1956, el entonces presidente Shukri al-Quwatli visit Mosc buscando el apoyo ruso para Egipto en la tristemente clebre Guerra de Suez. Shukri tron en el Kremlin: Siria quiere que enviis el gran ejrcito rojo que derrot a Hitler!

Pocos aos antes, el presidente Husni al-Zaim amenaz en una conferencia de prensa: Si los estadounidenses continan provocndome, tender mi mano a los rusos. S, lo har. Ir a Mosc y dejar que estalle la Tercera Guerra Mundial justo desde aqu, desde Damasco!

Hoy, 63 aos despus, hay muchos en Damasco que, al igual que Husni al-Zaim, creen errneamente que Mosc encendera una Tercera Guerra Mundial por el bien de Siria. Para mostrar su apoyo al hombre fuerte de Mosc, esos mismos sirios se manifestaron a favor de Vladimir Putin, el hombre que est tras la firme posicin de su pas a favor de Siria, ante las puertas de la embajada rusa en Damasco. Mostrando fotos de Putin, le deseaban suerte en su intento de reeleccin a la presidencia rusa. Una importante personalidad libanesa volvi recientemente de Mosc y se le cit diciendo: O decir a los rusos que si Putin se queda, entonces Asad se queda.

Esos sirios que se manifestaban confiaban en que Putin volviera al Kremlin. Sin embargo otros estn esperando que cambie sus posiciones sobre Siria poco despus de su reeleccin. Creen que ha mantenido su apoyo hacia Siria desde que empez la sublevacin hace un ao por una nica razn: para restablecer la imagen y posicin de su pas como mediador potente e influyente en Oriente Medio, como una superpotencia que puede defender a sus aliados cuando la necesidad aprieta.

No tiene nada que ver con la base de suministro y mantenimiento de la era sovitica en la ciudad portuaria de Tarts all por 1971. Los macro intereses de Rusia son mucho ms estratgicos. Putin estaba al parecer dicindole al mundo: No puede ya llegarse a solucin alguna en el Oriente Medio ignorando los intereses rusos. Si quieren que las cosas se hagan, tienen que contar con nosotros.

Aparte de eso, para los rusos todo est sobre la mesa, incluido el cambio de rgimen en Siria. Putin comprende que no puede llevarse l solo todo el pastel en Siria, al menos no para siempre. Una posicin incondicional pro rgimen podra asegurarle una influencia primordial en la Siria de hoy, pero dejara finalmente a los rusos fuera de cualquier futuro acuerdo internacional sobre Siria, y daara en gran medida la imagen de Rusia a los ojos de la oposicin de la calle en la misma Siria. Putin hara mejor en compartir Siria con EEUU y la UE que quedar completamente excluido, como en el caso de Libia. Para hacer eso, tiene que suceder una cosa: los estadounidenses y los europeos tienen que pedirle ayuda y, en tal caso, l se la prestar amablemente.

Calificar su reciente veto en las Naciones Unidas de despreciable y repugnante no ayudar a que Rusia cambie su posicin sobre Siria. Al contrario, solo profundizar la rabia de Putin. EEUU y la UE tienen que tratarle con respeto y mostrar que necesitan a Rusia si es que quieren ver un cambio de posicin sobre Siria. Son necesarias conversaciones serias, al ms alto nivel, para encontrar un campo comn sobre Siria. Cuando ms necesaria e importante se sienta Rusia, ms dispuesta estar a ceder en el tema.

Puede que a Mosc le guste el rgimen sirio, pero lo que realmente le gusta, muchsimo ms, son los intereses rusos en el Oriente Medio. Este es el aspecto fundamental que las autoridades sirias siguen an sin poder comprender. Mosc necesita seguridades de que su influencia poltica se mantendr en Siria y necesita garantas sobre toda una serie de cuestiones, como el escudo de defensa de EEUU en Europa, por ejemplo, y, por supuesto, la cuestin de Georgia.

Claro est que el dinero puede hacer cambiar tambin la posicin de Rusia, lo que queda patente en todo el cortejo actualmente en marcha entre el Kremlin y los pesos pesados del Consejo de Cooperacin del Golfo (CCG), que tienen planeado reunirse este mes con el ministro de asuntos exteriores ruso Lavrov. Si la poltica no lograr persuadir a los rusos de que apoyen el cambio de rgimen en Damasco, entonces ser el dinero el que lo consiga.

En este sentido, varios indicadores han salido de Mosc en das recientes. Uno fue una entrevista mantenida el pasado viernes por Putin con seis periodistas internacionales, en la que dijo que no tena una especial relacin con Siria. Seal que las relaciones comerciales de Rusia con Damasco no superaban las que tenan con el Reino Unido, y cuando le preguntaron acerca de las posibilidades de supervivencia del rgimen, no defendi precisamente de forma agresiva a sus aliados sirios. En cambio, sorprendi a los periodistas con una afirmacin contundente: No lo s, y no puedo especular sobre ello.

