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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-03-2012

Se acabaron los ciclos?

Eduardo Montes de Oca
Rebelin


Al parecer va prosperando el consenso acerca de que la economa del orbe atraviesa el peor momento en la existencia del capitalismo. Sin embargo, las respuestas prcticas de la mayora de los gobernantes, calzadas por empeosas lucubraciones de tanques pensantes y consejeros ulicos, lo nico que van a lograr es la intensificacin del colapso y el dolor de millones de personas.

La previsin entrecomillada pertenece a Alejandro Nadal (La Jornada, Mxico), quien asimismo aporta una atinada argumentacin. Por el lado de la poltica fiscal, la idea de que la austeridad permitir sanear las finanzas, resolver el problema de la deuda y activar el crecimiento no tiene sentido. Eso solo contribuye a castigar a una poblacin. Pero qu hay por el lado monetario? Se ha hablado mucho sobre el papel del Banco Central Europeo, en particular sobre la posibilidad de intervenciones directas en los mercados de deudas () esa discusin oculta un tema medular: de dnde sali el dinero que contribuy a la gestacin de la crisis?

En otras palabras, acaso se puede velar la relacin entre la funcin de creacin monetaria de los bancos y la crisis econmica y financiera global? Recordemos con nuestro articulista que la desregulacin franque el paso a acciones cada vez ms arriesgadas. Que la capacidad de generacin monetaria y la eliminacin de reglas para maniobrar en sectores especulativos fue una combinacin explosiva. En Estados Unidos y en Europa, las operaciones de los bancos contribuyeron a incrementar artificialmente el precio de distintos activos, en especial de los bienes races. Debido a la bursatilizacin y otras formas de interdependencia en el sector financiero mundial, el colapso del mercado de hipotecas chatarra en Estados Unidos desencaden la crisis en Europa. Se presentaron diversos mecanismos de transmisin () en todos ellos la funcin de creacin monetaria por parte de los bancos comerciales desempea un papel importante.

Ahora, ms all del certero desmontaje de la publicitada terapia realizado por Nadal, sealemos que el capital, desprovisto de lmites para su expansin, termina por convertirse en un proceso incontrolable y asaz destructivo. No en balde Istvn Mszros -citado por Ricardo Antunes en el nmero 28 de la revista Marx Ahora, La Habana- defiende desde el final de los aos sesenta la tesis de que el capitalismo se ha sumido en una nueva etapa, indita, de crisis estructural, marcada por un continum depresivo que trueca en historia las anteriores fases cclicas.

Conformados por lo que el destacado intelectual hngaro denomina, en la lnea de Marx, mediaciones de segundo orden cuando todo deviene controlado por la lgica de valorizacin del capital, sin que se tomen en cuenta los imperativos humano-societarios vitales-, la produccin y el consumo superfluos concluyen causando la corrosin del trabajo, con la consecuente precarizacin de este y el desempleo estructural, adems de que impulsan una degradacin de la naturaleza a escala jams presenciada. Inimaginada.

De modo que, tras un largo perodo dominado por los ciclos, el sistema del capital asume la forma de una crisis endmica, acumulativa, crnica y permanente. Hecho que exige una alternativa que privilegie el valor de uso de la mercanca sobre el valor de cambio, porque, se preguntaba el estudioso trado a colacin por Antunes, qu ser de la humanidad cuando menos del 5 por ciento de ella (Estados Unidos) consuma el 25 por ciento del total de los recursos energticos. Y si el 95 por ciento restante adoptara el mismo patrn de derroche?

Por eso hay que distanciarse de los anlisis -vertidos en medios tales The Economist, The Wall Street Journal- que circunscriben la sacudida actual al universo de los bancos, el sistema financiero, los crditos irresponsables; o distinguen la fuente del entuerto en una mera prdida de confianza, la cual impelera incluso a exhumar el regulador keynesianismo -sepultado con el sambenito de haber originado las crisis anteriores-, en aras de un capitalismo perfectible. Coincidamos: la enorme expansin especulativa resulta inseparable de la profundizacin de la debacle en las ramas productivas y la industria. Debacle en s y para s, pues quin quita que sus tericos la estn concienciando, aunque los intereses cortoplacistas les impidan prescribir el remedio.

Entonces? Solo una poltica que reoriente radicalmente la base econmica -y la armazn sobre ella erigida- podr vencer una lgica obcecada en ciscarse, sin pudor alguno, en las reales necesidades autorreproductivas de la humanidad, y en dar riendas sueltas a la autovaloracin gefaga, humanfaga, del capital Qu poltica? Creo que huelga mencionar el santo.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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