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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-03-2012

Carta abierta a Miguel Herberg ante su intencin de quemar sus documentales rodados entre 1972 y 1974
"Rechazamos cualquier intento por hacer desaparecer nuestra memoria visual"

R. Brodsky, I. Aliaga, L. Horta
Rebelion


Hemos ledo en el blog del Seor Miguel Herberg su intencin de hacer desaparecer intencionalmente lo que l seala como sus documentales rodados en Chile entre los aos 1972 y 1974. Ante esto, quisiramos aclarar algunos conceptos referidos tanto a la autora de dichas filmaciones como al rol de los archivos cinematogrficos.

Las imgenes mostradas por el programa de televisin espaola en que entrevistan a Herberg corresponden a filmes de los directores alemanes Walter Heynowski y Gerhard Scheumann, cuyo camargrafo fue Peter Hellmich, en especial del documental Yo fui, yo soy, yo ser, y que se encuentran en diversos archivos en Chile y en Alemania, entre los cuales est la Cineteca Nacional, el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos y el Goethe Institut, y que se ha exhibido en numerosas ocasiones por estas instituciones y en festivales chilenos. De acuerdo al relato del productor de esas pelculas, Mathias Remmert, Herberg estuvo solamente en las filmaciones de 1974, como traductor, no como camargrafo como errneamente sostiene. De hecho, aos despus de la difusin del filme sobre Pisagua y Chacabuco, un juicio en Roma dictamin que el sr Herberg no tena ninguna propiedad o autora sobre entrevistas e imgenes de ese filme, y que s correspondan a los directores alemanes mecionados.

Cuando el seor Herberg declara que dicho material es de su autora y que va a destruirlo est violando los derechos de propiedad intelectual asociado a este valioso registro audiovisual, lo cual nos parece un acto inaceptable.

Sin perjuicio de lo anterior, los archivos flmicos abajo firmantes hemos manifestado formalmente al sr Herberg que, si efectivamente tiene otros registros audiovisuales que s sean de su autora, es nuestra intencin evitar que aquellos documentos, que forman parte de nuestra historia, sean destruidos. Frente a este ofrecimiento, el sr Herberg no nos ha respondido.

A las instituciones chilenas especializadas en la conservacin, salvaguarda y difusin del Patrimonio Audiovisual nos duele enormemente que se emplee el concepto de la desaparicin como medida de presin para tomar acciones de cualquier tipo. Si su objetivo es sensibilizar a la opinin pblica sobre el valor del resguardo y la conservacin patrimonial, el modo en que lo est llevando a cabo daa la labor que dificultosamente hemos logrado llevar adelante el ltimo tiempo en pro de reconstruir nuestra memoria audiovisual, tan fuertemente golpeada tras el 11 de septiembre de 1973, y en los aos siguientes, lo que signific no solo el desmantelamiento de los nicos archivos flmicos existentes en aquel momento, sino que la detencin, tortura, exilio y asesinato que particularmente vivieron nuestros cineastas.


Cabe aclarar que los archivos flmicos o cinetecas pblicas no cobramos por almacenar piezas audiovisuales en nuestras bvedas y colocamos, sin costo alguno para el depositante, nuestro personal especializado a disposicin de la conservacin y la preservacin, de aquellos films de corte patrimonial. Tambin realizamos una esforzada labor de difusin y de formacin a partir de pelculas que no circulan en salas de cine comerciales.

La accin de Herberg nos provoc, ante todo, sorpresa, ya que de querer conservar las pelculas que l indica son de su propiedad, es tan sencillo como que nos contacte para proceder. Inclusive contamos con acuerdos de colaboracin con Filmotecas espaolas para que sean guardianas de dicho material. Es importante sealar que en su intencin mezcla erradamente dos conceptos antagnicos. La conservacin y la salvaguarda no se rigen por una lgica comercial de mercado, sino que encuentran su valor en la esencia patrimonial e histrica que los sustenta. Es por eso que los archivos flmicos no compramos pelculas patrimoniales para nuestros acervos por un fin tico: no podemos colocar bajo el prisma del capital nuestra memoria.

El valor del depsito es, precisamente, su resguardo en condiciones profesionales y estandarizadas, velando para que las nuevas generaciones accedan a ste. Asimismo, los derechos de propiedad intelectual no se traspasan a los archivos, sino que siguen siendo de los titulares. Por ello que no contemplar nuestra existencia o nuestra labor es finalmente un duro golpe a la labor que profesionalmente realizamos.


No estamos de acuerdo y rechazamos cualquier intento por hacer desaparecer nuestra memoria visual bajo argumentos que anteponen el capital a la memoria. El valor de una obra no est en el objeto fsico (que es lo que se "quemara") sino en su contenido. Por otra parte, nos parece una ofensa inaceptable a la memoria de los detenidos en Pisagua y Chacabuco el que el seor Herberg utilice sus imgenes para hacer una hoguera, lo que adems constituye una grave violacin a los derechos morales de los autores y protagonistas de esas imgenes.



Atentamente


Ricardo Brodsky

Director

Museo de la Memoria y los Derechos Humanos


Ignacio Aliaga

Director

Cineteca Nacional de Chile


Centro Cultural Palacio La Moneda

Luis Horta

Coordinador General

Cineteca Universidad de Chile


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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