Despus se produjeron las declaraciones de Georgy Petrov, vicepresidente de la Cmara de Comercio e Industria de Rusia, quien dijo que la Cmara iba temporalmente a suspender sus negocios en Siria hasta que la situacin se normalizara.

Rusia suspendi, tambin recientemente, pero no cancel, la cooperacin turstica con Siria debido al deterioro de la situacin de la seguridad. Segn la influyente revista econmica bimensual siria Al Iqtisadi, el comercio bilateral ruso-sirio en 2011, a pesar de la difcil situacin de Siria, se mantuvo en los 2.000 millones de dlares USA. Las inversiones rusas en Siria alcanzaron los 19.400 millones de dlares en 2009.

Cuanto ms se distancien los rusos, econmica o polticamente, de Damasco, ms posibilidades hay de que la economa siria resulte daada, en un momento en que la libra siria est ahora a un histrico 83 frente al dlar USA, amenazando al estado y a los sirios de a pie- con la bancarrota.

Por otra parte, los diplomticos estadounidenses parecen haber comprendido finalmente qu cosas pueden ayudar a fortalecer la cooperacin con los rusos sobre Siria y estn intentndolo con ganas.

El pasado jueves, Jeffrey Feltman, vicesecretario de estado estadounidense para asuntos del Prximo Oriente, habl en el comit de asuntos exteriores del senado sobre Siria. En primer lugar, evit claramente utilizar palabras provocativas para describir a los rusos, aunque la embajadora de EEUU ante la ONU, Susan Rice, s lo haba hecho, tratando de cortejarles en vez de provocarles. Feltman seal que la posicin de Rusia sobre Siria es un elemento clave para progresar en la cuestin. Los rusos pueden utilizar su influencia, aadi, para ser parte de la solucin en Siria.

Feltman declar asimismo que durante una reciente visita a Mosc, capt una gran desazn por el aislamiento internacional de Rusia debido a sus dos vetos en la ONU, el de octubre y el de enero. Tambin dijo que no vea una diferencia fundamental entre su pas y Rusia sobre Siria, porque ambos queran democratizar la nacin y ambos queran el fin de la violencia.

El 29 de febrero pasado, Dennis Ross, el influyente diplomtico estadounidense que se encarg de las conversaciones de paz en la dcada de los noventa y trabaj como asesor especial sobre Irn con la secretaria de estado Hillary Clinton hasta poco, escribi otro artculo cortejando a los rusos acerca de Siria. Al escribir para USA Today, Ross dijo que era vital negociar con Rusia y seal que cuando/o si los rusos cambiaran su posicin sobre Siria, es probable que cambien los equilibrios de poder. Dijo que Mosc necesitaba disponer de crdito para producir un cambio de rgimen en Siria en cualquiera de las formas que se produzca- y sellar el acuerdo de la misma forma en que el CCG refrend el de Yemen y la OTAN refrend el de Libia.

Y, finalmente, apareci un comunicado en The Moscu Times diciendo: Rusia ha dejado claro que no podr impedir que otros pases lancen una intervencin militar si intentan hacerlo sin la aprobacin de la ONU. A pesar de la rutinaria traduccin de la prensa rusa en varios diarios estatales sirios, al parecer nadie recogi la afirmacin, quiz deliberadamente. Esa declaracin pareca estar diciendo a los sirios que los rusos tenan lmites que no podran cruzar. Si se produjera un ataque quirrgico, Rusia estaba indefensa para detenerlo.

El Tratado de Amistad y Cooperacin sirio-sovitico, firmado entre el entonces presidente Hafez al-Asad y la URSS en octubre de 1980, no incluye una clusula para la defensa mutua. Especifica consultas regulares sobre cuestiones bilaterales y multilaterales, coordinacin en diversas polticas y cooperacin militar, pero no obliga a Mosc a emprender una accin militar para defender a Siria. Eso significa que el lmite hasta donde pueden llegar los rusos, dadas las actuales circunstancias, es el reciente veto ante las Naciones Unidas. No pueden hacer ms para ayudar a los sirios.

Nadie comprende eso mejor que el mismo Putin, que necesita una historia de xito el da despus de su vuelta al poder en Mosc. Necesita sentirse y hacerle sentir a su pas importante, fuerte, democrtico y aceptado dentro de la comunidad internacional. Esa historia de xito puede ser Siria.

Sami Moubayed es profesor universitario, historiador y editor-jefe de Forward Magazine.

Fuente: http://www.atimes.com/atimes/Middle_East/NC07Ak01.html



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